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domingo, 22 de abril de 2018

Crónica de un descenso anunciado

Ya es oficial desde la noche del pasado jueves: el Málaga desciende a Segunda División. Lo que ya estaba asumido desde hacía ya varias semanas, por no decir meses, se certificó matemáticamente con un gol del Levante en el último minuto, ya sin tiempo de reacción para poder empatar y alargar la agonía una jornada más, aunque mejor así, porque yo prefiero perder la categoría jugando fuera que en tu propio estadio, donde más duele.
Hace apenas cinco años, el Málaga C. F. era noticia por haber sido eliminado en los cuartos de final de la Champions League tras un nefasto arbitraje en Dortmund, y por entonces nadie pensaba que bajaríamos a Segunda en tan poco tiempo. De casi tocar la gloria con los dedos a volver a un infierno del que es muy difícil salir, por lo menos en lo que respecta retornar a Primera División, porque ya no me resultaría descabellado bajar a Segunda B como a punto estuvo de ocurrirnos la penúltima vez que jugamos en la categoría de plata, y eso ya sería la puntilla para un club de una ciudad de casi 600.000 habitantes, la sexta más poblada de España. Basta con echar un vistazo a la lista de equipos que juegan esta temporada en Segunda División, plagada de históricos como el Rayo Vallecano, el Osasuna, el Sporting, el Valladolid o el Zaragoza, para comprobar lo complicado que es regresar a Primera, y en algunos casos hasta mantenerse en Segunda, y si no que se lo digan al Mallorca, ahora en Segunda B y hasta hace no poco compitiendo en Europa, o al Racing de Santander, otro Segunda B que ha jugado 44 temporadas en Primera. Al mismo tiempo, resulta que en Primera encontramos cada vez más equipos de los considerados 'pequeños', con poca o casi nula experiencia en la categoría (Alavés, Leganés, Girona, Getafe, Eibar), y puede que la temporada que viene debute el Huesca. No cabe duda de que el fútbol español ha dado un giro de 180 grados en los últimos 15-20 años.
Nadie se imaginaba esto hace diez años, un período en el que hemos competido de forma consecutiva en Primera División, la racha más larga de la historia del club, la que nos ha regalado numerosos partidos para el recuerdo: una salvación agónica en la última jornada, victorias al Real Madrid y al Barcelona, el partido en el que conseguimos el cuarto puesto en la Liga y la consiguiente clasificación para participar por vez primera en la Champions League, exhibiciones ante campeones de Europa como el Milan y el Oporto, goles antológicos como alguna que otra falta directa de Cazorla o la chilena de Baptista, etc. En esta década hemos llegado a codearnos con los grandes, puntuando e incluso ganando en míticos estadios como el Santiago Bernabeu, San Siro, el Vicente Calderón o el Camp Nou; a contar en nuestra plantilla con jugadores que nunca habríamos imaginado (Van Nistelrooy, Toulalan, Joaquín, Demichelis, Santa Cruz, Saviola...) y a otros a los que hicimos grandes (Willy Caballero, Isco, Rondón, Monreal, Weligton, Camacho...); y hemos disfrutado de un señor de los banquillos, Manuel Pellegrini, que nos llevó a las cotas más altas que jamás hemos alcanzado.
Es de justicia reconocer que gran parte de culpa de casi todo este disfrute que quien sabe si volveremos a vivir es del jeque Abdullah bin Nasser Al Thani, que cogió las riendas del club en el verano de 2010 tras hacerse con la mayoría de las acciones. En su primera temporada, su inversión sirvió solamente para que el Málaga consiguiese la permanencia con cierta holgura, pero el fuerte desembolso del siguiente verano permitió al Málaga clasificarse para la Champions League por primera vez en su historia, y ojalá que no sea la última. A los pocos meses, llegó la injusta sanción de la UEFA, que prohibía al club participar en competiciones europeas en las siguientes cuatro temporadas, como así ocurrió esa misma temporada, en la que acabamos en sexta posición semanas después de ser masacrados por el nefasto arbitraje de Dortmund. Ya en el verano previo el jeque había dado a entender que no iba a invertir tanto en el club como hasta ahora, pero, tras este anuncio por parte del máximo organismo del fútbol europeo, esa decisión se hizo del todo realidad, iniciándose un declive deportivo e institucional que ha desembocado en este descenso.
Porque igual que hemos reconocido y agradecido al jeque que haya sido uno de los grandes artífices de que el Málaga haya competido en la Champions, también el jeque es el primer responsable de que hayamos bajado a Segunda División. Tenemos a un presidente que ni siquiera hace acto de presencia y que solamente se manifiesta a través de su cuenta de Twitter, que siempre nos viene con promesas demagógicas del tipo "Vamos a hacer un Málaga grande" o "Lo mejor está por llegar", y que se atreve a jugar a ser director deportivo recomendando e incluso fichando a jugadores desconocidos y de un nivel muy discutible por unas cantidades desorbitadas para lo que puede permitirse el club desde que él mismo decidió dejar de invertir. La afición ya está harta de este vacío institucional y de la forma en la que el jeque está dirigiendo al Málaga, y es por ello que lleva ya varios meses pidiendo su dimisión, que se vaya y que venda sus acciones a algún malaguista de verdad, de corazón blanquiazul, que sienta los colores, que disfrute con su equipo en las buenas y que le duela el escudo en las malas.
Los otros culpables de que la temporada que viene vayamos a jugar en Segunda son sin duda alguna los jugadores, que al fin y al cabo son los que juegan los partidos. Bien es cierto que el nivel de la plantilla es el que es, el que el propio jeque ha querido tener con jugadores fichados a dedo (Rolón, Cecchini...), sin ritmo competitivo (Lacen, Success, Bueno...) absolutamente desconocidos (Cenk Gönen, Ideye, Lestienne...) o que no han dado el nivel que mostraron en sus anteriores equipos (Adrián, Borja Bastón...). Si a todos ellos les unes a jugadores de la temporada pasada que no se parecen a lo que en su día fueron (Juanpi, Keko, Jony, Luis Hernández, Rosales...) y que el pasado verano tuvimos que vender a los que sostuvieron al equipo hace un año (Kameni, Camacho, Sandro, Fornals...), pues hay lo que hay. Con respecto a esto último también cabe preguntarse cómo es posible que el fútbol español siga presumiendo de tener la mejor liga del mundo cuando el Real Madrid y el Barcelona siguen llevándose buena parte de los derechos televisivos dejando unos míseros restos a los demás clubes, cuando ellos se gastan más millones en el fichaje de un único jugador que todo el presupuesto de prácticamente el resto de equipos de Primera División, o cuando un equipo de nivel medio-bajo de ligas como la inglesa o la alemana puede llevarse a los jugadores que despuntan en equipos similares de la liga española como el Málaga por una cantidad que no podemos igualar. Será la mejor liga por tener a Messi y a Cristiano Ronaldo, pero no por más razones.
En otro escalón de culpabilidad habría que situar al entrenador, o, mejor dicho, entrenadores, puesto que esta temporada se la van a repartir a partes iguales Míchel y José González. El primero de ellos fue el centro de todas las quejas de la afición tras perder los primeros partidos, y eso que meses antes nos había salvado de bajar con varias victorias consecutivas (una de ellas al Barcelona en La Rosaleda) y con un juego medianamente atractivo, pero la memoria en ocasiones es como la de los peces y olvida muy fácilmente. No estoy diciendo que no tuviese parte de culpa por acabar la primera vuelta con 11 puntos y dejando el equipo en el farolillo rojo, que la tendrá, y que conste que no le pité ni una sola vez a pesar de ser un entrenador que no es de mi gusto, algo que pensaba cuando se le fichó hace algo más de un año y sigo opinando ahora, pero claro, es más fácil echar a un entrenador que a toda una plantilla. Lo que sí hay que reconocerle es que tuvo la decencia de quejarse públicamente, de una forma más o menos directa, de la mala gestión del jeque. Su sucesor, José González, pues en nada ha mejorado la situación, e incluso puede que termine con peores números. Hay quien creía que podría sacarnos del hoyo porque ya consiguió algo similar con el Granada hace unos años, pero su escasa experiencia en la máxima categoría no invitaba a pensar en un milagro. Ni que decir tiene que dejará el banquillo una vez termine la temporada.
Por último, también habría que hablar de los árbitros, puesto que, si bien no han sido los principales responsables de que el Málaga haya descendido, sí que nos han perjudicado desde el primer partido de una forma notable con goles encajados en fuera de juego, algún que otro gol anulado, expulsiones muy rigurosas en contra y otras que se han ahorrado a favor, y decisiones que han marcado el devenir de muchos encuentros. Todo ello se ha traducido en una pérdida de 8-10 puntos que, de haberlos tenido en nuestro casillero en su debido tiempo, quizás habría permitido al equipo competir con algo más de ilusión y confianza con vistas a revertir la situación y pelear de una forma digna por la permanencia, y es que no es lo mismo saltar al terreno de juego con la salvación a doce puntos que a cuatro o cinco.
Los guarismos que deja la temporada del Málaga son para echarse a temblar. A falta de cuatro jornadas por disputarse, el equipo sigue colista, posición que ha ocupado buena parte de la temporada, con solamente 20 puntos (una de las puntuaciones más bajas de la historia), unos pírricos 22 goles a favor (se ha quedado sin marcar en 21 partidos), 5 míseras victorias y 24 derrotas (bastantes más de la mitad). Gran parte de éstas han sido por la mínima, en casa, ante equipos de la zona baja y con goles encajados en los últimos diez minutos, y para más desgracia algunos los marcaron ex-jugadores del equipo. Fueron decisivas las derrotas consecutivas ante el Betis en casa y ante el Alavés en Vitoria, cuando habíamos enlazado varios partidos ganando o empatando y parecía verse algo de luz al final del túnel, así como las que se cosecharon en Las Palmas, Bilbao, Leganés y Coruña, por cómo se fraguaron.
Ahora toca terminar la temporada de la manera más digna posible, a ser posible regalando a la afición alguna que otra victoria (como la de esta tarde ante la Real Sociedad) que levante levemente unos ánimos que están por los suelos, aunque valiente afición es la que aplaude y vitorea el gol de un rival por el simple hecho de ser malagueño y haber jugado en el Málaga cuando te estás jugando la permanencia, por muy difícil que estuviera ya por entonces, y es que es justo reconocer que tenemos lo que nos merecemos, miles de aficionados que son más del Real Madrid y del Barcelona que del equipo de su ciudad, todo lo contrario que en Sevilla, por mucho que haya gente que le duela la comparación. Me gustaría saber cuántos de ésos renovarán su abono para animar al Málaga en Segunda División, yo al menos seguro que sí tras ser socio 26 años, que seré de los pocos que han sido fieles de forma ininterrumpida desde que competíamos en Tercera División. En fin, ya veremos si el jeque sigue al frente del club o si alguien se atreve a comprarle las acciones con un proyecto ilusionante que nos devuelva a Primera División lo más pronto posible, que es donde merecemos estar. Todo sea por un escudo y unos colores que solo unos pocos fieles de verdad llevamos en el corazón.

miércoles, 9 de abril de 2014

Dortmund: un año

Resulta casi imposible no recordar que hoy hace un año nos quedamos a las puertas de seguir soñando. Han pasado ya doce meses, que según se mire puede parece poco o mucho tiempo, pero de lo que no cabe duda es de que 365 días después la situación es bien distinta y, sobre todo, que no termino de creerme que lo que ocurrió aquella noche del martes 9 de abril de 2013 fue un hecho real.
Un año, doce meses o 365 días. ¡Qué más da! Pasarán las horas, los días, los años. Las personas que lo vivimos, ya fuese allí en directo o aquí por televisión, nos haremos más viejos, y más tarde moriremos, pero lo vivido será eterno, eso nadie lo podrá borrar. Por más que se destruyan todos los vídeos, fotografías y artículos que sirvieron para mostrar y narrar una de las noches más tristes de la historia reciente del Málaga C. F., y yo me atrevería a decir que del fútbol, el hecho en sí perdurará por los siglos de los siglos como hecho que fue, como parte de la historia negra de un deporte anclado en los tiempos pretéritos del balón de cuero cosido a mano y de las camisetas abotonadas, como un partido que tuvo un final que no debió ser como fue si ciertas personas hubieran llevado a cabo su labor con dignidad, honradez y la justicia que marcan las reglas del fútbol, ésas que en realidad se aplican según el color de la camiseta, el jugador que interviene en la jugada o el minuto en el que se encuentre el partido.
Robo continental. Lo tuve muy fácil hace un año para titular el post que publiqué apenas 24 horas después de eso, del robo del que fue víctima mi Málaga, el club de mis amores, en la vuelta de los cuartos de final de la Champions League. El sueño que empezó con un gol de cabeza, que se fraguó a los pies del Olimpo, que nos hizo vibrar ante un gigante rossonero, que hizo temblar los cimientos de La Rosaleda... Quién nos iba a decir que ese sueño se tornaría en la más cruel pesadilla que hemos sentido en nuestras carnes. Todos sabíamos que, más tarde o más temprano, nuestro sueño tendría un punto y final, pero a nadie se le pasó por la cabeza que nos despertarían de una manera tan injusta, a fuego lento durante 90 minutos, y de golpe y porrazo en el descuento.
Estuvimos tres cuartas partes del partido con el pase a las semifinales en nuestra mano desde que Joaquín inauguró el marcador con un gol desde fuera del área, pero por entonces el sexteto arbitral (el árbitro principal, los dos jueces de línea, los jueces de área y el todavía llamado cuarto árbitro), cada uno en su papel, ya había empezado a clavarnos alfileres: faltas a favor no pitadas, saques de banda y de esquina mal asignados, etc. El Borussia de Dortmund empató poco antes del descanso, y a partir de aquí fue cuando esos casi inofensivos alfileres se transformaron en clavos mucho más rotundos y dolorosos: hasta tres jugadores del conjunto alemán debieron ver una segunda tarjeta amarilla en otras tantas jugadas, y por consiguiente ser expulsados. No es lo mismo jugar contra ocho que contra ¿once o diecisiete?, pero el Málaga se mantuvo firme en sus convicciones y posibilidades para mantener el resultado, e incluso se llegó a poner de nuevo por delante con un gol de Eliseu a pocos minutos del final. Sí, no lo vamos a negar, el gol fue en fuera de juego y no debió subir al marcador, aunque, viendo las decisiones que los árbitros habían tomado hasta entonces, era lo mínimo que nos podían 'regalar', y es que muy probablemente fue la única jugada de la que el Borussia tuvo motivos para quejarse.
Y llegó el descuento. Ellos necesitaban dos goles en apenas cuatro minutos para remontar la eliminatoria cuando en los 180 minutos anteriores solamente habían sido capaces de perforar una vez la portería de Willy Caballero. Lo que viene siendo un milagro, para que nos entendamos. Pues sí, se obró el milagro para alegría del conjunto alemán, y para tristeza no, lo siguiente, del Málaga y de sus aficionados. Los que tuvieron la desgracia de estar presentes en el estadio no lo supieron en el momento, pero sí los que lo vimos por televisión. El último gol, el de la remontada definitiva, estuvo precedido de dos fueras de juego en la misma jugada: el primero de ellos con ¡¡¡cuatro jugadores!!! en posición ilegal, y el segundo en las narices del juez de área, ese invento de los que controlan este deporte y del que ha quedado más que demostrada su ineficacia. Los clavos dolieron, y mucho, pero esta jugada se convirtió en la puntilla que certificó lo inexplicable, lo inimaginable, lo impensable.
Mudo y petrificado me quedé en casa de mi amigo Jose mientras veía a los jugadores del Málaga derrumbados sobre el césped, con los brazos en jarra, cabizbajos o simplemente llorando. A mí no me salía ni una sola lágrima, y eso que la escena invitaba a ello, pero era tal la indignación y la estupefacción que me corría por las venas que fui incapaz de llorar y de hablar. En silencio me fui de allí y en silencio caminé hacia mi casa, pensando seguramente en mi padre, a quien necesitaba más que a nadie en ese momento para que me consolara, porque a día de hoy todavía sigo buscando ese consuelo, que por más que lo busco no llega.
El sueño se terminó, aunque sinceramente yo todavía no me creo que lo que ocurrió en aquel partido pasó de verdad. Ni yo ni muchos malaguistas. Por poner un ejemplo además del mío, mi amigo Miguel, que fue uno de los que estuvo en Dortmund, no ha vuelto a ver desde entonces ningún resumen del partido, ningún gol repetido, ninguna acción polémica. Aunque sigamos sin creernos del todo que eso pasó, nos duela o no, él y todos sabemos que va a ser muy difícil que un sueño como éste se repita de nuevo. En primer lugar, porque se me antoja complicado que se vuelvan a dar al mismo tiempo todos los factores que permitieron que un club históricamente humilde como el nuestro viviera esta experiencia, y con factores me refiero a inversión (la del jeque de las dos primeras temporadas), entrenador (Pellegrini) y jugadores (Demichelis, Toulalan, Cazorla, Isco...); y segundo, porque, en el caso de que lo anterior sí que se dé, ya habrá alguien o algo que impida que soñemos una vez más.
En este punto podríamos adentrarnos en lo de la sanción que la UEFA le impuso al Málaga por no practicar lo que ellos llaman fair-play financiero, motivo por el cual esta temporada no ha podido participar en la Europa League a pesar de que se ganó ese derecho con justicia en el terreno de juego. No voy a hablar mucho más de este tema porque daría para otra entrada bien larga; eso sí, únicamente voy a aprovechar este momento para comentar que hace unos días el Barcelona fue sancionado por la FIFA de tal manera que no podrá fichar en los dos próximos mercados de fichajes. Del dicho al hecho hay un buen trecho, y es que me juego lo que queráis a que esta sanción no se terminará llevando a cabo, bien porque se suspenda cautelarmente, bien porque el recurso sí que llegue a buen puerto (no como pasó con el del Málaga), o bien por otra razón que se inventen para que al final esto sea simplemente una sanción de cara a la galería y no se diga que solamente se ataca a los equipos pequeños. Tiempo al tiempo.
Lo dicho. Que un año después no nos olvidamos de todo lo que pasó, de cómo pasó y de por qué pasó. Tampoco nos olvidamos de que hubo un equipo que plantó cara a los más grandes de Europa, de que hubo una afición que se sintió orgullosa de ese equipo, el Málaga, que les hizo soñar a lo grande.

miércoles, 10 de abril de 2013

Robo continental

Ha pasado ya casi 24 horas y nadie logra encontrar una explicación razonable a lo que ocurrió anoche en Dortmund. Brevemente se diría que el Málaga perdió 3-2 frente al Borussia de Dortmund, lo que, junto al 0-0 de la ida, le deja fuera de las semifinales de la Champions League, pero obviar el cómo se gestó esa injusta derrota sería tan delito como el que se cometió ayer.
Para sorpresa de muchos, el Málaga le salió respondón al Borussia de Dortmund en su propia casa. Lejos de encerrarse en su área desde el primer minuto como haría cualquier novato frente a la engrasada máquina alemana, decidió hacerse con el balón desde el comienzo y tejer una malla casi inquebrantable cuando el rival tuviera la posesión, y eso fue lo que sucedió durante buena parte del encuentro. La primera oportunidad medianamente reseñable para inaugurar el marcador la tuvo Lewandowski, que intentó sorprender a Caballero con una especie de vaselina que se marchó bien alta, pero fue Joaquín el que enmudeció al estadio (a excepción de los malaguistas allí presentes) con un zurdazo raso desde la frontal y ajustado al palo (0-1). Con este resultado, el conjunto blanquiazul estaba más que clasificado, pero desde unos minutos antes del gol ya se veía que el árbitro y sus auxiliares no estaban muy por la labor. Los primeros fallos arbitrales a destacar fueron varios saques de banda mal señalados en contra del Málaga, así como ciertas faltas cometidas sobre los jugadores visitantes que ni siquiera se pitaron, aunque después vendría lo peor. El Borussia necesitaba al menos dos goles para voltear la eliminatoria, y encontró el primero de ellos cinco minutos antes del descanso tras una gran jugada colectiva que terminó definiendo Lewandowski, quien, tras recibir un genial pase de tacón de Reus, sorteó la salida de Caballero y marcó a puerta vacía (1-1). Ya en el descuento, Joaquín pudo aventajar de nuevo a su equipo en una falta botada por Duda, pero su cabezazo fue atajado por Weidenfeller.
Fue en la segunda mitad cuando comenzó el recital con el que nos deleitaron tanto el árbitro como sus asistentes, cuyas decisiones fueron minando la moral del Málaga. Apenas transcurridos dos minutos de la reanudación, Bender, que ya estaba amonestado, cometió una falta que cortaba una acción peligrosa de Baptista y que, por consiguiente, conllevaba una amarilla que el árbitro escocés Craig Thomson no le quiso mostrar, como tampoco hizo unos minutos antes del descanso tras unas manos de este mismo jugador. Así pues, primera expulsión perdonada a los alemanes. En dicha falta, otra vez Joaquín estuvo a punto de conseguir su segundo gol de la noche tras una excepcional acción de estrategia que acabó con un remate suyo de cabeza que obligó a lucirse al meta rival. Lo que pasó unos quince minutos después rozó el ridículo: Schmelzer, que acababa de ver tarjeta amarilla, agrede en la cara a Jesús Gámez a muy pocos metros del cuarto árbitro, y, para sorpresa de todos, el trencilla no solamente no pita falta, sino que amonesta al lateral malaguista por sus protestas, perdonando de esta forma la segunda expulsión de la noche al Borussia. La cosa no quedó ahí. En los siguiente minutos, el árbitro sancionó dos faltas cometidas por el central Subotic, pero inexplicablemente decidió no amonestarle en ninguna de las dos acciones a pesar de que ambas eran sendas amarillas de reglamento, de las que no admiten ningún tipo de duda. Esto nos lleva a una tercera expulsión obviada por el colegiado, es decir, que el Borussia de Dortmund debió haber jugado con 10 jugadores toda la segunda parte, con 9 desde el minuto 62, y con 8 desde el 81. Casi nada, y tampoco me olvido de otra amarilla que debió ver Sahin por una dura entrada al tobillo de Isco. Total, entre tanto desconcierto arbitral, el Málaga dispuso de una nueva ocasión, esta vez de Toulalan, que enganchó un potentísimo disparo a botepronto desde fuera del área que Weidenfeller repelió con sus puños como buenamente pudo. Seguidamente fue el Borussia quien se tuvo dos oportunidades de adelantarse en el marcador en un lapso de apenas tres minutos a través de Reus y Götze, pero Willy Caballero desbarató milagrosamente ambos remates cuando todos temíamos lo peor. La gloria momentánea y aparentemente definitiva llegó a ocho minutos del final cuando Isco pasó en profundidad a Baptista, quien superó en el mano a mano al portero con un disparo raso que fue remachado en boca de gol por Eliseu, que se encontraba en posición de fuera de juego (1-2). Probablemente éste fue el único error del árbitro a favor de los malaguistas, que ya tocaban con la yema de los dedos las semifinales, pero nadie se podía imaginar lo que iba a ocurrir en pleno descuento del partido. En el minuto 91, un balón bombeado al área visitante no lo logra despejar Demichelis, lo cual fue aprovechado por los alemanes para que Reus marcara a placer y empatase el encuentro, aunque la eliminatoria seguía estando a favor del Málaga (2-2). Sólo un minuto después, en el 92, el Borussia volteó el resultado con un gol de Santana a todas luces ilegal, ya que en la jugada se debieron señalar dos fueras de juego, el primero en el centro de Lewandowski (¡cuatro jugadores en posición antirreglamentaria!) y el segundo en el remate final de Santana sobre la línea de gol bajo la atenta mirada del árbitro de área, que todavía no sabemos para qué está ahí (3-2). No contento con el recital de todo el partido, en la última jugada, ya con el Málaga totalmente volcado en busca del empate, el árbitro no quiso ver tres o cuatro faltas cometidas sobre jugadores malaguistas, y es que ni siquiera hizo gestos de aplicar la ley de la ventaja.
Lo dicho. No hay palabras para definir lo sucedido anoche. Decir que fue cruel, injusto, trágico, terrible, esperpéntico o inexplicable es quedarse corto, y contar que la afición se siente robada, atracada, estafada, desilusionada, defraudada, enfadada, decaída, golpeada, indignada, ridiculizada o dolida, pues más de lo mismo. Málaga y el Málaga no se merecían un final así, que nos deja con cara de tontos. Hay muchas formas de perder y caer eliminado, pero ésta parece escrita por el mejor guionista de películas de terror. No se puede acabar con las ilusiones de toda una afición de un plumazo, así, de buenas a primeras, con un equipo arbitral que nos fue minando decisión tras decisión, prácticamente todas en perjuicio de los blanquiazules, que, ojo al dato, recibió las mismas amarillas (dos) que el conjunto bávaro, que con el balón hay que reconocer que juegan de maravilla, pero sin él saben cómo emplearse: con dureza y rozando los límites del reglamento. Éste es el juego limpio que quiere el señor Platini: el de los árbitros que esconden su mano para no mostrar las más que merecidas tarjetas amarillas de los jugadores del Borussia, el de los jueces de área y de línea que se cegaron a la hora de señalar los fueras de juego o los de banda, el del cuarto árbitro que se calló en la agresión de Schmelzer a Jesús Gámez. En fin, queda claro que la UEFA tenía que conseguir por todos los medios que el Málaga, un equipo al que tienen sancionado y amenazado desde hace meses como cabeza de turco con no disputar competiciones europeas la próxima temporada, no pasara a semifinales a pesar de que lo mereció con todas las de la ley, las de la ley de jugar al fútbol y respetar al rival, no las de la ley del arbitraje, esas normas que se aplican cuando conviene, cuando un equipo con más historia se mide a un rival más modesto en estas lides. Ahora se reclamará a la UEFA por la actuación del árbitro, y todo se resumirá en que éste ya no podrá pitar más partidos este año, lo cual sabe a poco sabiendo que únicamente restan cinco partidos (las semifinales y al final); sin embargo, el Málaga tiene ya su castigo, irrevocable y sin marcha atrás, que puede ser todavía mayor si, como ya nos imaginamos, no prospera el recurso para que pueda competir en Europa las siguientes temporadas. No me serviría como compensación por lo de ayer que dicho recurso fuese aceptado, pues son hechos totalmente independientes uno del otro; es más, pienso que cualquier malaguista lo recibiría como una burla más de una organización que no sabe cómo hacerle más daño a un club que está sobradamente demostrado que tiene muchísima menos culpa que otros a los que se les pasa la mano.
El Málaga ha terminado su aventura europea de forma injusta e ¿inesperada? Todo esta ya me da que pensar. Sólo sé que toda una afición se encontraba inmersa en un sueño que parecía interminable y que ciertas personas han acabado con él para convertirlo en una terrible pesadilla que sí, que todavía hoy no me acabo de creer.

jueves, 4 de abril de 2013

Todo por decidir

El Málaga empató ayer 0-0 contra el Borussia de Dortmund en el partido de ida de los cuartos de final de la Champions League, por lo que todo queda abierto para la vuelta que se disputará en tierras germanas.
El partido fue un auténtico toma y daca por parte de los dos conjuntos, quienes se repartieron a partes iguales el control del esférico con posesiones bastante largas y pocas pérdidas de balón. El Málaga dio el primer aviso con una jugada de Saviola dentro del área que terminó con un remate al lateral de la red, pero la primera gran oportunidad fue la de Götze, que se plantó solo ante Caballero, pero el meta argentino solventó la situación con una gran mano. La tuvo de nuevo el jugador alemán cinco minutos después, y de nuevo Caballero se lució despejando su disparo desde dentro del área. Ambos equipos llegaron por momentos a embotellar a su rival durante unos minutos en su área, especialmente los blanquiazules, aunque también es cierto que el Borussia aparentaba más peligro gracias a su experiencia y calidad. Reus lo intentó con una falta directa que se marchó fuera por poco, y a ello le contestó Weligton en dos acciones aéreas: en la primera remató de cabeza un poco forzado, pero en la segunda obligó al meta Weidenfeller a lucirse con un escorzo, cuyo rechace fue también cabeceado por Toulalan, siendo esta vez un defensa el que mandó el balón a córner. El árbitro no estuvo del todo mal, aunque a lo largo del partido le perdonó dos amarillas a sendos jugadores alemanes, cosa que no hizo con los del Málaga, con los que sí estuvo un poco más estricto.
La segunda parte fue bastante similar a la primera, es decir, continuas alternativas para uno y otro equipo, con una posesión muy repartida y con diversas acciones de peligro. El Borussia saltó con más ganas, y así lo demostró a los dos minutos con una gran jugada colectiva que terminó con un remate algo desviado de Lewandowski cuando parecía más fácil acertar que errar. Götze, el más peligroso y desequilibrante de los alemanes, volvió a disponer de su oportunidad en esta segunda mitad con un disparo cruzado que se marchó cerca del segundo palo; acto seguido, fue Isco el que puso a prueba al portero visitante con un potente y seco remate a bote pronto que Weidenfeller tuvo que repeler con los puños. El último cuarto de hora estuvo más equilibrado si cabe y apenas hubo ocasiones de gol, si acaso un intento desde lejos de Antunes que se fue a la grada, pero poco más.
Como ya he dicho antes, el 0-0 de la ida deja la eliminatoria completamente abierta para el partido de vuelta que se disputará el próximo martes en el estadio del Borussia de Dortmund. Al Málaga le vale ganar y cualquier empate que no sea a cero (se iría a la prórroga en este caso), mientras que a los alemanes solamente les sirve la victoria, que casualmente es el resultado que siempre han obtenido en casa en la presente edición. Tarea difícil la que tiene el Málaga en Alemania, pero a estas alturas de la Champions League todo es posible. ¡Vamos, Málaga!

jueves, 14 de marzo de 2013

¡Habemus cuartos!

El Málaga sigue haciendo historia en la Champions League tras derrotar anoche por 2-0 al Oporto en un partido inolvidable que sirvió para remontar el 1-0 de la ida en tierras portuguesas.
No comenzó del todo bien el conjunto blanquiazul, ya que los primeros compases del encuentro fueron dominados por el Oporto, aunque sin una superioridad excesiva. Los portugueses, a pesar de ser el equipo que llevaba el peso del partido, apenas se acercaron a la portería defendida por Willy Caballero, ya que únicamente lo intentaron con disparos lejanos y sin mucha puntería. Poco a poco, el Málaga fue comiéndole terreno a su rival con más y más acercamientos. En el primero de ellos, Antunes aprovechó un rechace de un saque de esquina para enganchar un disparo desde la frontal que Helton tuvo que despejar a córner. A cinco minutos del descanso tuvo lugar la acción polémica del partido: gol mal anulado a Saviola por una presunta falta previa de Baptista dentro del área rival, lo cual encendió a la afición y, de paso, espoleó definitivamente a los locales. No tardó en llegar la alegría, ya que solamente dos minutos después Isco puso en pie a todo el estadio con un derechazo que se coló por toda la escuadra y que igualaba momentáneamente la eliminatoria (1-0). El árbitro italiano no estuvo del todo fino, pues no aplicó el mismo rasero a la hora de mostrar tarjetas a ambos conjuntos, y es que los portugueses se aplicaron con más dureza y con bastante más faltas que los malaguistas.
La segunda mitad no pudo empezar con mejor noticia para la parroquia local: segunda amarilla y expulsión de Defour. Ante esta situación, lo más conveniente para el Málaga era hacerse con el control total del esférico y buscar el momento oportuno para conseguir el segundo gol. No se equivocó el Málaga con dicho planteamiento, pues no tardó en encerrar al Oporto en su campo y en ir acumulando acciones peligrosas sobre la portería defendida por Helton. Lo intentaron sin suerte Saviola e Isco, pero tuvo que ser finalmente Santa Cruz, que había salido unos minutos antes en sustitución de Baptista, quien pusiera el segundo en el marcador tras cabecear al fondo de las mallas un córner botado por Isco (2-0). La Rosaleda se vino arriba, consciente de que bastaba con saber aguantar el marcador en los quince minutos restantes ante un rival con diez para certificar el pase a cuartos de final. El Oporto, como era de esperar, buscó el gol que necesitaban para llevarse la eliminatoria, y a punto estuvieron de conseguirlo, puesto que Maicon consiguió un gol cinco minutos después, pero fue anulado correctamente por estar en fuera de juego. El Málaga dispuso de dos o tres contragolpes en los que pensó más en mantener la posesión del balón que en finiquitar del todo el partido con un tercer tanto, pero no hizo falta más.
Sigue el sueño europeo de un Málaga que supo sobreponerse al resultado adverso que se trajo de Oporto para eliminar al campeón portugués, que recordemos que hace sólo un par de años ganó una Europa League. Así pues, el conjunto blanquiazul sigue firme en su primera participación en la Champions League, y ahora espera al sorteo de mañana para conocer al que será su rival de cuartos de final. Real Madrid, Barcelona, Bayern de Múnich, Borussia de Dortmund, PSG, Juventus y Galatasaray son las opciones. Que pase el siguiente y que siga la fiesta. ¡Vamos, Málaga!

domingo, 23 de diciembre de 2012

¡Papá, ya sé lo que es ganarle al Real Madrid!

El Málaga puso anoche punto y final a una maldición que duraba ya casi 30 años venciendo por 3-2 al Real Madrid en La Rosaleda en un partido que pasará a los libros de historia del malaguismo por su significado y por lo vivido en los últimos días.
Fue el conjunto blanco, ayer de verde, el que se hizo con el control del encuentro en los primeros compases. Solamente tuvieron que pasar dos minutos para que el Real Madrid pusiera en aprietos a Willy Caballero, que sacó a contrapié una mano espectacular para desviar al larguero la falta directa lanzada por Cristiano Ronaldo. El portugués dispuso de otra ocasión mediada la primera parte al enviar a la grada un pase de la muerte de Di María, y justo después fue el argentino el que desaprovechó un mano a mano con el portero malaguista, pero su sutil vaselina la despejó Monreal prácticamente en la línea de gol. El Málaga se fue desperezando poco a poco y con el paso de los minutos fue recuperando terreno, pero no consiguió acercarse con demasiado peligro al área defendida por Adán, sorpresa del once madridista en detrimento del internacional Casillas. El árbitro estuvo bastante fallón en sus decisiones, al igual que los jueces de línea, y es que el trío arbitral perjudicó bastante al conjunto local, señalando fueras de juego inexistentes, obviando una clamorosa mano de Essien cerca de la frontal del área y no pitando algunas faltas claras cometidas sobre jugadores malaguistas.
La segunda parte fue otra película. Ahora fue el Málaga el que salió a morder, y sólo tardó tres minutos en obtener su premio gracias a Isco, que recibió de Joaquín en la frontal para acomodarse el esférico y batir por el palo corto a Adán con un disparo raso (1-0). Todavía quedaba mucho partido por delante, así que el conjunto blanquiazul no cejó en su empeño de aumentar su ventaja en el marcador, y casi lo consiguió con tres grandes oportunidades de Portillo, Joaquín y Saviola: el primero, con un potente derechazo que repelió Adán; el segundo, con un disparo cruzado al segundo palo que se fue fuera por poco; y el tercero, con una rosca que no se coló por la escuadra de milagro. Ya se sabe que con el Real Madrid no se puede perdonar tanto, porque al final se paga, y eso fue lo que ocurrió: jugada embarullada dentro del área malaguista que acaba con el balón en el fondo de las mallas tras rebotar en el pie de Sergio Sánchez, que recibió un codazo de Khedira, por lo que el gol debió ser anulado (1-1). El Málaga no tardó en sobreponerse al empate y se puso de nuevo por delante en el marcador por medio de Santa Cruz tras un centro de Jesús Gámez desde la banda derecha que tocó de espuela Joaquín para que el paraguayo solamente tuviera que empujar el esférico a la red (2-1). Casi sin tiempo para celebrar el segundo tanto, de nuevo el estadio se vino arriba con el tercer gol malaguista: jugada de Joaquín, que mete un pase genial a Santa Cruz para que éste defina ante Adán con un zurdazo pegado al primer palo (3-1). Parecía todo hecho, pero el Madrid no se rindió, ya que Özil aprovechó un error en la entrega de Camacho para cedérsela a Benzema, que resolvió sin problemas ante Caballero a falta de diez minutos para el final (3-2). No dio tiempo para mucho más, salvo algunos acercamientos visitantes que apenas pusieron en apuros a la parroquia local, que celebró con júbilo una victoria que llevaba esperando casi tres décadas, concretamente desde aquel 6-2 del 11 de septiembre de 1983. Ahora será el 22 de diciembre de 2012 la fecha que quedará grabada en la memoria de todos los malaguistas.
Increíble el triunfo conseguido ayer. Épico, histórico e inolvidable, como este glorioso año que termina, repleto de éxitos deportivos: cuarta plaza en la temporada 2011/2012, clasificación para la fase de grupos de la Champions League, invictos en dicha competición europea, y ahora la victoria sobre el Real Madrid. Esperemos que el nuevo año nos depare nuevas alegrías, le pese a quien le pese.

sábado, 22 de diciembre de 2012

No nos quieren

La justicia no existe. Muchos jueces, muchos abogados, muchas leyes y muchos lo que sea, pero son solamente cortinas que esconden una justicia que es falsa, que es de mentirijilla y que no funciona. Fuera de la justicia social, la de la calle, la que juzga a los que cometen un asesinato, a los que roban lo ajeno o a los que trafican con sustancias ilegales, hay otra justicia, la deportiva, que no hay por donde cogerla, igual que con la otra. Y dentro de la deportiva tenemos como gran paradigma la del fútbol, ésa que corroe y quema el césped de los débiles y riega la avaricia y el poder de los más fuertes. Esto es básicamente lo que metafóricamente ocurrió ayer tras el anuncio por parte de la UEFA de que el Málaga Club de Fútbol no podrá participar en ninguna de sus competiciones europeas en el caso de que se clasifique para ellas en las próximas cuatro temporadas.
No descubriría nada nuevo si dijera que el fútbol es un fiel reflejo de la injusticia existente entre los grandes y los pequeños, y precisamente es en España donde más se acentúa esta diferencia. No hay más que ver que llevamos ya varios años con un dominio absoluto de la dupla Barça-Madrid, dos equipos que ya se han acostumbrado a sacarle al menos unos 25 o 30 puntos al resto de clubes de Primera División al final de cada temporada. Tampoco saldré mañana en las portadas de los periódicos al decir que esto se debe en gran parte al ¿justo? y ¿equitativo? reparto de los derechos televisivos que se lleva a cabo entre los veinte clubes que disputan la competición nacional. Para muestra de ello, una imagen que vale más que mil palabras, concretamente la que compara los diferentes repartos en cuatro de las grandes ligas europeas (si no recuerdo mal, los datos que aparecen en la tabla superior son de hace dos o tres años, pero la cosa está más o menos igual en la actualidad). Creo que no hace falta comentar nada más al respecto.
¿Qué consecuencias tiene esto? La primera es la ya comentada antes, que el Barcelona y el Real Madrid arrasan allá donde van, de tal forma que ya se nos conoce como la 'liga escocesa'. Las restantes son obviamente económicas: si ya es difícil competir con ellos en el terreno de juego, en el ámbito económico es cuanto menos una tarea imposible. Los equipos históricamente pequeños tienen que comerse el coco y hacer muchas cuentas para poder pagar a sus jugadores y empleados, y claro, ante cualquier oportunidad que se les presenta para crecer deportiva y económicamente, se lanzan a ella. Esto es lo que pasó con el Málaga cuando el jeque Al Thani decidió invertir en el club de la Costa del Sol para llevarlo a cotas que nunca había alcanzado, como felizmente ha ocurrido con el debut del Málaga en la Champions League.
Desde el primer momento se hizo evidente que la entrada de capitales extranjeros en un club pequeño como el nuestro no gustaba a ningún estamento del fútbol, lo cual no lo entiendo, puesto que lo que sí es incomprensible y de juzgado de guardia (sí, otra vez volvemos a lo de la justicia) es que los dos grandes de nuestro fútbol ingresen por los derechos televisivos hasta diez veces más que la mayoría de los restantes clubes. Fue el propio jeque el que puso el grito en el cielo ante tal despropósito, y fueron los demás (la prensa nacional principalmente) los que criticaban las formas por las que el nuevo rico, el Málaga, había conseguido su pase a la máxima competición continental, es decir, con una inyección económica extranjera. ¿Qué diferencia hay entre el dinero de Florentino y el del jeque? Pues solamente una: que el primero maneja euros, y el segundo, riyales qataríes. ¿Traducción? Racismo económico.
Por cuestiones como éstas, el jeque decidió en verano que iba a dejar de invertir tanto dinero como antes en el club, harto por el mal trato recibido por parte de la ya referida prensa nacional y por el ya manido tema del reparto. Así pues, el Málaga se vio obligado a regresar a su antiguo estatus y a acumular denuncias por impagos de varios clubes que, con todo su derecho, todo hay que decirlo, querían pescar en aguas revueltas. Claro, esto a la UEFA no le gustó ni un pelo, y eso a pesar de que desde el primer momento el Málaga anunció que se iba a someter a un lavado de cara para cumplir con el fair-play financiero que tanto quiere vender ahora la organización presidida por Platini. Hacienda, eso que somos todos, decidió entonces retener todos los movimientos económicos del conjunto blanquiazul hasta que solventara dichas denuncias y aclarara sus cuentas, y la UEFA hizo lo propio con los premios traducidos en millones de euros que hasta ahora se había ganado el club en el césped.
Ayer, ante la sorpresa de todos, el máximo estamento europeo anunció que, debido a que el club todavía no había llegado a un acuerdo con Hacienda, el Málaga no podrá participar en la Champions League ni en la Europa League la próxima vez que se clasifique para alguna de dichas competiciones en las siguientes cuatro temporadas, o las dos próximas veces en el caso de que no resuelva sus problemas económicos antes del 31 de marzo del año que está a punto de comenzar, todo ello sumado a una multa de 300.000 euros. La única buena noticia es que los cerca de 18 millones de euros que le correspondían al club por lo ganado con sudor en la presente temporada han sido liberados.
Como es lógico, la noticia ha generado un gran malestar entre la afición malaguista, que, con mucha razón, considera la medida adoptada por la UEFA como injusta y desproporcionada, sobre todo cuando se tiene conocimiento de otros casos mucho más graves que han quedado impunes hasta hoy. El Málaga y el malaguismo se siente una cabeza de turco, porque si no no se explica por qué nosotros sí recibimos un severo castigo mientras que otros misteriosamente no son investigados, y es que todo el mundo sabe que sí, que el Málaga todavía debe algunos millones a Hacienda, aunque el acuerdo es inminente, pero no somos los únicos deudores. No hay que rebuscar mucho para sacar a la palestra varios casos de clubes que acumulan unas deudas mucho más cuantiosas que las del equipo blanquiazul. Véanse los ejemplos del Valencia o del Atlético de Madrid, que respectivamente deben a diferentes entidades 370 y 120 millones de euros, muchísimos más que los que debe el Málaga. Y qué decir del Real Madrid y del Barcelona, que, atención a los números, adeudan 492 y 518 millones de euros respectivamente, o lo que es lo mismo, un 70% y un 113% de sus correspondientes activos. Si no os creéis todo esto, dadle un poco de trabajo al buscador de Google y encontraréis miles de referencias que corroboran lo que aquí afirmo. Y siendo esto verdad, que lo es, ¿por qué el Málaga es castigado y el Barça, el Madrid, el Atlético y el Valencia no? Respondo con otra pregunta: ¿creéis que a la UEFA le interesa expulsar de sus competiciones a estos cuatro clubes? Responded vosotros ahora...
Retomo una pregunta que hice al principio: ¿qué consecuencias tiene esto? Teniendo en cuenta que las decisiones que toma la UEFA suelen ser irrevocables, el Málaga lo tiene muy crudo para salir con vida de ésta. Empezando por los arbitrajes, que ya de por sí suelen ser muy deficientes, y ahora lo serán más por una sencilla razón: como el Málaga no va a poder competir las próximas temporadas en Europa, pues vamos a provocar que quede fuera de los puestos que permiten acceder a estas competiciones para así evitar problemas y que no digan que se lo han ganado en el campo. Esto en la Liga, porque ahora que vamos a jugar los octavos de final de la Champions League puede ser peor. Imaginad que, por las casualidades de la vida, el Málaga hace historia y gana la Champions. Que feo quedaría que el ganador no pudiera defender su título en la siguiente edición. En fin, tranquilos que esto no va a pasar, que ya alguien se encargará de que no se dé el caso. Y la peor consecuencia de todas es la posible desaparición del club, que ya sabéis que no sería la primera vez. De confirmarse del todo que el castigo se mantiene, lo normal sería que buena parte de los jugadores emprendiera una huida a otros clubes, los cuales aprovecharían de nuevo la situación para ficharlos a precios módicos. Esto desembocaría en nuevas deudas, en un descenso de categoría por cuestiones deportivas o administrativas, y seguramente lo irremediable: que el Málaga Club de Fútbol desaparezca de nuevo en un plazo que yo estimaría de unos 3-5 años.
En fin, creo que ha quedado bastante claro que, por una cosa o por otra, nadie quiere ver al Málaga donde está, disfrutando del éxito que se ganado honradamente en los terrenos de juego, cosa que no hacen otros clubes que sí cuentan con el beneplácito de los mandamases del fútbol español y europeo. Casualidades de la vida, en un par de horas el Málaga juega contra el Real Madrid, al que no gana desde los años 80, y no será porque lo ha merecido en varias ocasiones, pero sí, los hombres de negro también juegan, y en estos partidos lo hacen de blanco enmascarado. Ya estamos acostumbrados, ¿no?

miércoles, 5 de diciembre de 2012

El Málaga ya espera rival para los octavos

El Málaga cerró anoche su participación en la fase de grupos de la Champions League sumando un 2-2 frente al Anderlecht que le permite pasar a la eliminatoria de los octavos de final como invicto, además de como líder de su grupo.
A pesar de que apenas se jugaba el dinero que la UEFA otorga por puntuar en cada encuentro, el Málaga saltó al césped dispuesto a ganar el partido, y así lo demostró con las numerosas ocasiones de las que dispuso en los primeros minutos. Primero lo intentó Iturra con un disparo desde la frontal que se marchó fuera por muy poco; luego, Buonanotte consiguió deshacerse de varios defensas, pero su colocado remate fue despejado por el meta Proto; la más clara la tuvo Weligton, que inexplicablemente mandó a las nubes un pase de la muerte de Onyewu cuando tenía toda la portería vacía. Al cuarto de hora, la mala noticia de la noche: nueva lesión muscular de Toulalan, que tuvo que abandonar el terreno de juego y que se perderá los próximo encuentros. A partir de entonces, el Anderlecht se vino arriba en busca de una victoria que le podría permitir jugar la Europa League, y tuvo muy cerca el gol en dos clarísimas acciones de ataque, ambas desbaratadas de forma espectacular por Kameni, que primero repelió un cabezazo de Mbokani en boca de gol, y luego hizo lo propio con un remate de Bruno a centro de Jovanovic. Justo antes del descanso, el conjunto visitante vieron cómo el árbitro le anulaba un gol a su jugador Safari por un posible fuera de juego. Y las cosas del fútbol, de un posible gol en contra a uno a favor que puso al Málaga por delante en el marcador: jugada de Sebas dentro del área, que se la cede a Duda y éste, desde la frontal, dibuja un zurdazo perfecto que se cuela por toda la escuadra (1-0).
El conjunto belga, prácticamente sin opciones de continuar en competición europea con los resultados que se estaban dando, no quería despedirse con una derrota, y acabaría consiguiendo su objetivo. A los cinco minutos de comenzar la segunda parte, Jovanovic igualó la contienda con una vaselina ante la que nada pudo hacer Kameni, que no midió bien su salida (1-1). Poco después, el propio jugador del Anderlecht estrelló su remate en la madera. Al igual que antes, justamente cuando más apretaban los de Bruselas fue cuando el Málaga anotó su segundo tanto, aunque antes Santa Cruz tuvo tiempo de rematar al palo un centro de Eliseu desde la banda izquierda. Los blanquiazules se pusieron de nuevo por delante gracias a un preciso pase en largo de Buonanotte y un impecable control de Duda, que sólo tuvo que cruzarla para anotar su segundo tanto de la noche (2-1). No hizo mucho más el Málaga en lo que quedaba de partido, salvo algún que otro acercamiento, lo cual fue aprovechado por el Anderlecht para tratar al menos de empatar el partido. Jovanovic, el más peligroso ayer de los belgas, la volvió a tener con un disparo forzado dentro del área, pero se encontró con Kameni, que estuvo rápido de reflejos. Finalmente fue Mbokani el que consiguió batir a placer al meta camerunés cuando ya solamente restaban unos minutos para el pitido final (2-2), y pudo acabar llevándose la victoria de no ser de nuevo por Kameni, que logró desviar lo justo un remate casi a bocajarro del propio Mbokani en el tiempo de descuento.
Líder de grupo con 12 puntos tras tres victorias y otros tantos empates en la fase de grupos de la Champions League. Un gran bagaje para un debutante en dicha competición europea como el Málaga, que pasa a los octavos de final sin haber perdido un solo encuentro y que conocerá a su rival en el sorteo del próximo 20 de diciembre. Ahora toca seguir haciendo historia.

jueves, 25 de octubre de 2012

Ópera prima

El Málaga sigue haciendo historia en la Champions League tras derrotar a todo un histórico de esta competición continental, el todopoderoso Milan, por 1-0 en el tercer encuentro de la fase de grupos.
Le costó al Málaga entrar en el partido, normal teniendo en cuenta el rival que tenía enfrente, aunque también es cierto que el conjunto rossonero está en plena decadencia. Fueron los milanistas los que dispusieron de las primeras oportunidades, pero los disparos de Montolivo y Pazzini no pusieron nervioso a Caballero. Conforme pasaban los minutos, la igualdad entre ambos equipos era indiscutible, tanto en posesión del balón como en lo que al juego se refiere, con mucho mediocampismo. El Shaarawy dispuso de la primera ocasión importante al no aprovechar un pase de la muerte, y luego fue Isco en dos ocasiones el que puso en aprietos al meta Amelia con dos remates desde la frontal que a punto estuvieron de acabar en las mallas. Cuando ya todos pensaban en los vestuarios, el árbitro señaló penalty de Constant sobre Jesús Gámez, pero Joaquín erró esta pintiparada oportunidad de adelantarse al marcador enviando el esférico al larguero. El árbitro portugués no estuvo del todo mal en esta primera mitad, aunque sus linieres no le ayudaron con sus decisiones.
La segunda parte fue otra historia. Desde el comienzo, el Málaga se hizo con el control del partido e incluso llegó a arrinconar a los milanistas en su campo durante varios minutos. Saviola dispuso de la primera ocasión, pero fue objeto de penalty, ya que fue desestabilizado por un defensa, que además tocó el esférico con la mano, pero el árbitro no quiso verlo. De tanto que llegaba el Málaga al área rival tenía que caer el gol, como así fue tras un perfecto pase de Iturra por encima de la defensa que permitió a Joaquín definir ante la salida de Amelia (1-0). Delirio en La Rosaleda. Tres minutos después, Eliseu estuvo a centímetros de aumentar la ventaja con un espectacular zurdazo directo a la escuadra que despejó el portero con la yema de los dedos. El Milan, como era de esperar por su historia y por ser un equipo italiano, lo intentó hasta el final. Estuvo cerca de lograr el empate con un disparo de El Shaarawy que repelió Caballero, y luego con un remate de Mexes que cruzó todo el área malaguista sin que nadie tocara el esférico. Y final del partido ante el jolgorio de la afición malaguista, que entonó al unísono el himno del club al tiempo que los jugadores agradecían el apoyo de unos seguidores que todavía no nos acabamos de creer lo que estamos viviendo.
El Málaga se sitúa líder destacado de su grupo con pleno de victorias en imbatido, siendo el único equipo de la Champions League que puede presumir de ello. El pase a octavos está casi al caer. Quién sabe si se certificará en la próxima jornada cuando visitemos el histórico San Siro para devolverle la visita al Milan. ¿Por qué no ganar allí? ¡Vamos, Málaga!

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Glorioso

El Málaga derrotó en la noche de ayer por un contundente 3-0 al Zenit de San Petersburgo en el primero de los seis partidos de la fase de grupos de la Champions League.
No pudo comenzar mejor su andadura en la primera competición europea, y es que a los tres minutos ya mandaba en el marcador gracias a una jugada personal de Isco, que se zafó de varios defensas antes de batir al meta Malafeev con un disparo con rosca que se introdujo en la portería tras dar en el palo (1-0). No tardó en responder el equipo rival por medio de Hulk, que se sacó un latigazo que hizo temblar el larguero de la portería defendida por Caballero. A pesar de esta acción, el Málaga era el claro dominador del encuentro, y todavía lo fue más del marcador tras el gol de Saviola, que no desperdició un preciso pase de Jesús Gámez para marcar a puerta vacía (2-0). A punto estuvo el argentino de ampliar su cuenta particular al aprovechar un balón suelto en el área que se marchó rozando el palo, y también la tuvieron él mismo y Eliseu más tarde en sendos remates desde la frontal que no pusieron en aprietos al portero ruso. En los últimos minutos de la primera parte, el Zenit dispuso de varias acciones de peligro que a punto estuvieron de costarle algún gol al Málaga. En primer lugar, Kerzhakov obligó a Caballero a sacar una mano providencial; luego, Shirokov remató dos veces de cabeza en sendas oportunidades, una de ellas solventada por el portero malaguista y la otra que se marchó fuera por escasos centímetros. El árbitro no estuvo nada afortunado en sus decisiones, especialmente en su criterio a la hora de señalar faltar y mostrar tarjetas amarillas, casi siempre en perjuicio del Málaga. También debió expulsar al visitante Hulk, tanto por sus simulaciones como por la reiteración en las faltas.
La segunda mitad comenzó con un buen susto para la parroquia local debido a un potente disparo de Kerzhakov que acabó en el lateral de la red, pero el Málaga respondió casi enseguida con una contra conducida por Isco, que dejó solo a Eliseu frente a Malafeev, pero éste estuvo certero a la hora de desbaratar el mano a mano. El Zenit fue desapareciendo poco a poco, lo cual fue aprovechado por el Málaga para acumular numerosos acercamientos que a punto estuvieron de terminar en gol. La sentencia acabaría llegando a un cuarto de hora del final, cuando Isco completó su espectacular actuación personal con un disparo desde la frontal que se coló por toda la escuadra (3-0). La fiesta que se vivía en La Rosaleda pudo ser aún mayor si Joaquín hubiera estado más certero tras un pase de la muerte y con un cabezazo picado de Duda que se estrelló en el larguero.
Gran satisfacción y alegría entre los aficionados que acudieron al estadio para presenciar una victoria histórica, especialmente por el resultado final, contundente como el que más. El Málaga se coloca como líder de grupo en solitario con tres puntos, mientras que el Zenit se queda a cero; por su parte, con un punto se colocan tras el empate de ayer el Milan y el Anderlecht. Precisamente éste será el rival en la segunda jornada, pues el Málaga tendrá que visitar Bruselas para seguir sumando en la Champions League.

miércoles, 29 de agosto de 2012

¡Papá, que estamos en la Champions League!

El Málaga Club de Fútbol acaba de certificar su pase a la fase de grupos de la Champions League por primera vez en su historia tras empatar 0-0 en Atenas frente al Panathinaikos y hacer valer el 2-0 conseguido en La Rosaleda la semana pasada. El supuesto infierno se convirtió en el paraíso para un equipo que accede al olimpo del fútbol europeo, por no decir mundial, para codearse con grandes clubes como el Manchester United, el Milan o el Bayern de Munich. Ya no hay excusas para decir que la previa no cuenta como Champions, porque ahora sí que podemos decirlo bien alto y claro: ¡¡¡El Málaga es de Champions!!!
El Málaga se ha enfrentado a todas las adversidades posibles a lo largo de su historia. Llegó a desaparecer el extinto Club Deportivo Málaga a principios de la década de los 90, y por entonces, con el recién fundado Málaga Club de Fútbol dando sus primeros pasos en Tercera División, nadie sería capaz de imaginar que veinte años después se podrían escribir estas líneas. Se consiguió volver a Primera División en 1999 y debutar tres años más tarde en competiciones europeas tras derrotar en la Intertoto al Villarreal y jugar la UEFA, llegando hasta unos cuartos de final en los que fue eliminado en la tanda de penalties por el Boavista portugués. Posteriormente, bajamos a Segunda División, pero de nuevo de regreso al lugar que se merece ha vuelto a asentarse, gracias en parte a un jeque, Abdullah ben Nasser Al Thani, que en 2010 decidió comprar el club y traer a jugadores de gran nivel para hacer posible este sueño.
Las cosas empezaron a torcerse este verano cuando el jeque decidió no invertir más grandes sumas de dinero, lo que ha provocado que varios jugadores hayan decidido marcharse a otros clubes, quedándose de esta forma el Málaga prácticamente en cuadro. Si a esto le sumamos las deudas contraídas con otros clubes y los retrasos a la hora de abonar las mensualidades de los jugadores, la cosa no podía pintar peor. A pesar de todo, el Málaga ha seguido adelante y ha disputado esta previa de la Champions League creyendo en sus posibilidades. La semana pasada se consiguió dar el penúltimo paso al ganar la ida por 2-0 al Panathinaikos con una gran superioridad en el campo. Esta noche tocaba rematar la faena, y bien que se ha conseguido, demostrando desde el primer minuto que no había viajado a Atenas para especular y encerrarse atrás, sino siendo valiente y buscando una victoria que no terminó de subir al marcador porque hasta el árbitro ha puesto de su parte para no redondear esta fiesta, y es que no quiso pitar dos claros penalties sobre Eliseu y Joaquín en la primera parte, y ya casi al final le anuló un gol a Camacho por un fuera de juego que no existió.
El próximo jueves, el nombre del Málaga Club de Fútbol será uno de los 32 que integrarán los cuatro bombos durante el sorteo de la fase de grupos de la Champions League. Aquí la suerte te puede deparar un grupo de la muerte o quizás otro que invite al optimismo y que nos permita soñar con cotas más altas, y es que soñar es gratis. Será muy difícil quedar entre los dos primeros y jugar los octavos de final, pero tampoco estaría mal pasar a la Europa League como terceros de grupo. En fin, nos toque quien nos toque es lo de menos, pues lo importante será disfrutar de un Málaga compitiendo con los mejores equipos del panorama europeo.
No quiero terminar sin acordarme de muchos jugadores que también merecen ser recordados en un día como hoy. Bravo, Añón, Basti, Guede, Rafa, Larraínzar, Roteta, Sandro, Movilla, Valcarce, Rufete, Agostinho, Catanha, Fernando Sanz, Darío Silva, Contreras, Dely Valdés, Gerardo, Romero, Arnau, Salva Ballesta, Antonio Hidalgo, Calleja, Rondón, Cazorla... Sin el trabajo que ellos hicieron temporadas atrás, esto no hubiera sido posible, y tampoco sin otros muchos del desaparecido CD Málaga (Bazán, Migueli, Macías, Viberti, Vilanova, Popo, Martín, Arias, Monreal, Brescia, Deusto, Popo, Regenhardt, Juanito, Fernando Peralta, Makanaky...). Y, cómo no, de quien no me olvido y nunca me olvidaré es de mi padre. Papá, gracias por hacerme malaguista. Papá, por fin lo hemos conseguido. ¡Estamos en la Champions League!

jueves, 23 de agosto de 2012

El sueño está cerca

El Málaga debutó anoche oficialmente en la Champions League al disputar en La Rosaleda el partido de ida de la previa y ganar 2-0 al Panathinaikos griego en un encuentro que quedará en el recuerdo de todos los aficionados malaguistas, quienes por primera vez escucharon en vivo y en directo esa gloriosa melodía.
El conjunto blanquiazul fue el dueño y señor de los primeros 45 minutos del partido. El Málaga se hizo desde el principio con la posesión del balón y lo movió a su antojo, con fluidez y presionando al hombre para recuperarlo lo antes posible. La primera gran ocasión la tuvo Eliseu al cuarto de hora con un derechazo desde la frontal del área que el meta Karnezis despejó córner. Precisamente en este saque de esquina llegó el primer gol de la noche, obra de Demichelis, que sólo tuvo que empujar el balón al fondo de las mallas tras un pase de cabeza de Weligton (1-0). Las llegadas malaguistas al área rival eran continuas, mientras que el Panathinaikos apenas era capaz de superar la línea de mediocampo. El segundo gol llegó a diez minutos del descanso tras una espectacular triangulación trenzada por Maresca e Isco, que centró a Eliseu para que empalara con su zurda (2-0). El partido estaba muy de cara, y eso lo sabía la afición, que vibraba y animaba sin cesar. Tuvo el Málaga otra buena ocasión ya en el descuento con un disparo colocado al palo de Maresca que obligó a Karnezis a estirarse para blocar el esférico. El árbitro francés estuvo regular, principalmente por una equivocada decisión tras conceder una ley de la ventaja y por su desacertado criterio a la hora de mostrar las tarjetas durante todo el encuentro.
El domino del Málaga en la segunda parte no fue tan evidente como en la primera, puesto que por momentos pasó ciertos apuros por culpa de los acercamientos del Panathinaikos y quizás también por la falta de frescura típica de comienzos de temporada. A pesar de todo, fueron los blanquiazules los que dispusieron de más oportunidades para alterar un marcador que ya no se volvería a mover. Primero la tuvo Isco, que dirigió un contragolpe hasta la frontal del área grande, desde donde dibujó una rosca que se marchó fuera por muy poco después de tocar en un defensa. Luego, Toulalan enganchó un potente disparo tras un córner que terminó cerca del palo, al igual que el joven Fabrice en un genial taconazo a centro de Jesús Gámez. La primera acción de verdadero peligro por parte de los griegos la protagonizó Fornaroli, que fue lo suficientemente estorbado por Demichelis para que su remate fuera atajado sin excesivos problemas por Caballero. Isco volvió a disponer de otra ocasión en una diagonal desde la banda derecha que finalizó con un remate que se fue fuera. El Panathinaikos pudo reducir la ventaja con un mano a mano entre Toché y Caballero que salvó el meta malaguista a falta de un cuarto de hora para el final.
El sueño del malaguismo está cerca. Un 2-0 que pudo ser fácilmente una goleada, unido a la notable superioridad mostrada, debería ser una renta suficiente para afrontar el partido de vuelta del próximo martes en Atenas, cuando sabremos definitivamente si el Málaga accede por primera vez en su historia a la fase de grupos de la Champions League. Tenemos derecho a soñar, y este equipo y esta afición se merecen una alegría. ¡Vamos, Málaga!

lunes, 14 de mayo de 2012

¡De cabeza a la Champions!

¿Qué es la vida?  Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ficción,
una sombra, una ilusión,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Ya lo decía Calderón de la Barca. La vida es sueño, y a veces, sólo a veces, los sueños se cumplen. Ayer se cumplió uno de ellos, el que compartían miles de malagueños y malaguistas por ver al equipo de sus amores en la élite del fútbol. El Málaga Club de Fútbol va a jugar la Champions League. Sí, en agosto tendremos que jugar una eliminatoria previa que, en caso de superarla, nos dará acceso a jugar la fase final de la competición de clubes más importante del mundo, pero ¡qué caray! ¡estamos en Champions!
La ilusión dio comienzo hace poco menos de un año, cuando un carrusel de rutilantes fichajes desembarcó en La Rosaleda gracias a la jugosa inversión del jeque Abdullah ben Nasser Al Thani, pero es en las últimas semanas cuando realmente se ha manifestado públicamente ese sueño, esa historia de ficción que se ha convertido en realidad. Los cimientos, o sea, los jugadores, ya estaban preparados en agosto para construir el mayor monumento futbolístico que jamás haya visto esta ciudad, entrar en Europa a lo grande, pero ahora quedaba lo más difícil: conseguirlo.
¡Lo que ha costado! Se empezó muy bien; de hecho, el equipo alcanzó la tercera posición en las primeras jornadas, pero una nefasta racha de varios partidos sin ganar le condenó a abandonar los puestos europeos al término de la primera vuelta. A partir de entonces, el crecimiento ha sido casi imparable, y lo habría sido sin el casi si no llega a ser por los palos: los de las lesiones, que nos han acribillado desde el primer partido hasta el último; los de madera, pues probablemente hayamos sido el equipo que más se ha estrellado en ellos; y los arbitrales, ya que los hombres de negro nos han quitado mucho puntos, tantos que ya nos podríamos haber ahorrado el sufrimiento del último partido e incluso haber asegurado la tercera posición, que da acceso directo a la Champions, hace ya varias jornadas. El fútbol es así, muy injusto, pero al menos al final se ha hecho algo de justicia.
Ayer no iba a ser menos. Ambiente de gala, el estadio lleno hasta la bandera, todos los malaguistas enfundados en sus camisetas blanquiazules, la afición animando sin descanso desde antes de que empezara el encuentro que todos esperábamos. Lo dicho, que todo parecía que se iba a poner en nuestra contra: Eliseu parecía que se lesionaba nada más empezar, pero sólo fue un susto; el árbitro que no atinaba a mostrar las tarjetas amarillas que se merecía el Sporting de Gijón; remates y más remates a puerta, incluido un cabezazo al poste, para variar... Al poco de iniciarse la segunda parte, llegó el momento: córner botado por Santi Cazorla y Rondón que cabecea el esférico al fondo de las mallas. La Rosaleda se vino abajo. Yo me levanté y grité como nunca, pero me senté de inmediato, que todavía quedaba partido.
El Málaga dependía de sí mismo. Le bastaba ganar, pero el empate y hasta caer derrotado podría servir si los demás resultados acompañaban. A poco del final, el Atlético se ponía por delante el Villarreal, y eso significaba que si el Sporting empataba nos quedaríamos con la miel en los labios. Y encima va el árbitro y expulsa a Isco. ¡Qué cinco minutos de infarto! Yo no sabía si mirar, si ponerme en pie, si... Total, que sufrir se sufrió hasta que el trencilla puso punto y final a una temporada histórica, inimaginable hasta hace poco menos de un año, cuando celebramos una permanencia que parecía imposible. Ya era oficial: el Málaga estaba en Champions.
Lo reconozco: yo lloré. Lloré de emoción, y no por lo que habíamos conseguido, sino porque a mi lado no estaba el que siempre está. Bueno, lo estaba de corazón, esperándome en casa, pero no, no es lo mismo sin él, sin el que siempre me tira del brazo cuando me levanto a decirle de casi todo al árbitro, sin el que siempre se muerde las uñas cuando se ponía nervioso, sin esa persona que probablemente sea la más malaguista de todas, y que gracias a él yo también lo soy. ¡Gracias, papá! Gracias porque ayer tú también lo viviste, a unos pocos kilómetros de distancia, pero lo viviste, porque el ruido de las bocinas toda la noche sí que lo has sentido en tus carnes.
Y bueno, el equipo volvió del vestuario al césped para agradecer el apoyo de la afición, que se quedó allí, en su asiento esperando a sus héroes. No faltó ninguno: los que jugaron, los que se quedaron en el banquillo sin jugar, los que se quedaron fuera de la convocatoria, los sancionados y los lesionados. Y vuelta de honor al terreno de juego, y capotazos de Joaquín, y volteretas de Kameni, y los hijos de los jugadores correteando entre ellos, y la afición vitoreando y cantando sin cesar... ¡Qué día! ¡Qué noche! ¡Qué 13 de mayo de 2012! Porque la noche siguió, y, aunque yo no la viví, bien sé que la gente la disfrutó por todas las calles de Málaga, que por fin celebró una gesta con la que venía soñando años y años.
Ahora queda lo más difícil, y no es otra cosa que rematar la faena. A finales de agosto tendremos una nueva cita con la historia, tendremos que jugárnosla a todo o casi todo en una eliminatoria, a disputar la Champions League de verdad o a conformarnos con la Europa League. Factible es, puesto que la entidad de los equipos con los que nos podríamos cruzar en dicha eliminatoria invita al optimismo, y se supone que el jeque hará una inversión todavía más fuerte este verano para reforzar la actual plantilla con nuevos jugadores que nos ofrezcan ese salto de calidad que necesitamos. Caballero, Demichelis, Toulalan (¡Tou, Tou, Toulalan!, que ya lo decía yo en verano en esta entrada, que sin él no estaríamos aquí), Cazorla, Isco, Baptista, Rondón son grandes nombres, pero hace falta más si queremos ser mejores.
Ilusión no falta, sobra. Ganas de seguir haciendo historia, lo mismo. Seguir soñando, ¿por qué no? Porque la vida está hecha de sueños, y los sueños, sueños son, y sí, a veces se convierten en realidad.

miércoles, 11 de enero de 2012

Eliminados con dignidad

El Málaga se despide de la Copa del Rey tras caer frente al Real Madrid en los octavos de final tras un balance global de 4-2 favorable a los blancos, quienes ganaron 3-2 en la ida del Bernabeu y ayer 0-1 en el partido de vuelta en La Rosaleda.
Al conjunto blanquiazul le bastaba un 1-0 para lograr la proeza de eliminar al todopoderoso y vigente campeón Real Madrid, pero tanto en la ida como en la vuelta no le sonrió la suerte. El Málaga comenzó el partido un poco tímido y ejerciendo una mínima presión a un Real Madrid que se dedicó a ver pasar el tiempo tocando y tocando el balón a la espera de encontrar algún resquicio para matar la eliminatoria. Los locales se acercaban al área visitante con acciones de cierto peligro, como las de Van Nistelrooy, Sebas Fernández y Eliseu, mientras que el conjunto merengue no dispuso de ninguna ocasión hasta minutos antes del descanso con una internada de Khedira y luego con un peligroso remate de cabeza de Sergio Ramos que se marchó lamiendo el poste. El primer tiempo terminó con un potente zurdazo de Eliseu que iba directo a la escuadra, pero Casillas se ocupó de evitarlo mandando el esférico a córner. El árbitro estuvo regular en algunas decisiones que perjudicaron algo más al Málaga que al Real Madrid.
El Málaga estuvo más apagado durante la segunda mitad y eso lo supo leer su rival, que poco a poco fue acumulando más acercamientos al área defendida por Willy Caballero, quien estuvo provindencial al desviar un cabezazo prácticamente a bocajarro de Cristiano Ronaldo, pero no estuvo tan afortunado a veinte minutos del final, cuando un disparo de Benzema se le coló entre las piernas tras no atajar el esférico con las manos (0-1). El gol cayó como una losa tanto en los jugadores como en una afición malaguista que, salvo milagro, ya veía perdida la eliminatoria. Sergio Ramos pudo aumentar la ventaja en el marcador con un taconazo, pero esta vez sí acertó Caballero con su despeje, mientras que el Málaga intentó hasta el final marcar al menos un gol con un remate de cabeza de Toulalan que rozó el palo. El árbitro empeoró su actuación en esta segunda mitad al obviar la segunda amarilla que debió mostrarle a Lass en una falta y otra que bien pudo ser roja de Sergio Ramos por un codazo sobre Rondón. Quien si se fue expulsado con doble amarilla fue Arbeloa cuando apenas restaban cuatro minutos para el final.
El Málaga dice adiós a la Copa del Rey con dignidad después de haberle plantado cara al Real Madrid en los dos encuentros y haberle puesto contra las cuerdas en el Santiago Bernabeu, pues en aquel partido se marchó al descanso con un 0-2 que acabarían remontando los blancos en los segundos cuarenta y cinco minutos. Ahora toca centrarse en la competición liguera y acabar con una racha negativa de cuatro encuentros sin ganar para afianzarse en puestos europeos.

lunes, 31 de octubre de 2011

¡Qué malos son los árbitros!

El Málaga se llevó la victoria por 2-1 frente a un Espanyol que se quejó con mucha razón del inexistente penalty que supuso el segundo gol malaguista, pero que también se olvidó de los favores arbitrales del primer tiempo.
Comenzaron muy bien las cosas para el equipo blanquiazul, que se puso por delante a los cinco minutos gracias a Rondón, que envió al fondo de las mallas el pase de la muerte de Monreal desde la banda izquierda (1-0). El Málaga y el Espanyol se disputaron a partes iguales el control del partido y la posesión del esférico, aunque los locales eran los únicos que llegaban con peligro a la portería contraria. Rondón tuvo dos grandes ocasiones para aumentar la ventaja en el marcador: a la media hora, con un duro disparo que repelió Cristian Álvarez, y, cinco minutos después, en un mano a mano que despejó el meta, pero en el rechace a puerta vacía tampoco estuvo atinado Rondón, que vio cómo Raúl Rodríguez la sacaba prácticamente en la línea de gol. Tanto perdonó que el Málaga que al final acabó empatando el Espanyol en una falta lateral un tanto rigurosa que peinó Álvaro al segundo palo (1-1). El árbitro estuvo horrendo, pues debió expulsar a Forlín con roja directa por una durísima entrada por detrás a Duda en vez de mostrarle únicamente la amarilla. También debió sancionar a Dátolo por agredir a Jesús Gámez con el juego parado y no quiso ver un claro empujón a Demichelis dentro del área rival que hubiera supuesto penalty a favor del Málaga.
La segunda parte mantuvo la tónica de la primera, es decir, el juego equilibrado pero con un once blanquiazul con más mordiente en ataque. Pudo adelantarse de nuevo el Málaga a través de Cazorla en una falta directa o de Demichelis y Rondón, quienes no llegaron por apenas centímetros en sendas jugadas; eso sí, también la tuvo el conjunto visitante tras un primer remate de Sergio García y el posterior rechace aprovechado por Álvaro, que la mandó al palo. El partido lo decidió el árbitro a instancias de su asistente, quien vio manos de Romaric dentro del área cuando en realidad se llevó un balonazo en la cara que incluso le provocó una notoria hinchazón en el ojo, lo cual no fue motivo suficiente como para deshacer la errada sanción. Total, que Apoño fue el encargado de ejecutar la injusta pena máxima (2-1). El Málaga buscó el tercero, pero siempre se topó con las intervenciones de Cristian Álvarez, que desbarató los intentos de Rondón y Joaquín, principalmente. Por su parte, el Espanyol pudo poner las tablas con un cabezazo de Pandiani.
La victoria del Málaga pone punto y final a una nefasta racha de tres partidos consecutivos perdiendo y con un global de nueve goles en contra y ninguno a favor, lo que le vuelve a situar en la sexta posición. El sábado a las ocho se medirá en el Benito Villamarín al Betis en un interesante derbi andaluz.

lunes, 24 de octubre de 2011

El árbitro preferido de Mou

El Málaga perdió en la noche del sábado por 0-4 frente a un Real Madrid que finiquitó el partido en la primera parte y que contó con la inestimable ayuda de Mateu Lahoz, el árbitro preferido de Mourinho.
Desde el pitido inicial, se vio que el Real Madrid iba a tener una noche redonda: juego de toque y más toque (sí, ése del Barça que siempre han criticado desde que Guardiola entrena al conjunto azulgrana), la suerte de que le llegasen todos los rechaces y que el del silbato estuvo de su parte de principio a fin. A los diez minutos, Higuaín estrenó el marcador al recibir un pase entre líneas de Di María y marcar a puerta vacía después de recortar a Rubén (0-1). El argentino no partió en fuera de juego por un pelo (a saber lo que hubiera pasado en el área contraria). El Málaga estuvo casi desaparecido durante la primera mitad, y, más que por desgana como he leído en el periódico, creo que más bien fue por mérito del Madrid, que lo hizo todo bien hasta el descanso. Los locales dispusieron de su primera gran ocasión en una falta directa botada por Apoño (¿por qué la tira él después de varios partidos sin jugar, cuando nunca ha metido un gol de esta especialidad y teniendo a Cazorla que ya ha metido tres así esta temporada?) que repelió de puños Casillas sin ningún problema. Khedira respondió con un potente disparo desde fuera del área que atajó Rubén en dos tiempos, pero Cristiano Ronaldo no perdonó dos minutos después al aprovechar un centro medido al pie de Di María (0-2); por cierto, que este gol estuvo precedido de una clarísima mano de Marcelo que vio todo el estadio, excepto el que lo tiene que ver. El delantero portugués resolvió el encuentro en las dos siguientes ocasiones madridistas: primero, con un disparo cruzado desde la frontal (0-3), y luego en un córner lanzado por Di María que cabeceó Sergio Ramos en el segundo palo y que finalizó Cristiano Ronaldo con una espuela (0-4). El conjunto blanquiazul tuvo dos ocasiones poco antes del descanso: Cazorla mandó su disparo al lateral de la red, mientras que Joaquín se topó con Casillas en un mano a mano.
El árbitro, Mateu Lahoz, estuvo horrendo. Famoso por pitar muy pocas faltas y por su estilo inglés (excesivamente inglés, mejor dicho), cometió fallos clave en el discurrir del partido. En el minuto dos, acertó al no pitar penalty sobre Cristiano Ronaldo, quien se tiró al notar un levísimo contacto (si es que acaso le roza mínimamente) de Toulalan; y digo yo que entonces tendría que haber amonestado al portugués con amarilla, y si no, ¿por qué sí la vio Baptista hace dos jornadas por una falta mucho más clara? ¿Dónde está el criterio arbitral? Un minuto después, Joaquín fue claramente derribado por Khedira en el área contraria, pero, se deduce que para compensar la acción anterior, Mateu hizo la vista gorda en vez de señalar el punto de penalty. Después vino lo de la mano del segundo gol, y otra más de Sergio Ramos dentro del área, pues su brazo, separado del cuerpo, contactó con el esférico. Más todavía. Eliseu fue el único amonestado del partido por protestarle al árbitro que Arbeloa tenía que ver la amarilla por una falta que la merecía; pues bien, esta tarjeta más la que tendría que haber visto justo antes del descanso por otra de libro sobre Joaquín hubiera supuesto la expulsión del defensa, y alguna que otra tarjeta más de otros jugadores. Total, ¿qué hubiera sido de la segunda parte si en vez de empezar con 0-4 en el marcador hubiera un 0-3 (que por estadística sería un casi 2-3) y jugando el Madrid con uno menos y con dos o tres apercibidos? Otra historia bien diferente.
La segunda mitad fue todo lo contrario de la primera, es decir, control absoluto del Málaga y un Real Madrid prácticamente encerrado en su área. La gran diferencia fue que los locales no tuvieron nada de suerte, empezando por una magistral falta directa de Joaquín que se estrelló en el travesaño ante la mirada de un Casillas petrificado. Los madridistas dispusieron acto seguido de una solitaria contra que finalizó Higuaín con un disparo raso cruzado, y, ya al final del partido, de una falta lanzada por Cristiano Ronaldo que despejó de puños Rubén. Nada más. El Málaga acumuló ocasión tras ocasión y un juego espectacular, al primer toque, con desmarques y con combinaciones perfectas. La tuvieron Eliseu, con un zurdazo que sacó Casillas casi de la escuadra; Rondón, que le picó por encima del portero, pero el esférico se fue fuera por centímetros; luego, el colmo llegó con tres disparos en tres jugadas consecutivas que habrían sido gol de no ser por las cabezas de los defensas visitantes. La última oportunidad la protagonizó Sebas Fernández, que enganchó un remate dentro del área que hizo temblar el larguero.
El árbitro volvió a desesperar a la afición y a los propios jugadores. Xabi Alonso, Arbeloa (sí, ése que ya debía estar en los vestuarios), y un par de futbolistas más del Real Madrid tendrían que haber visto tarjeta amarilla en esta segunda mitad. Y tampoco nos olvidemos de las faltas que ni siquiera llegó a pitar Mateu Lahoz, sobre todo una mucho más que clara sobre Cazorla tras ser empujado en la frontal. Quién sabe si, a pesar de todas las concesiones del trencilla, el Madrid hubiera ganado igualmente, pero qué duda cabe que el Málaga no mereció ayer tanto castigo como indica un marcador que reflejó un 0-4 y que fácilmente podría haber sido un 5-5. Por algo Mateu Lahoz es el árbitro predilecto de Mou...
El Málaga, a pesar de encadenar dos derrotas consecutivas, se mantiene en la parte alta de la clasificación, aunque poco a poco se le van acercando equipos por abajo. Este miércoles jugará en Vallecas a las ocho de la tarde, mientras que el domingo recibirá en La Rosaleda al Espanyol a partir de las diez de la noche (lo de los horarios merece una entrada aparte, a ver si algún día me animo).

domingo, 2 de octubre de 2011

Del 'cazorlazo' al 'baptistazo'

El Málaga sufrió de lo lindo para derrotar por 3-2 al Getafe tras una épica remontada que consumó en el tiempo de descuento Julio Baptista con una espectacular chilena de esas que hacía Oliver Atton en cada capítulo de 'Oliver y Benji'.
La primera parte estuvo muy disputada por ambos conjuntos, aunque en realidad era el Málaga el único que creaba algo de peligro en el área contraria; de hecho, la única ocasión destacable del Getafe la protagonizó Pedro León al botar una falta lejana que se marchó rozando el palo. El conjunto local gozó de varias oportunidades para ponerse por delante en el marcador, pero estuvo negado en estos primeros cuarenta y cinco minutos. La primera la tuvo Van Nistelrooy, quien no atinó a cabecear el esférico a puerta vacía tras un centro de Duda. Minutos más tarde, Joaquín y de nuevo el delantero holandés lo intentaron con sendos remates cruzados, pero el primero la envió al lateral de la red y el segundo a las manos de Codina. Poco antes del descanso, fue Cazorla el que enganchó un potente zurdazo que se fue alto por muy pocos centímetros, pero la más clara la tuvo Baptista, quien cabeceó al muñeco un centro desde la izquierda de Joaquín. El árbitro estuvo horrendo durante todo el partido. A los 18 minutos, se equivocó gravemente al amonestar a Baptista tras considerar que se había tirado dentro del área, cuando en realidad el delantero brasileño había sido derribado por el Cata Díaz.
No pudo comenzar peor la segunda mitad para los intereses blanquiazules, puesto que Pedro León conectó una volea perfecta desde casi treinta metros ante la que nada pudo hacer Caballero (0-1). A pesar de este inesperado contratiempo, el Málaga no bajó los brazos y buscó un empate que llegó nueve minutos después tras una falta botada por Joaquín y que Baptista remató de cabeza para que el Cata Díaz la sacase en la línea de gol, pero Van Nistelrooy estuvo atento al rechace para cabecear al fondo de las mallas e igualar la contienda (1-1). A un cuarto de hora del final, el árbitro le puso el broche a su penosa actuación: Valera se quita de encima a Eliseu tras un claro empujón con el linier a tres metros, y su centro lo remata Miku primero con la cabeza y luego con la mano (1-2). Un escándalo. Antes de reanudarse el partido, el Getafe se quedó con uno menos por doble amarilla de Lacen, que vio la segunda tras encararse con los jugadores malaguistas. El partido parecía perdido para el Málaga; sin embargo, nada hacía presagiar lo que estaba por venir. En el minuto ochenta y ocho, Maresca resolvió un pequeño lío dentro del área getafense para poner el empate en el marcador (2-2). Ya en el tiempo de descuento, un centro del italiano lo peinó Rondón al punto de penalty para que Baptista culminase la remontada con una antológica chilena a la escuadra que desató la locura de unos aficionados que hicieron temblar los cimientos de La Rosaleda.
El Málaga se acostó como líder de Primera División la noche del sábado, pero, tras los resultados de hoy domingo, se tendrá que conformar con mantenerse en puestos Champions. Tras el obligado parón de los partidos de selecciones, el conjunto costasoleño rendirá visita a un más que sorprendente Levante el próximo domingo 16 de octubre a las seis de la tarde.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Otro 'cazorlazo'

El Málaga sumó su tercera victoria consecutiva tras derrotar por 1-0 a un aguerrido Athletic de Bilbao gracias a una nueva falta directa magistralmente ejecutada por Santi Cazorla.
El encuentro, en líneas generales, fue bastante feo, sobre todo en la primera parte, en la que ninguno de los equipos supo llevar el peso del partido debido a la gran acumulación de futbolistas en el centro del campo. No fue hasta el cuarto de hora cuando tuvo lugar la primera ocasión reseñable para el Málaga: pase raso y medido de Duda a Eliseu, cuyo disparo superó a Iraizoz, pero sin encontrar portería. Cinco minutos después, Baptista probó suerte al lanzar un golpe franco, pero su golpeo se estrelló en la cruceta. El Athletic respondió con otras dos acciones de peligro: primero fue Muniain quien lo intento con un disparo desde fuera del área que se marchó desviado, y luego Susaeta puso a prueba en una falta lateral a Caballero, pero el portero malaguista despejó de puños sin muchos problemas. El árbitro estuvo bastante mal a lo largo del encuentro, pues estuvo muy permisivo con los bilbaínos, quienes no cesaban de hacer faltas; por ejemplo, Gurpegui debió ser amonestado con tarjeta amarilla tras zancadillear a Baptista en la frontal del área.
En la segunda parte, el Málaga recuperó algo de terreno gracias a que poco a poco se fue adueñando del esférico, aunque el Athletic daba la impresión de que podía hacer daño al contragolpe y en acciones a balón parado. Joaquín tuvo su oportunidad tras recortar a un defensa al borde del área grande, pero no dirigió su remate entre los tres palos. Fue en el minuto 60 cuando Cazorla volvió a sacarse de su chistera un impecable golpeo de falta directa a la escuadra ante el que nada pudo hacer Iraizoz a pesar de su estirada (1-0). El conjunto visitante buscó el empate en un par de jugadas que no encontraron su objetivo, pues el tímido disparo de Iraola lo atajó fácilmente Caballero, quien luego sí tuvo que estirarse para despejar un acrobático remate de Toquero. El once costasoleño pudo sentenciar en una gran jugada personal de Eliseu, que se zafó de varios defensas y el portero, pero ya muy escorado falló a puerta vacía. Cazorla dispuso de dos claras ocasiones en las que puso a prueba a Iraizoz con una vaselina y, posteriormente, con un potente lanzamiento de falta directa desde la banda izquierda que el meta mandó a córner. Justo antes del descuento, Baptista probó fortuna de nuevo a golpe franco, pero el balón se marchó fuera rozando el segundo palo.
Independientemente de los resultados que se den en los dos partidos que hoy cierran la jornada, el Málaga acabará en puestos de acceso directo a la Champions League gracias a los nueve puntos cosechados hasta ahora. No le he mencionado en la crónica, pero no quiero olvidarme de la labor de ayer de Toulalan, quien estuvo inconmensurable en el trabajo defensivo. El próximo domingo a las diez de la noche, el conjunto blanquiazul buscará los tres puntos en La Romareda frente al Zaragoza.