sábado, 27 de marzo de 2010

Mi homenaje a la Semana Santa de Málaga

Llegó el momento. Pasión, muerte y resurrección. Enormes capillas a hombros de los hombres de trono. Música celestial que marcha tras ellos. Corneta que llora al viento, fúnebre flauta que silba un lamento y tambor que retumba en los corazones malagueños. Saeta profunda y cantada con sentimiento. Pulso al cielo, suave mecida y respetuoso silencio. Nube de incienso que perfuma y sendero de cirios que alumbra. Luz eterna y luctuosa oscuridad. Carne de madera y lágrimas de cristal. Jesús prendido, azotado y condenado. Cristo nazareno, crucificado y sepultado. Salvador resucitado. Toque de campana.
Domingo de Ramos. Nuestro Padre Jesús a su Entrada en la Jerusalén malacitana, a lomos de un pollino, por el camino marcado por las palmas de las decenas de niños que nos anuncian su llegada. Brilla el radiante sol de la mañana dominical en el alegre semblante de María Santísima del Amparo, que avanza con firme paso pollinico por las calles de Málaga. Le sigue un mar de Lágrimas y Favores, sola en su caminar bajo palio, pero arropada por los miles de malagueños que bajan al centro para verla. Oración en el Huerto donde se derrama un sudor de sangre que vaticina lo que ha de suceder, al igual que su madre de la Concepción, que busca en el cielo un consuelo que no encuentra. Dos soldados escoltan a Nuestro Padre Jesús de la Soledad en el momento en el que Pedro le niega por tercera vez ante un dedo acusador; canta el gallo y su discípulo recuerda las palabras del Maestro mientras derrama lágrimas, las que se deslizan por la cara del Dulce Nombre de María. Las mujeres de Jerusalén salen al encuentro del Nazareno de la Salutación, cuyo rostro es enjugado por la Verónica, pintora del más sagrado paño. Desde la otra orilla del Guadalmedina, un crucificado nos trae Esperanza en su Gran Amor acompañado de la mejor Salud que podemos disfrutar. Traición en Capuchinos: Judas besa a Jesús y su Prendimiento desata la ira de Pedro, que le corta una oreja a Malco; a pesar de todo, el discípulo traidor encontrará el Gran Perdón de la Virgen. Ecce Homo. Así presenta Poncio Pilato a un Jesús lleno de Humildad ante el pueblo que pide su condena y una madre que suplica Merced junto a San Juan.
Jesús acaba en la más cruel de las muertes, la Crucifixión, con la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad en lo más alto de la empinada Carrión. Los cánticos de la comunidad gitana alivian los latigazos que el Moreno recibe atado a la Columna y la tristeza de ver sufrir a su hijo de María Santísima de la O. Cristo crucificado junto a los malhechores Dimas y Gestas, a los que otorga el Perdón, y el pálido rostro de los Dolores del Puente que cruza su peculiar trono antequerano. Portentoso nazareno de Pasión que navega por las naves catedralicias con la ayuda del Cireneo y un Amor Doloroso que aprieta entre sus manos las lágrimas de su rostro. Objeto de burla y Coronado de Espinas a los pies de la Alcazaba a los sones del 'Gaudeamus Igitur' de los Estudiantes, pero con la Gracia y Esperanza de ser coronado junto al Padre. Devoción trinitaria para un Jesús Cautivo de túnica blanca y manos atadas que camina por el Puente de la Aurora seguido por miles de promesas y la reina de la Trinidad.
El Nazareno de los Pasos cae de camino al Monte Calvario para que lo levanten a pulso en la Tribuna de los Pobres junto a la Novia de Málaga, el Rocío blanco que ilumina la noche del Martes Santo. Agonía en la recoleta San Agustín, expresivo crucificado en un mar de arbotantes y Penas que lloran la inminente muerte en un manto de flores perfumadas. El Nazareno del Perdón carga con la cruz más tiempo que ningún otro, pero no se cansa, porque la Nueva Esperanza del mejor final está por venir. Tratado como un loco por su Humillación, y Perdón que se desliza como la blanca vestidura por su hombro a la luz de la Estrella más triste que puede brillar en el cielo. Rescate en el barrio de la Victoria, donde Judas se echa una mano de arrepentimiento a la cabeza y otra a las treinta monedas de plata de la traición consumada en presencia de la Virgen de Gracia. Pilatos ha dictado Sentencia: Jesús es condenado a muerte mientras el agua se derrama por las manos del procurador romano, como el de las lágrimas de María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos.
Salesiana hermandad de un Cristo de las Penas que habla con su discípulo amado para que le dé Auxilio a su bendita madre. Cofradías Fusionadas del Miércoles Santo que son un resumen de la Pasión: Azotes y Columna de nuestros pecados, Exaltación de plegarias, Ánimas de Ciegos de un Bolero que surca el cielo y San Juan que acoge al Mayor Dolor. Jesús cruza la Puente del Cedrón conducido a casa de Anás por un romano y el popular 'Berruguita' mientras una bella Paloma de ojos verdes revolotea entre infinitos arbotantes. Un penado encuentra la libertad con el perdón y la bendición de 'El Rico', por el que llora el Amor más sereno y contenido. Un reguero de Sangre emana del costado de Cristo tras la lanzada del soldado Longinos y un mar de Consolación y Lágrimas de una Virgen de manto malva inunda las calles de Málaga. Expiración que corta la respiración de los que contemplan tu perfecta anatomía y asisten al desfile de la Guardia Civil de la que eres Protector, y Dolores de una madre compungida y llena de tristeza.
Dolores en su Amparo y Misericordia se queda sola a los pies de la Santa Cruz donde su hijo ha encontrado la muerte. Nuestro Señor Jesucristo, sabedor ya de que su cuerpo será entregado por Judas y su sangre derramada por los que le condenarán, celebra la Sagrada Cena con sus doce discípulos en una tarde-noche de Paz que se tornará en tragedia. El Señor de Carretería, el Nazareno de Viñeros, avanza por la curva y cofrade calle de la antigua muralla seguido por el redondeado y lloroso rostro de Nuestra Señora del Traspaso y Soledad de Viñeros. Mena es Buena Muerte y Ánimas, crucificado al que implora María Magdalena entre notas legionarias, y Soledad marinera que navega en un barco dorado. Cae de nuevo Jesús, el más 'Chiquito', buscando una Misericordia que no llega, pero volverá a levantarse con el Gran Poder que le acompaña en su camino al Gólgota. En la cruz, se encuentran los Milagros que Jesús hizo en vida y el que le despertará de una muerte ya consumada en medio de la Amargura de María, la misma que recibió una rosa del bandido Zamarrilla. El pueblo emocionado se arrodilla ante la bendición del Nazareno del Paso, que separa el brazo del madero ante la mirada de la Reina de Málaga, Esperanza Nuestra de verde romero. Madrugada y amanecer del crucificado de la Vera+Cruz, enigmático y misterioso, lleno de recogimiento.
Redención de Nuestro Señor, finado en la cruz al que cantan un motete las Hermanas de la Cruz para romper el silencio del cortejo, como a los Dolores de San Juan, dulzura y tristeza en el mismo rostro. Descendimiento de Cristo en el Parque, bajo las palmeras que son testigo de las Angustias de una madre que ya no puede hacer nada por su hijo. Nuestra Señora de Fe y Consuelo recibe el cuerpo del Cristo Yacente de la Paz y la Unidad en presencia de las Tres Marías y los Santos Varones, mientras que a Santa María del Monte Calvario sólo le queda el auxilio y el cobijo que le ofrece San Juan. Del Traslado de Cristo, se encargan José de Arimatea, Nicodemo y Estéfanus, dejando delante de la cruz vacía a la Soledad arrodillada y con una mirada implorante al cielo. El Cristo del Amor, con las mejillas amoratadas, baja desde el Santuario con una Dolorosa a sus pies y con la Caridad tras la cruz coronada por golondrinas. El momento más tétrico: la Piedad, María sola con su hijo muerto entre sus brazos. Se hace el silencio para que suene la Marcha Fúnebre: el cuerpo inerte de Jesús descansa en el frío mármol del Sepulcro y la Soledad llora sin remedio con un puñal clavado en el corazón. Málaga se apaga al paso de Servitas, con la única luz de la corona de María Santísima de los Dolores y con el continuo rezo de sus siervos.
Domingo de Resurrección. ¡Cristo ha Resucitado! Todas las cofradías salen al encuentro del milagro para acompañar a Jesús y a la Reina de los Cielos por las calles de la ciudad. Atrás quedó la triunfal Entrada en Jerusalén y la conmemorativa Sagrada Cena de Nuestro Señor, la última Oración de Jesús en el Huerto y la traición del Prendimiento, los interminables Azotes atado a una Columna y la más injusta Sentencia, el encuentro con la Mujer Verónica y las caídas de camino al Calvario, la ayuda del Cireneo y la Exaltación de la tierra al cielo, el Perdón al Buen Ladrón y el último aliento de Expiración, en la cruz la Buena Muerte y en los brazos de la Piedad un cuerpo inerte, y el Traslado del Señor al eterno descanso del Sepulcro. Regocijémonos porque Jesús ha vencido a la Muerte tras una larga semana de Pasión, porque Cristo ha vuelto a la vida en el milagro de la Resurrección.
Por último, quisiera terminar mi particular homenaje a la Semana Santa de Málaga con un vídeo que he compuesto a partir de algunas de las fotografías que hice el pasado año, y amenizado con una de las mejores marchas procesionales jamás compuestas si no es la mejor, al menos para bandas de música, que no es otra que 'La Madrugá'. Disfruten del vídeo y de la Semana Santa de Málaga.



2 comentarios:

Toshiyano dijo...

Sólo alguien que amara como tú lo haces la Semana Santa de Málaga podría escribir las palabras de esta entrada ;) Muy bien Rafa, la mejor entrada de Semana Santa que has hecho y, posiblemente, lo más bonito que he leído nunca de esta semana tan nuestra.

Un saludo :)

PD: genial el montaje del vídeo con la música y más geniales fotos.

Rafalillo dijo...

Pelota!!! Seguro que has leído cosas mejores.

Ahora me tienes que contar qué tal has pasado la semana, qué has visto, etc.

Hasta pronto ;)