domingo, 27 de marzo de 2016

Dos chaparrones empañan una gran Semana Santa

La Semana Santa de Málaga de 2016 llegó a su fin. La de este año será recordada por el frío que ha hecho casi toda la semana y también por los dos chaparrones que trastocaron los planes de las cofradías y hermandades del Domingo de Ramos y del Lunes Santo, puesto que cuatro de ellas (Humildad y Paciencia, Humildad, Dulce Nombre y Crucifixión) no pudieron completar sus recorridos procesionales, mientras que Pasión ni siquiera se atrevió a salir a la calle por la amenaza de lluvia. Esta indeseada inclemencia meteorológica provocó situaciones esperpénticas en determinadas corporaciones que deberían plantearse muy seriamente el sentido de su procesión y, sobre todo, el patrimonio que atesoran, especialmente en lo que a los titulares se refiere. En cualquier caso, el resto de la semana transcurrió sin problemas de importancia y que, como de costumbre, nos dejó muchos y variados momentos de gran sabor cofrade.
Cuando el Domingo de Ramos amanece nublado no es buena señal, aunque fue salir la Pollinica a la calle y abrirse algunos claros que hicieron pensar que con un poco de suerte disfrutaríamos de una jornada al completo. El cortejo de esta cofradía presentó como principal novedad su paso por calle Ollerías en detrimento de Dos Aceras y el primer tramo de Carretería, cambio un tanto discutible porque se pierde el saludo de la Sangre desde su casa hermandad. Por su parte, Lágrimas y Favores genera cada vez más expectación por su nutrido cortejo y buen procesionar, sin duda alguna de lo mejorcito del Domingo de Ramos; a las dos y media, cuando ésta ya se encontraba en calle Larios, empezó a llover con cierta intensidad, y aquí fue cuando todo se trastocó. Pollinica aceleró para llegar lo antes posible a su casa hermandad, mientras que Lágrimas y Favores, tras cubrir con un plástico el manto de la Virgen, se dirigió a San Juan recortando parte de su recorrido. A esa hora, Humildad y Paciencia, en su segundo año perteneciendo a la Agrupación de Cofradías, se encontraba ya cerca de la Estación de Autobuses, y Humildad, que sacaba al Ecce-Homo recién restaurado, acababa de echarse a la calle, pero no tuvieron más remedio que dar media vuelta. Inexplicablemente, Dulce Nombre salió poco después, todavía lloviznando y con riesgo de algún chubasco posterior, como así ocurrió finalmente; para más inri, al dar media vuelta se recreó, lo que provocó un imperdonable parón al Prendimiento que incluso había salido media hora más tarde, al igual que las otras hermandades del Domingo de Ramos. Este retraso pactado, unido al todavía horario de invierno, se tradujo en que pudiéramos ver al Huerto transitar por el recorrido oficial prácticamente de noche, como ocurría hace ya muchos años cuando cerraba esta jornada. Salutación dejó buenas sensaciones, así como la Salud, que por fin completó el dorado de su Cristo. Prendimiento cerró esta caótica jornada asentándose como el gran plato fuerte y con el estreno de los enormes arbotantes del trono de la Virgen del Gran Perdón.
El Lunes Santo pareció sacado del mismo molde que el día anterior. Las previsiones auguraban lluvias intermitentes hasta las siete de la tarde, lo que de partida llevó a la Agrupación a retrasar media hora la salida de todas las cofradías. Llegado el momento, Crucifixión, con el cielo nublado pero sin llover, sacó su cortejo, pero por calle Mariblanca empezó a lloviznar, justo en el momento en el que la hermandad de los Gitanos también se echaba a la calle. Ésta inmediatamente paró su cortejo y cubrió con un plástico a Nuestro Padre Jesús de la Columna y su trono, mientras que Crucifixión siguió adelante hasta que por calle Nosquera empezó a llover con más fuerza, lo que les obligó a volver a su casa hermandad. El problema radicaba en que tenían a Gitanos justo detrás, por lo que subieron por calle Dos Aceras y Carrión para dejar vía libre a la segunda hermandad del Lunes Santo por la Plaza del Teatro y Comedias, que se mantuvo en sus trece de completar el recorrido. Bajo mi punto de vista, imperdonables las dos decisiones: la de Gitanos, por no dar media vuelta y procesionar cerca de dos horas con plásticos cubriendo sus tronos; la de Crucifixión, por hacerlo tarde y mal, y es que parece que no han aprendido de experiencias pasadas, como la que ellos mismos vivieron sin ir más lejos en 2011. Ante tal panorama, Pasión decidió no arriesgar y suspender su estación de penitencia, convirtiéndose sin saberlo en la única que no saldría a la calle en toda esta Semana Santa. Dolores del Puente, Estudiantes y Cautivo pactaron salir media hora más tarde de lo previsto y completaron sus recorridos procesionales sin ningún problema, más allá de unos encierros más tardíos de lo habitual. La cofradía de Santo Domingo volvió a dar ejemplo de sobriedad en sus filas nazarenas, y a destacar el tránsito de la Dolorosa del Puente por Echegaray de un tirón y a los sones de 'Amarguras'. Estudiantes, que si por algo llama poderosamente la atención es por los más de mil penitentes que lleva consigo, congregó como de costumbre a numeroso público tanto en su acto de la Plaza del Obispo como en su posterior encierro; mientras tanto, la cofradía del Cautivo, con el Señor de Málaga siempre rodeado de innumerables fieles, sigue dejando una interminable distancia entre sus dos titulares.
La jornada del Martes Santo fue la primera que no sufrió ninguna alteración, excepción hecha de una llovizna pasadas las cinco de la tarde que duró dos minutos y que sorprendió al Rocío en la Tribuna de los Pobres y a Nueva Esperanza en Martínez Maldonado. La cofradía victoriana de San Lázaro tuvo dos grandes estrenos: el primero, la incorporación de calle Nueva a su itinerario, muy recomendable por cierto; y el segundo, la coronación canónica de su titular mariana. Las Penas volvió a regalarme el que para mí es el momento más esperado de mi Semana Santa, su paso por calle San Agustín, este año en sentido inverso al habitual para evitar el tapón de la plaza Uncibay con otras cofradías; sin duda alguna, el trinomio conformado por el Santísimo Cristo de la Agonía, la Banda de Cornetas y Tambores del Paso y la Esperanza y la citada calle San Agustín representa la mejor combinación posible de toda la semana. Nueva Esperanza crece a pasos agigantados con el paso de los años, y eso a pesar del gran inconveniente que supone su larguísimo recorrido. Humillación mantiene su línea habitual, es decir, con más debes de la cuenta, aunque, obviando las críticas, merece destacar sus pulsos en la Tribuna de los Pobres, así como que la Virgen de la Estrella ahora está más centrada y luce más en su trono. El Rescate puso la nota de color con los atuendos de sus nazarenos, más numerosos si cabe, mientras que la Sentencia ha convertido la petalada a la Virgen del Rosario en calle Cárcer en uno de los momentos imprescindibles de este tercer día.
El Miércoles Santo se presentó luminoso a pesar de una temperaturas todavía algo más bajas de lo que nos ha acostumbrado este invierno que ya es oficialmente primavera. Mediadora fue la primera en pasar por el recorrido oficial en éste su segundo año como hermandad agrupada, y quién sabe si el próximo lo hace con su otro titular, Nuestro Padre Jesús Nazareno Redentor del Mundo. Salesianos mantiene en sus filas nazarenas un orden y una compostura muy adecuadas a su carácter, mientras que, en lo que respecta al acompañamiento musical, quizás debiera plantearse retornar a la banda de música en vez de continuar con una de cornetas y tambores. Las Reales Cofradías Fusionadas sacó a sus cuatro titulares del Miércoles Santo (Azotes y Columna, Exaltación, Ánimas de Ciegos y Mayor Dolor), cada uno con sus peculiaridades y diferencias, especialmente en el apartado musical, pero que conforman un cortejo vistoso y muy atrayente. La hermandad de la Paloma mejoró con respecto al año pasado, sobre todo en lo que respecta al trono del Señor de la Puente del Cedrón, que estuvo mejor llevado y acompasado con las marchas interpretadas; por cierto, comentar que probablemente el año que viene la Virgen de la Paloma vaya en un nuevo trono. El Rico cumplió de nuevo la tradición de liberar a un preso, en este caso una mujer, para a continuación bendecir al pueblo en la plaza del Obispo. La Sangre es otra que da un paso adelante, quizás sea porque este año celebra el 75 aniversario de la talla del Cristo, motivo por el cual fue elegido para presidir el Vía Crucis de la Agrupación, y quizás también por el nuevo manto bordado que estrenaba la Virgen de Consolación y Lágrimas. La jornada, como de costumbre, la cerró la Expiración con su exquisito patrimonio, con el acompañamiento de la Guardia Civil y con dos de los mejores tronos de nuestra Semana Santa, sin duda alguna a la altura de los sagrados titulares que portan.
Decir Jueves Santo en Málaga es hablar de un día grande, muy grande, aunque paradójicamente empieza y termina con cortejos serios y con tronos de reducidas dimensiones. Santa Cruz procesionó a la Virgen de los Dolores en su Amparo y Misericordia buscando siempre calles recoletas y haciendo estación de penitencia en la Catedral. La Cena supone un gran contraste, pues sus dos tronos son auténticos barcos andantes que se acompasan perfectamente a sus respectivos acompañamientos musicales. Viñeros fue la otra cofradía del Jueves Santo que recorrió las naves catedralicias, y que por cierto retomó la estética clásica de la Virgen del Traspaso y Soledad tras la fallida apuesta del año anterior. El fervor legionario volvió a congregar a numeroso público alrededor de la Congregación de Mena, especialmente  con el Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, que recorrió las calles de Málaga a los sones de 'El novio de la muerte', mientras que Nuestra Señora de la Soledad lo hizo en su imponente trono a la espera de ser coronada canónicamente el próximo 11 de junio. Misericordia, con su 'Chiquito' y la Virgen del Gran Poder, sacó a relucir su carácter perchelero y presentó como principal novedad su regreso al barrio por las calles del Soho. Zamarrilla ha sido otra de las buenas noticias de esta Semana Santa tras unos años convulsos por problemas internos, destacando por encima de todo la ubicación más centrada de la Virgen de la Amargura, aunque el número de nazarenos se antoja escaso para una cofradía tan importante. La Esperanza también estuvo cargada de novedades, como fueron que el cortejo cruzó el puente que lleva su nombre para acceder a la Alameda, que el Nazareno del Paso combinó su túnica lisa con la cruz labrada y que iba sobre un monte de corcho, aportando más realismo a la escena; por su parte, la Virgen brilló como siempre en su majestuoso y dorado trono sobre una alfombra de romero. El punto y final a esta jornada lo puso Vera Cruz, que por segundo año procesiona justo a continuación de la Esperanza, lo cual le perjudica en el recorrido oficial, pero a su favor tiene que posteriormente tiene más público.
El Viernes Santo conllevó dos contrastes con respecto a los días anteriores: el luto propio de esta jornada y el brusco cambio de temperatura, puesto que los abrigos sobraron en las horas de sol. Dolores de San Juan gusta cada vez más a pesar de ser una archicofradía de silencio en su procesionar, pero esto en Viernes Santo atrae mucho. Prácticamente lo mismo podemos decir del Monte Calvario, que, tras bajar al Santísimo Cristo Yacente de la Paz y la Unidad de la ermita, procesionó desde el Santuario de la Victoria para hacer estación de penitencia en la Catedral. Hizo lo propio el Descendimiento, que salió desde su tinglao del Hospital Noble, quien sabe si por última vez, ya que el año que viene esta previsto que lo haga desde su nueva casa hermandad. El Traslado sigue sin convencer por dos motivos ya repetidos, como son la cruceta de la banda de cornetas y tambores que acompaña a su titular cristífero y los ropajes del grupo escultórico; como acierto, el paso por las calles Comedias y Nosquera para acceder a Carretería. La cofradía del Amor recorrió el barrio de la Victoria de camino al recorrido oficial, siendo este el segundo año consecutivo que el Cristo lo hace con una banda de cornetas y tambores al que parece que se va adaptando poco a poco. La Piedad volvió a transmitir esa sensación de tristeza de una madre que tiene entre sus brazos el cuerpo muerto de su hijo entre el respeto y el silencio del público, que, como es lógico, también se mantuvo con el Sepulcro, impresionante con el catafalco a los sones de la 'Marcha fúnebre' de Chopin y con la Virgen de la Soledad, otra de las titulares marianas que adelantó su posición en su trono. Finalmente, Servitas apagó a su paso las luces de las calles de Málaga al tiempo que los penitentes que la acompañaban rezaban la Corona Dolorosa.
El Domingo de Resurrección remató la Semana Santa con la procesión del Santísimo Cristo Resucitado y María Santísima Reina de los Cielos, quienes como viene siendo habitual estuvieron acompañados por representaciones de nazarenos de todas las cofradías agrupadas (Domingo de Ramos, Lunes Santo y Martes Santo con el Cristo; Miércoles Santo, Jueves Santo y Viernes Santo con la Virgen) con sus respectivos guiones. El trono del Resucitado volvió a cambiar su estética, desechando los faroles que llevaba los últimos años, mientras que la Reina de los Cielos lució esta vez un manto blanco liso en vez del celeste al que nos tenía acostumbrados.
En cuanto a mi Semana Santa, este año me lo he tomado un poco más relajado de lo habitual, en el sentido de que he salido más tarde y me he recogido antes que de costumbre para poder aprovechar las mañanas para estudiar las Oposiciones, cuya convocatoria se publicó casualmente durante esta semana; eso sí, verlas las he visto todas, a excepción de las cinco hermandades que no completaron sus recorridos procesionales, y, cómo no, con mi cámara a cuestas. En total he hecho unas 3.800 fotografías y he pasado 56 horas y media en la calle, cifras que sin dudarlo hubieran sido mayores en otras circunstancias, pero a veces toca sacrificarse.
A partir de ahora toca trabajar, y mucho, para la Semana Santa del año que viene, puesto que esta vez sí que parece que las obras del Metro afectarán de forma considerable a las procesiones. A esto se une que está previsto cambiar el recorrido oficial por uno que empiece en la plaza de la Constitución y termine en la Catedral, bien entrando en ella las cofradías que se lo puedan permitir por el tamaño de sus tronos o bien pasando por los alrededores las demás. Todo ello implicará casi con toda seguridad una reestructuración del orden de paso de todas las hermandades, algunas de las cuales llevan ya varios años intentando modificarlo. Tendremos que esperar algo más de un año, hasta el próximo 9 de abril de 2017, para comprobar cómo queda configurada la nueva Semana Santa de Málaga.