domingo, 10 de noviembre de 2013

Séptimo

Anoche fui a los cines Yelmo del Vialia con mis amigos Jose y Miguel para ver 'Séptimo', una producción argentino-española dirigida por Patxi Amezcua y protagonizada por Ricardo Darín (Sebastián) y Belén Rueda (Delia).
Sebastián es un abogado argentino que tiene dos hijos, Luca y Luna, fruto de su matrimonio con Delia, de la que está a punto de divorciarse y que pretende llevarse a los niños a España, su país natal. Una mañana, Sebastián acude al piso de Delia para recoger a los niños y llevarlos al colegio, y juega con ellos a ver quién llega primero a la planta baja: si él por el ascensor o si ellos bajando las escaleras. Cuando Sebastián llega al portal, sus hijos no aparecen por ningún sitio, parecen haberse esfumado, por lo que empieza a preguntarle a todos los vecinos si les han visto o no. Todo indica que los niños han sido secuestrados, lo cual se confirma horas más tarde con una llamada telefónica en la que se le pide un cuantioso rescate que Sebastián está dispuesto a pagar sea como sea con tal de volver a recuperar a Luca y Luna.
La película es un thriller en el que destaca por encima de todos Ricardo Darín con un protagonismo prácticamente absoluto, y que refleja con bastante fidelidad la angustia de un padre que no se explica cómo es posible que sus hijos hayan desaparecido de una manera tan absurda como en el citado juego del ascensor y las escaleras, para mi gusto una idea muy original para motivar el secuestro de los niños. El film resulta entretenido en líneas generales, pero flojea por completo en el tramo final, justamente a partir de cuando se resuelve el secuestro, y es que en los último minutos piensas que ahora me van a contar cómo se urdió todo, y no, la película se acaba de golpe y porrazo, ya no sin explicaciones convincentes, sino directamente sin explicaciones. A todo esto también tengo que decir que casi desde el principio contaba con dos posibles sospechosos: con el primero, que parecía muy claro, me equivoqué, pero con el segundo di totalmente en el clavo. En cualquier caso, es lo que he dicho antes: ¿por qué un final sin explicaciones? En fin, que la película no está mal para pasar un buen rato sentado en la butaca del cine, aunque se hubieran agradecido más minutos.