domingo, 19 de septiembre de 2021

Matemagia

El último libro que he leído a lo largo de estas vacaciones ha sido 'Matemagia', de Fernando Blasco, doctor en Ciencias Matemáticas y profesor en la Universidad Politécnica de Madrid.
La magia y las matemáticas, dos disciplinas aparentemente independientes, se juntan en este libro, en el cual descubriremos a lo largo de sus diez capítulos (once si tenemos el cuenta el capítulo 0) no solamente las propiedades mágicas que se esconden detrás de muchos números y figuras geométricas, sino también que numerosos trucos de magia que se realizan con barajas de cartas o en los que se deshacen nudos imposibles están basados precisamente en las matemáticas. De esta forma, el autor nos expone en cada capítulo diversos trucos de magia en los que, además de detallar paso a paso cómo se realizan, explica los fundamentos matemáticos que hacen que dichos trucos funcionen, y así aprender a llevarlos a cabo nosotros mismos con el rigor necesario para que podamos dejar boquiabiertos a nuestros amigos y conocidos.
Hace once años que leí uno de los libros de divulgación matemática de Fernando Blasco, concretamente 'El periodista matemático', el cual me encantó, por lo que, cuando supe que había escrito otro sobre matemáticas y magia, estaba seguro de que el día que lo leyese lo iba a disfrutar, y así ha sido. Los trucos de magia que se plantean en el libro son muy variados, desde los típicos de adivinación de números como otros en los que hacen falta cartas, cubiletes, cuerdas o calendarios, y, si bien ya conocía algunos de ellos, otros los tenía ya olvidados y gracias a esta lectura los he podido recordar, mientras que buena parte de ellos han sido para mí toda una novedad. En cuanto a la dificultad de dichos trucos, pues hay un poco de todo, ya que los hay bastante sencillos de aprender y aplicar, mientras que otros son un poco más difíciles, bien porque se componen de numerosos pasos o bien porque algunos de éstos tienen cierta complejidad de ejecución y precisan de mucha práctica y destreza para poder realizarlos correctamente. En cualquier caso, lo mejor de este libro es que todos los trucos están debidamente explicados junto con su base matemática, lo cual permite que se convierta en un recurso muy útil para profesores de Matemáticas como yo, y es que más de una vez he recurrido a la magia para explicar algunos conceptos matemáticos a mis alumnos, eso sí, menos veces de las que me gustaría, pero gracias a esta obra voy a poder realizar más trucos en mis clases para que se den cuenta de que las matemáticas son más divertidas y mágicas de lo que parecen. En fin, un libro de divulgación que no defrauda y en el que la diversión y el aprendizaje están asegurados tanto para los amantes de la magia como de las matemáticas.

lunes, 6 de septiembre de 2021

Viaje a Úbeda y Baeza: día 1

Viernes, 21 de febrero de 2020

15:35
A esta hora salimos mi madre y yo de casa con rumbo a Úbeda y Baeza, adonde pasaríamos el fin de semana para disfrutar del regalo que nos habían hecho mi hermana y su novio. Hicimos una parada intermedia en Cijuela a las cinco para estirar las piernas, de tal manera que cuando aparcamos en Úbeda eran las siete. En el hotel Don Juan Boutique nos asignaron la habitación 15, en la segunda planta; tras dejar las maletas en la habitación, bajamos a la recepción para pedir un plano y que nos diesen algunas recomendaciones, especialmente sobre sitios para cenar.

Bajamos por la céntrica calle Real, la cual, a pesar de ser las siete y media de la tarde de un viernes, estaba prácticamente desértica, lo que nos sorprendió bastante. Casi al final de la misma nos topamos con la Torre del Palacio de los Condes de Guadiana, y más adelante con el Palacio Velas de los Cobos, ambos del siglo XVI y de estilo renacentista.

Justo a continuación, desembocamos en la plaza del Ayuntamiento, y seguidamente en la plaza Vázquez de Molina, lugar en el que se concentran algunos de los principales reclamos monumentales de Úbeda, como son la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares y la Sacra Capilla del Salvador.

De allí nos fuimos hasta la plaza del Primero de Mayo, adonde se erigen las Antiguas Casas Consistoriales y la iglesia de San Pablo, y a continuación deambulamos por varias calles, en las cuales pudimos ver el Palacio de los Torrente, el convento de Carmelitas Descalzas, la Torre de las Arcas y la iglesia y convento de la Santísima Trinidad.

20:30
De allí volvimos a la plaza del Primero de Mayo para ir a cenar a la Taberna Misa de 12, uno de los sitios que nos había recomendado la recepcionista del hotel, y con razón, ya que cuando llegamos estaba lleno y tuvimos que esperar tres cuartos de hora para que nos dieran una mesa. Mi madre se tomó unas cañas y yo una Coca-Cola Zero, las cuales venían acompañadas de una tapa, mientras que para comer nos pedimos una degustación de croquetas (de jamón, de queso y de bacalao) y lomo de orza con papas y huevos. Todo un acierto, y todo por 30'60 €.

Ya cenados, volvimos al hotel dando un tranquilo paseo por el casco histórico de Úbeda, de tal manera que cuando subimos a la habitación eran las diez y media de la noche. Pusimos la tele para estar al tanto de las noticias del día, entre ellas que en el norte de Italia se había detectado un gran brote de infectados por coronavirus, mientras que en España ya se sabía de algunos casos, tras lo cual nos fuimos a dormir sobre las once y cuarto.

sábado, 28 de agosto de 2021

El científico que derrotó a Hitler y otros ensayos sobre la Historia de la Ciencia

El cuarto libro que he leído este verano ha sido 'El científico que derrotó a Hitler y otros ensayos sobre la Historia de la Ciencia', del divulgador científico Alejandro Navarro Yáñez.
A través de 24 ensayos agrupados en ocho partes, el autor nos presenta algunos de los hechos más conocidos y desconocidos, sorprendentes y curiosos, importantes y decisivos que han tenido lugar a lo largo de la historia de la ciencia. Así, en esta obra se abordan historias y personajes que abarcan casi todas las disciplinas científicas, desde las matemáticas hasta la astronomía, pasando por la física, la biología, la paleontología, la química o la medicina, puesto que encontraremos relatos sobre la invención del sistema sexagesimal, el papel de la mujer en la ciencia, la relación entre el evolucionismo y el creacionismo, la búsqueda de vida inteligente fuera de nuestro planeta o algo tan actual como la administración de vacunas para combatir las enfermedades víricas, y en los cuales aprenderemos algo más sobre las vidas y trabajos de hombres y mujeres como Arquímedes, Marie Curie, Alan Turing, Rosalind Franklin o Isaac Newton.
Son varias ya las obras de divulgación científica que he leído, eso sí, pocas en comparación con las de divulgación matemática, pero, si bien todas ellas son lecturas recomendables, todavía no he encontrado ninguna que me haya fascinado del todo, y con este título me ha pasado lo mismo. En este caso, nos encontramos con un libro que consta de capítulos que se pueden leer de forma independiente y en cualquier orden, teniendo cada uno de ellos una extensión de entre diez y quince páginas, lo cual, unido al enfoque divulgativo y a que el lenguaje utilizado es accesible a cualquier público, se antoja ideal para usarlo con los alumnos en las materias científicas de la ESO y del Bachillerato a la hora de introducir y dar a conocer algunos de los científicos o hechos históricos relevantes que se mencionan. Por otro lado, al ser una obra de divulgación científica genérica en la que lo mismo te puedes topar con un ensayo sobre los trabajos de un joven Albert Einstein que cambió la física hace algo más de un siglo que otro acerca de la creencia de la existencia de la generación espontánea, resulta que hay partes del libro que te pueden resultar más o menos interesantes o amenas en función de las temáticas por las que te sientas más atraído. Ahora bien, si hay una crítica negativa que debo hacer al autor de este libro es que es con mucha diferencia el libro que más faltas de ortografía tiene de todos los que he leído hasta el momento, desde la ausencia de numerosas tildes hasta el uso incorrecto de los signos de puntuación o la presencia de palabras mal escritas (he perdido la cuenta de cuántas veces aparece "porqué" en vez de "por qué" al empezar una pregunta), lo cual me ha dificultado el haber podido leer con fluidez más fragmentos de la cuenta, y aquí no me valen las excusas del tipo "es que yo soy de ciencias", ya que tanto los de letras como los de ciencias tenemos que redactar correctamente, y más si cabe a la hora de publicar un libro. Así pues, puedo decir que recomiendo el libro a todos aquellos que estén interesados en aprender algo nuevo de la historia de la ciencia en pequeñas dosis, eso sí, como bien acabo de destacar, hay que tener cierta paciencia con los abundantes ataques a las normas ortográficas españolas.

viernes, 20 de agosto de 2021

Viaje a España 2019: días 5 y 6


Viernes, 1 de marzo de 2019

7:30
Como cada mañana, tras levantarme fui a ducharme, y luego terminé de hacer mi maleta para seguidamente reunirme con mis tres amigos, que habían dormido en la otra habitación y que, por lo tanto, tuvieron que llevar de vuelta el colchón que cambiaron de habitación dos días antes para dejar todo en su sitio. No fue hasta casi las nueve cuando salimos del hotel para desayunar, esta vez en Casal 14, donde me tomé unas tostadas con aceite y un vaso de leche con Cola Cao (3'20 €).

A las diez menos cinco, tras subir para recoger las maletas, hicimos el check-out en el hotel, y, cinco minutos después, recogimos el coche en el garaje en el que lo habíamos dejado estos días, lo cual nos costó 30 € en total entre los cuatro. Nos pusimos en carretera para ir a Astorga, así que cogimos por la autovía Ruta de la Plata, volvimos a pagar 13'35 € por el peaje, y, a la altura de León, nos desviamos hasta llegar poco antes del mediodía a esta ciudad leonesa y aparcar frente al parque del Melgar.

12:00
Tras subir una escalinata situada junto a la muralla de Astorga, accedimos al recinto en el que se erige la Catedral de Astorga, donde pudimos admirar su gran tamaño y su fachada principal. Mis amigos no tenían ganas de visitarla, así que ellos se fueron a dar una vuelta por el pueblo, mientras que yo me quedé solo para pagar la entrada (5 €) y recorrerla con la ayuda de la audioguía.

Empecé la visita precisamente por la portada principal para luego continuar con el Museo catedralicio, en cuyas salas se exponen diversas piezas de carácter religioso, tales como cuadros, tallas de cristos, vírgenes y santos, etc. Tras ello, accedí a la catedral propiamente dicha a la altura del trascoro, desde donde pude contemplar su bella arquitectura de estilo gótico con algunos detalles renacentistas y barrocos.

A continuación, hice un recorrido por las numerosas capillas de la nave lateral derecha, entre las que cabe destacar la del Cristo de las Aguas, la de San Lorenzo o la de San Juan Bautista, hasta llegar a la Capilla Mayor, presidida por un retablo mayor de magníficas proporciones y de indiscutible valor artístico.

Continué la visita por el coro, cuya sillería y órgano me recordaron mucho a la de Málaga, para luego recorrer las capillas de la nave lateral izquierda, entre ellas la de la Inmaculada, la de Santiago Peregrino o la de María Magdalena; al mismo tiempo, también pude contemplar el colorido de las vidrieras que aportan tanta luz al templo.

Pasados unos minutos de la una de la tarde, abandoné la catedral, no sin antes admirar de nuevo su fachada principal y sus dos torres. Justo enfrente pasé por delante de la iglesia de Santa Marta, de la Celda de las Emparedadas y de la capilla de San Esteban, tras lo cual me planté delante del Palacio Episcopal, obra de Gaudí que llama la atención por su peculiar estilo, pues recuerda mucho a un castillo de cuento de hadas.

Una vez que compré en una confitería un par de cajas de mantecadas que me había encargado mi madre, me fui en busca de mis amigos, para lo cual me dirigí a la plaza España, donde se encuentra el Ayuntamiento, y luego a la iglesia de San Bartolomé.

Ya con ellos, quienes también habían aprovechado para comprar diversos productos de la tierra, tales como mantecadas, cecina, queso, vermut y miel, tocaba buscar un lugar para almorzar. Lo lógico hubiera sido ir a algún restaurante a probar el cocido maragato, pero iba a ser una comida muy pesada, por lo que finalmente fuimos a Eluno, donde nos pedimos una Coca-Cola y una hamburguesa para cada uno, de queso de cabra en mi caso, y unas patatas bacon cheese para compartir. En total, 37'10 € entre los cuatro, bastante bien de precio.
fotoHamburguesa

14:35
De camino al coche, pasamos de nuevo por delante de los principales reclamos monumentales de Astorga, es decir, el Palacio Episcopal y la Catedral, junto a los cuales me hice algunas fotos de recuerdo. Ya en el coche, pusimos rumbo a Castrillo de los Polvazares, un pequeño pueblo situado a apenas 7 kilómetros de Astorga y adonde llegamos pasadas las tres de la tarde.

Tras cruzar por el puente que atraviesa el río Jerga, nos adentramos en este pintoresco pueblo que si por algo destaca a primera vista es por su singular arquitectura, pues todas sus casas están hechas casi íntegramente de piedra, al igual que su iglesia y sus calles empedradas, lo cual le da al pueblo un toque añejo que hace que parezca que hayas viajado varios siglos en el tiempo.

Recorrimos el pueblo de una punta a otra con cuidado de no tropezarnos con el empedrado de sus calles, lo cual nos sirvió para comprobar que muchas de las construcciones son realmente casas que se han convertido en restaurantes donde sirven los platos típicos de la región, entre ellos el cocido maragato, como reclamo turístico. Así pues, en menos de media hora visitamos este pueblo tan peculiar, tras lo cual volvimos al coche para continuar con el viaje.

Repostamos gasolina y lavamos el coche cerca de Astorga, y poco después paramos en un área de servicio a la altura de La Bañeza para que mis amigos se tomasen un café. Reanudamos la marcha hasta que, poco antes de llegar a Zamora, hicimos una nueva parada para que yo relevase a Miguel al volante durante un par de horas; a las siete y veinte, en Carcaboso, Miguel volvió a conducir hasta que llegamos a nuestro destino, el Hotel Isur de Llerena, en la provincia de Badajoz.

21:45
Dejamos nuestro equipaje en las habitaciones, una triple (la 101) para mis amigos por 65 € y una doble (la 102) para mí solo por 43 €, tras lo cual nos fuimos andando al pueblo en busca de un sitio para cenar. Callejeando nos topamos con parte del patrimonio arquitectónico de Llerena, como por ejemplo la antigua iglesia de la Merced.

Al final cenamos en el restaurante La Cuadra, donde, además de la bebida, cerveza para mis amigos y agua para mí, nos pedimos para compartir unas berenjenas rebozadas con salmorejo y jamón que no me terminaron de gustar, y luego un plato individual para cada uno, de tal manera que yo me decanté por un flamenquín casero que era bastante contundente. En total, 61'60 €.

Ya cenados, emprendimos el camino de regreso al hotel, pero esta vez por una ruta diferente en la que pudimos ver unos restos de la muralla de Llerena. Pasados quince minutos de la medianoche ya estábamos en nuestras respectivas habitaciones, de tal manera que me acosté definitivamente sobre la una.
 
Sábado, 2 de marzo de 2019
 
8:30
Para no perder la costumbre, me duché nada más levantarme para luego hacer la maleta por última vez en este viaje. Reunido de nuevo con mis amigos, sobre las diez bajamos a la recepción para hacer el check-out, dejar las maletas en el coche e ir a desayunar a la cafetería del hotel a pesar de que no estaba incluido en el precio; como siempre, me pedí pan con aceite y un vaso de leche con Cola Cao, que me costó 1'80 €.

Al salir de allí, Miguel se acercó a una tienda de productos típicos situada junto al hotel para comprar queso, tras lo cual pusimos rumbo a casa pasadas las diez y media de la mañana. Repostamos gasolina al poco de salir en Ahillones, para luego hacer una nueva parada un par de horas después en un área de servicio de Lucena.

Tras pasar por Antequera, cogimos por la autopista de peaje, que nos costó 3'40 €, de tal manera que cuando llegamos a la casa de Miguel en Estación de Cártama eran casi las dos. Una vez allí, Jose y yo nos montamos con Fran en el coche de éste, que se lo había prestado a la novia de Miguel para que pudiese ir a trabajar mientras estábamos de viaje, y nos fuimos a Málaga, de tal manera que eran las dos y veinticinco cuando me dejaron en mi casa, terminando ahora sí este viaje.

jueves, 12 de agosto de 2021

La leona blanca

La semana pasada terminé de leer el tercer libro de estas vacaciones, concretamente 'La leona blanca', del escritor sueco Henning Mankell.
El inspector Kurt Wallander recibe en comisaría a un hombre que denuncia la desaparición de su esposa. Unos días más tarde, aparece el cuerpo sin vida de la mujer con un disparo en la cabeza, precisamente cerca de donde poco antes se había encontrado un dedo de una persona de raza negra y un trozo de una pistola de procedencia sudafricana en las ruinas de una casa en mitad del bosque en la que hubo una sospechosa explosión. Todo parece indicar que existe algún tipo de conexión entre todos estos hechos, pero el inspector Wallander y su equipo no terminan de encontrar una explicación lógica a este asesinato. Al mismo tiempo, en Sudáfrica se está gestando un atentado contra un conocido dirigente político que puede cambiar el destino del país.
Ya es el tercer libro que he leído de la saga del inspector Wallander, respetando el orden de publicación a pesar de que se pueden leer de forma independiente, y, si bien los tres me han resultado interesantes aunque no excelentes, este tercer título creo que es el que más me ha gustado. Me siento bastante cómodo con la forma de narrar de Henning Mankell, puesto que describe bastante bien tanto a los personajes como las localizaciones en las transcurren sus historias, y en cierto modo engancha bastante con los casos que plantea, aunque he de reconocer que en este libro ha habido varios fragmentos que se me han hecho un poco áridos y complejos de seguir, ya que en la trama se entrelazan dos historias que al final acaban uniéndose: en Suecia, una caza al asesino, como novela policíaca que es; y, en Sudáfrica, una conspiración política, que es lo que me ha resultado más incómodo de seguir. Por otra parte, al igual que en los dos primeros libros, la vida personal del inspector cobra especial importancia, especialmente en esta historia, hasta el punto de que tanto su padre como su hija acaban involucrados en el caso que Kurt intenta resolver. En fin, aunque todavía no puedo decir que me haya encantado alguna de sus novelas, se podría decir que Henning Mankell se ha convertido ya en una de mis apuestas seguras, así que seguiré pendiente de los casos que tendrá que seguir resolviendo el inspector Wallander.

viernes, 6 de agosto de 2021

No es mío, pero es interesante (CLI)

Aquí llega una nueva entrega de 'No es mío, pero es interesante', una sección en la que os recomiendo las entradas de otros blogs y webs que más me han interesado en las últimas semanas. Como suele ser habitual, hay blogs que acaparan casi todas las aportaciones, y en este caso tenemos a Microsiervos y Ya está el listo que todo lo sabe con ocho y seis posts, respectivamente. En cuanto a la variedad de contenidos, lo acostumbrado: ciencia, curiosidades, vídeos, etc.
Echémosle un vistazo a la lista de enlaces de esta entrega:
¿Qué os han parecido las recomendaciones de esta entrega? Espero que os hayan gustado y que me lo hagáis saber a través de un comentario ;)

viernes, 30 de julio de 2021

La verdad sobre el caso Savolta

Mi segunda lectura de este verano ha sido 'La verdad sobre el caso Savolta', del escritor español Eduardo Mendoza.
Javier Miranda es un joven que trabaja en el despacho de abogados del señor Cortabanyes en la Barcelona de 1917, año en el que la clase obrera comienza a sublevarse para defender sus derechos a través de huelgas y rebeliones que alteran la vida de la ciudad. Por entonces conoce al francés Paul André Lepprince, quien trabaja en la empresa del industrial catalán Enric Savolta, aunque pronto se hará cargo de ella e incluso se casará con la hija de Savolta tras el misterioso asesinato de éste. La confianza que crece entre ellos es tal que Lepprince, cuando se anima a convertirse en alcalde de Barcelona, le propone a Javier que sea su secretario e incluso que se case con María Coral, una joven gitana de un cabaret que fue su amante. Entre tanto, se suceden diversos asesinatos de personas que en mayor o menor medida están relacionadas con la actividad de la empresa de Savolta, cuyos problemas económicos se van acrecentando poco a poco.
Estaba yo en 2º Bachillerato cuando mi profesor de Lengua Castellana y Literatura nos dijo que ese curso teníamos que leer este libro o 'La familia de Pascual Duarte'. Compré los dos y acabé leyendo el de Camilo José Cela, mientras que el de Eduardo Mendoza se quedó en mi estantería a la espera de ser leído más adelante. Pues resulta que han tenido que pasar 17-18 años, la mitad de lo que llevo vivido hasta ahora, para que por fin me haya decidido a leer la primera novela de Mendoza, y la verdad es que me alegro de que en su momento me hubiese decantado por el libro de Cela, ya que ése me gustó mucho y éste me ha gustado más bien poco. No pongo en duda la calidad literaria de esta obra de Eduardo Mendoza, pues se ve que está muy bien escrito y narrado, aunque a mí se me ha hecho un poco pesado por diversos factores, principalmente dos: uno, que la trama no me ha terminado de convencer, ya que no me siento muy atraído por los problemas sociales y laborales de la época en la que está ambientada la obra; y el otro, que en casi todos los capítulos se entremezclan hechos sucedidos en diferentes momentos temporales que no han hecho más que crearme confusión y, por consiguiente, que no haya sido capaz de hilar bien toda la historia, salvo en las últimas páginas, cuando se explica prácticamente todo. Por otra parte, he echado en falta que en el libro tuviese algo más de peso el género policíaco, que algo tiene, y no tanto el social o histórico, y, aunque a priori no contaba con que fuese a gustarme mucho, sí que es cierto que esperaba haber disfrutado un poco más de su lectura. Con estas palabras no pretendo cerrarle la puerta al resto de títulos de uno de los escritores españoles más importantes de los últimos 50 años, puesto que 'El misterio de la cripta embrujada', otro de sus libros más reconocidos, puede que sí se adapte mejor a mis gustos literarios, por lo que probablemente le daré una nueva oportunidad a Eduardo Mendoza en el futuro.