lunes, 31 de octubre de 2011

¡Qué malos son los árbitros!

El Málaga se llevó la victoria por 2-1 frente a un Espanyol que se quejó con mucha razón del inexistente penalty que supuso el segundo gol malaguista, pero que también se olvidó de los favores arbitrales del primer tiempo.
Comenzaron muy bien las cosas para el equipo blanquiazul, que se puso por delante a los cinco minutos gracias a Rondón, que envió al fondo de las mallas el pase de la muerte de Monreal desde la banda izquierda (1-0). El Málaga y el Espanyol se disputaron a partes iguales el control del partido y la posesión del esférico, aunque los locales eran los únicos que llegaban con peligro a la portería contraria. Rondón tuvo dos grandes ocasiones para aumentar la ventaja en el marcador: a la media hora, con un duro disparo que repelió Cristian Álvarez, y, cinco minutos después, en un mano a mano que despejó el meta, pero en el rechace a puerta vacía tampoco estuvo atinado Rondón, que vio cómo Raúl Rodríguez la sacaba prácticamente en la línea de gol. Tanto perdonó que el Málaga que al final acabó empatando el Espanyol en una falta lateral un tanto rigurosa que peinó Álvaro al segundo palo (1-1). El árbitro estuvo horrendo, pues debió expulsar a Forlín con roja directa por una durísima entrada por detrás a Duda en vez de mostrarle únicamente la amarilla. También debió sancionar a Dátolo por agredir a Jesús Gámez con el juego parado y no quiso ver un claro empujón a Demichelis dentro del área rival que hubiera supuesto penalty a favor del Málaga.
La segunda parte mantuvo la tónica de la primera, es decir, el juego equilibrado pero con un once blanquiazul con más mordiente en ataque. Pudo adelantarse de nuevo el Málaga a través de Cazorla en una falta directa o de Demichelis y Rondón, quienes no llegaron por apenas centímetros en sendas jugadas; eso sí, también la tuvo el conjunto visitante tras un primer remate de Sergio García y el posterior rechace aprovechado por Álvaro, que la mandó al palo. El partido lo decidió el árbitro a instancias de su asistente, quien vio manos de Romaric dentro del área cuando en realidad se llevó un balonazo en la cara que incluso le provocó una notoria hinchazón en el ojo, lo cual no fue motivo suficiente como para deshacer la errada sanción. Total, que Apoño fue el encargado de ejecutar la injusta pena máxima (2-1). El Málaga buscó el tercero, pero siempre se topó con las intervenciones de Cristian Álvarez, que desbarató los intentos de Rondón y Joaquín, principalmente. Por su parte, el Espanyol pudo poner las tablas con un cabezazo de Pandiani.
La victoria del Málaga pone punto y final a una nefasta racha de tres partidos consecutivos perdiendo y con un global de nueve goles en contra y ninguno a favor, lo que le vuelve a situar en la sexta posición. El sábado a las ocho se medirá en el Benito Villamarín al Betis en un interesante derbi andaluz.