jueves, 7 de octubre de 2010

¿Por qué movemos la cabeza cuando estornudamos?

Si no es todos los días, casi, pero durante un buen resfriado o una molesta alergia al polvo, al polen y demás nadie se libra de estornudar. Unos moquitos fuera y quizás alguna lagrimita que se escapa acompañados de un inevitable movimiento más o menos brusco de nuestra cabeza. Pero, ¿por qué movemos la cabeza cuando estornudamos? ¿Y por qué se cierran los ojos? ¿Es cierto que se podrían salir de sus órbitas? Éstas y otras preguntas encuentran su respuesta en las siguientes líneas.
El que movamos la cabeza como efecto de un estornudo no es más que un acto reflejo que nuestro cuerpo ejerce para facilitar dicho estornudo. Justo antes de estornudar, los pulmones se llenan con hasta dos litros y medio de aire; a continuación, la zona faríngea se cierra para retenerlos al mismo tiempo que el diafragma sube para hacer presión sobre los pulmones, lo que provoca que el aire inspirado sea liberado violentamente a unos 150 km/h. El movimiento compulsivo de la cabeza, que apenas es evitable cuando el estornudo es muy leve, tiene como función expulsar sustancias extrañas que se han colado en el aparato respiratorio.
Además de la cabeza, otra parte de nuestro cuerpo experimenta una acción simultánea al estornudo con algún fin, concretamente los ojos. Si difícil es no mover la cabeza al estornudar, más todavía lo es mantener los órganos visuales abiertos. Éstos se cierran con los párpados para protegernos del aire y de los gérmenes que liberamos en un estornudo, y así evitar una posible infección. Con respecto a la leyenda urbana en la que se afirma que si no cerrásemos los ojos se saldrían de sus cavidades, no es más que un mito, es decir, no existe una prueba científica que lo corrobore. Se conocen casos de personas que han perdido sus ojos por culpa de un estornudo, pero ello no quiere decir que siempre ocurra, de hecho, yo mismo estornudé una vez sujetándome los párpados para mantener los ojos abiertos y todavía sigo disfrutando del sentido de la vista.
Otro efecto que a veces producen los estornudos son unas lucecitas blancas que parecen brillar tanto si tenemos los ojos abiertos como cerrados; a mí me ha ocurrido en numerosas ocasiones y suele desaparecer con el paso de los segundos. Se dice que es debido a la presión que se efectúa sobre los ojos, y además yo me atrevería a decir que esos puntitos de luz realmente se encuentran dentro de nuestros globos oculares, como parte de la sustancia que lo componen. No sé, quizás fantaseo demasiado, pero es lo que siempre he pensado.
Por último, os dejo con un vídeo en el que aparecen varias personas estornudando a cámara lenta, para que veáis la cara de tontos que ponemos.


2 comentarios:

Andrés dijo...

"Se conocen casos de personas que han perdido sus ojos por culpa de un estornudo."

Qué heavy.

Lo que nunca he experimentado es eso de las lucecitas blancas. Y hablando de luces blancas, me has recordado respecto a esto del estornudo, que hay gente que tiene sensibilidad a la luz fuerte y estornudan cuando están frente a una luz fuerte.

Lo que no me acuerdo es porqué era esto. Creo que tenía que ver con un fallo en las conexiones del sistema nervioso autónomo.

Saludetes.

Rafalillo dijo...

Pues eso he leído; la verdad es que cuesta imaginarlo :P

A mí me ha ocurrido decenas de veces lo de las lucecitas, y lo de la luz fuerta alguna vez también, aunque no tanto. La explicación no la sé, habrá que buscarla...

Un saludo ;)