11 de julio de 2010. El día en el que millones de españoles nos sentamos frente al televisor para ver el partido que siempre habíamos soñado. El día en el que todos sentimos en el pecho el intenso dolor de una patada criminal que no nos derrumbó. El día en el que un ángel vestido de portero desvió con el pie un remate que nos paró el corazón. El día en el que un manchego de cuyo nombre todos nos acordamos marcó un histórico gol que provocó una explosión de júbilo en toda España. El día en el que una estrella dorada bajó del cielo para relucir en una camiseta y certificar que España por fin era campeona del mundo.
Han pasado diez años ya. A veces parece fue ayer, y otras veces da la impresión de que ha pasado una eternidad, porque sí, esa estrella ya es eterna, no nos la va a quitar nadie. Muchos años ha costado conseguirla después de haber sufrido tantos fracasos y sinsabores, y es que España era esa selección que siempre aspiraba a lo máximo, pero que siempre tenía que hacer las maletas antes de tiempo. La primera gran cita en la que recuerdo haber visto a la selección española de fútbol fue en la del Mundial del 94, cuando caímos ante Italia en la infranqueable barrera de los cuartos de final en un partido que todos recordamos por la nariz ensangrentada de Luis Enrique tras recibir ese famoso codazo de Tassotti que quedó impune. Luego vinieron la derrota por penaltis frente a Inglaterra en la Eurocopa del 96, la decepcionante fase de grupos en el Mundial de Francia, el penalti fallado por Raúl en el último minuto de los cuartos de final ante la selección gala en la Euro 2000, el escandaloso arbitraje de Al-Ghandour en los cuartos de final del Mundial de Corea y Japón 2002, el enésimo revés en la fase de grupos en la Eurocopa de Portugal y la derrota en octavos del Mundial del 2006 ante una Francia catalogada de 'vieja'.
Todo cambió en la Eurocopa de 2008. España acudió a la cita europea con la ilusión de siempre y sabedora de que, para variar, la historia se repetiría. Tras una fase de grupos con pleno de victorias, nos esperaba Italia en cuartos de final, es decir, mismo rival y misma eliminatoria que catorce años atrás en Estados Unidos, ahora en Austria. Volvían los fantasmas del pasado, y encima el partido terminó 0-0, tampoco hubo goles en la prórroga y todo tenía que decidirse en la tanda de penaltis. Ahí se hizo grande Casillas al detener dos lanzamientos para que España derribase ese muro de los cuartos de final que parecía infranqueable. En semifinales tocaba enfrentarse a una Rusia a la que ya habíamos vencido por 4-1 en el primer partido del torneo, pero que ahora llegaba como gran revelación; sin embargo, la selección bordó el fútbol en este partido y volvió a pasar por encima de los rusos con un incontestable 3-0. En la gran final de Viena esperaba la todopoderosa Alemania, por entonces tricampeona mundial y europea, y por lo tanto favorita, pero fue España la que se hizo más grande con esos locos bajitos (Xavi, Iniesta, Silva...) y acabó derrotando por 1-0 a los teutones con el gol de Fernando Torres, conquistando de esta forma su segundo entorchado, tras el conseguido en 1964.
La cita de Sudáfrica 2010 se antojaba como una oportunidad única para lograr lo que hasta entonces parecía impensable para España: ganar un Mundial de fútbol. Todos otorgaban a la selección española el cartel de principal candidata para levantar la Copa del Mundo, pero todo pareció torcerse tras perder 0-1 de forma inesperada contra Suiza en el primer partido de la fase de grupos, lo que obligaba a España a no fallar en los envites contra Honduras y Chile. El partido contra los centroamericanos se solventó por 2-0 gracias a dos goles de un Villa que también marcó junto a Iniesta en el tercer partido de la fase de grupos para derrotar a los chilenos por 2-1, consiguiendo de esta forma acabar como primera de grupo. En octavos de final nos tuvimos que medir a la Portugal de Cristiano Ronaldo, un duelo un tanto igualado que acabó llevándose la selección española por 1-0 gracias un gol de Villa. Paraguay nos lo puso muy difícil en cuartos, sobre todo cuando dispuso de un penalti a favor que detuvo Casillas, y un minuto después tras fallar también Xabi Alonso otra pena máxima; por suerte, a pocos minutos del final apareció la figura de un inspirado Villa para certificar con su tanto (1-0) el pase a semifinales. El rival sería la Alemania que venía de golear en las rondas previas a Inglaterra y Argentina, y que además quería vengarse de la final de la última Eurocopa; sin embargo, España se mostró superior de principio a fin, tanto que Puyol se elevó por encima de los espigados jugadores alemanes para rematar de cabeza un córner y conseguir el gol (1-0) que dejaba a la selección española a un paso de la gloria.
En la gran final nos enfrentaríamos a Holanda, que, al igual que España, nunca había ganado ningún Mundial, aunque sí se proclamó subcampeona en las ediciones de 1974 y 1978, por lo que no querían desperdiciar esta tercera oportunidad. ¿Quién no se acuerda a estas alturas de lo que pasó en este partido? Juego muy duro de los holandeses, que cometieron muchas faltas al límite del reglamento, por encima de todas la patada criminal de De Jong en el pecho de Xabi Alonso que solamente fue castigada con amarilla por el árbitro inglés Howard Webb, que fue muy permisivo con el rival. En la segunda parte, Casillas obró uno de sus milagros cuando Robben se plantó solo contra él, pero con su pie logró desviar lo suficiente el balón rematado por el holandés para impedir un gol que parecía inevitable. Se llegó con 0-0 al final de un partido que tuvo que irse a la prórroga, y fue entonces, en el minuto 116, cuando Iniesta enganchó una volea imparable para poner el 1-0 en un marcador que ya no se movería más. España por fin ganó su primer Mundial, España ya podía decir que era campeona del mundo.
El dominio de la selección española no se detuvo en Sudáfrica, puesto que dos años después revalidaría el título conseguido en la Eurocopa de Austria y Suiza al vencer a Italia por un incontestable 4-0 en la final de la Eurocopa de Polonia y Ucrania 2012. Con esta triple corona, muchos consideraron a España como la mejor selección de todos los tiempos, pero todo lo bueno tiene que acabarse algún día. En la cita mundialista de Brasil 2014, la selección española hizo el ridículo tras caer eliminada en la fase de grupos por sendas derrotas ante Holanda, que se tomó la revancha de la final de Johannesburgo con una goleada (1-5), y Chile, que nos ganó 0-2 para poner punto y final a un ciclo victorioso que probablemente nunca más se repetirá, pero que quedará en el recuerdo de todos.
Hoy toca rememorar esa gran gesta que unió a todos los españoles, y yo os recomiendo que lo hagáis viendo el documental 'Cuando fuimos campeones' de Informe Robinson. Hoy hace diez años que alcanzamos la gloria, hoy hace diez años que pudimos tocar y besar una Copa del Mundo que parecía reservada exclusivamente a las grandes potencias del fútbol, hoy hace diez años que el fútbol fue más fútbol gracias a España, hoy hace diez años que España ganó su primera estrella.
En la gran final nos enfrentaríamos a Holanda, que, al igual que España, nunca había ganado ningún Mundial, aunque sí se proclamó subcampeona en las ediciones de 1974 y 1978, por lo que no querían desperdiciar esta tercera oportunidad. ¿Quién no se acuerda a estas alturas de lo que pasó en este partido? Juego muy duro de los holandeses, que cometieron muchas faltas al límite del reglamento, por encima de todas la patada criminal de De Jong en el pecho de Xabi Alonso que solamente fue castigada con amarilla por el árbitro inglés Howard Webb, que fue muy permisivo con el rival. En la segunda parte, Casillas obró uno de sus milagros cuando Robben se plantó solo contra él, pero con su pie logró desviar lo suficiente el balón rematado por el holandés para impedir un gol que parecía inevitable. Se llegó con 0-0 al final de un partido que tuvo que irse a la prórroga, y fue entonces, en el minuto 116, cuando Iniesta enganchó una volea imparable para poner el 1-0 en un marcador que ya no se movería más. España por fin ganó su primer Mundial, España ya podía decir que era campeona del mundo.
El dominio de la selección española no se detuvo en Sudáfrica, puesto que dos años después revalidaría el título conseguido en la Eurocopa de Austria y Suiza al vencer a Italia por un incontestable 4-0 en la final de la Eurocopa de Polonia y Ucrania 2012. Con esta triple corona, muchos consideraron a España como la mejor selección de todos los tiempos, pero todo lo bueno tiene que acabarse algún día. En la cita mundialista de Brasil 2014, la selección española hizo el ridículo tras caer eliminada en la fase de grupos por sendas derrotas ante Holanda, que se tomó la revancha de la final de Johannesburgo con una goleada (1-5), y Chile, que nos ganó 0-2 para poner punto y final a un ciclo victorioso que probablemente nunca más se repetirá, pero que quedará en el recuerdo de todos.
Hoy toca rememorar esa gran gesta que unió a todos los españoles, y yo os recomiendo que lo hagáis viendo el documental 'Cuando fuimos campeones' de Informe Robinson. Hoy hace diez años que alcanzamos la gloria, hoy hace diez años que pudimos tocar y besar una Copa del Mundo que parecía reservada exclusivamente a las grandes potencias del fútbol, hoy hace diez años que el fútbol fue más fútbol gracias a España, hoy hace diez años que España ganó su primera estrella.




















