martes, 9 de agosto de 2016

Hacia el infinito

La tercera de mis lecturas veraniegas de este año ha sido 'Hacia el infinito', de la escritora y educadora inglesa Jane Hawking.
La propia Jane Hawking es la narradora de un libro en el que nos cuenta su relación con el famoso físico y cosmólogo Stephen Hawking, desde aquel verano de 1962 en el que ambos se conocieron en Cambridge hasta los primeros años de la década de los 90, cuando se separan y posteriormente se divorcian para iniciar una nueva vida por separado con otras parejas. Esta biografía no explora únicamente los numerosos logros científicos alcanzados por Stephen, sino que sobre todo se centra en el día a día de una pareja que vio cómo cambió sus vidas cuando, apenas dos años después de iniciar su relación, a él le fue diagnosticada una grave enfermedad con muy pocas esperanzas de supervivencia. Por suerte, dichos pronósticos no se cumplieron y pudieron casarse y tener tres hijos, aunque con el paso de los años la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) de Stephen fue haciendo cada vez más mella en su cuerpo hasta el punto de dejarle prácticamente inmóvil y sin voz.
Ha sido ésta mi primera incursión en el género de las biografías y me parece que va a ser también la última. Decidí leer este libro tras ver hace un año y medio en el cine 'La teoría del todo', la película basada precisamente en estas páginas, y he de reconocer por una vez, no sé si la primera, que me ha gustado más la película que el libro, básicamente porque, a mi parecer, a éste le sobran varios fragmentos, llámense capítulos o párrafos, que la película magistralmente interpretada por Eddie Redmayne y Felicity Jones sí obvia y que no aportan prácticamente nada, aunque también hay que recalcar que, como siempre ocurre cuando un libro se lleva al cine, la película retoca varias partes para hacerla más atractiva al público. He echado en falta algo que creía que era un factor común en el género biográfico como son fotografías de Stephen, Jane y demás protagonistas de la historia que a buen seguro hubieran servido de un buen complemento a un relato en el que, guste más o guste menos, quedan muy claros dos aspectos: en primer lugar, las enormes dificultades con las que se encontró Jane para cuidar de una persona que no podía valerse por sí misma, sobre todo en lo que respecta a las ayudas estatales; y luego que el científico más famoso de los últimos 50 años no fue tan agradecido con ella como debería haber sido, aunque quizás haya sido debido, y no es por restarle culpa al señor Hawking, a la durísima enfermedad que todavía hoy padece, ya que no debe ser nada fácil estar casi toda una vida en una silla de ruedas y además ser consciente de ello. En definitiva, nos encontramos ante una biografía que, si bien no es aburrida, a veces sí que da esa sensación por alargarse más de la cuenta en determinados momentos, pero que se antoja recomendable tanto para los que admiran a Stephen Hawking como para los que quieran saber de primera mano la lucha que supone vivir con un discapacitado.