martes, 12 de junio de 2018

No es mío, pero es interesante (CXIII)

Aquí tenemos una nueva entrega de 'No es mío, pero es interesante', una sección en la que os recomiendo las entradas de otros blogs y webs que más me han interesado en las últimas semanas. A excepción del primer post, todos los demás son aportes de tres blogs muy recomendables (Microsiervos, Fogonazos y Ya está el listo que todo lo sabe), que se cuelan aquí con dieciséis, tres y dos entradas, respectivamente. Como siempre, hay bastante variedad de contenidos: matemáticas, ciencia, astronomía, curiosidades, vídeos, etc.
Echémosle un vistazo a las recomendaciones de esta entrega:
¿Os han gustado las recomendaciones de esta entrega? Espero que sí y que me lo hagáis saber a través de un comentario ;)

domingo, 3 de junio de 2018

Resumen de la Edición 9.1 del Carnaval de Matemáticas

El lunes de la semana pasada terminó el plazo para publicar entradas para la Edición 9.1 del Carnaval de Matemáticas. Ahora llega el momento de compartir con todos vosotros el resumen con todas las aportaciones de los blogueros que han participado para que se pueda votar y proceder a la elección de la mejor entrada de la presente edición.
De las tres ediciones que he organizado hasta ahora, ésta ha sido la que más participación ha tenido, concretamente 24 entradas publicadas en 20 blogs diferentes desde los que se ha querido divulgar las matemáticas de formas muy variadas. A continuación, os dejo con el listado de las entradas participantes; por cierto, que si me hubiese olvidado de incluir alguna, no tenéis más que notificármelo y la agrego en cuanto pueda a esta lista:
Entrada 3: La Colegiata y el número π, publicada en Matemáticas.
Entrada 6: Puro Abracadabra, publicada en ZTFNews.
Entrada 10: Gamificación Factoriza al Monstruo, publicada en Los flash de Sergiov.
Entrada 11: Arte y geometría en la ciudad de La Plata, publicada en Matemática Educativa.
Entrada 12: IV Día de GeoGebra en Albacete 19 de mayo, publicada en Los Matemáticos no son gente seria.
Entrada 13: Descifrando Enigma, publicada en Claudio Martínez Gil.
Entrada 14: Lo curioso de ordenar por fechas: sobre Cantor, el infinito y la moral, publicada en No todo es matemáticas.
Entrada 15: Sobre fractales, publicada en Matemático Soriano.
Entrada 16: ¿Y si los emoticonos te ayudasen a resolver las ecuaciones de segundo grado?, publicada en sacitàmetaM.
Entrada 17: Las matemáticas que se esconden dentro de la "Fuente Agria" de Puertollano (Matemáticas al aire libre I), publicada en sacitàmetaM.
Entrada 18: Rumor sobre posible error en la demostración de Mochizuki de la conjetura abc, publicada en La Ciencia de la Mula Francis.
Entrada 19: ¿Te quieres convertir en Agente Matia? Calcudelo y Problemón te ayudarán..., publicada en Mi profe Matania.
Entrada 20: Dados algebraicos, publicada en Conectados a las Mates.
Entrada 21: El proyecto Polymath15 logra reducir la cota superior de la constante de Brujin-Newman, publicada en La Ciencia de la Mula Francis.
Entrada 22: Las matemáticas del desamor (Parte I), publicada en NextSheep.
Entrada 23: Representando números, publicada en MATRYC.
Entrada 24: Adivinando el número oculto, publicada en Tito Eliatron Dixit.
Muchas gracias a todas las personas que han colaborado en la Edición 9.1 del Carnaval de Matemáticas y, sobre todo, que haya habido tanta participación después de varios meses de ausencia. Ahora toca elegir la mejor de las 24 entradas participantes, para lo cual podéis votar con 4, 2 y 1 punto a las tres aportaciones que más os hayan gustado a través de un comentario en esta entrada. El plazo para votar terminará el próximo 17 de junio, y, tras el correspondiente recuento de puntos, sabremos quién se lleva el Premio al Mejor Post de la Edición 9.1 del Carnaval de Matemáticas.
Una vez más, muchas gracias por hacer que esto sea posible una edición más, pero necesitamos que alguien se anime a organizar la próxima edición, así que cualquier persona que esté interesada me lo puede hacer saber también a través de un comentario. ¡Que las matemáticas os acompañen!

lunes, 28 de mayo de 2018

Histórica Procesión Magna de la Victoria

Málaga se convirtió en la tarde-noche del sábado 26 de mayo en el epicentro del mundo cofrade con la Procesión Magna de la Victoria, que puso en la calle a las diez imágenes marianas de la ciudad coronadas canónicamente para honrar a Santa María de la Victoria, que en este año 2018 celebra el 150 aniversario del patronazgo y el 75 aniversario de su coronación canónica (8 de febrero de 1943). Desde primera hora de la tarde hasta bien entrada la madrugada, las calles del centro y de los barrios se llenaron de gente como si de un día de Semana Santa se tratase, aunque bien es cierto que no se observó una masificación tan grande como la que se anunciaba por la llegada de cofrades de otros puntos de la provincia, de Andalucía e incluso del resto de España.
A excepción de la Patrona de Málaga, cuya procesión partió y finalizó en la Catedral, las otras nueve imágenes discurrieron por un recorrido oficial creado para la ocasión que comenzaba en calle Martínez y seguía por Marqués de Larios, rotonda del Marqués de Larios, plaza de la Marina, Cortina del Muelle, plaza de la Aduana, Císter, San Agustín, Duque de la Victoria, Plaza del Siglo, Molina Lario, plaza del Obispo, Strachan, Marqués de Larios y plaza de la Constitución. El acto central tuvo lugar en la plaza del Obispo, con Santa María de la Victoria presidiendo en la fachada principal de la Catedral, ante cuya presencia pasaron las vírgenes coronadas canónicamente (Soledad de Mena, Dolores del Puente, Carmen, Rocío, María Auxiliadora, Amargura, Trinidad, Esperanza y Dolores de la Expiración) al tiempo que se leían textos bíblicos relacionados con las respectivas advocaciones y se interpretaban cantos litúrgicos a cargo de varios coros, escolanías, organistas y sopranos. Tanto el primer templo de la ciudad como varios edificios de las calles por las que discurrieron los diferentes cortejos se engalanaron con banderolas y reposteros para una jornada que ha escrito una nueva página de oro del libro cofrade malagueño y que nos ha dejado estampas inéditas y momentos para el recuerdo.
Santa María de la Victoria inauguró la jornada a las cinco de la tarde desde la Santa Iglesia Catedral Basílica con un cortejo que se repetiría en el resto de casos: una cruz alzada flanqueada por ciriales, cincuenta parejas de hermanos con velas repartidos en varios tramos separados por diversos enseres (estandarte de coronación, Sine Labe Concepta o insignia similar, estandarte de la imagen y guión), presidencia, cuerpo de acólitos, trono y banda de música, aunque excepcionalmente el de la patrona contó también con autoridades civiles y eclesiásticas por ser la protagonista de la procesión magna. Tras recorrer las calles del centro en el trono que utiliza cada 8 de septiembre en su festividad, y acompañada musicalmente por la Banda de Música de la Vera Cruz de Almogía, regresó al primer templo de la ciudad sobre las ocho de la tarde; a continuación, a las nueve menos cuarto, tras ser colocada sobre la carroza del Corpus Christi, salió por la puerta principal de la Catedral a los sones del Himno Nacional para situarla en el atrio bajo un palio a modo de baldaquino, desde donde presidiría el discurrir de las otras nueve imágenes coronadas canónicamente.
La primera imagen en pasar por la plaza del Obispo fue Nuestra Señora de la Soledad, titular de la Congregación de Mena, y cuya coronación ha sido la última en celebrarse, puesto que tuvo lugar el pasado 11 de junio de 2016. Salió de su casa hermandad a las 18:15 en su imponente trono del Jueves Santo con una estética similar a la de su coronación y con la recientemente creada Banda de Música de Nuestra Señora de la Soledad, que ya ha tenido la suerte de acompañar a su titular en dos procesiones en su primer año de vida. En su recorrido, tanto previo como posterior al acto central, pudimos contemplar a esta Virgen en calles nada habituales para ella, como Martínez, Cortina del Muelle, Císter, Strachan o Especería, al igual que ocurriría con buena parte del resto de imágenes.
Nuestra Señora de los Dolores del Puente, coronada el 31 de octubre de 2004, procesionó tras la Soledad de Mena, ya que su salida tuvo lugar a las 18:30 desde el interior de la cercana iglesia de Santo Domingo. Entre las novedades que presentó, destacó especialmente el estreno de la gloria del techo del palio de su característico y singular trono antequerano, así como el exorno floral, en tonos azulados para homenajear a la patrona de Málaga. Musicalmente estuvo acompañada por la Unión Musical Eloy García, y en cuanto a su recorrido cabe reseñar su paso por delante de la casa hermandad de la Esperanza y por calle Nueva.
Por esta calle también transitó Nuestra Señora del Carmen, coronada el 18 de julio de 2004, y que salió desde la casa hermandad de la Misericordia. Procesionó por primera vez bajo palio, ya que lo hizo en el trono de la Reina de los Cielos, así como con el manto de Nuestra Señora de la Victoria de la Pollinica de Archidona; por todo ello, resultó muy llamativo ver esta imagen portando al Niño Jesús y con una ráfaga en un trono con palio, algo nada común. Igualmente excepcional fue verla por las calles del centro de la ciudad, muchas de las cuales no suele recorrer por procesionar en el mes de julio y no en Semana Santa, en cuyo transitar contó con el acompañamiento de la Sociedad Filarmónica Cultural Nuestra Señora del Carmen de Salteras.
Se podría decir que María Santísima del Rocío celebró su habitual procesión de Pentecostés con una semana de retraso, ya que en condiciones normales tendría que haberlo hecho el pasado domingo 20 de mayo. Todos recordamos esa histórica coronación del 12 de septiembre de 2015, motivo por el cual la Novia de Málaga ha podido formar parte de esta Magna de la Victoria, en la cual ha contado con el acompañamiento de la Asociación Filarmónica Cultural Santa María de las Nieves de Olivares. Como es lógico, en esta ocasión no ha sido la principal protagonista del día, pero eso no le ha impedido congregar de nuevo a sus fieles en la Tribuna de los Pobres, donde, como cada Martes Santo, ha sido levantada a pulso en varias ocasiones ante la alegría y los aplausos de los allí presentes.
Otra de las imágenes que ha visto un poco alterada su tradicional procesión de estas fechas ha sido la de María Auxiliadora, la primera de la ciudad en ser coronada canónicamente, concretamente el 30 de junio de 1907, hace ya más de 100 años. Procesionó en su trono habitual saliendo desde el interior de la vecina casa hermandad de Salesianos, y con la particularidad de hacerlo en besacintas (una rosa de la mano de la Virgen y otra celeste de la del Niño Jesús), que es como solía hacerlo en los años veinte del siglo pasado. En el apartado musical, fue la Banda de Música de Nuestra Señora de la Paz la que acompañó a María Auxiliadora en todo su itinerario, en su mayor parte novedoso por procesionar habitualmente por los barrios de Capuchinos y Segalerva.
La siguiente en pasar por el recorrido oficial creado para la ocasión fue María Santísima de la Amargura, coronada el 25 de octubre de 2003 y titular de la hermandad de Zamarrilla. La Virgen de la rosa y el puñal en el pecho presentó notables cambios en su ajuar con respecto al del pasado Jueves Santo, puesto que portó en su cabeza la corona de su coronación canónica, mientras que el rostrillo también llamó la atención. Acompañada en el apartado musical por la Banda de Música de Zamarrilla, en el camino de regreso procesionó por las calles Trinidad y Carril en vez de por Mármoles como es habitual, un cambio que bien podría mantenerse de cara al futuro.
Con la titular de Zamarrilla volvió a su barrio María Santísima de la Trinidad, coronada canónicamente el 21 de octubre de 2000 y que precisamente este año celebra el 50 aniversario de la bendición de la imagen tallada por Francisco Buiza. La titular de la cofradía del Cautivo ya sabe lo que es formar parte de una magna mariana, pues hace algo menos de cinco años, en septiembre de 2013, fue una de las que procesionó en la Mater Dei con motivo del Año de la Fe; al igual que entonces, y como cada Lunes Santo, la Banda Sinfónica Virgen de la Trinidad de la propia cofradía interpretó marchas en su discurrir por las calles de Málaga.
María Santísima de la Esperanza aglutinó de nuevo a grandes multitudes a su alrededor, como si de un Jueves Santo más se tratase. La Reina de Málaga, que en unos días celebrará el 30 aniversario de su coronación canónica (18 de junio de 1988) volvió a salir a la luz del día, una estampa muy poco común en esta dolorosa, tal y como ocurrió en 2013 cuando salió en procesión extraordinaria por los 25 años de su citada coronación. En esta ocasión, presentó como gran novedad las antiguas bambalinas del palio, de más de un siglo de antigüedad, mientras que musicalmente contó con el acompañamiento de su Banda de Música de la Esperanza.
Uno de los grandes momentos de la noche tuvo lugar precisamente frente a la casa hermandad de la Esperanza, puesto que tanto el trono de su Virgen como la María Santísima de los Dolores, titular de la archicofradía de la Expiración, se situaron frente a frente para saludarse, un momento que quién sabe cuándo volverá a repetirse. Esta imagen fue la última en pasar frente a Santa María de la Victoria por la plaza del Obispo; para esta ocasión, procesionó con la corona de su coronación canónica, que tuvo lugar el 4 de octubre de 1986, siendo además la primera de imagen mariana de una cofradía de pasión en recibir tal distinción. Cómo no, fue la Banda Juvenil de Música de la Archicofradía de la Expiración la que acompañó a su Virgen en su recorrido hasta el encierro en su casa hermandad, sobre las cuatro de la madrugada.

martes, 22 de mayo de 2018

Un escape room en la clase de Matemáticas

Hoy voy a compartir con vosotros una de las experiencias más gratificantes que he vivido en mis casi cinco años como profesor de Matemáticas. Por todos es sabido que esta materia está tildada de difícil y aburrida, y he aquí que yo, harto de escuchar estos lamentos por parte de mis alumnos, siempre estoy dándole vueltas a la cabeza para buscar una manera de hacerla más fácil y divertida, aunque sea solamente en momentos y días puntuales, porque la verdad es que los profesores no tenemos mucho margen de maniobra con tanta burocracia y tantas tareas administrativas que nos roban un precioso tiempo que podríamos dedicar a preparar mejor las clases y a elaborar recursos y materiales atractivos. Pues bien, hace unos meses se me ocurrió hacer un escape room en mi grupo de 3º ESO de Matemáticas Aplicadas, y la experiencia, como he dicho antes, fue bastante positiva, tanto para mí como para mis alumnos. ¿Quieres saber cómo llevé a cabo esta idea? Sigue leyendo y ya me contarás al final qué te parece.
Yo soy un tipo raro, y también un poco friki, por qué no decirlo, y entre mis muchas rarezas está la de que soy capaz de estar en mitad de una conversación con una o varias personas y que de repente me ronde una idea por la cabeza que nada tiene que ver con el tema del que estamos hablando, así, sin venir a cuento, y entonces ya no puedo dejar de pensar en esa idea durante unos minutos. Resulta que, allá por el mes de diciembre, una de esas ideas que me vinieron así como de la nada fue la de hacer un escape room en una de mis clases de Matemáticas. Para quien no lo sepa, un escape room es un juego que básicamente consiste en encerrar a varias personas en una habitación de la que solamente podrán salir si son capaces de resolver en un tiempo limitado (lo habitual es una hora) varios enigmas, los cuales, al igual que la habitación, suelen estar ambientados en una determinada temática (terror, fantasía, ciencia-ficción, historia, etc.). Esta alternativa de ocio se está haciendo cada vez más popular, y es habitual encontrar numerosos escape rooms en varias ciudades; de hecho, hace un año fui por primera vez a uno aquí en Málaga con unos amigos como parte de la celebración de una despedida de soltero y nos lo pasamos genial.
A priori, la idea de aplicar el escape room a una clase de Matemáticas parecía innovadora y atractiva, pero me surgieron varias incógnitas. La primera era en qué grupo hacer la prueba. Este curso tengo cinco grupos, a saber: mi tutoría de 1º ESO con 32 alumnos; tres de 2º ESO, dos de ellos con unos 15 alumnos y otro con 25; y un 3º ESO de Aplicadas con 20 alumnos, aunque habitualmente vienen a clase solo 13 o 14. Mi tutoría la descarté por ser muy numerosa, y los de 2º ESO, pues también porque en todos ellos tengo a unos cuantos alumnos disruptivos que temía que me pudiesen torpedear el juego. Así pues, me quedaba la opción del grupo de 3º ESO de Matemáticas Aplicadas, que, si bien estos alumnos no tienen mucho interés por estudiar, todos ellos tienen un comportamiento aceptable, y además es un grupo reducido, lo que facilitaría que se moviesen con facilidad en el aula. Primera incógnita despejada.
La segunda incógnita era en qué unidad didáctica aplicar esta idea y cómo. Fuese cual fuese la elegida, lo que tenía claro era que preparar el escape room me iba a llevar un tiempo considerable, por lo que pensé que podría aprovechar las vacaciones de Navidad para ello con vistas a la unidad didáctica que íbamos a empezar antes de dichas vacaciones y continuar tras las mismas, concretamente de la ecuaciones de primer y segundo grado. El cómo lo tenía más o menos claro. Los enigmas a resolver serían precisamente ecuaciones, tanto ejercicios como problemas, que estarían escondidos en el aula, y para encontrarlas contarían con varias pistas ingeniosas acerca de su ubicación. La solución obtenida en cada ecuación se colocaría en la casilla correspondiente de una plantilla, para formar así una frase compuesta por números que tendrían que convertir en letras con la ayuda de dos cifrados que estarían custodiados por dos profesoras que en ese momento estarían dando clase en otras aulas, de tal manera que, para saber a qué aulas acudir, los alumnos tendrían que resolver además un par de acertijos. De esta forma, el objetivo del escape room sería averiguar esa frase misteriosa para poder 'escapar' del aula.
La tercera y última incógnita era la siguiente: ¿cuándo hacerlo? Con este grupo tengo cuatro clases cada semana, una a primera hora (los lunes) y las otras tres a segunda (miércoles, jueves y viernes). Pues bien, resulta que el aula donde doy clase a este grupo se suele quedar vacía los jueves a primera hora porque hay desdoble de algunas materias, y precisamente esa hora la tengo siempre libre porque ni tengo que dar clase a otro ni tengo reuniones, por lo que podría aprovecharla para montar el juego con tranquilidad. Así pues, busqué el primer jueves de enero posterior a haber explicado todos los conceptos necesarios de ecuaciones de primer y segundo grado para que los alumnos estuviesen capacitados para resolver las del escape room. El gran día sería el 18 de enero.
Como he comentado antes, dediqué varios días de mis vacaciones de Navidad a preparar todo el material necesario para poder jugar a este escape room matemático. En primer lugar, pensé en cuál sería la frase que mis alumnos tendrían que descubrir, puesto que, en función de cuántas letras tuviera, necesitaría más o menos ecuaciones. Una vez escogida, me inventé ejercicios y problemas de ecuaciones de primer y segundo grado cuyas soluciones estuviesen entre -13 y 13, ya que luego cada número estaría asociado a una de las 27 letras del abecedario, que es en lo que consistía el primer cifrado, mientras que el segundo cifrado asociaría cada una de esas letras a otra diferente, ya que con el primero se obtendría una frase sin sentido con las letras desordenadas que, una vez aplicado el segundo, ya permitiría conseguir el mensaje oculto. Con respecto a los dos acertijos que tendrían que resolver los alumnos para averiguar a qué aulas acudir a buscar los respectivos cifrados, cada uno de ellos estaría compuesto a su vez por otros dos: uno para averiguar el curso y otro para la letra del aula en cuestión. Por último, saqué a relucir mi ingenio para crear una pista para cada uno de los lugares del aula en los que escondería las ecuaciones.
El ya referido jueves 18 de enero, lo primero que hice fue entregar los dos cifrados a las profesoras que estarían dando clase en las dos aulas que tendrían que averiguar los alumnos resolviendo los citados acertijos. Unos minutos después de que diese comienzo la primera hora de clase, subí al aula, que no estaba ocupada, tal y como estaba previsto, y me encerré en ella para montar el escape room: aparté las mesas y las sillas a los lados para que no entorpeciesen, escondí las ecuaciones en los lugares que había pensado, y, finalmente, dejé una mesa en el centro con la plantilla que tendrían que rellenar los alumnos y con las pistas para guiarles en la búsqueda de las ecuaciones. Tras ello, me sobró un buen rato antes de que terminase la hora, por lo que aproveché esos minutos para escribir ESCAPE ROOM bien grande en la pizarra junto con algunos guiños matemáticos, y así ambientar un poco el juego.
Cuando tocó el timbre del cambio de hora, salí al pasillo para cerrar la puerta y esperar a mis alumnos de 3º ESO de Matemáticas Aplicadas. Ellos ya estaban avisados por mi parte de que la clase de ese día sería especial, y así lo confirmaron cuando entraron en el aula, que no presentaba el aspecto habitual. A todos se les cambió la cara cuando vieron la pizarra y les di la bienvenida a este escape room matemático, cuyas normas les expliqué a continuación para que pudiesen empezar a jugar. Lo primero que tenían que hacer era consultar las pistas para averiguar dónde estaban escondidas las ecuaciones; como muestra, un par de dichas pistas eran las siguientes:
  • Es más moderna que la verde: una de las ecuaciones estaba oculta en la parte trasera de la pantalla digital, que obviamente es más moderna que la pizarra de tiza de toda la vida.
  • Eiffel: inevitablemente les tenía que hacer pensar en la palabra 'torre', y es que una de las ecuaciones estaba pegada en la torre del ordenador del aula.
Conforme iban encontrando las ecuaciones, las fueron resolviendo. Bien es cierto que les tuve que dar una pequeña ayuda para encontrar tanto una de las ecuaciones como la solución de alguna de ellas, pero, exceptuando esos momentos puntuales, el resto de la hora estuve sentado en mi mesa viendo lo bien que se lo estaban pasando, lo nerviosos que se ponían cuando hacían los ejercicios y problemas y se daban cuenta de que lo estaban resolviendo mal, cómo se repartían las tareas para aprovechar el tiempo del que disponían, etc.
Más o menos en mitad de la hora, les propuse el primero de los acertijos para averiguar en qué aula estaba oculto el primer cifrado, y, unos minutos después, el acertijo del segundo cifrado, para los cuales les dejé utilizar el móvil, puesto que necesitarían buscar en Internet cierta información para resolverlos. Por ejemplo, uno de ellos se componía de las siguientes partes:
  • Curso: el único número que es triangular, cuadrado, pentagonal, etc.
  • Letra: primera letra de la ciudad en la que Pitágoras fundó su famosa hermandad.
Como podéis comprobar, el aula a la que acudieron dos de los alumnos para recoger uno de los cifrados era la de 1ºC. A falta de unos diez minutos para que terminara la clase, ya solamente les quedaba aplicar los dos cifrados a las soluciones de las ecuaciones que ya habían resuelto para, de esta forma, averiguar la frase secreta con la que terminaba el juego, que era "Pi no es tres catorce".
Indudablemente, este escape room matemático fue todo un éxito. Conseguí motivar a unos alumnos que tienen poco interés en estudiar con un juego en el que tenían que resolver ecuaciones y acertijos en un tiempo límite, y no sólo eso, ya que además utilizaron sus móviles con un fin educativo y lúdico que no fuese whatsappear o hacerse un selfie; por otro lado, también vieron lo importante y necesario que es trabajar en grupo y de forma cooperativa, puesto que de forma individual no habrían podido terminar el juego. Y, por la parte que me toca, tengo que recalcar que los alumnos se lo pasaron muy bien haciendo y jugando con las matemáticas, que es lo que pretendía con este escape room.
Sin duda alguna, tengo pensado repetir esta experiencia sí o sí. Lo bueno es que el escape room se puede aplicar en la materia de Matemáticas en muchas unidades didácticas además de para las ecuaciones de primer y segundo grado, pues también veo factible hacerlo con números enteros, fracciones o geometría, por poner algunos ejemplos. Por contra, presenta el inconveniente de que en la hora previa a su realización es necesario que el profesor no tenga clase y que el aula donde se vaya a jugar esté libre para poder montar el escape room, al menos de la manera en la que yo lo he planteado, pero bueno, siempre se pueden buscar aulas alternativas o ponerse de acuerdo con otros profesores para poder poner en práctica este juego.
En fin, espero que os haya gustado esta idea del escape room, que ni que decir tiene que se puede aplicar en otras materias además de en Matemáticas, y es que, sin ir más lejos, mi compañera de Francés, cuando le conté lo satisfactorio de mi experiencia, ya se ha planteado montar un escape room en uno de sus grupos; además, ya he visto estos últimos meses por las redes sociales que no soy el único al que se le ha ocurrido esto del escape room en las aulas, tanto en Primaria como en Secundaria, así que tiene pinta de que esta técnica de gamificación se está poniendo muy de moda. Y tú, ¿te atreves a hacer un escape room con tus alumnos?

Nota: este post forma parte del Carnaval de Matemáticas, que en esta septuagésima séptima edición, también denominada 9.1, está organizado por Rafael Martínez González a través de su blog El mundo de Rafalillo.

martes, 15 de mayo de 2018

No es mío, pero es interesante (CXII)

Aquí llega una nueva entrega de 'No es mío, pero es interesante', una sección en la que os recomiendo las entradas de otros blogs y webs que más me han interesado en las últimas semanas. Como de costumbre, algunos de estos blogs aportan más de un post, como son los casos de Microsiervos, Fogonazos y Ya está el listo que todo lo sabe, con trece, tres y tres entradas, respectivamente. Lo que tampoco cambia es la variedad de contenidos: matemáticas, ciencia, astronomía, curiosidades, vídeos, etc.
Repasemos la lista de recomendaciones de esta entrega:
¿Te han gustado las recomendaciones de esta entrega? Espero que sí y que me lo hagas saber a través de un comentario ;)

lunes, 7 de mayo de 2018

Carnaval de Matemáticas 9.1 del 21 al 28 de mayo

Por tercera vez en sus más de ocho años de vida, tengo el privilegio de ser el anfitrión de una nueva edición del Carnaval de Matemáticas, que cuenta ya con casi 80 ediciones. Ya han sido dos las ocasiones en las que he sido el encargado de organizar sendas ediciones de esta reunión virtual de blogueros matemáticos, en concreto las ediciones 6.3: Teorema de Pitágoras y 8.2, habiendo sido además uno de los participantes que ha colaborado con más asiduidad desde que Tito Eliatron comenzase con esta iniciativa en febrero de 2010. Esta vez, la responsabilidad que asumo es si cabe todavía mayor, ya que, tras el habitual parón veraniego de julio y agosto, solamente se ha organizado una edición, lo que significa que hemos estado varios meses huérfanos de esta fiesta de las matemáticas. Así pues, no sabéis cuánta ilusión me hace ser la persona que intenta relanzar este proyecto y, por consiguiente, la que os da la bienvenida a la Edición 9.1 del Carnaval de Matemáticas que albergará este blog, El mundo de Rafalillo, del 21 al 28 de mayo de 2018.
Si estáis interesados en participar en la Edición 9.1 del Carnaval de Matemáticas, lo primero que tenéis que hacer es publicar en vuestro blog (si no tenéis, os ofrezco el mío para que lo publiquéis como colaborador respetando vuestra autoría) una entrada relacionada con las matemáticas, como por ejemplo la reseña de un libro o de una película que hayas leído o visto hace poco, un artículo de divulgación o de opinión sobre las matemáticas, algún acertijo o problema, alguna experiencia o actividad que hayas hecho en clase con tus alumnos/as si eres profesor/a, etc. Dicha entrada tiene que ser publicada entre los días 21 y 28 de mayo, ambos días inclusive, y al final de la misma debe añadirse un mensaje en el que se mencione su participación en la presente edición y se enlace al blog anfitrión; por ejemplo, algo similar a esto:
Este post forma parte del Carnaval de Matemáticas, que en esta septuagésima séptima edición, también denominada 9.1, está organizado por Rafael Martínez González a través de su blog El mundo de Rafalillo.
Para facilitar la tarea de recopilar las entradas participantes, os recomiendo que, una vez que hayáis publicado vuestra aportación, me lo notifiquéis por al menos uno de los siguientes medios:
  • Publicando un comentario en esta misma entrada con un enlace a tu aportación.
  • A través de Twitter con un tweet que incluya el enlace a tu entrada y el hashtag #CarnaMat91, y que haga mención a mi cuenta (@Rafalillo86) y a la del Carnaval de Matemáticas (@CarnaMat).
Cuando termine el plazo para participar, publicaré un post a modo de resumen con todas vuestras aportaciones, de tal manera que se abrirá un nuevo plazo para votar y elegir a la mejor entrada de entre todas las que se hayan publicado durante la Edición 9.1.
Antes de terminar, os dejo con la lista de los resúmenes de todas las ediciones que se han celebrado hasta ahora:
Primer año
Segundo año
Tercer año
Cuarto año
Quinto año
Sexto año
Séptimo año
Octavo año
Ya está todo dicho y explicado para que la Edición 9.1 del Carnaval de Matemáticas eche a andar. Por último, además de animaros a participar y a divulgar las matemáticas,  habría que añadir que se aceptan voluntarios/as para albergar la próxima edición, así que cualquier persona que esté interesada que me lo haga saber para que el Carnaval de Matemáticas siga celebrándose muchos años más. ¡Espero vuestras aportaciones!

lunes, 30 de abril de 2018

Viaje a Francia: día 5

Viernes, 21 de julio de 2017

8:15
Como cada día, yo fui el primero en levantarse. Había dormido bastante bien, mejor que las noches anteriores, ya que esta vez lo había hecho en una cama y no en un sofá cama como en Toulouse, aunque la verdad es que cuando viajo no suelo ser muy exigente con el tema de la cama. Tras ir al baño, tanto el que está en la escalera del apartamento como el que está integrado en la habitación donde durmieron Jose y Miguel, les di un toque para que se fuesen despertando, que teníamos que comprar el desayuno y aprovechar al máximo el día, que sería bastante productivo. A eso de las nueve ya estábamos los tres vestidos, tras lo cual bajamos a la calle para dirigirnos a la panadería que nos había recomendado nuestro casero y que ya habíamos localizado la noche anterior. Llegamos en apenas 3-4 minutos, pero además tuvimos que hacer cola. Buena señal. Compramos una baguette y cuatro croissants, tras lo cual volvimos al piso para preparar el desayuno.
Yo me tomé media baguette con mantequilla, un par de magdalenas y un vaso de leche fría con Nesquik, aprovechando que en la cocina había un poco de todo, mientras que mis amigos desayunaron los croissants, café y también alguna que otra magdalena. A las diez de la mañana, ya desayunados y con las pilas cargadas, salimos del apartamento para comenzar con la visita a Bordeaux correspondiente a este día, que por cierto amaneció un poco nublado, aunque por suerte no nos llovería en toda la jornada. De camino a nuestro primer destino, cogimos por la rue Sainte-Catherine, que ya estaba repleta de puestos a ambos lados de la calle con motivo del mercadillo que tenía lugar esos días, aunque todavía no estaba tan concurrida como la tarde anterior. Al poco de salir llegamos a la Grande Synagogue de Bordeaux, una de las más grandes de Europa, la cual no pudimos visitar porque estaba cerrada, así que solamente pudimos contemplar su fachada y una gran placa con los nombres de los mártires judíos, supongo que oriundos de esta ciudad, que murieron en la Segunda Guerra Mundial.
Tal y como me temía, nos encontramos con el mismo panorama en los siguientes puntos a los que nos dirigimos, la église Sainte-Eulalie y el Temple du Hâ, que igualmente estaban cerrados. Estaba especialmente interesado en visitar esta última, ya que se trata de un templo de culto calvinista y nunca había estado en ninguno así, pero me quedé con las ganas. Entre tanto, habíamos pasado por delante del imponente edificio que alberga el Musée d'Aquitaine, mientras que a lo lejos ya habíamos divisado las torres de la Cathédrale Saint-André, que precisamente era nuestro siguiente destino. Llegamos a la catedral por su fachada sur, en la cual ya era fácil percibir el estilo gótico con el que está construida, tal y como se deducía del rosetón y de los arcos ojivales que hay en ella.
Rodeándola en sentido antihorario, nos topamos con la Tour Pey Berland, una torre que realmente es el campanario de la catedral, pero construida separada de ésta, como ocurre por ejemplo con la torre de Pisa. Esta torre destaca por la estatua de Notre-Dame d'Aquitaine situada en su cúspide, la cual podríamos haber visto más de cerca de haber subido a la cima de la torre, y de paso ver una panorámica de la ciudad, pero no entraba en nuestros planes hacerlo, y tampoco queríamos cansarnos demasiado. Al bordear un poco más la catedral, advertimos que parte de la fachada correspondiente al ábside estaba oculta tras unos andamios porque estaba siendo restaurada, y falta que le hacía, porque estaba bastante ennegrecida y deteriorada, al contrario que el resto de la fachada, reluciente y como nueva.
Ya frente a la entrada principal, me recordó un poco a la imagen mental que tenía de la de Burgos, porque por entonces todavía no la conocía en persona, aunque apenas una semanas después la estaría visitando con mi madre. En ella destacan por encima de todo sus dos torres chapitel, su rosetón y el tímpano de su puerta principal, unos metros antes de la cual se encuentra una placa en el suelo que nos recuerda que esta catedral es Patrimonio de la Humanidad como parte del sitio Caminos de Santiago de Compostela en Francia. Antes de entrar, me acerqué un momento a la Place Jean Moulin, situada justo enfrente, ya que en ella advertí la presencia de una maqueta de bronce que reproducía a escala la catedral y los edificios colindantes, tras lo cual regresé ahora sí para entrar en la catedral de Bordeaux.
El interior de la catedral destaca por su nave principal, de más de cien metros de largo, y por el tono grisáceo y blanquecino con el que está construido, lo que le aporta bastante luminosidad, unida a la que procede del exterior a través de sus vidrieras. En dicha nave, repleta de sillas individuales y no de bancos como estamos acostumbrados aquí en España, me llamaron poderosamente la atención un gran reloj adosado a una de sus paredes laterales, las pinturas que colgaban de éstas y, sobre todo, el impresionante órgano ubicado en la parte superior del final de la nave. A continuación, me acerqué al altar mayor, donde se encuentra la sillería del coro, bastante discreta comparada con las que he visto en otras catedrales, para luego recorrer la girola y las capillas que rodean al altar. Tras ello, me reuní de nuevo con mis amigos, que visitaron la catedral más rápido que yo y me estaban esperando sentados en un par de sillas de la nave principal, y salimos para continuar con nuestro recorrido.

11:05
Ya en el exterior, terminamos de rodear la catedral hasta llegar al Palais Rohan, actual sede del Ayuntamiento y que se caracteriza por estar rodeado de un muro compuesto por varios arcos que da acceso a una plaza cuadrada en la que había un par de policías, así que simplemente nos asomamos para ver el palacio por fuera. Seguidamente, tiramos por la rue Montbazon para rodearlo y tratar de entrar en el Jardin de la Mairie situado justo en la trasera del palacio, pero las puertas de acceso, por cierto muy llamativas con varios elementos decorativos en tonos dorados, estaban cerradas. Avanzamos un poco más, ya bordeando uno de los edificios del Musée des beaux-arts, hasta llegar al acceso principal situado en la Cours d'Albret, que igualmente estaba cerrado a cal y canto; lo curioso era que dentro había como diez o doce personas visitando este jardín, pero no veíamos por ningún lado la manera de entrar.
Deshicimos parte de los últimos metros que habíamos andado para avanzar por la rue Bouffard, donde hicimos una pequeña parada en una tienda de souvenirs en busca de la típica camiseta que me gusta comprar, aunque me quedé con las ganas porque apenas tenía un par de modelos que no me gustaban, y además bastante caras; eso sí, se veía que estaba especializada en postales y fotografías de gran tamaño, pues estaban muy hechas y con muy buena calidad. Al final de la calle, desembocamos en la Place Gambetta, concretamente en la esquina donde se encuentra la Porte Dijeaux, una de las antiguas puertas de la ciudad, y con una apariencia similar a un arco de triunfo; por su parte, la plaza destaca por el estanque que conecta las dos parcelas ajardinadas con las que cuenta, con abundante vegetación.
Tras un breve descanso de unos minutos, cruzamos a uno de los laterales de la plaza para ir a La Toque Cuivrée, una pastelería especializada en canelés, un pequeño bizcocho típico de Bordeaux que mis amigos estaban deseando degustar; yo, por el contrario, no estaba muy por la labor, primero porque a simple vista no me parecía gran cosa, y segundo porque me parecía (y me parece) una broma pagar 50 céntimos por un bizcocho que se puede comer en un bocado, que afortunadamente no me supone nada gastarme eso, pero lo dicho, creo que es excesivo por muy bueno que esté. Una vez que Jose y Miguel se compraron un par de ellos para probarlos, avanzamos por la rue Judaïque y luego nos desviamos por la Place des Martyrs de la Résistance hasta llegar a la Basilique Saint-Seurin.
Al igual que la catedral que habíamos visitado una hora antes, este templo también está catalogado como Patrimonio de la Humanidad como parte del sitio Caminos de Santiago de Compostela en Francia, pero su apariencia exterior e interior era bien diferente, pues esta basílica, si bien tiene algo de gótico por las fechas en las que se construyó, es predominantemente de estilo románico y neorrománico. Mis amigos, como de costumbre, se quedaron sentados en uno de los bancos del templo, mientras que yo me dediqué a recorrer sus naves a través de sus diversas capillas, y en especial la cripta, muy bien conservada y en la que se hallan varios sarcófagos, entre ellos el de San Severino, el obispo que da nombre a esta basílica. Ya fuera, tras salir por el lateral por el que habíamos entrada, pudimos contemplar su fachada, muy peculiar y bastante más moderna que el resto de la basílica por ser neorrománica.
Habría que comentar que, ya desde unos metros antes de llegar aquí, nos habíamos dado cuenta de que parecía que nos habíamos transportado en un abrir y cerrar de ojos a una ciudad diferente, ya que por las calles por las que pasábamos ahora apenas había tráfico ni tránsito de personas, y con edificios de una sola planta además de la baja, eso sí, todos del mismo corte; sinceramente, no podíamos decir que estábamos en Bordeaux. Pasados diez minutos de callejeo, llegamos al Palais Gallien, un anfiteatro romano, más bien los arcos y muros que quedan de él, oculto y rodeado por varios edificios que impiden contemplarlo en toda su extensión, y es una pena porque tiene pinta de que en su momento llegó a ser bastante grande, no tanto como el Coliseo de Roma, pero sí lo suficiente como para merecer un mejor cuidado.
Unos minutos después nos plantamos en el Jardin Public, un parque bastante grande con altísimos y frondosos árboles, estatuas decorativas, un teatro de guiñoles, un estanque poblado por numerosos patos, y extensas praderas donde poder descansar, jugar, hacer picnic o leer un libro, que son algunas de las cosas que estaba haciendo la gente que había por allí en ese momento; por otra parte, separado de este parque por un alargado edificio de corte palaciego, también estuvimos en el Jardin Botanique, compuesto por diversas colecciones de plantas e hierbas tanto autóctonas como exóticas. Durante el largo y tranquilo paseo, cerca de media hora, que dimos por este parque, aprovechamos para consultar el sorteo del calendario de la Liga, que estaba teniendo lugar en ese momento, y en mi caso también para ver si se había publicado ya la asignación provisional de destinos de profesores de instituto, ya que se rumoreaba que iba a salir ese día, pero no fue así.

13:00
Salimos del Jardin Public por la Cours de Verdun en dirección norte en busca de la église Saint-Louis des Chartrons, un templo de estilo neogótico que si por fuera ya me gustó, tanto o más me convenció por dentro: una nave central alta y estilizada con sus arcos ojivales y su bóveda de crucería, preciosos y coloridos rosetones y vidrieras, un altar mayor y numerosas capillas con estatuas muy realistas, y un órgano de tamaño considerable. Ya fuera de la iglesia, iba siendo hora de buscar un sitio para almorzar, siendo la opción más cercana que teníamos el Marché des Chartrons, un mercado cubierto situado a apenas un minuto de donde nos encontrábamos y que cuenta con varios bares y restaurantes, tanto en el propio mercado como en la plaza en la que se halla. El problema era que todos estaban llenos, no había mesas libres, y el remate fue que, tras consultar las recomendaciones de TripAdvisor y comprobar que la opción que más nos gustaba era The Market Tavern, nos acercamos a la puerta y leímos en la carta situada en la puerta que la cocina ya estaba cerrada.
Ante este panorama, nos vimos en la obligación de hacer una nueva búsqueda en la aplicación, pero siempre y cuando no nos alejase de la zona que visitaríamos después de comer; mientras tanto, tiramos por la Cours de Verdun por si acaso nos topábamos con algún restaurante que nos pareciese bien, pero no fue el caso. Tras varias búsquedas, nos decantamos por Au Chaperon Rouge, un pequeño restaurante francés de comida casera con menú que parecía similar a uno de Toulouse en el que comimos un par de días antes, pero al llegar allí resulta que la encargada nos dijo que se les acababa de terminar la comida y que, por consiguiente, no nos podían dar mesa. Total, que empezamos a callejear por la zona y encontramos otra opción que parecía buena, Le Bistromatic, pero también tenía la cocina cerrada a esa hora, más de las dos ya por cierto.
Parecía que nos estaban gastando una broma, pero claro, no nos íbamos a quedar sin almorzar. Rebuscando y rebuscando en TripAdvisor sitios asequibles de precio, que comer en Francia es más caro que en España, dimos con la enésima opción, L'Aéro, un restaurante ubicado muy cerca de la Place de la Bourse, a unos diez o doce minutos de donde nos encontrábamos, así que nos dirigimos allí a paso ligero. Casi sin aliento, lo primero que pregunté nada más llegar era si la cocina estaba abierta o no, a lo que obtuve una respuesta afirmativa. ¡Por fin! A la hora de pedir, no nos complicamos mucha la vida, ya que además tampoco había mucho donde elegir: mis amigos, una hamburguesa de salmón para cada uno; y yo, una de ternera, mientras que para beber recurrimos, cómo no, a la jarra de agua gratuita.
A los pocos minutos, nos trajeron las hamburguesas, cada una de las cuales venía acompañada de un cuenco con patatas fritas, y además en la mesa teníamos varios sobres individuales de mayonesa, mostaza y kétchup, así que aproveché para aderezar tanto la hamburguesa, a la que le quité el tomate, y las patatas con un poco de mayonesa. Para ser un plato muy recurrente, la verdad es que la hamburguesa estaba bastante buena, hecha en el punto que a mí me gusta, sin que se quede rojiza por dentro, por lo que, después de tanta intranquilidad por no encontrar ningún sitio para almorzar, nos pudimos dar por satisfechos. Cuando terminamos de comer, nos quedamos allí sentados un rato para descansar tras casi no haber parado en toda la mañana y planificar lo que íbamos a hacer el resto del día, tras lo cual me acerqué a la barra a pagar la cuenta (13 € mi hamburguesa y 14 € cada una de las de mis amigos), puesto que hoy de nuevo iba a ser yo el encargado de los gastos comunes.
Estábamos a apenas un minuto de la Place de la Bourse, donde se encuentra el Miroir d'Eau, el espejo de agua que tanto disfrutamos el día anterior tanto de día como de noche y que yo estaba empeñado en visitar de nuevo para hacer más fotos. Justo cuando llegamos se había llenado de agua por completo, momento que aprovecharon los niños que había por allí para chapotear y refrescarse, y luego poco a poco fue desapareciendo el agua hasta quedar una fina lámina a modo de espejo en el que se reflejaban con gran nitidez los bellos edificios que tiene alrededor. Tras ello, dio comienzo un nuevo ciclo de este espectáculo acuático y visual con la pulverización del agua, creando ese efecto de niebla a ras de suelo tan llamativo que de inmediato se llenó de gente paseando por encima.
Desde allí, avanzamos un poco por la ribera del río hasta la Place des Quinconces, una plaza formada por una enorme explanada que esos días estaba en su gran parte de obras, pero al menos sí se podían visitar los principales monumentos que hay en ella. Frente al río, se erigen dos columnas rostrales idénticas salvo por las estatuas que las coronan y que simbolizan el comercio y la navegación, respectivamente. Por su parte, en el otro extremo de la plaza, tras recorrer una de sus frondosas arboledas laterales, encontramos el Monument aux Girondins, compuesto por una gran columna con la estatua de la libertad en su cima, una base con esculturas como la del gallo francés o las de los triunfos de la República y la Concordia, y sendas fuentes en los laterales decoradas con estatuas de bronce de caballos, caballos-peces, niños y diversas representaciones metafóricas con forma humana de un enorme nivel artístico, de los mejores conjuntos escultóricos de este tipo que he visto hasta ahora.
A continuación, tiramos por la Cours de Tournon, desembocando de este modo en la Place Tourny, llamada así por Louis-Urbain-Aubert de Tourny, cuya estatua está en la rotonda de dicha plaza y que ya habíamos visto antes cuando estábamos buscando sitio para almorzar. Luego, nos adentramos en el conocido como Triángulo de Oro, una zona delimitada por tres avenidas que forman un triángulo y que alberga en su interior numerosas tiendas y restaurantes de lujo fuera de nuestro alcance económico, pero que no estaba de más visitar, puesto que además posee una notable riqueza arquitectónica en sus edificios. En primer lugar, nos acercamos a la Place des Grands Hommes, ocupada en su casi totalidad por un centro comercial de forma circular con el mismo nombre y que destaca por su cúpula acristalada.

16:30
Hicimos un pequeño paréntesis en la ruta que teníamos planeada para acercarnos a la pastelería de los canelés de la Place Gambetta en la que estuvimos por la mañana, ya que Miguel, a sabiendas de que estábamos cerca, se le antojó comprar un par de ellos, para lo cual tuve que dejarle 30 céntimos porque no tenía monedas suficientes y no iba a pagar con un billete por algo que le iba a costar apenas un euro. Retomamos la ruta por la Cours de l'Intendance, concretamente para acercarnos al número 57 de esta vía, donde Goya vivió en sus últimos años de vida, tal y como recuerda una placa con su silueta en la fachada, y que actualmente es la sede del Instituto Cervantes. A continuación, nos adentramos de nuevo en el Triángulo de Oro para acercarnos al Cour Mably, un edificio arquitectónicamente llamativo destinado a exposiciones y cuyo patio a modo de claustro se puede visitar libremente, mientras que junto a su entrada hay precisamente una estatua de bronce de Goya, bastante bien conseguida por cierto.
Pared con pared teníamos la église Notre-Dame, cuya impresionante fachada barroca me recordó inmediatamente a la de la iglesia del Gesù de Roma, y es que de hecho está inspirada en ella. La disposición del interior se salía un poco de la norma, con una nave central no tan alta como otras iglesias y un altar sin retablo que capte la atención del visitante, aunque sí cuenta con varios cuadros con diversos pasajes de la vida de la Virgen María; también conviene destacar su gran órgano, sus vidrieras y algunas de sus capillas. A continuación, cogimos por la rue Martignac para regresar a la Cours de l'Intendance y desembocar en la Place de la Comédie, donde destaca sobremanera el Grand Théâtre, de un claro estilo neoclásico con sus doce columnas corintias, las cuales soportan un frontispicio con otras tantas estatuas.
En esta plaza había otros elementos que nos llamaron poderosamente la atención, y sin duda la que más era una estatua de hierro fundido de siete metros de altura que muestra el rostro de una niña con un más que conseguido efecto visual, obra del catalán Jaume Plensa, como he descubierto recientemente, quien supongo que también será el autor de las estatuas de personas desnudas a tamaño real que vimos repartidas por la ciudad durante nuestra estancia, precisamente una de ellas camuflada entre las del Grand Théâtre. También cabría hablar de un par de farolas bastante altas terminadas en cinco brazos y con un diseño muy peculiar, y que cuentan en su parte baja con cuatro relojes que las rodean. Continuamos nuestro paseo por la ciudad por la infinita rue Sainte-Catherine, que a esa hora ya estaba rebosante de viandantes y tenderetes con motivo del mercadillo que tenía lugar ese fin de semana.
Un poco después de pasar por el edificio de las Galeries Lafayette, nos desviamos por una de las bocacalles para acercarnos a la église Saint-Pierre, la cual no pudimos visitar la tarde anterior porque ya estaba cerrado, pero ahora sí tuvimos más suerte. De un evidente estilo gótico, el interior destaca por su nave central y sus bóvedas ojivales, por sus coloridas y luminosas vidrieras, su gran órgano, el púlpito, así como varias capillas, entre ellas una que tiene una Piedad de madera y otra dedicada a la Virgen María y que cuenta con numerosas placas de mármol con la inscripción 'Merci', tal y como ya habíamos visto en otros templos durante el viaje. Al salir de la iglesia, y teniendo en cuenta que ya eran casi las seis, nos planteamos la posibilidad de merendar algo al ver que allí cerca había una pastelería; tras entrar, al final fue únicamente Jose el que se animó a comprarse un dulce, ya que no había nada que me llamase la atención, y Miguel se conformó con probar un poco del de Jose.
Retornamos a la rue Sainte-Catherine, ya totalmente relajados y sin prisa por ir a ningún sitio en particular porque ya habíamos visto todo lo que teníamos planeado, por lo que paseamos tranquilamente por esta calle disfrutando si me apuráis de su bullicio y del ir y venir de gente de un lado para otro. Al llegar al cruce con la Cours Victor Hugo, abandonamos esta calle tan comercial para volver al apartamento, aunque antes pasamos por delante del Parking Victor Hugo, en cuya fachada se puede observar un coche verde que parece haberse estrellado en el interior del aparcamiento y que está medio suspendido en el aire, vamos, que da la impresión de que en cualquier momento va a caerse, pero que en realidad se trata de una obra de arte y no de un coche accidentado.
A las seis y cuarto ya estábamos en nuestro apartamento, bastante cansados como es lógico después de haber pasado todo el día en la calle desde las diez de la mañana y habiendo recorrido varios kilómetros andando, pero es que es así como se conocen las ciudades cuando uno viaja. Nos sentamos en el sofá del salón a ver un rato la tele y así matar el tiempo antes de volver a la calle con la idea de cenar en Capperi, la mejor pizzería de Bordeaux, según habíamos consultado en TripAdvisor y donde habíamos intentado cenar el día anterior sin éxito porque estaba lleno.

19:30
Tras descansar más de una hora en el apartamento, bajamos a la calle y cogimos por rue des Ayres, place Fernand Lafargue, rue du Pas-Saint-Georges, Cours d'Alsace-et-Lorraine, rue des Bahutiers y rue de la Cour des Aides, hasta llegar a la pizzería Capperi. Como nos temíamos, todas las mesas del local, que apenas son tres o cuatro, estaban ocupadas; por si acaso, pregunté a uno de los camareros cuál era el tiempo de espera y me dijo que cerca de una hora, así que, tras hablarlo con Jose y Miguel, decidimos ir a otro sitio. Empezamos a sondear los alrededores, básicamente por las calles que pertenecen al triángulo delimitado por las plazas de Saint-Pierre, Parlement y Camille Jullian, que es la zona que nos recomendó el casero por ser la de precios más asequibles y más concurridas por la gente de nuestra edad. El problema era que, al igual que la noche anterior, todo estaba lleno, tanto los otros sitios que teníamos anotados en nuestra lista como los que aparentemente parecían opciones interesantes.
Como por allí no sacábamos nada en claro, Miguel propuso ir al Dragon Doré, un camboyano que había buscado por su cuenta. Estaba un poco lejos, a unos quince minutos andando, pero no teníamos más remedio que acercarnos y probar suerte; una vez allí, siendo ya casi las nueve de la noche, echamos un vistazo desde fuera, y, tal y como nos había comentado Miguel, era de tipo buffet, pero no me terminaba de convencer, y eso que la cena de la noche anterior fue en otro camboyano, la primera vez que probaba este tipo de comida, y no salí descontento para lo delicado que soy yo para comer. Total, que dimos media vuelta y regresamos a la zona en la que habíamos empezado, y en esto que pasamos por delante de un italiano, Osteria da Luigi, que tenía buena pinta y tenía algunas mesas libres; no obstante, por si acaso consultamos antes en TripAdvisor, y menos mal que lo hicimos porque justamente dos días antes una española había dejado un comentario diciendo que, si bien mantiene la tradición de servir agua gratis, a los turistas les sirve una botella de 5 euros, por lo que descartamos cenar allí.
Finalmente, teniendo en cuenta que ya eran más de las nueve y media, decidimos no dar más vueltas y volver a Capperi a por unas pizzas para llevar. Nos informaron de que el tiempo de espera sería de 45 minutos, lo cual ya no nos importaba, así que le pedimos las tres pizzas que habíamos elegido: una Parma (13'90 €) para mí, y una Fattoria (12'90 €) y una Capperi (14'90 €) para compartir entre Jose y Miguel. Ya empezaba a refrescar y pasábamos tanto de esperar enfrente de la pizzería sin hacer nada como de dar más vueltas, por lo que nos acercamos a The Charles Dickens, un pub situado a apenas treinta metros de allí, para tomarnos algo de mientras; concretamente, mis amigos se pidieron una cerveza diferente cada uno, y yo, para variar, una Coca-Cola, aunque lo que allí tenían era Pepsi Max, a 3'5 €, bastante más caro que en Málaga. El pub estaba bastante concurrido y con suerte pillamos una mesa libre, y en esto que estábamos charlando nos percatamos de que en otra mesa estaban cenando con comida de fuera, por lo que nos planteamos tomarnos allí las pizzas en vez de llevarlas al apartamento. Por si acaso, preguntamos a uno de los camareros que estaban en la barra si nos daba permiso para ello y nos dijo que no había problema, siempre y cuando después nos llevásemos las cajas de las pizzas, algo que por supuesto pensábamos hacer.
Poco antes de las diez y media, Jose y yo nos acercamos a la pizzería a recoger la cena mientras Miguel se encargaba de esperarnos en el pub para que nadie nos quitase la mesa. Al igual que el almuerzo, yo fui el encargado de pagar las pizzas, 41'70 € en total, y ya luego mis amigos me harían un Bizum para pagarme sus respectivas partes. De vuelta en el pub, pedimos otra ronda de bebidas para acompañar las pizzas: la mía (Parma) era de rúcula, jamón de parma y queso parmesano; la de Jose (Fattoria), de gorgonzola, rúcula y parmesano; y la de Miguel (Capperi), de queso de búfala, rúcula y alcaparras. Estaban bastante buenas, se notaba que eran artesanales y que los ingredientes eran frescos y de calidad, y en cuanto al tamaño, también correcto, aunque para mi gusto estaban un poco subidas de precio (casi 14 € de media cada una), y es que las he comido mejores y no tan caras.
Una vez terminadas, nos quedamos en el pub un rato más antes de emprender el camino de regreso al apartamento, trayecto en el que ya se notaba el fresco de la noche. Jose fue el primero en ducharse; mientras tanto, Miguel y yo esperamos en el salón viendo Los Simpsons en francés, que, por cierto, tiene un doblaje similar al español en lo que respecta a cómo suenan las voces: rasgada la de Marge, tontorrona la de Homer, etc. Yo cogí el relevo en la ducha, y finalmente Miguel antes de que nos acostásemos sobre la una menos cuarto de la madrugada, no sin antes habernos puesto de acuerdo en poner el despertador a las nueve de la mañana, ya que sobre las diez y media vendría el casero, y para esa hora tendríamos que haber hecho las maletas. El viaje estaba a punto de acabar...