sábado, 19 de junio de 2010

Una clase de Física y Química divertida

Esta mañana, he ido con mi amigo Dani al Centro de Ciencia Principia para asistir a la charla divulgativa titulada 'Una clase de Física y Química divertida', que sería impartida por Jesús Carnicer, profesor de Física y Química del IES Thader de Orihuela y director del Museo Didáctico e Interactivo de Ciencias de la Vega Baja del Segura (MUDIC).
Al igual que en las anteriores ocasiones en las que Dani y yo nos hemos acercado a las charlas del sábado, llegamos con tiempo suficiente como para pasar un rato previo en la sala de módulos, que hoy estaba bastante nutrida de chavales de todas las edades que después asistirían a la citada charla. Aunque ya habíamos jugueteado las otras veces, nos detuvimos viendo algunos carteles que estaban colgados en la sala, como uno que mostraba a los matemáticos más importantes que ha habido a lo largo de la historia; precisamente, junto a este cartel, se encontraba un módulo que explicaba geométricamente la igualdad del binomio al cuadrado y que Dani no consiguió entender a las primeras de cambio, pero, en cuanto se lo expliqué, lo vio en seguida.
Poco antes de las doce, nos fuimos a la Sala Faraday, que se llenó literalmente (tuvieron que traer sillas para que todos los asistentes se pudieran sentar). Tras la preceptiva presentación del ponente, éste dedicó unos minutos a contar su labor como docente y cómo organiza las clases que imparte, con grupos de 3 o 4 alumnos que deben resolver un determinado problema físico o químico a través de experimentos y haciéndose preguntas entre ellos, y así es como iba a discurrir la 'clase' de hoy. La misión consistía en cómo saber si el gas que se conserva dentro de un extintor que dice contener dióxido de carbono realmente contiene dióxido de carbono. Los niños presentes, de todas las edades, fueron participando con sus propuestas, pero las que daba un chavalín que no llegaba ni a los cinco años creo yo y que estaba sentado a mi lado eran para quitarse el sombrero. No sé cómo se le ocurrían esas respuestas tan precisas a tan corta edad, porque yo no vi que nadie le chivatase nada.
El ponente procedió a resolver el problema, y, para ello, cogió un globo y lo llenó del supuesto dióxido de carbono de un bidón del laboratorio. Como había buscado en Internet las propiedades características de este gas, entre ellas la densidad, bastaría con calcular la masa y el volumen del globo para dilucidar si contiene o no dióxido de carbono. La densidad resultaba ser de 0'8 unidades (kilogramos por metro cúbico), pero las fuentes consultadas aseguraban que tenía que ser de casi 2 unidades. ¿Qué había fallado en el experimento? Tras unos minutos de pensar y consultar con el público, se llegó a la conclusión de que no estábamos teniendo en cuenta la densidad del aire, que es aproximadamente 1'1, por lo que, sumado al resultado que habíamos obtenido antes, sí coincidía con el valor que buscábamos. No dio tiempo a hacer más experimentos, y eso que yo pensaba que iba a hacer lo menos cinco o seis, pero el enfoque estaba muy destinado al público infantil y no daba para más. Aún así, esta peculiar 'clase' de Física y Química acabó resultando divertida como anunciaba el título de la charla.
Al final de ésta, el ponente recibió el clásico regalo de Principia, un rodillo antigravitatorio en miniatura que le hizo bastante ilusión como él mismo reconoció. El ciclo de charlas divulgativas de los sábados de este curso terminaba con la de hoy, así que habrá que esperar hasta noviembre para asistir a las nuevas que se anuncien para el próximo curso.

2 comentarios:

Andrés dijo...

Gracias por acercarnos esta crónica, por lo que cuentas tuvo que estar muy bien, al menos casi todos se enteraron de todo.

Aunque fue una pena que todo se limitase a un experimento. Excelente forma de pasar la mañana del sábado.

Un saludo.

Rafalillo dijo...

Pues sí, como he dicho en el post, algún experimento más hubiera estado de perlas. Al menos estuvo bien la experiencia :D