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sábado, 11 de julio de 2020

Diez años de una estrella

11 de julio de 2010. El día en el que millones de españoles nos sentamos frente al televisor para ver el partido que siempre habíamos soñado. El día en el que todos sentimos en el pecho el intenso dolor de una patada criminal que no nos derrumbó. El día en el que un ángel vestido de portero desvió con el pie un remate que nos paró el corazón. El día en el que un manchego de cuyo nombre todos nos acordamos marcó un histórico gol que provocó una explosión de júbilo en toda España. El día en el que una estrella dorada bajó del cielo para relucir en una camiseta y certificar que España por fin era campeona del mundo.
Han pasado diez años ya. A veces parece fue ayer, y otras veces da la impresión de que ha pasado una eternidad, porque sí, esa estrella ya es eterna, no nos la va a quitar nadie. Muchos años ha costado conseguirla después de haber sufrido tantos fracasos y sinsabores, y es que España era esa selección que siempre aspiraba a lo máximo, pero que siempre tenía que hacer las maletas antes de tiempo. La primera gran cita en la que recuerdo haber visto a la selección española de fútbol fue en la del Mundial del 94, cuando caímos ante Italia en la infranqueable barrera de los cuartos de final en un partido que todos recordamos por la nariz ensangrentada de Luis Enrique tras recibir ese famoso codazo de Tassotti que quedó impune. Luego vinieron la derrota por penaltis frente a Inglaterra en la Eurocopa del 96, la decepcionante fase de grupos en el Mundial de Francia, el penalti fallado por Raúl en el último minuto de los cuartos de final ante la selección gala en la Euro 2000, el escandaloso arbitraje de Al-Ghandour en los cuartos de final del Mundial de Corea y Japón 2002, el enésimo revés en la fase de grupos en la Eurocopa de Portugal y la derrota en octavos del Mundial del 2006 ante una Francia catalogada de 'vieja'.
Todo cambió en la Eurocopa de 2008. España acudió a la cita europea con la ilusión de siempre y sabedora de que, para variar, la historia se repetiría. Tras una fase de grupos con pleno de victorias, nos esperaba Italia en cuartos de final, es decir, mismo rival y misma eliminatoria que catorce años atrás en Estados Unidos, ahora en Austria. Volvían los fantasmas del pasado, y encima el partido terminó 0-0, tampoco hubo goles en la prórroga y todo tenía que decidirse en la tanda de penaltis. Ahí se hizo grande Casillas al detener dos lanzamientos para que España derribase ese muro de los cuartos de final que parecía infranqueable. En semifinales tocaba enfrentarse a una Rusia a la que ya habíamos vencido por 4-1 en el primer partido del torneo, pero que ahora llegaba como gran revelación; sin embargo, la selección bordó el fútbol en este partido y volvió a pasar por encima de los rusos con un incontestable 3-0. En la gran final de Viena esperaba la todopoderosa Alemania, por entonces tricampeona mundial y europea, y por lo tanto favorita, pero fue España la que se hizo más grande con esos locos bajitos (Xavi, Iniesta, Silva...) y acabó derrotando por 1-0 a los teutones con el gol de Fernando Torres, conquistando de esta forma su segundo entorchado, tras el conseguido en 1964.
La cita de Sudáfrica 2010 se antojaba como una oportunidad única para lograr lo que hasta entonces parecía impensable para España: ganar un Mundial de fútbol. Todos otorgaban a la selección española el cartel de principal candidata para levantar la Copa del Mundo, pero todo pareció torcerse tras perder 0-1 de forma inesperada contra Suiza en el primer partido de la fase de grupos, lo que obligaba a España a no fallar en los envites contra Honduras y Chile. El partido contra los centroamericanos se solventó por 2-0 gracias a dos goles de un Villa que también marcó junto a Iniesta en el tercer partido de la fase de grupos para derrotar a los chilenos por 2-1, consiguiendo de esta forma acabar como primera de grupo. En octavos de final nos tuvimos que medir a la Portugal de Cristiano Ronaldo, un duelo un tanto igualado que acabó llevándose la selección española por 1-0 gracias un gol de Villa. Paraguay nos lo puso muy difícil en cuartos, sobre todo cuando dispuso de un penalti a favor que detuvo Casillas, y un minuto después tras fallar también Xabi Alonso otra pena máxima; por suerte, a pocos minutos del final apareció la figura de un inspirado Villa para certificar con su tanto (1-0) el pase a semifinales. El rival sería la Alemania que venía de golear en las rondas previas a Inglaterra y Argentina, y que además quería vengarse de la final de la última Eurocopa; sin embargo, España se mostró superior de principio a fin, tanto que Puyol se elevó por encima de los espigados jugadores alemanes para rematar de cabeza un córner y conseguir el gol (1-0) que dejaba a la selección española a un paso de la gloria.
En la gran final nos enfrentaríamos a Holanda, que, al igual que España, nunca había ganado ningún Mundial, aunque sí se proclamó subcampeona en las ediciones de 1974 y 1978, por lo que no querían desperdiciar esta tercera oportunidad. ¿Quién no se acuerda a estas alturas de lo que pasó en este partido? Juego muy duro de los holandeses, que cometieron muchas faltas al límite del reglamento, por encima de todas la patada criminal de De Jong en el pecho de Xabi Alonso que solamente fue castigada con amarilla por el árbitro inglés Howard Webb, que fue muy permisivo con el rival. En la segunda parte, Casillas obró uno de sus milagros cuando Robben se plantó solo contra él, pero con su pie logró desviar lo suficiente el balón rematado por el holandés para impedir un gol que parecía inevitable. Se llegó con 0-0 al final de un partido que tuvo que irse a la prórroga, y fue entonces, en el minuto 116, cuando Iniesta enganchó una volea imparable para poner el 1-0 en un marcador que ya no se movería más. España por fin ganó su primer Mundial, España ya podía decir que era campeona del mundo.
El dominio de la selección española no se detuvo en Sudáfrica, puesto que dos años después revalidaría el título conseguido en la Eurocopa de Austria y Suiza al vencer a Italia por un incontestable 4-0 en la final de la Eurocopa de Polonia y Ucrania 2012. Con esta triple corona, muchos consideraron a España como la mejor selección de todos los tiempos, pero todo lo bueno tiene que acabarse algún día. En la cita mundialista de Brasil 2014, la selección española hizo el ridículo tras caer eliminada en la fase de grupos por sendas derrotas ante Holanda, que se tomó la revancha de la final de Johannesburgo con una goleada (1-5), y Chile, que nos ganó 0-2 para poner punto y final a un ciclo victorioso que probablemente nunca más se repetirá, pero que quedará en el recuerdo de todos.
Hoy toca rememorar esa gran gesta que unió a todos los españoles, y yo os recomiendo que lo hagáis viendo el documental 'Cuando fuimos campeones' de Informe Robinson. Hoy hace diez años que alcanzamos la gloria, hoy hace diez años que pudimos tocar y besar una Copa del Mundo que parecía reservada exclusivamente a las grandes potencias del fútbol, hoy hace diez años que el fútbol fue más fútbol gracias a España, hoy hace diez años que España ganó su primera estrella.

jueves, 19 de junio de 2014

Abdicación mundial

España ha sido eliminada del Mundial de Brasil 2014. No hay que decir mucho más después de lo visto, pero no podemos conformarnos con tan pocas palabras porque no ha sido de la forma esperada. Perder se puede perder de muchas formas, y después de casi seis años de gloria infinita se puede perder, porque nada es eterno. El problema es cómo hemos perdido, cómo nos hemos despedido de una competición en la que teníamos puestas muchas esperanzas.
Ahora todos dicen que ya se veía venir, y es que a toro pasado cualquiera se echa flores, pero ni los más pesimistas del lugar se imaginaban que España caería eliminada en la fase de grupos del Mundial a las primeras de cambio, en tan solo dos partidos, con otras tantas derrotas, con siete goles en contra y un solitario gol de penalty a favor, solamente uno. Y todavía queda el partido de la despedida. Nadie se explica cómo es posible que en 180 minutos hayamos encajado siete goles cuando en los tres anteriores torneos en los que nos proclamamos campeones únicamente nos habían metido seis tantos en ¡19 partidos!
Algo ha fallado, eso está claro, y cada uno sacará sus propias conclusiones. ¿Las mías? Ya las dije ayer en mi Twitter al término del partido. España ha carecido de tres características que casualmente empiezan por 'f': frescura, fluidez y fútbol. La frescura era casi evidente, puesto que prácticamente todos los jugadores han llegado al Mundial muy justitos de fuerzas y energías, algunos de ellos por haber tenido varias lesiones a lo largo de la temporada y otros por los años que ya les pesan. La fluidez no ha existido en el juego de la selección, en gran parte como consecuencia de lo anterior, ya que si no se está entonado físicamente no se puede aguantar el ritmo de una competición de este nivel. Por último, y más importante, el fútbol. España nos deleitó en los últimos años con un fútbol de ensueño, de tan alto nivel que prácticamente todo el mundo se rindió a nuestros pies por haber apostado por un estilo muy personal y radicalmente opuesto a lo que se estaba viendo hasta entonces. El problema es que parece que ya nos han cogido el truco, y encima a esto se le une que sin frescura no hay fluidez, y sin fluidez el juego de España no tiene sentido.
El batacazo del debut contra Holanda era totalmente inesperado. La posibilidad de la derrota era factible, ya que Holanda históricamente está considerada como una selección potente, pero de ahí a que nos metan cinco, y pudieron ser algunos más, hay un buen trecho. Lo que ya no tiene excusa es lo de anoche, porque, con todos mis respetos, Chile es inferior a España; otra cosa es que eso se visualice en el césped, cosa que no ocurrió. Por todo ello, las cosas hay que decirlas bien claras: España, la vigente campeona del mundo, ha hecho el ridículo. Hemos pasado de ser la hostia a que nos den una hostia de campeonato.
Hasta aquí las críticas. Fuera de debates acerca de si algunos futbolistas no tendrían que haber sido convocados, de si a algunos ya les ha llegado la hora de jubilarse o de si toca un relevo generacional, lo que no cabe duda es de que precisamente esta generación es la que nos ha hecho soñar y luego creer que sí que era posible. Tenemos que darles las gracias por la Eurocopa de Austria y Viena, por el Mundial de Sudáfrica y por la Eurocopa de Ucrania y Polonia, que estos tres trofeos ya no nos los quita nadie. Ahora toca esperar, que quién sabe si más adelante volveremos a disfrutar de nuevo a lo grande.

lunes, 2 de julio de 2012

La mejor selección de todos los tiempos

Histórico. Fantástico. Alucinante. Imperial. Espléndido. Mágico. Espectacular. Único. Irrepetible. Brutal. Insuperable. Perfecto. Grandioso. Inolvidable. Magistral. Deslumbrante. Inalcanzable. Maravilloso. Inigualable. Legendario. Épico. Formidable. Genial. Increíble. Bestial. Inimaginable. Fabuloso. Magnífico. Soberbio. Emocionante. Impresionante. Asombroso. Extraordinario. Anormal. Sensacional. Excelente. Bárbaro. Memorable. Colosal. Impecable. Prodigioso. Admirable. Bravísimo. Mítico. Heroico. Inmortal. Eterno. Celestial. Sideral. Galáctico. Universal.
No se me ocurren más calificativos para describir lo que acaba de conseguir la selección española de fútbol. Los que falten, ponedlos vosotros. España se ha ganado el cielo balompédico redactando las mejores páginas que jamás se han escrito de este deporte en lo que a nivel de selecciones se refiere. Ganar de forma consecutiva una Eurocopa, un Mundial y otra Eurocopa es un hito que nadie hasta la fecha había conseguido. Ni la Alemania de Beckenbauer, ni la Holanda de Cruyff, ni la Francia de Zidane, ni tampoco la Brasil de Pelé o la Argentina de Maradona con la Copa América en vez del entorchado europeo. Es la España de Casillas, la de Sergio Ramos, la de Xavi, la de Iniesta o la de Torres la que pasará a los anales de la historia, ésa que recordará que España es y será la mejor selección de todos los tiempos hasta que algún otro combinado nacional ose superar este trío de victorias.
Es la victoria del fútbol moderno, aquél que se basa en un estilo de toque y posesión en el centro del campo y en el que el mejor ataque es una buena defensa, porque entonces cómo se explicaría que España ha materializado doce goles sin tener un delantero centro de referencia durante media Eurocopa y que ha recibido solamente uno en casi 600 minutos. Añádanle a esto que Iniesta, ése que nos hizo campeones del mundo hace dos años, ha sido nombrado el mejor jugador del torneo, que Torres se ha llevado Pichichi, que diez jugadores de la selección han sido elegidos entre los 23 mejores de esta edición o que el 4-0 de la final ha sido el resultado más abultado de todas las finales de Eurocopas y Mundiales. Y, para terminar, resulta que con ésta son ya tres las Eurocopas conquistadas por España, lo que le convierte en la selección con más trofeos europeos junto con Alemania. Pocos registros quedan ya por batir. Todo esto comenzó hace poco más de cuatro años, pero tanto la Eurocopa de Austria y Suiza 2008 como el Mundial de Sudáfrica 2010 ya tuvieron su momento, así que centrémonos ahora en la Eurocopa de Polonia y Ucrania 2012.

España 1-1 Italia
El primer partido de la fase de grupos nos deparaba un rival vestido con piel de cordero, Italia, que venía de fracasar estrepitosamente en la cita africana y que buscaba 'vendetta' por la eliminación en cuartos de final en la anterior edición de la Eurocopa. Resultó que el cordero se convirtió en lobo, sobre todo cuando Di Natale puso por delante a la 'azurra' a la hora de partido. No tardó España en reaccionar y en poner las tablas definitivas en el marcador por medio de Cesc, la gran sorpresa del once, puesto que todos esperábamos que iba a jugar Torres, lo cual generó críticas dirigidas a Del Bosque, que, en su línea habitual de respeto, hizo oídos sordos a las opiniones de los demás.


España 4-0 Irlanda
El que a priori se presentaba como el encuentro más asequible acabó siéndolo con una incontestable goleada que se fraguó al poco de comenzar con un tanto de Torres que, esta vez sí, saltó al césped de titular e incluso logró un doblete en el tercer gol español. Su sustituto a pocos minutos del final, Cesc, se encargó de finiquitar el resultado junto con Silva, que hizo el segundo de la noche. Pudieron ser muchos más goles para una España que falló varias ocasiones, todo lo contrario que Irlanda, que apenas se acercó al área defendida por un Casillas que sí que tuvo que trabajar en los demás envites.

Croacia 0-1 España
El partido decisivo de la fase de grupos estuvo marcado por la desconfianza italiana, que temía un 'biscotto' (pasteleo) entre ambos contendientes, y es que un empate a dos goles eliminaría a Italia hiciese lo que hiciese en el otro encuentro. España, fiel al juego limpio pero muy lenta y espesa, sólo tenía en mente buscar la victoria, pero costó lo indecible hacerse con ella, pues el gol de Jesús Navas, tras una excepcional jugada de Cesc e Iniesta, llegó a falta de tres minutos para el descuento. Antes, Casillas se puso el traje de santo para repeler un cabezazo de Rakitic que nos pudo haber dejado fuera a las primeras de cambio. Finalmente, España e Italia pasaron respectivamente como primera y segunda de grupo.

España 2-0 Francia
Rival complicado en los cuartos de final, una Francia que empieza a olvidar los años gloriosos de hace una década, pero a la que nunca habíamos ganado en competición oficial. Las ganas de vencerles eran todavía mayores debido a las continuas mofas que han recibido señalados deportistas españoles de lo guiñoles franceses, y mira por dónde que quien ríe último ríe mejor. España se adueñó del partido de principio a fin, dejando muestras del juego que le caracteriza, aunque todavía carente de la pegada necesaria para finiquitar antes los encuentros. Xabi Alonso fue el autor de los dos goles, el primero de un soberbio cabezazo y el segundo de penalty.

Portugal 0-0 España
Cristiano Ronaldo nos esperaba en semifinales. Portugal sería el penúltimo obstáculo a rebasar para lograr el ansiado triplete, y la verdad es que no lo puso nada fácil. Del Bosque sorprendió con Negredo como nueve titular, probablemente su único lunar a lo largo de esta competición en lo que a decisiones se refiere, pues el sevillista estuvo desaparecido. El astro portugués apenas apareció en los lanzamientos de falta, su supuesta especialidad, y tanto su selección como la española nos regalaron unos pobres noventa minutos que acabaron en prórroga. Aquí, España estuvo muy cerca de evitar en un par de ocasiones la fatídica tanda de penalties, pero fue imposible. Xabi Alonso falló el primero. Casillas hizo su parada. Sergio Ramos se atrevió con un penalty a lo Panenka. Bruno Alves mandó el esférico al larguero. Cesc, al igual que hace cuatro años contra Italia, transformó en penalty definitivo que nos llevaba a una nueva final.


España 4-0 Italia
España se citaba con la historia en Kiev. Jamás una selección de fútbol había encadenado dos Eurocopas y un Mundial de forma consecutiva, e Italia, que sorprendentemente eliminó a la todopoderosa Alemania en semifinales con más facilidad de la esperada, sería el rival que trataría de impedir dicha proeza. Ni por asomo. España jugó probablemente el mejor partido de estas tres competiciones que nos han llevado a la gloria. Ayer compuso una ópera primera con tres grandes tenores (Xavi, Silva e Iniesta) y un director de orquesta como Del Bosque que ha estado prácticamente espléndido en esta Eurocopa, sobre todo a la hora de acertar con los cambios en cada encuentro. Silva nos puso por delante culminando con un remate de cabeza una larga sucesión de pases, mientras que Jordi Alba sentenció poco antes del descanso tras una gran galopada que le dejó sólo frente a Buffon. Bien es cierto que entre medias pasamos unos quince minutos de apuros con continuas acciones a balón parado y remates a media y larga distancia de los italianos, aunque casi no pusieron en apuros a Casillas. Sí tuvo que intervenir éste a un disparo de Di Natale justo al comenzar la segunda parte, pero poco más. Italia jugó con diez la última media hora por lesión de Motta, que no pudo ser sustituido porque ya habían realizado los tres cambios reglamentarios, lo cual facilitó la labor de España, que fue acumulando más y más acercamientos al área rival. En los últimos diez minutos, Torres y Mata dieron lustre a un resultado y a un partido memorable que nos coronó como campeones de Europa por tercera vez.

Casillas, ése que se merece el Balón de Oro y que nunca lo conseguirá por haber nacido español y ser portero, volvió a levantar al cielo ese trofeo que ahora parece tan fácil de tocar. En el césped, las lágrimas de los jugadores italianos, a destacar las del pétreo y alocado Balotelli, y también las de Pirlo, quizás el único que encajaría en el juego de España y que sí, se merecía añadir una Eurocopa a su palmarés, pero el final no puede ser feliz para todos. Lo fue ayer para Casillas, Albiol, Piqué, Javi Martínez, Juanfran, Iniesta, Pedro, Xavi, Fernando Torres, Cesc Fàbregas, Negredo, Víctor Valdés, Mata, Xabi Alonso, Sergio Ramos, Busquets, Arbeloa, Jordi Alba, Fernando Llorente, Cazorla, Silva, Jesús Navas y Reina, pero nadie pone en duda que en esta lista de veintitrés faltan Puyol y Villa. Ambos jugadores fueron claves en 2008 y 2010, pero sus respectivas lesiones les han impedido completar un trío de éxitos del que sí pueden presumir algunos de sus compañeros de selección. Por cierto, aunque por suerte no fue decisivo, todavía me pregunto cómo es posible que el penalty por mano de un defensa italiano en el partido de ayer no lo viera ni el árbitro, ni el juez de línea ni siquiera el árbitro de área. Se supone que con un árbitro más en cada área se amplía el campo de visión, pero parece ser que no, que no es así, y luego dirán les criticamos por criticar...
¿Quién nos lo iba a decir hace poco más de cuatro años? Por aquél entonces, nuestras vitrinas solamente guardaban una Eurocopa en blanco y negro, y ahora, dos Eurocopas más y un Mundial. Ni por asomo imaginábamos que los penalties dejarían de ser malditos para convertirse en aliados, que venceríamos en una final y en una semifinal a esa selección que siempre gana en ese deporte que juegan once contra once, que nuestros dos vecinos caerían rendidos ante nuestros pies de seda, que subiríamos a la cima del mundo derrotando a la que antaño era mecánica o que alcanzaríamos la gloria infinita goleando a la selección más competitiva de todas.
Es el momento de olvidarse durante un tiempo de todo, aunque no de todos. De nada sirve ahora hablar de la crisis económica, de la prima de riesgo, del rescate, de los recortes o del euro. Toca disfrutar de esta generación de futbolistas que nos ha tocado vivir, que tiene pinta de mantenerse unos años más, y de un hecho histórico para nuestro deporte y para nuestro fútbol que a lo mejor nadie igualará por muchos años que pasen. El siguiente objetivo, sin contar ese invento innecesario de la Copa Confederaciones, es el Mundial de Brasil 2014, donde seremos recibidos como claros favoritos y donde tendremos que defender y pelear por un trofeo que será muy difícil de revalidar. Visto lo visto, va a parecer un paseo, pero no, no lo será. Vivamos el momento, que ya es mucho, que ahora podemos gritar que...
 
¡¡¡SOMOS HISTORIA!!!

domingo, 27 de mayo de 2012

Dispuestos a hacer historia

Quedan menos de dos semanas para que dé comienzo la Eurocopa de Polonia y Ucrania 2012, una cita que puede suponer un hito histórico para una selección de fútbol que hasta hace muy poco tiempo cargaba con la etiqueta de ser la eterna aspirante y que ahora es la aspirante a todo. Nunca antes un combinado nacional europeo había encadenado como campeón dos Eurocopas y un Mundial de forma consecutiva, y España, quién nos lo iba a decir, está a unos pocos pasos de conseguirlo. Basta con volver a levantar la copa el próximo 1 de julio en Kiev, que se dice muy pronto, pero que va a costar mucho.
Esta misma mañana, el seleccionador Vicente del Bosque ha dado a conocer la convocatoria compuesta por los 23 jugadores que nos representarán a partir del 8 de junio en la cita futbolística del verano: Casillas, Reina, Víctor Valdés, Arbeloa, Juanfran, Sergio Ramos, Piqué, Albiol, Javi Martínez, Jordi Alba, Busquets, Xabi Alonso, Xavi, Iniesta, Cazorla, Silva, Mata, Cesc Fàbregas, Pedro, Jesús Navas, Fernando Llorente, Fernando Torres y Negredo.
Quizás no sea la lista más justa, pero sinceramente es la que estaba más cantada. La mitad de los seleccionados ya han vivido la experiencia de ganar la Eurocopa de 2008 y el Mundial de 2010, pero es inevitable echar en falta a dos jugadores que, junto con Casillas y Xavi, conformaban la columna vertebral de España: Puyol y Villa. Estas dos bajas son muy sensibles, ya que, desde mi punto de vista, tanto la defensa como el ataque son ahora nuestros puntos débiles. Ninguna de las posibles combinaciones que existen para la retaguardia me acaban de convencer del todo, y en la delantera no soy capaz de elegir al que vaya a hacer de 9, porque Torres está negado de cara al gol, a Llorente no le veo como titular por el tipo de jugador que es y por cómo solemos jugar, y Negredo es bastante irregular. De lo que sí podemos presumir es de un centro del campo lleno de magia y talento que supera, y con creces, a la de cualquier otra selección de Europa o del mundo. Aquí es donde tenemos que jugar nuestras bazas, con la posesión del balón, con los pases entre líneas, con las aperturas a las bandas, con la imaginación que nos ha llevado al éxito en las dos últimas grandes citas.
España es obviamente la gran favorita, pero hay unas cuantas selecciones que siempre lo son y que deben ser tenidas en cuenta. Italia, que será precisamente nuestra primera rival, está de capa caída desde su victoria en el Mundial de 2006, pero es una selección que impone respeto con solo nombrarla. Francia es un caso parecido, pues no parece levantar cabeza desde hace ya una década; sin embargo, podría dar la sorpresa y llegar más lejos de lo que muchos esperan. Inglaterra puede que ahora sea la eterna favorita, la que siempre cae antes de tiempo, mientras que Portugal da la impresión de que es Cristiano Ronaldo y poco más. Holanda es una selección que siempre da espectáculo por su juego vistoso y por su interminable cantera, y habrá que tenerla muy en cuenta, sobre todo tras haber sido finalista del último Mundial. Y qué decir de Alemania, la más laureada con tres entorchados europeos, que siempre está ahí, que casi siempre gana y que se me hace muy raro no verla ganar desde la Eurocopa del 96...
Esta previa de la Eurocopa 2012 no quedaría completa sin dar a conocer la composición de los cuatro grupos:
  • Grupo A: República Checa, Rusia, Polonia, Grecia.
  • Grupo B: Holanda, Dinamarca, Alemania, Portugal.
  • Grupo C: Croacia, Irlanda, Italia, España.
  • Grupo D: Inglaterra, Francia, Suecia, Ucrania.
¿Cuál es mi pronóstico? Yo pienso que pasarán a cuartos de final las selecciones que están en negrita, que España se medirá a Inglaterra en esta eliminatoria, que les ganaremos y que en semifinales también estarán Alemania, Holanda y Francia. Y me quedo aquí porque no me atrevo a decir más. Si os queréis animar a dejar vuestras predicciones, tenéis los comentarios para ello.
Como he comentado antes, España debutará ante Italia el domingo 10 de junio a las 18:00, el 14 de junio a las 20:45 disputará el segundo partido ante Irlanda y terminará la fase de grupos ante Croacia el 18 de junio a las 20:45, siendo el Arena Gdansk polaco el estadio que albergará estos tres encuentros. En mi opinión, lo mínimo que se le debe exigir a la selección en esta Eurocopa después de salir victoriosa en las últimas ediciones europea y mundial es llegar a semifinales, porque no llegar a cuartos de final sería un sonado fracaso, y quedarnos apeados en esta ronda se podría tomar como una decepción.
No debemos fiarnos de los rivales porque la experiencia contra Suiza en el Mundial está muy reciente todavía, pero, sinceramente, España está ante una oportunidad única de revalidar su corona y convertirse en la primera selección que consigue el triplete Eurocopa-Mundial-Eurocopa. Yo trataré de hacer un seguimiento partido a partido de la participación de la selección en este torneo, y ojalá que se prolongue hasta el día de la final para anunciar que seguiremos reinando en Europa cuatro años más.

miércoles, 20 de julio de 2011

El efecto pulpo

Yo creía que después de un año nadie se acordaría, pero no. Doce meses después, las televisiones han vuelto a recordarnos que en el pasado Mundial de de Sudáfrica 2010 hubo un pulpo llamado Paul que era capaz de predecir qué equipo se llevaría la victoria en los partidos que disputó Alemania y, tras su eliminación en semifinales por parte de España, también el de la final del 11 de julio. Bueno, para ser sinceros, tengo que reconocer que me esperaba que volvieran a mencionar a este octópodo, cuyas predicciones se convirtieron, todo hay que decirlo, en una de las anécdotas más estúpidas y recurrentes del citado acontecimiento balompédico.
Si me ha extrañado más bien poco ver de nuevo a Paul en la caja tonta, menos sorpresa fue para mí el que, unos días antes del partido de la final que enfrentaría a las selecciones de Holanda y España, algunas cadenas interrumpieran sus respectivas programaciones para emitir en riguroso directo qué urna elegiría el pulpo para saber de esta forma quién se convertiría por primera vez en Campeón del Mundo. Así somos los españoles, un grupo de bobos pendientes un día de unos inocentes tentáculos como si nos fuera el destino en ello, otro día de los gritos que salen de la boca de cierta merdellona rubia de San Blas que es más princesa que Letizia, y al siguiente de los nuevos personajes anónimos que dejan de serlo tras participar en un programa que presume de ser un experimento sociológico. Y así nos va...
El fenómeno del pulpo Paul llegó a tal nivel de popularidad y presencia en los medios que yo hasta diría que se generó un efecto pulpo, haciendo un símil con el conocido 'efecto mariposa'. Daba la impresión de que sus predicciones iban a cambiar el rumbo de nuestras vidas y que nuestra moral estaría por los suelos en el caso de que no hubiera elegido a España como vencedora de la final, incluso me arriesgaría a decir que las casas de apuestas estuvieron influenciadas directamente por el bivalvo que engullió Paul a la hora de decidir cuánto se pagaría por tal o cual resultado. Si el inapreciable viento que genera el suave aleteo de una mariposa afecta tan mínimamente a un huracán que puede estar causando destrozos en la otra punta del planeta, el cadencioso serpenteo de unos tentáculos ha conseguido captar la atención de medio planeta, que no tardó en sucumbir al efecto pulpo, puesto que inmediatamente comenzaron a surgir en diversos países y poblaciones nuevos imitadores de las especies más variopintas: más pulpos, un chimpancé, un burro, un delfín, un cocodrilo, una cotorra, etc. Sólo faltaba probar con un ornitorrinco o con un ñu.
Feliz y casualmente, Paul acertó el vencedor de la final, lo cual hizo que su repercusión creciera exponencialmente en nuestro país. Se vieron muñecos y pancartas recordando al pulpo durante las celebraciones de la victoria de España, muchos aficionados se tatuaron un pulpo que ilustrará su piel hasta la tumba y varios acuarios españoles intentaron sin éxito comprar a Paul, y es que claro, un animal que se convierte en héroe nacional tiene que vivir en nuestro territorio. Un poco más y se convierte en una cuestión de Estado como la de recuperar Gibraltar. Y, como héroe, su muerte tenía que ser anunciada. Allá por el pasado mes de octubre, la primera noticia deportiva de todos los telediarios de España tenía como protagonista al pulpo Paul, que había pasado a mejor vida, o no, porque, después de tanta gloria y alabanza recibida aquí, seguramente echará en falta en el paraíso de los pulpos toda la fama ganada.
Muchos estaréis pensando: ¿pero por qué tanta crítica si Paul acertó el resultado de todos los partidos que tuvo que pronosticar? Sí, eso no lo puedo negar, como tampoco que es muy poco probable no cometer ni un solo fallo en los ocho encuentros que adivinó, pero ¿qué mérito tiene el pulpo por ello? Ninguno. Su predicción no jugaba en los partidos, sólo Klose, que podría estar más o menos acertado de cara a portería, Puyol, que podría no haber disputado la semifinal por una lesión, o el árbitro, que podría haber sancionado alguna falta antes del gol y cambiar la historia que conocemos del partido. El pulpo Paul comenzó a darse a conocer en España porque, hasta antes del Alemania-España, casualmente tenía un pleno de aciertos, pero, si se hubiera equivocado en uno o dos de los partidos de los germanos, el pulpo Paul no sería nada ahora. Si no hubiera acertado ningún resultado, entonces podríamos haber afirmado que era un perfecto adivino de lo que no iba a suceder. En este caso, ¿habría salido tanto por la tele? Lo dudo, y eso que en realidad el mérito sería el mismo.
Por cierto, Paul también jugó a ser vidente en la Eurocopa de 2008. Aquella vez, fueron seis partidos: cuatro aciertos y dos errores. ¿Le dieron hace tres años tanta bola como en el pasado Mundial? Pues no, y eso que no lo hizo del todo mal. Unos párrafos antes comenté que al pulpo Paul le salieron muchos imitadores. ¿Cómo les ha ido a ellos en sus predicciones? Me remito a la información que me proporciona la Wikipedia en el artículo que le dedica a Paul y resulta que, entre todos ellos, el porcentaje de acierto ha sido del 40%. ¿Alguien sabe algo del chimpancé Pino, de la cotorra Mani o del delfín Sayco? Nadie, incluso muchos dirían que son nombres de juguetes o peluches.
Después de todo lo que he dicho, espero que os hayáis dado cuenta de que hemos estado y seguimos hipnotizados por un invento, por una simple casualidad, puesto que el pulpo no ha hecho nada fuera de lo normal. Nos creemos cualquier cosa siempre y cuando venga de la televisión, ese invento al que un día llamaron caja tonta, aunque hubiera sido mejor denominarla 'caja de tontos para tontos'. El mal menor de todo esto es que el pulpo Paul parece más inteligente que la Esteban y que sus artes adivinatorias son mejores que las de cierto vidente. Si es que hay veces que hasta los animales demuestran tener más cerebro que muchos seres humanos.

lunes, 11 de julio de 2011

Un año en la cima del mundo

365 días han pasado ya desde aquel 11 de julio de 2010, el día en el que España subió al cielo, el día en el que todos los españoles fuimos felices, el día en el que nuestras calles vibraron y se llenaron de banderas rojigualdas, el día en el que la selección española de fútbol se proclamó Campeona del Mundo.
Parecía un sueño imposible, una utopía, un quiero y no puedo que nos iba a perseguir hasta la eternidad, pero por fin ese día España escribió con letras de oro una página del libro del Mundial de fútbol, un libro que cuenta con la firma de centenares de jugadores que alcanzaron la gloria en anteriores ediciones y que pueden presumir de haber llegado a lo más alto. Si Nasazzi, Giuseppe Meazza, Bobby Moore, Beckenbauer, Passarella, Dino Zoff, Maradona, Matthäus, Dunga, Deschamps, Cafú o Cannavaro habían levantado la Copa del Mundo, ¿por qué no lo iba a hacer Casillas? Pelé, Bobby Charlton, Gerd Müller, Kempes, Paolo Rossi, Klinsmann, Romario, Zidane, Ronaldo o Del Piero ganaron en su día el Mundial. ¿Por qué no lo iban a conseguir Xavi, Villa, Puyol o Iniesta?
España se merecía ese honor, sobre todo después de todas las calamidades e injusticias que sufrió antaño: el fallo a puerta vacía de Cardeñosa frente a Brasil en 1978, la decepción en el Mundial organizado en nuestro propio país en 1982, el gol fantasma de Míchel contra Brasil que sí entró en México 86, la nariz ensangrentada de Luis Enrique tras el codazo del italiano Tassotti en los cuartos de final del Mundial de 1994, el fracaso en Francia 98, el nefasto arbitraje de Al-Ghandour frente a Corea del Sur en 2002. Tuvo que ser Andrés Iniesta el encargado de vengar a los que defendieron la elástica española hasta caer derrotados por fallar un gol cantado o por la mala actuación de un trencilla. Eran casi las once de la noche y corría el minuto 115:55 cuando Iniesta recibió dentro del área rival para enganchar una volea que empujaron desde el campo Vicente, Iker, Raúl, Gerard, Carlos, Carles, Andrés, David, Xavier, Fernando, Francesc, Joan, Víctor, Juan, Xabier, Sergio, Sergio, Álvaro, Pedro, Fernando, Javier, David, Jesús y Jose Manuel, y más de 48 millones de españoles a 8.000 kilómetros de distancia.
¿Quién lo iba a decir después del primer partido? Nadie se esperaba un pinchazo contra Suiza, y menos todavía una derrota, pero en un Mundial todo podía pasar, y pasó. Un nuevo traspiés nos condenaba y nos haría hacer las maletas mucho antes de lo previsto, pero ante Honduras y Chile no se falló, es más, se logró un primer puesto en la fase de grupos que nos permitió evitar a la temible Brasil en el cruce de octavos, donde nos enfrentaríamos finalmente a la Portugal de Cristiano Ronaldo. Nuestros vecinos opusieron resistencia hasta que Villa marcó el único gol del encuentro. Llegaron los cuartos de final, el infranqueable muro que nunca habíamos superado, y Paraguay fue exactamente eso, un muro que parecía imposible de derribar. Casillas tuvo que parar un penalty, a renglón seguido fallamos otro porque el árbitro mandó repetir el que habíamos materializado, y no fue hasta que faltaban diez minutos para el final cuando de nuevo Villa consiguió el tanto de la victoria en una jugada en la que el esférico golpeó en la madera hasta en tres ocasiones. En semifinales nos encontramos a Alemania, la que fuera nuestra rival en la final de la Eurocopa de 2008 y que además venía de golear a dos favoritas como Inglaterra y Argentina. Los alemanes querían vengarse de la derrota de Viena, pero enfrente tuvieron a una selección española que probablemente completó su mejor partido del Mundial y que alcanzó la gran final con un prodigioso remate de cabeza de Puyol, que se elevó por encima de las torres teutonas.
Y llegó el gran día, el 11 de julio de 2010. Por primera vez en su historia, España disputaría la final de un Campeonato del Mundo, y lo haría en un estadio de cuyo nombre siempre nos acordaremos: el Soccer City de Johannesburgo. El último escollo era Holanda, que sólo conocía la victoria en los otros seis partidos del Mundial, pero vaya escollo. En vez de 'La Naranja Mecánica' parecían 'La Naranja Asesina'. Van Persie, Heitinga y, especialmente, Van Bommel y De Jong mostraron al mundo sus malas artes y se dedicaron a cometer continuamente faltas que rozaban y hasta superaban los límites del reglamento, como aquella patada en el pecho que recibió Xabi Alonso de De Jong y que era más propia del kárate que del deporte balompédico. Y quien permitió todo esto fue el árbitro inglés Howard Webb, que solamente se atrevió a expulsar a uno de los jugadores holandeses en la segunda parte de la prórroga. El resto ya es más que conocido. El gol de Iniesta hizo justicia futbolística y provocó que todos saliéramos a la calle para celebrar un éxito histórico, el mayor que ha conocido este país en su faceta deportiva, el único que ha conseguido que todos los españoles se unieran bajo un mismo sentimiento, el único que por unas horas hizo que nos olvidásemos de la crisis y del paro.



El Mundial de Sudáfrica será recordado por muchos motivos, empezando por la canción oficial interpretada por Shakira, el famoso y pegadizo 'Waka Waka (Esto es África)', o 'Waka Waka (This Time For Africa)' en su versión inglesa, que hizo bailar y cantar a millones de personas en todo el mundo. El Jabulani, el balón con el que se disputaron todos los encuentros de la competición, fue objeto de numerosas críticas, procedentes en su mayor parte de los jugadores participantes y muy especialmente de los porteros, que se quejaban de los extraños que hacía la pelota y la dificultad que tenían para atraparla cuando les llegaba a gran velocidad; de hecho, algunos de los goles estuvieron originados por cantadas de los guardametas (los de Inglaterra y Argelia no olvidarán esos minutos en los que pasaron un poquito de vergüenza). Por último, creo que las grandes protagonistas fueron las vuvuzelas, esas larguiruchas trompetas de plástico que hacían sonar especialmente los aficionados sudafricanos y que generaban un sonido ensordecedor que incluso impedía que las retransmisiones televisivas y radiofónicas se pudieran escuchar en condiciones. El Mundial también nos dejó muchas imágenes para el recuerdo, no sólo de la selección española (la visita de la Reina Sofía al vestuario tras el partido contra Alemania, la celebración del gol de Iniesta recordando al malogrado Jarque, el beso de Iker Casillas y Sara Carbonero después de la final...), sino también del resto de la competición: los estrepitosos fracasos de los dos últimos finalistas, Italia y Francia; el gol fantasma de Inglaterra que entró medio metro en la portería de Alemania en octavos de final; el penalty fallado por el ghanés Gyan en el último minuto de la prórroga frente a Uruguay en cuartos de final...
Y os pregunto yo ahora: ¿dónde estabas el 11 de julio de 2010? ¿Cómo viviste el partido más importante de la historia del fútbol español? Hay días de los que uno se acuerda prácticamente de todo lo que hizo, y éste es uno de ellos. En mi caso, recuerdo que fui a casa de mi amigo Jose para ver la final del Mundial. A falta de tener una camiseta de la selección, me puse una camiseta roja con la silueta de un toro que me compré cuando fui a Madrid a visitar a mi amigo Pepe, mientras que los pantalones eran unos de color gris verdoso que tengo desde hace unos años y los zapatos, pues unos náuticos que me compré unas semanas antes. Recuerdo que sufrí cuando vi a Robben en el mano a mano con Casillas y que grité ¡gol! hasta la saciedad cuando Iniesta batió a Stekelenburg. Recuerdo que entre el calor que hacía y la emoción que me corría por el cuerpo me tuve que quitar la camiseta porque estaba chorreando de sudor. Recuerdo que, tras ver cómo Casillas alzaba la Copa del Mundo, Jose, sus hermanos y yo salimos a la calle para reunirnos con mis amigos Pepe y Miguel para celebrar la gesta, que en la Plaza de la Constitución había gente que se subía al mástil de la bandera que allí ondea para tocarla. Recuerdo que esa noche llegué a mi casa a las cinco o las seis de la mañana, que me senté en el sofá para ver las noticias, que estuvieron continuamente poniendo imágenes del partido y de las celebraciones en toda España. Recuerdo que a las nueve y media salí de casa para ir a El Corte Inglés y reservar la camiseta con la estrella de Campeones del Mundo, pero me dijeron que no se podía hacer ninguna reserva (al final, la acabé comprando en septiembre y en otro establecimiento). Recuerdo que después cogí el autobús para ir a mi apartamento de Rincón de la Victoria y que estuve todo el día sin dormir para poder escribir el post que se merecía tal histórico momento mientras veía en la tele la llegada en avión de la selección y el posterior y multitudinario recibimiento en las calles de Madrid.
365 días han pasado ya desde aquel 11 de julio de 2010. Hemos cumplido un año en la cima del mundo, en el Everest del fútbol mundial. Ésta ha sido mi particular visión de lo que sucedió hace un año en Sudáfrica, pero mucho mejor es la visión que tuvieron los propios protagonistas. Os dejo con el reportaje que el programa 'Informe Robinson' le dedicó hace unos meses a la selección española de fútbol. Merece la pena verlo.

Parte 1



Parte 2



Parte 3



Parte 4



Parte 5



Parte 6



Parte 7


sábado, 13 de noviembre de 2010

La Copa del Mundo, en Málaga

Ya empezaba a temer que no la iban a traer, pero por fin hoy está en Málaga la Copa del Mundo que conquistó la selección española de fútbol el pasado 11 de julio en el Mundial de Sudáfrica.
El trofeo iba a ser expuesto en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento hoy sábado de una de la tarde a diez de la noche y mañana domingo desde las 10:00 hasta las 13:00. Con el fin de no dejarlo para el último momento, quedé con mis amigos Jose y Miguel para ir a verla después de comer, que, en teoría, habría menos cola, como así ocurrió finalmente. Cuál fue nuestra sorpresa al comprobar que la Copa del Mundo estaba dentro de una vitrina y rodeada por un cordón de seguridad, algo que más o menos intuíamos, pero, además, en mitad de la sala y dejando pasar al mismo tiempo a grupos de unas veinte o treinta personas. ¿Qué significaba esto? Que no te podías hacer una foto decente sin que saliera nadie detrás y encima con el molesto reflejo del cristal de la vitrina. ¿No sería más fácil y rápido poner el trofeo en una mesa pegada a la pared, aunque fuera con un cordón de seguridad de por medio, y dejar pasar de uno en uno para hacerse bien la foto, sin personas o reflejos que la estropeen?
En fin, ante tanta adversidad, conseguí hacerle unas cuantas fotos a la Copa del Mundo y, cómo no, también nosotros con ella, como ésta en la que salgo vistiendo la camiseta de España con la estrella de los campeones junto con Miguel. Me hubiera gustado cogerla o, al menos, tocarla. Sí, ya sé que no es la auténtica copa que levantó Casillas aquella mágica noche, pero por qué la han podido tener en sus manos políticos y varias personalidades deportivas y yo no. ¿Es que no somos todos españoles? ¿Dónde está la igualdad de derechos?
Como sería una pena terminar esta entrada con estas palabras (hay cosas que no me puedo callar, entended que tenía que expresar mi queja), lo haré recordando ese partido que nunca olvidaremos.



lunes, 12 de julio de 2010

España conquista el mundo

1492. La expedición española comandada por el navegante Cristóbal Colón parte el 3 de agosto del puerto de Palos de la Frontera a bordo de La Pinta, La Niña y La Santa María. El 12 de octubre, Rodrigo de Triana alza la voz y grita "¡Tierra a la vista!". Acaban de llegar a las costas de la isla de Guanahani. España conquista América.
2010. La selección española de fútbol dirigida por el entrenador Vicente Del Bosque despega el 10 de junio del aeropuerto de Madrid y establece su campamento base en el sitio de Potchefstroom. El 11 de julio, Andrés Iniesta marca el gol de la final y estalla de júbilo. Acaban de ganar la final de Johannesburgo. España conquista el mundo.

No te frotes los ojos
, no te pellizques la piel. Créetelo, ya es una realidad, ya lo podemos decir por primera vez en la historia: ¡¡¡España es Campeona del Mundo!!! Ya no tenemos que recordar con tristeza el fallo a puerta vacía de Cardeñosa, el penalty que falló Eloy, el codazo italiano de Tassotti que ensangrentó la nariz de Luis Enrique o el nefasto arbitraje del egipcio Al-Ghandour en los cuartos contra Corea del Sur. Ahora tenemos motivos para reescribir nuestro papel en los mundiales, porque ayer se escribió la página más gloriosa del fútbol español gracias al gol de Iniesta, que pasará a los anales para enterrar los fatídicos días que nos han amargado los veranos de cada cuatro años. Y lo que ha costado llegar hasta aquí...


España 0 - 1 Suiza
Vídeo del partido
Increíble, pero cierto. ¿Quién se podía imaginar que el estreno de España en el Mundial iba a acabar con derrota frente a un rival menor como Suiza? Muy pocos por no decir nadie. La selección, aunque no jugó su mejor partido, fue superior al combinado helvético, ya que disparó más veces, tuvo más acercamientos, tuvo más posesión y tuvo hasta un tiro al larguero, pero ellos metieron un gol y nosotros no. Y el árbitro inglés, que también nos pitó ayer, empezó el recital de decisiones que perjudicaron a España partido tras partido, empezando por el tanto suizo, que era fuera de juego, y terminando por las dos o tres penas máximas a favor que no quiso sancionar. Pesadilla para empezar el Mundial, obligados a ganar los otros dos partidos del grupo y a esperar que los hipotéticos empates a puntos no nos dejasen fuera.

España 2 - 0 Honduras
Vídeo del partido
España respira. A priori, el rival más accesible del grupo no debería crear problemas, pero era mejor no confiarse tras lo sucedido días atrás en el debut. Desde el comienzo, España salió a resolver y dispuesta a finiquitar el encuentro lo antes posible, y fue Villa quién abrió la lata con un golazo tras jugada personal en los primeros minutos. Todo hacía indicar que los centroamericanos iban a salir goleados, pero los españoles desperdiciaron infinidad de ocasiones, incluido un penalty marrado por Villa, que pudo haber firmado un hat-trick, ya que, nada más iniciarse la segunda mitad, marcó su segundo gol del partido y, por ende, del torneo. La victoria de Chile sobre Suiza permitía a España pelear por el liderato del grupo en la tercera y decisiva jornada.

Chile 1 - 2 España
Vídeo del partido
Espera Portugal. En condiciones normales, este encuentro serviría para premiar a los suplentes, pero el tropiezo contra Suiza obligaba a sacar a los mejores para derrotar a Chile. Dieron algún susto los sudamericanos en los primeros compases del partido, pero de nuevo apareció la figura de Villa para adelantar a España con un gol desde unos cuarenta metros con la portería vacía. Minutos más tarde, Iniesta amplió la ventaja en el marcador en la misma jugada en la que Chile se quedó con un jugador menos, y con justicia, ya que se estaban empleando con cierta dureza. Parecía todo hecho jugando con uno más, pero, nada más reanudarse el partido tras el paso por vestuarios, los chilenos acortaron distancias, aunque el tanteo final ya no cambiaría más. Primer puesto para España y la vecina Portugal en octavos de final.

España 1 - 0 Portugal

Vídeo del partido
Villa muestra el camino. Primer partido a todo o nada. Enfrente, la Portugal de Cristiano Ronaldo, la gran estrella mediática del Mundial junto a Messi. España comenzó de lujo, obligando al meta luso a trabajar desde el primer minuto con grandes intervenciones, pero Portugal empezó a meter miedo con sus acercamientos, tanto en la primera como en la segunda parte. Sufrió la selección hasta que encontró el juego de toque que le llevó a ganar la Eurocopa y fue así como llegó el gol del omnipresente Villa, que aprovechó un pase de tacón de Xavi para batir a Eduardo en su segundo intento. Pudo España rematar la faena con algún gol más, pero bastó con un solo tanto para pasar a cuartos de final, donde se cruzaría con Paraguay.

Paraguay 0 - 1 España
Vídeo del partido
Hubo sufrimiento, pero ya estamos en semis. Posiblemente, el peor partido de España en el Mundial. Los paraguayos sorprendieron con una férrea presión arriba y al hombre que impedía a la selección encontrar a sus centrocampistas. Los fantasmas de cuartos rondaron por el césped cuando el árbitro decretó penalty a favor de Paraguay, pero Casillas nos regaló su primera gran intervención para impedir el gol de Cardozo. Al minuto siguiente, pena máxima a favor de España que convierte Xabi Alonso, pero el trencilla manda repetir y el segundo disparo lo adivina el meta rival, que comete penalty sobre Cesc en el rechace ante un árbitro que no quiso ver la evidencia. Quedaban menos de diez minutos para el final cuando Iniesta encontró a Pedro en el área, que se topó con un palo que repelió el esférico a los pies de Villa, quien logró el gol definitivo con un remate que dio en los dos postes. Y agónico final con un Casillas que salvó el empate de Santa Cruz. España hace historia y pasa por primera vez a semifinales, donde espera una Alemania que venía de golear a Inglaterra y Argentina.

Alemania 0 - 1 España
Vídeo del partido
A un paso de la gloria. Alemania buscaba revancha por la final de la Eurocopa, y las tenía todas consigo siendo, hasta el momento, el mejor conjunto del Mundial, pero España se guardó su fútbol para este día, cuando prácticamente lo bordó para completar su mejor encuentro del torneo. En la segunda mitad, las ocasiones españolas se iban sucediendo sin éxito, una tras otra, como una que se paseó por la línea de gol sin que Villa pudiera empujarla. Pero qué mejor forma de ganar a Alemania que en un córner y con un remate de cabeza de Puyol, que entró como un toro en el área para batir a Neuer. Alemania buscó el empate a la desesperada, sin embargo, estuvo más cerca el segundo de España con una jugada en la que Pedro no le cedió el esférico a Torres para que resolviera solo ante el meta teutón. Victoria histórica y pase a la gran final de Johannesburgo. Último obstáculo: Holanda.

Holanda 0 - 1 España

Vídeo del partido
11 de julio. Soccer City, Johannesburgo. Final del Mundial de Sudáfrica 2010. Una cita con la historia del fútbol español.
España comenzó el partido con su estilo de toque, de fútbol de salón, y así encontró dos oportunidades con las que pudo inaugurar el marcador: la primera, con un cabezazo de Sergio Ramos a centro de Xavi que sacó Stekelenburg como buenamente pudo, y la segunda, con una volea de Villa que se estrelló en el lateral de la red. Holanda veía que el partido se le iba y que la única forma de parar a su rival era con malas formas, a base de patadas y de acciones barriobajeras que no supo sancionar el árbitro y que analizaremos más tarde. España dejó de funcionar lastrado por las faltas y esto lo aprovecharon los holandeses para acercarse al área de Casillas, que estuvo obligado a intervenir ante un potente disparo de Robben ya en el descuento.
El partido no estaba en la situación que quería España, le faltaba algo de dominio del esférico y llegar con más claridad en la zona de tres cuartos, pero el miedo que nos entró en el cuerpo cuando Sneijder cazó un balón en el centro del campo y dejó a Robben solo ante Casillas... Menos mal que San Iker salvó a España desviando el remate a córner con el pie. Y a diez minutos del final, otra parecida pero que también ayudaron a resolver Puyol y Piqué. Entre medias, Villa la tuvo en boca de gol pero Heitinga tocó lo justo para desviar un gol cantado, y también Sergio Ramos con un córner calcado al de Puyol contra Alemania, pero cabeceó ligeramente alto. Partido a la prórroga.
Primeros quince minutos que comienzan con un claro (no tanto para el árbitro) penalty que comete Heitinga sobre Xavi cuando éste se disponía a fusilar a Stekelenburg, que en la siguiente jugada estuvo providencial para desbaratar un uno contra uno con Cesc. Justo después, un remate de cabeza de Mathijsen se fue arriba ante una mala salida en un córner de Casillas, y ya no se supo más de Holanda en ataque en lo que restaba de prórroga. Antes del mini descanso, Navas y de nuevo Cesc tuvieron sus respectivas ocasiones, pero falló la puntería.
Últimos quince minutos del partido. Por fin, el árbitro se atreve a expulsar a un jugador holandés, concretamente a Heitinga. La inferioridad duraría apenas diez minutos y había que aprovechar esa mínima ventaja. Minuto 116. Torres centra al área y despeja Van der Vaart, el rechace le llega a Cesc, cede a Iniesta, controla y, con sangre fría, espera medio segundo para colocarse el esférico y cruzar con la fuerza de 46 millones de españoles un balón que acabaría besando las redes que nos han atrapado en un sueño con final feliz. ¡Goooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooool de Españaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Goooooooooooooooooooool de Iniestaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Y no hubo tiempo para mucho más, sólo para certificar que España acababa de conquistar su primer Mundial.

Éxtasis, lágrimas, júbilo, alegría, abrazos... España explota de pasión, la selección es una piña que no se cree lo que está viviendo en el césped del Soccer City de Johannesburgo, que todavía no ha asimilado el histórico gol de Iniesta, en la prórroga, cuando sólo restaban cuatro minutos para el final, cuando Holanda ya se conformaba con jugársela en la suerte de la tanda de penalties, demasiada agonía que podría haber terminado con una injusticia a la que el fútbol no quiso llegar, porque el fútbol fue ayer justo, y, aunque se sufrió como nunca, se ganó como siempre lleva ganando España en los últimos años, porque España ha demostrado que es la que mejor juega al fútbol, por eso ha conquistado consecutivamente la Eurocopa y el Mundial. Suben al palco los jugadores para recibir las medallas, y Casillas es el último, porque es el capitán, porque es el encargado de recibir la Copa del Mundo que alza en lo más alto tras besarla en nombre de todos los españoles.

¡¡¡ESPAÑA ES CAMPEONA DEL MUNDO!!!


Todos lo celebran, todos quieren tocarla, todos quieren besarla, porque esos 23 jugadores se la han ganado en el terreno de juego y apoyando desde el banquillo junto al seleccionador Vicente Del Bosque: Casillas, Albiol, Piqué, Marchena, Puyol, Iniesta, Villa, Xavi, Torres, Cesc, Capdevilla, Víctor Valdés, Mata, Xabi Alonso, Sergio Ramos, Busquets, Arbeloa, Pedro, Llorente, Javi Martínez, Silva, Jesús Navas y Reina. Gracias a todos, porque habéis escrito una página de nuestra historia que nunca olvidarán 46 millones de españoles, una página que dice que vosotros le habéis regalado a España su primer Mundial.

Antes de terminar como se merece, tengo que dedicarle un espacio de esta entrada al árbitro de ayer, Howard Webb. Me parece increíble que, tras el mal arbitraje del primer partido contra Suiza, la FIFA le haya dado la oportunidad de impartir justicia nada más y nada menos que en la final del Mundial. Si repasamos las numerosas faltas que cometió ayer Holanda, cerca de treinta, y miramos el número de amonestaciones, nueve amarillas y una roja, podríamos pensar que las decisiones han sido correctas, pero no es el caso. Muchas de las faltas eran de roja directa y, o sólo sacó amarilla o ni siquiera se atrevió a amonestar. Expulsó a Heitinga a diez minutos del final de la prórroga correctamente, pero debió mostrarle la segunda amarilla mucho antes; no tuvo lo que había que tener para enseñarle la amarilla a Robben cuando desplazó el balón para perder tiempo (a Xavi, minutos más tarde, sí se la enseñó en una acción calcada), ya que conllevaba su expulsión; Van Bommel terminó el partido con una sola amonestación cuando, si se pudiera, debería haber visto tres por lo menos; Sneijder se fue de rositas tras clavarle los tacos a Busquets en sus partes nobles entrando con la plancha. Y qué decir de la imagen que acompaña a estas líneas... ¿Eso es sólo amarilla? Pero por favor, ¿qué hace falta para mostrar una roja directa? ¿Atravesarle el pecho con la pierna? ¿Arrancarle la cabeza? En resumen, que el árbitro se comió cuatro rojas más de las que mostró, sólo una y tarde. Y bueno, los holandeses se fueron directos al árbitro nada más pitar el final para protestarle porque decían que les había perjudicado... Hay que tener mucha cara.

Ya son éstas las últimas líneas, las de una entrada que ha intentado resumir una gesta única e irrepetible, y no porque no lo vayamos a volver a conseguir, sino porque ésta ha sido la primera vez que España ha escalado a la cima más alta del fútbol para coronarse como campeona del mundo. Todos confiamos en que una nueva generación emule a la que se ha apoderado de las dos competiciones más importantes de fútbol a nivel de selecciones: la Eurocopa y el Mundial. ¿Por qué no volver a soñar dentro de dos años en Polonia y Ucrania o dentro de cuatro en Brasil? De momento, disfrutemos del sueño que estamos viviendo, porque España ya se ha ganado con derecho propio su estrella en el Olimpo del fútbol mundial.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

jueves, 8 de julio de 2010

A un paso de la gloria

España venció ayer por 0-1 a Alemania y obtuvo un merecido billete para la final del 11 de julio, la primera que disputará en toda su historia, en la que luchará frente a Holanda para levantar la Copa del Mundo.
Empezó el partido y dijo España: "Aquí mando yo". Desde el pitido inicial, la selección española se adueñó del balón e hizo con él lo que mejor sabe hacer, que no es otra cosa que tocar, tocar y tocar ante la mirada del rival, Alemania, que saltó al campo con el papel de favorita por el gran Mundial que estaba completando, pero que ayer apenas sacó a relucir esa grandeza. España tuvo dos claras oportunidades nada más comenzar el encuentro: a los siete minutos, pase de Pedro al interior del área para Villa, que llega forzado al balón y su remate es repelido por Neuer; al cuarto de hora, Puyol cabeceó alto un preciso centro de Iniesta desde la derecha. Alemania, bien pertrechada atrás, sólo asomaba la cabeza cuando robaba el esférico en la medular e iniciaba contragolpes que siempre acabaron en nada; el único disparo entre los tres palos lo tuvo Trochowski a la media hora, pero Casillas estuvo atento para despejar a córner. Precisamente, se temía que los alemanes impusieran su juego aéreo en acciones a balón parado, pero ni por esas fueron capaces de superar a los españoles. El árbitro húngaro estuvo bastante bien, ya que el partido fue bastante limpio, sin apenas faltas; el único pero que se le puede achacar es una falta de Sergio Ramos sobre Özil en la frontal del área, cuando el jugador teutón se quedaba solo ante Casillas, por lo que el defensa español tendría que haber sido expulsado.
La segunda parte siguió siendo un monólogo de España, que acumularía más ocasiones que en los primeros cuarenta y cinco minutos. Primero lo intentó desde fuera del área con dos remates de Xabi Alonso y otro de Villa que se marcharon cerca de los postes; luego, tras una larga jugada que acabó en las botas de Iniesta, que se internó hasta la línea de fondo para regalar un pase de la muerte al que no llegó Villa por unos centímetros. Se empezaba a mascar el gol español, pero la siguiente la tuvo Alemania con un remate de Kroos en el segundo palo al que respondió Casillas con una gran parada. Y, por fin, el gol de España: córner que bota Xavi y Puyol, tras coger carrerilla, salta más que nadie para cabecear al fondo de las mallas (0-1). Quedaban todavía veinte minutos de sufrimiento en los que Alemania buscó el empate, aunque no dispuso de más ocasiones, creando peligro únicamente por la vía aérea. Pudo matar el partido España a diez minutos del final con un contragolpe en el que Pedro, tras zafarse de Friedrich y que puede que le hiciera penalty, no quiso ver a Torres, que estaba a su izquierda solo para definir ante Neuer.
España sigue haciendo historia. Si el otro día superó la barrera de los cuartos de final, ayer pasó por encima de Alemania para plantarse en su primera final mundialista tras completar su mejor partido en el torneo. El 11 de julio, se medirá a Holanda en una final inédita y que encumbrará a un nuevo campeón del mundo, ya que la selección holandesa ha perdido las dos finales que ha disputado hasta ahora. A priori, España tiene mejor equipo que Holanda si comparamos a ambos combinados hombre por hombre, pero al fútbol se gana en el césped y es ahí donde España tiene que erigirse superior y llevarse la final para poder alcanzar la gloria de levantar la Copa del Mundo.
La final de consolación la jugarán Uruguay y Alemania el próximo sábado, mientras que la final que enfrentará a Holanda y España será el domingo a las 20:30 en el Soccer City de Johannesburgo. Ahora toca culminar el sueño.