jueves, 18 de octubre de 2018

Once años... y los que quedan

Aquí sigo otro año más pululando por la blogosfera, buscando huecos donde no los hay para compartir mis aficiones y mis vivencias con cualquier persona que quiera pasarse por aquí para que este trocito de Internet siga respirando aunque sea con dificultad. Mi blog, 'El mundo de Rafalillo', celebra hoy su undécimo cumpleaños con un período de madurez que alcanzó en épocas pasadas y que ahora está de capa caída, lo cual no quita que siga teniendo cosas que contar, porque hay un buen listado de entradas pendientes por redactar y publicar. Ganas hay de sobra, pero también falta tiempo, y mucho.
Cada año me repito cuando celebro un nuevo aniversario del blog, pero es que no hay mucho más que decir en una entrada como ésta. 'El mundo de Rafalillo' ya no es lo que era, pues ni por asomo publico con la misma periodicidad y variedad que en sus primeros cuatro o cinco años, y tampoco los visitantes son tan numerosos como antaño, lo cual se traduce en unas estadísticas penosas que luego detallaré. En cualquier caso, me cuesta pensar en el día que definitivamente pondré punto y final a esta experiencia, y es por eso que mientras tanto mantengo esto con vida con las pocas secciones que han sobrevivido en los últimos tiempos, a saber: 'No es mío, pero es interesante', mis colaboraciones para el 'Carnaval de Matemáticas', las críticas de los libros que leo, los resúmenes de las procesiones de Semana Santa y extraordinarias a las que voy, y los relatos de los viajes que hago. Ojalá hubiese más diversidad de contenidos, pero ya de por sí me cuesta estar al día con mis viajes, como para hablar de más cosas.
El resumen estadístico de lo que ha sido el blog en los últimos doce meses no puede faltar en esta entrada:
  • 40 entradas publicadas (una menos que el año anterior), lo que depara una media de 3 o 4 entradas al mes.
  • 59 comentarios, un 22 % menos que el año anterior, y que representa apenas un comentario y medio por cada entrada publicada.
  • Unas 9.800 visitas recibidas, o lo que es lo mismo, un 30 % menos que hace un año. Esto supone una media de unas 27 visitas diarias.
  • Las visitas proceden de 70 países diferentes de los cinco continentes. Algo más de la tercera parte de los visitantes son de España, mientras que los demás lo hacen principalmente desde Latinoamérica (México, Colombia, Argentina, Perú, Chile, Ecuador...), Francia y Estados Unidos.
  • La duración media de las visitas sube hasta los 51 segundos, por los 43 del año anterior.
  • El blog ha sido visualizado unas 12.200 veces, un 28 % menos que el año anterior. Son 651 las diferentes páginas que se han visualizado, siendo la de ¿Qué diferencia existe entre un equinoccio y un solsticio? la más visitada, seguida por la principal del blog.
  • El blog tiene 54 suscriptores (un 16 % menos que el año pasado) y 58 seguidores (misma cantidad que hace un año).
Ni que decir tiene que los datos son más o menos los esperados, y la tendencia para los próximos años será incluso más a la baja. Ya me gustaría a mí tener mejores registros para que la celebración del aniversario fuese algo más digna, pero bueno, al menos el blog sigue en pie con lo poquito que logro compartir con vosotros. Como he advertido ya en cumpleaños anteriores, la probabilidad de que 'El mundo de Rafalillo' vuelva por sus fueros es ínfima, prácticamente nula, por lo que toca conformarse con lo que hay, que bien mirado es de cierta calidad. Por cierto, que la idea de un blog de Semana Santa la mantengo guardada por si acaso en el futuro me atrevo a sacar adelante ese proyecto; por su parte, el blog de Flipeando las Matemáticas que empecé hace poco más de un año para utilizarlo en mi labor docente tuve que abandonarlo ante el poco uso que le estaban dando mis alumnos, aunque pretendo retomarlo a corto plazo.
Pues nada más por hoy. Como siempre le doy las gracias a todos los lectores de 'El mundo de Rafalillo' que siguen pasándose por aquí de forma puntual o con cierta continuidad. Tanto vosotros como los nuevos visitantes siempre seréis bien recibidos.
¡Muchas gracias a todos!

domingo, 14 de octubre de 2018

La Soledad de San Pablo procesiona por el centenario de su hermandad

En la tarde-noche de ayer sábado, la imagen de Nuestra Señora de la Soledad salió en procesión extraordinaria con motivo del centenario fundacional de la hermandad del Santo Traslado.
El cortejo se puso en marcha a las seis y media, con la cruz guía de la corporación al frente y seguida por la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestro Padre Jesús Cautivo interpretando marchas en cabeza de procesión; a continuación, numerosas parejas de hermanos portando cirios, el guión de la cofradía, una representación de otras hermandades (Salud, Cautivo, Zamarrilla y Piedad) con sus respectivos guiones, la presidencia y los acólitos. Nuestra Señora de la Soledad salió en su trono del Viernes Santo, pero presentó varias novedades estéticas que dotaron a la imagen de un aspecto diferente al que estamos acostumbrados. La imagen estrenó una ráfaga de orfebrería que le aportó más protagonismo, así como la ausencia de la cruz en el trono, que además contaba en sus esquinas con los arbotantes del de la Patrona. Por su parte, la Banda Sinfónica Virgen de la Trinidad fue la encargada de interpretar marchas procesionales tras el trono.
A lo largo del recorrido se vivieron varios momentos emotivos, entre ellos el que tuvo lugar en la ermita de Zamarrilla, donde María Santísima de la Amargura salió al encuentro de la Virgen de la Soledad, tras lo cual la imagen fue despedida con una petalada. También fue recibida con otras petaladas en varios puntos del recorrido, como por ejemplo a su paso por las casas hermandad del Cautivo y de la Salud. La imagen, bastante arropada de público, discurrió por las calles de su barrio, en particular por Trinidad, Carril, Mármoles, Avenida de Barcelona, plaza de Bailén, Trinidad, Sevilla, Regente, Juan de Herrera, San Quintín, Avenida de Fátima, Trinidad y su casa hermandad, donde se recogió poco después de la una de la madrugada con una gran petalada.

martes, 9 de octubre de 2018

No es mío, pero es interesante (CXVII)

Aquí tenemos una nueva entrega de 'No es mío, pero es interesante', una sección en la que os recomiendo las entradas de otros blogs y webs que más me han gustado en las últimas semanas. Como siempre, hay un blog que aporta varios posts, concretamente Microsiervos, con seis aportaciones. Y lo que tampoco falla es la variedad de contenidos: matemáticas, astronomía, curiosidades, vídeos, etc.
Repasemos la lista de recomendaciones de esta entrega:
¿Os han gustado las recomendaciones de esta entrega? Espero que sí y que me lo hagáis saber a través de un comentario ;)

domingo, 30 de septiembre de 2018

La Merced recorre su feligresía por el 800 aniversario de la Orden Mercedaria

En la tarde-noche de ayer sábado, Nuestra Madre y Señora de la Merced procesionó en rosario vespertino extraordinario con motivo del 800 aniversario de la fundación de la Orden Mercedaria.
La procesión dio comienzo a las 19:30, partiendo desde el interior del Real Santuario de Santa María de la Victoria con una cruz parroquial al frente y seguida por dos nutridas filas de hermanos portando velas, el guión de la hermandad y la presidencia de la corporación. A continuación, se situó la Escolanía Pueri Cantores Jesús Nazareno de Almogía para acompañar en el rezo de las estaciones a Nuestra Madre y Señora de la Merced, que procesionó en el trono de María Santísima de los Dolores de Almogía, aunque lo hizo en solitario, es decir, sin la habitual compañía de San Juan Evangelista en la Sacra Conversación de cada Domingo de Ramos. Con motivo de este rosario extraordinario, la Virgen estrenó un escapulario en plata de ley y un broche bordado en oro fino, mientras que en el cortejo iba el nuevo guión mercedario.
La procesión, bien arropada de público, discurrió por la plaza del Santuario y por las calles Fernando el Católico, Ladrón de Guevara, María, Rodrigo de Ulloa, Santa María Micaela, Marcos Gómez, Padre Mariana, Manrique, Puerto Parejo y Párroco Ruiz Furest. En este punto, coincidiendo con el término del rezo de las estaciones, la Escolanía Pueri Cantores abandonó la procesión para ser reemplazada por la Unión Musical Maestro Eloy García, que se situó tras el trono para interpretar marchas procesionales (entre ellas 'Libertadora', estreno para la ocasión) en la segunda mitad del recorrido. Con esta nueva formación, el cortejo continuó por las calles Altozano, Cruz Verde, Frailes, Huerto del Conde, Cobertizo del Conde, Lagunillas, plaza de la Victoria, Altozano, Chaves, plaza Benigno Santiago Peña, plaza de Mendizábal, Cristo de la Epidemia, plaza de la Victoria, Compás de la Victoria, San Patricio, Fernando el Católico, plaza del Santuario y Real Santuario de Santa María de la Victoria, donde tuvo lugar el encierro poco antes de las dos de la madrugada, esto es, casi dos horas y media después de la hora prevista, un retraso más que injustificado.

martes, 25 de septiembre de 2018

La gran novela de las matemáticas

El último libro que he leído este verano ha sido 'La gran novela de las matemáticas', del divulgador matemático francés Mickaël Launay.
El autor hace un recorrido por la historia de las matemáticas a través de esas grandes mentes que, a lo largo de cientos y miles de años, han ido descubriendo diversos conceptos y teoremas que ahora se enseñan en colegios e institutos y que se utilizan de una forma más o menos directa en ámbitos más o menos cotidianos, tales como la geometría que se esconde en un balón de fútbol o la fórmula que explica la fuerza con la que se atraen dos cuerpos, como por ejemplo los planetas. Esta gran historia comenzó hace miles de años, cuando el ser humano aprendió a contar haciendo muescas en un hueso, y actualmente sigue inacabada, pues todavía existen grandes problemas sin resolver. Entre medias, nos encontramos con que las primeras civilizaciones decoraban sus vasijas con motivos geométricos sin saber que estaban clasificando los siete tipos de cenefas posibles, que los símbolos matemáticos (+, -, /, =, etc.) fueron surgiendo a cuenta gotas hace apenas 500 años, o que se puede construir una esfera tan grande como el Sol aparte de una tan pequeña como un guisante, por muy paradójico que nos resulte.
Cuando me topé con este libro en una de mis visitas a las librerías de mi ciudad para encontrar nuevos títulos que añadir a mi larga lista de futuras lecturas, supe casi desde el primer momento que adquirirlo era una apuesta segura, tanto que lo incluí en mi siguiente carta a los Reyes Magos (la de las últimas navidades)... Y me lo trajeron... Y lo he devorado este mismo verano. He de reconocer que en los dos o tres primeros capítulos no me convenció del todo, pero después ha sido un placer ir avanzando en sus páginas y siguientes capítulos para refrescar muchas cosas que ya sabía (es lo que tiene haber leído tanta divulgación matemática) y aprender otras tantas. Me ha gustado mucho cómo plantea el autor cada capítulo, con unos primeros párrafos en los que nos introduce el concepto a tratar partiendo bien de una visita al Louvre para mostrarnos las matemáticas que oculta, bien de los viajes que realizó Fibonacci para aprender los números indoarábigos y descubrir su famosa sucesión, bien de 15 formas más para, entre otras cosas, saber de dónde salen los infinitos decimales del número π, admirar los 17 teselados de la Alhambra o conocer las primeras máquinas de las que posteriormente surgieron las calculadoras y ordenadores que utilizamos a diario. Todo el relato está salpicado de anécdotas, curiosidades, ilustraciones y las fórmulas justas y necesarias para disfrutar de una lectura amena que nos enseña que las matemáticas son el fruto de años y años de evolución y estancamiento, de ideas brillantes e intentos fallidos, de colaboraciones y disputas entre matemáticos, de teoremas demostrados y conjeturas por demostrar. Por ponerle una pega a este libro, la verdad es que no me hubiese importado que fuese más largo (no llega a las 250 páginas), pero está escrito y enfocado al público poco ducho en esta materia para captar su atracción e intentar hacerle ver que las matemáticas y su historia son apasionantes, así que es entendible su extensión. En cualquier caso, se ha ganado un hueco entre mis títulos preferidos de la divulgación matemática, por lo que habrá que estar atentos a futuras obras de Mickaël Launay, seguro que tampoco defraudarán.

Nota: este post forma parte del Carnaval de Matemáticas, que en esta septuagésima novena edición, también denominada 9.3 Vuelta al Cole, está organizado por Juan Francisco Hernández Rodríguez a través de su blog Esto no entra en el examen.

domingo, 16 de septiembre de 2018

El Señor de la Pollinica procesiona en su 75 aniversario

En la mañana y tarde de hoy domingo ha tenido lugar la procesión extraordinaria de Nuestro Padre Jesús a su Entrada en Jerusalén con motivo del 75 aniversario de la bendición de dicha talla.
La procesión estaba prevista que se celebrase ayer sábado por la tarde noche, pero el día anterior se anunció su aplazamiento a la mañana del domingo tras consultar las previsiones meteorológicas, las cuales pronosticaban lluvias de cierta intensidad en las horas en las que la imagen estaría en la calle, como así finalmente ocurrió. El cortejo se puso en marcha a las once y media partiendo de la casa hermandad del Sepulcro, que cedió sus instalaciones a la cofradía de la Pollinica para esta salida extraordinaria; al frente estuvo la cruz parroquial, seguida de numerosos hermanos portando cirios, el guión corporativo, el estandarte del Señor, la presidencia y un cuerpo de doce acólitos, cuatro de la propia cofradía y las restantes de las otras hermandades que procesionan el Domingo de Ramos. Nuestro Padre Jesús a su Entrada en Jerusalén salió unos minutos más tarde a los sones de la 'Marcha Real', interpretada por la Agrupación Musical de la Pasión de Linares, que ha acompañado a la imagen de forma magistral en todo su recorrido.
La imagen del Señor de la Pollinica, recientemente restaurada, ha procesionado sin su grupo escultórico (solamente con el pollino) sobre un monte de claveles rojos en el trono de la Virgen del Traspaso y Soledad de Viñeros y con los faroles del trono de Jesús Nazareno de la Salutación; además, ha estrenado un manteo de color verde y una cinturilla para celebrar esta efeméride. Como si de un Domingo de Ramos se tratase, los cofrades han acudido en masa al centro histórico para acompañar a la procesión, que, tras partir de la casa hermandad del Sepulcro, discurrió por las calles Alcazabilla, Císter, Santa María, Molina Lario, plaza del Obispo, Molina Lario, Sancha de Lara, Martínez, Puerta del Mar, plaza de Félix Sáenz, Nueva, Especería, plaza de la Constitución, Granada, plaza del Carbón, plaza del Siglo, Granada, Echegaray, San Agustín, Císter y Alcazabilla, encerrándose sobre las cinco y media de la tarde en la citada casa hermandad.
No quería terminar sin puntualizar que me parece una decisión equivocada el haber cambiado de día la procesión por culpa del riesgo de lluvia. Haber esperado al momento de salir y, si acaso, retrasar la salida una hora como se suele hacer en Semana Santa, hubiese sido lo correcto. Si llegado el momento las previsiones siguen sin ser halagüeñas, pues se suspende la procesión (extraordinaria en este caso) y listo. El que las cofradías puedan elegir cuándo y por dónde procesionar a su antojo y de esta manera no hace más que darle la razón a los no cofrades que, si bien a veces son exagerados e irrespetuosos con sus manifestaciones, otras muchas opinan con fundamento, como en este caso.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Viaje a España 2017: día 2

Domingo, 6 de agosto de 2017

8:00
Nos levantamos en cuanto sonó el despertador, dispuestos a no perder el tiempo y a aprovechar al máximo la mañana, ya que después de comer tendríamos que coger el coche para ir a Palencia. Luego de asearnos y vestirnos, bajamos a la cafetería del hotel a desayunar; en mi caso, me serví un par de tostadas (bastante gruesas, por cierto) con mantequilla, una napolitana de chocolate, un croissant y un vaso de leche con Nesquik, lo cual me sorprendió, puesto que en la mayoría de los sitios solamente hay Cola Cao. Volvimos a la habitación para recoger las maletas y dejarlas en la recepción para recogerlas cuando volviésemos de comer, y a continuación, a eso de las nueve y media, salimos a la calle para empezar a callejear y visitar Segovia.
En primer lugar, nos acercamos a la iglesia de San Lorenzo, situada a pocos metros del hotel; parecida a algunas que habíamos visto la tarde anterior (pequeña y de estilo románico), estaba cerrada en ese momento, así que continuamos con nuestra caminata hasta llegar al Acueducto de Segovia. Fuimos en busca de otras dos iglesias próximas, la de los Santos Justo y Pastor y la del Salvador, pero tanto una como otra también estaban cerradas, lo cual nos extrañó mucho porque en Málaga es raro que una iglesia no esté abierta a partir de las nueve de la mañana, tras lo cual pasamos por delante del IES Mariano Quintanilla, el más antiguo de España, para luego recorrer bordear el acueducto hasta la arquería principal de la plaza del Azoguejo.
Bajando y subiendo cuestas y escalinatas llegamos al Paseo del Salón de Isabel II, un frondoso parque que recorrimos desde su comienzo (el Postigo de la Luna) hasta su final (el Postigo del Sol), dos de las puertas de la muralla de Segovia. Más adelante, nos adentramos de nuevo en la ciudad por la Puerta de San Andrés, más monumental que las anteriores y con una pequeña talla de la Virgen del Socorro por la parte interior, para poder llegar a la Catedral de Santa María, la cual vimos esta vez por el lateral más próximo a su torre, además de la fachada principal. Seguidamente, avanzamos por la calle Daoiz, al final de la cual nos topamos con los Jardines del Alcázar, desde cuyos miradores se puede disfrutar de grandes panorámicas y que si por algo destaca es por el Monumento a los Héroes del 2 de Mayo situado en el centro de los jardines.
Las entradas del Alcázar de Segovia las compramos en un edificio próximo a este conocido monumento (5'5 € la mía y 3'5 € la de mi madre por ser desempleada), tras lo cual comenzamos la visita de las diversas salas que la componen: la Sala del Palacio Viejo, con numerosas armaduras; la Sala del Trono, reconocible gracias a que en ella se encuentran los tronos de los Reyes Católicos con su escudo y su famosa divisa ("Tanto monta"), así como sendos retratos de éstos; la Sala de la Galera, con un impresionante artesonado y una pintura sobre uno de los muros en la que se representa la coronación de Isabel la Católica; la Sala de los Reyes, llamada así porque en ella hay pequeñas estatuas de todos los reyes de Asturias, León y Castilla; etc.
Tras pasar unos minutos en un patio exterior del Alcázar, desde el cual se pueden admirar tanto sus llamativas torres y un jardín con una forma geométrica muy curiosa, volvimos al interior, concretamente a la Sala de Armas, engalanada con banderas y salpicada de armaduras, escudos, armas y cañones. Después, atravesamos el Patio de Armas para continuar con el Museo del Real Colegio de Artillería, en el que se exponen cuadros, uniformes militares de gala y numerosos libros antiguos de diversas disciplinas (artillería, matemáticas, astronomía, física, química...). A las doce del mediodía estábamos saliendo ya del Alcázar por la reconocible Torre de Juan II, dando por terminada de esta forma la visita.

12:05
Soportando un calor un tanto sofocante, retomamos el paseo por Segovia bordeando el lateral norte de la muralla, pasando concretamente por la Puerta de Santiago, la Puerta de San Cebrián y la iglesia de San Juan de los Caballeros, que, en efecto, estaba cerrada. Luego, nos adentramos de nuevo en la ciudad, y por el camino pasamos por delante de varios edificios notables, tales como el de la Diputación Provincial, la Casa de los Marqueses de Lozoya o la Casa de las Cadenas. Por cierto, que una cosa que me gustó mucho de la ciudad fue el esgrafiado con el que están embellecidos los muros de muchos de sus edificios, casi todos con dibujos geométricos muy elaborados y vistosos.
Al final de este paseo llegamos al Postigo del Consuelo, en la parte alta del Acueducto de Segovia, desde donde hice algunas fotos antes de ir a la iglesia de la Compañía de Jesús, que (¡milagro!) sí estaba abierta al público, por lo que aprovechamos para entrar en ella y admirar el maravilloso retablo de su altar mayor. De allí nos fuimos a El Sitio a tomarnos un refresco con su correspondiente tapa gratis (una caña y una tapa de paella mi madre, y yo una Coca-Cola Zero con una tapa de choricitos con patatas), y seguidamente al restaurante Jose María, donde teníamos una mesa reservada gracias a la recepcionista de nuestro hotel, y menos mal, porque era poco más de la una y media y ya estaba casi lleno.
Obviamente, no podíamos irnos de Segovia sin probar su famoso cochinillo asado, pero también pedimos una ración de croquetas de jamón ibérico y una ensalada mixta con bonito, además de agua para beber. ¡Qué fallo el nuestro al pedir dos platos previos al cochinillo! Las croquetas estaban espectaculares, de las mejores que he probado, pero la ensalada era enorme, como para compartir entre cuatro personas, y además nos pusieron un entrante cortesía de la casa consistente en una pequeña ensalada con queso. Con todo esto ya estábamos más que comidos, y faltaba el cochinillo, que por cierto iban saliendo cada dos por tres de la cocina para presentarlo y trincharlo en varios trozos a los comensales.
Al final, pedimos solamente un trozo para a su vez dividirlo en dos, uno para cada uno. Me costó la vida comerme el mío, pues ya estaba lleno, pero había que hacer un esfuerzo para no dejar ni una muestra de este manjar. Estaba delicioso, con la piel dorada y crujiente y la carne jugosa. Tras reposar un buen rato el almuerzo y pagar la cuenta (55'79 € en total), salimos en busca del hotel, pero en cuanto llegamos a la Plaza Mayor tuve que sentarme en un banco a la sombra porque tenía que esperar a que me bajase un poco más la comida. Pasados unos minutos, retomamos el camino, parando entre medias en el Convento del Corpus Christi, aprovechando que estaba abierto, y, cómo no, en el Acueducto de Segovia, pues no pude resistirme a hacerle más fotos de las que ya le había hecho.
Recogimos las maletas en el hotel y a las cuatro y veinte de la tarde nos pusimos en marcha rumbo a Palencia. Solos por la autovía, hicimos un pequeño descanso por Aldeamayor de San Martín para estirar las piernas, y allí aprovechamos para avisar a Julio y Pilar (el primo de mi padre y su mujer, que viven en Palencia) de que en breve llegaríamos a Baños de Cerrato, un pequeño pueblo palentino en el que se encuentra la iglesia en pie más antigua de España, y que allí nos veríamos con ellos. En efecto, los dos nos estaban esperando cuando llegamos a las seis y cuarto, y con ellos pasaríamos lo que quedaba de este día y el siguiente, pues parte del motivo de este largo viaje era rendirles visita.
Frente a mí tenía la iglesia de San Juan de Baños, la que salía en algunas fotos de mis libros de Historia en los temas de los visigodos, y yo obviamente le hice mis propias fotos. Tuvimos que pagar 2 € por persona por la entrada, pero incluía una visita guiada que empezaba a las seis y media, de la cual se encargó una joven que nos contó la historia del templo (mandado construir por el rey Recesvinto en el siglo VII), las reformas que ha experimentado, su estilo arquitectónico, los objetos que conserva (la corona de Recesvinto, una baldosa con la huella de la mano de dicho rey...), etc. Al salir de la iglesia, nos acercamos a la cercana Fuente de San Juan, cuyas aguas, según cuenta la leyenda, devolvieron la salud al rey visigodo.

19:00
Ya en nuestros respectivos coches, seguimos al de Julio y Pilar para llegar al Hotel Alda Centro Palencia, donde mi madre se bajó para ir registrándose mientras yo buscaba aparcamiento por los alrededores; una vez que me dejaron en el hotel, quedamos en vernos más tarde después de que descansásemos un rato. A todo esto, mi madre todavía estaba liada con el registro de la habitación, la 210, y resultó que la recepcionista, al igual que la que nos atendió en Segovia, también guardaba cierta relación con Málaga, pues casualmente era de Antequera. Tras hacer el pago de las dos noches que nos íbamos a quedar (57'62 € en total, un precio espectacular), subimos a la habitación, con bañera en vez de ducha.
Sobre las ocho y veinte nos pusimos en marcha para recorrer la calle Mayor Principal de principio a fin, puesto que el hotel estaba situado en un extremo y habíamos quedado con Julio y Pilar al final de dicha calle. Lo que más me llamó la atención de ella fueron dos cosas: la primera, que una de sus aceras cuenta con soportales en casi toda su longitud, lo cual es típico de esta zona para poder refugiarse de la habitual lluvia; y la segunda, que está salpicada por varias estatuas de bronce, entre ellas la del escultor Victorio Macho tallando el Cristo del Otero, la de la Aguadora, la de la Niña de la comba, la de la Castañera, la estatua a Jerónimo Arroyo, la estatua a la Mujer Palentina, etc. También cabría resaltar el edificio del Colegio de Villandrando, que capta la atención de los viandantes con su colorido friso cerámico, y el cruce de los Cuatro Cantones, donde esta vía es atravesada por las calles Don Sancho y la Cestilla.
Más adelante, a eso de las nueve de la noche, nos reencontramos con Julio y Pilar. Después de dar un paseo por el Parque del Salón de Isabel II, entramos en la pizzería la Competencia para tomarnos un refresco, con su correspondiente tapa de pizza gratis, y seguidamente fuimos a Stella a cenar. Allí nos pedimos una ración de ensaladilla rusa, una de queso y un par de chapatas (una de jamón y otra de ternera, creo recordar), además de las bebidas. Todo muy correcto, tanto la comida como el servicio, y con el detalle de que al terminar nos trajeron unos pequeños bombones helados. Al salir de allí, Julio nos llevó a la vecina calle Colón para enseñarnos el edificio en el que habían vivido su padre y sus hermanos (entre ellos, mi abuela paterna) cuando eran niños, tras lo cual nos despedimos con la idea de vernos de nuevo al día siguiente al mediodía.
De camino al hotel, pasamos por el Palacio de la Diputación Provincial de Palencia, de estilo modernista y cuya iluminación nocturna resalta la elegancia de su fachada; luego, nos acercamos a la Plaza Mayor, con el Ayuntamiento presidiéndola, para continuar por la calle Mayor Principal desde el Colegio de Villandrando, mucho más vistoso de noche. Me hubiese gustado ir también a ver la Catedral iluminada, pero mi madre estaba ya cansada y no le apetecía andar más, así que lo dejamos para el siguiente día y nos fuimos directos al hotel. Al final, entre una cosa y otra, nos acostamos a las doce y media de la madrugada.