domingo, 21 de junio de 2015

Siglo y medio de Misericordia

Como si de un Jueves Santo se tratara, ayer procesionó de forma extraordinaria por las calles de Málaga Nuestro Padre Jesús de la Misericordia con motivo del 150 aniversario fundacional de la cofradía perchelera.
El cortejo partió de su propia casa hermandad, junto a la Iglesia del Carmen, a eso de las cinco menos cuarto de la tarde, especialmente calurosa en la jornada de ayer. Con la cruz guía y la Banda de Cornetas y Tambores del Real Cuerpo de Bomberos al frente de la comitiva, luego fueron dos largas hileras de hermanos portando velas, así como el guión de la cofradía y representantes de otras hermandades. La imagen del Nazareno presentó notables novedades estéticas, puesto que vestía una túnica lisa de terciopelo morado, al contrario de la bordada y burdeos que suele llevar cada Jueves Santo, y portaba una cruz arbórea en vez de una labrada; ciertamente, la nueva apariencia gustó mucho entre el numeroso público que se animó a acompañar a ver la procesión, y no me extrañaría en absoluto que la cofradía se plantee sacar a su titular cristífero de esta manera de aquí en adelante.
Pasadas las siete de la tarde, Nuestro Padre Jesús de la Misericordia entró por primera vez en su historia en la Catedral de Málaga, y lo hizo en su trono del Jueves Santo, que para esta jornada redujo de ocho a seis sus varales para poder acceder al primer templo de la ciudad. Tras recorrer el trascoro, el trono se detuvo frente a la puerta del Postigo de los Abades para que diese comienzo una misa que duró aproximadamente una hora. El cortejo se puso de nuevo en marcha a las ocho y media para enfilar el camino de regreso al barrio de El Perchel.
El popularmente conocido como 'El Chiquito', que durante todo el recorrido estuvo acompañado musicalmente por la Agrupación Musical Santa María la Blanca de Los Palacios (Sevilla), otra novedad por cierto que también tuvo bastante buena aceptación, transitó tanto a la ida como a la vuelta por calles nada habituales para esta cofradía, como fueron Duque de la Victoria, Nueva o Atarazanas, por destacar algunas. El encierro estaba previsto para las doce de la medianoche, pero la procesión de regreso se hizo más parsimoniosa, lo cual provocó que el trono llegase a su casa hermandad finalmente sobre la una y media de la madrugada.