Tras unos meses de ausencia, seguimos la rotación musical con una pieza de música clásica tras haberos recomendado un dúo de pop español y una de las mejores bandas sonoras originales del séptimo arte. Ya os traje en su momento algunas de las obras más conocidas de Vivaldi, Mozart y Offenbach, y del que ahora toca disfrutar es de un compositor que pocas personas serían capaces de recordar por su nombre, pero no así por algunas melodías suyas que sí que son muy conocidas. Os estoy hablando de Edvard Grieg y de su 'Peer Gynt'.
Grieg fue un compositor noruego que vivió principalmente en el siglo XIX cuyo talento musical fue descubierto a sus quince años, bastante tarde si lo comparamos con otros compositores que comenzaron a deslumbrar a edades mucho más tempranas. Tras formarse en el Conservatorio de Leipzig, se puso en contacto con varios músicos que le ayudaron a hacerse un hueco como pianista. Uno de ellos fue precisamente uno de los mejores virtuosos del piano que ha dado la historia, Liszt, quien apreciaba enormemente el 'Concierto para piano en la menor', una de las obras más importantes de Grieg, pero la obra que realmente le ha hecho famoso fue 'Peer Gynt', compuesta para acompañar musicalmente el drama homónimo de su amigo escritor Henrik Ibsen.
Inicialmente, la composición de Edvard Grieg constaba de hasta veintitrés movimientos, pero, años más tarde, el noruego decidió dejarlos en sólo ocho, los cuales quedarían repartidos en dos grupos de cuatro denominados 'Suite nº 1 (op. 46)' y 'Suite nº 2 (op. 55)'. En la primera suite es donde podemos encontrar las dos piezas más conocidas de Grieg: 'La mañana' y 'En la gruta del rey de la montaña'. La primera de ellas es claramente reconocible porque trata de simular un amanecer, al principio con el único sonido de una flauta y luego con la incorporación de instrumentos de cuerda y otros de viento. La segunda también es muy popular y representa al joven Peer tratando de escapar, efecto que consigue de una forma genial acelerando poco a poco sus pasos con la ayuda de instrumentos de todo tipo. Ambas piezas han sido muy utilizadas en diversos ámbitos (cine, televisión...) e incluso versionadas en estilos más modernos.
Para terminar, os dejo con 'La mañana'. Que la disfrutéis:
Seguimos con el ciclo musical que dejamos aparcado hace unos meses con una nueva banda sonora que se suma a las ya presentadas aquí, como son las de 'Parque Jurásico', 'La misión' y 'E.T. el Extraterrestre'. Esta vez, la BSO elegida es la de 'Forrest Gump', película que, al igual que las anteriores, se encuentra entre mis predilectas.
Este filme se ha convertido en un clásico imprescindible del cine por méritos propios, pues reúne múltiples características que la hacen única. La banda sonora es una de las más emotivas de la historia, y también variada, como después veremos; los efectos especiales creados para insertar al personaje principal en escenas y grabaciones antiguas son casi inmejorables; la ambientación de los diferentes momentos históricos está más que conseguida; el argumento es muy original y consistente; la combinación y mezcla de drama, comedia e historia es sencillamente genial; la interpretación de Tom Hanks en el papel de Forrest Gump es perfecta, sublime, magistral; etc. Se podrían decir muchas más cosas de una cinta que se llevó hasta seis Óscar de la Academia en 1994, entre ellos los de 'Mejor película', 'Mejor director' y 'Mejor actor'. Casi nada.
Curiosamente, uno de los Óscar que no se llevó fue el de 'Mejor banda sonora', a pesar de ser una auténtica maravilla, pero también lo es la de 'El rey león', que fue la película que se llevó la estatuilla en esa edición. Alan Silvestri, el compositor del tema principal instrumental de 'Forrest Gump', consiguió transmitir a través de ella una emotividad, una paz y una fuerza gracias sobre todo a que usa el piano y los violines, unos instrumentos que aquí aportan una sensibilidad que, al menos a mí, hace que se me ponga la piel de gallina. Decíamos antes que la banda sonora de 'Forrest Gump' es variada, y lo es porque no es solamente instrumental, ya que en buena parte de la película se escuchan de fondo numerosas canciones del pop y el rock que se ajustan a la perfección en las diferentes escenas en las que son integradas. La lista es bien larga, pero destacan entre ellas 'California Dreamin'', de The Mamas & the Papas; 'Fortunate Son', de Creedence Clearwater Revival; 'For What It's Worth', de Buffalo Springfield; o 'Sweet Home Alabama', de Lynyrd Skynyrd.
Precisamente con esta última os dejo, en un vídeo en el que también podréis recordar algunos momentos de la película, y cómo no con la obra maestra de Alan Silvestri.
Seguimos con la rotación musical, que hoy nos lleva a hablar, tras una banda sonora y una composición de música clásica, de 'música de radio', como yo la suelo llamar, y concretamente de uno de los grupos españoles de más éxito de la última década: Amaral.
El dúo zaragozano formado por Eva Amaral y Juan Aguirre se conoció por primera vez a comienzos de los noventa, pero no fue hasta 1998 cuando se atrevieron a lanzar su primer trabajo a la calle, 'Amaral', después de haber pasado varios años de bar en bar; a pesar de que no tuvo mucha repercusión, su nombre ya estaba ahí. Dos años más tarde, lo volvieron a intentar con un nuevo disco, 'Una pequeña parte del mundo', del cual habría que destacar dos temas: 'Cabecita loca' y 'Cómo hablar', que posteriormente fue versionado junto al ya desaparecido Antonio Vega. Poco a poco, Amaral iba sonando más y más en las radios españolas, hasta que en 2002 llegó su tercer álbum, 'Estrella de mar', que fue el que supuso su despegue final y el que provocó que el pop-rock de este grupo se convirtiera en un habitual de mi lista de canciones preferidas. 'Sin ti no soy nada', 'Te necesito', 'Moriría por vos', 'Salir corriendo' y 'Toda la noche en la calle', entre otros sencillos, fueron los principales culpables de que Amaral consiguiera el premio al 'Mejor Grupo Español' de los MTV European Music Awards y cinco galardones en los Premios de la Música. No era para menos, teniendo en cuenta que se vendieron dos millones de copias en todo el mundo.
Aprovechando que ya estaban en la cresta de la ola musical, Eva y Juan volvieron a regalarnos un nuevo disco, 'Pájaros en la cabeza', que, cuanto menos, era igual o mejor que el anterior, aunque la cifra del millón de copias vendidas pueda aparentar lo contrario. 'El universo sobre mí' fue el primer single que sacaron a la luz, y a éste le siguieron otros muy conocidos, tales como 'Días de verano', 'Marta, Sebas, Guille y los demás' o 'Resurrección', los cuales mantenían el estilo del disco predecesor, pop-rock con pequeñas pinceladas de folk. Por estas fechas, colaboraron con otros músicos, como Moby en el tema 'Escapar'. Con el siguiente álbum, 'Gato negro, Dragón rojo', sufrieron un notable bajón, tanto en el número de ventas como en la calidad de sus diecinueve temas, de los que, al menos por mi parte, sólo me atrevo a destacar 'Kamikaze'. Precisamente, el martes que viene saldrá a la venta el sexto disco del dúo zaragozano, 'Hacia lo salvaje', que esperemos tenga tanto éxito como el tercero y el cuarto.
Siempre termino estas entradas con una de las canciones del grupo en cuestión. Aquí tenía muchas opciones para elegir, pero finalmente he decidido quedarme con 'Revolución', puesto que es una de las que más me gustan, no solamente por el tema en sí, sino también por su videoclip, protagonizado por un monigote blanco que se va encontrando con los muchos defectos de la sociedad actual y que acaba con un hámster que decide cambiar el sentido del giro del planeta, lo cual yo interpreto como una señal de que hace falta cambiar y seguir otro rumbo. Nada más, os dejo con el videoclip:
Las notas musicales vuelven a sonar en este blog con partituras clásicas después de que en las dos últimas ocasiones os haya recomendado la música de un cantante pop y la banda sonora de una película. Hasta ahora, los dos únicos compositores de los que os he hablado son de sobra conocidos (Vivaldi y Mozart), pero hoy he querido traeros a uno que, a pesar de no tener tanta como los anteriores, es el autor de una de las obras más reconocibles de la música clásica. Me estoy refiriendo a Jacques Offenbach y su composición 'Barcarola'.
El compositor alemán, que vivió en el siglo XIX, destacó principalmente por sus dotes a la hora de tocar el violonchelo, puesto que las muchas óperas y operetas que compuso no le han otorgado un lugar entre los más grandes del género. No obstante, su nombre siempre quedará ligado a la que es quizás la única ópera que le ha dado algo de fama, 'Los cuentos de Hoffmann'. Esta obra, que el propio Offenbach no pudo terminar a causa de su fallecimiento, está basada en tres cuentos de un compatriota suyo, el escritor Ernest Hoffmann. Se compone de un prólogo, tres actos y un epílogo en los que se dan a conocer los tres amores que tuvo Hoffmann: Olympia en el Acto I, Antonia en el Acto II, y Giulietta en el Acto III.
Precisamente a este tercer acto pertenece la famosa 'Barcarola', que toma su nombre de las canciones que suelen cantar los gondoleros venecianos. La composición comienza con una suave introducción a cargo de los instrumentos de viento madera, mientras que las cuerdas van incorporándose poco a poco aportando profundidad hasta que las arpas entran en escena con unas inconfundibles notas que imitan a la perfección el movimiento de las góndolas por los canales de Venecia. A partir de aquí, los violines y chelos adquieren la mayor parte del protagonismo de la obra para crear una dulce y bella melodía que al escucharla invita a relajarse y a navegar en una de las citadas barcas.
No me entretengo más y os dejo con la 'Barcarola' de Jacques Offenbach:
La música sigue teniendo un hueco en este blog, y esta vez reaparece a través de una banda sonora que continúa el ciclo musical que inicié hace unos meses. Las dos bandas sonoras que os he presentado hasta ahora, las de 'Parque Jurásico' y 'La misión', pertenecen a dos de las seis películas que más me gustan, y la de hoy también tiene el honor de ser una de ellas, pues os estoy hablando de 'E.T. el Extraterrestre'.
Si la memoria no me falla, creo que ésta fue la primera película que no fuera de dibujos animados que vi por televisión, o al menos yo no recuerdo ninguna otra anterior a ella. Tendría yo unos cinco o seis años seguramente, y, sin duda alguna, fue una de las películas que marcó mi infancia junto con las de la factoría Disney. Desde entonces, siempre he creído ciegamente en la existencia de los extraterrestres (como ya comenté en esta entrada); es más, estoy seguro de que todos los que hemos disfrutado con E.T. hemos deseado en varias ocasiones que fuese real y que pudiéramos tener uno igual como si fuese una mascota.
El compositor de esta obra maestra de la música cinematográfica no es otro que John Williams, autor también de la de 'Parque Jurásico'. Cuando os hablé de la banda sonora esta película, casualmente también dirigida por Steven Spielberg, os comenté que ni siquiera estuvo nominada a los Oscar a pesar de ser considerada por muchos como la mejor de todos los tiempos; sin embargo, con la banda sonora de 'E.T. el Extraterrestre' sí que pudo conseguir una de las cinco estatuillas que acumula en su haber, y no es para menos, pues la melodía del tema principal de la película es una de las más reconocibles y cautivadoras, de ésas que te ponen la piel de gallina. Yo, cuando la escucho, siempre me acuerdo de esa escena en la que E.T. vuela con Elliot en su bicicleta con la Luna al fondo; de hecho, dicho momento aparece en la cabecera de este blog.
Cada nota de la banda sonora se integra a la perfección en cada escena en la que suena, creando en el espectador la sensación que debe experimentar en cada momento: misterio, suspense, acción, emoción, tristeza, sorpresa, asombro, fascinación... Tendría que destacar varios temas de la banda sonora, pero es precisamente el del final, 'Escape / Chase / Saying Goodbye', el que resume a la perfección no solamente las sensaciones anteriormente descritas sino también otras muchas. A continuación, os dejo con este tema, que transcurre desde el momento en el que Elliot y su hermano escapan con E.T. hasta que éste regresa a su nave espacial tras despedirse de Elliot, sin duda alguna unos de los momentos más emotivos de la historia del cine.
Tras el parón semanasantero, en el que la sección de música se ha compuesto únicamente de las marchas procesionales que he utilizado para amenizar los vídeos que he hecho de cada día de la Semana Santa, retomamos el orden musical donde lo dejamos, es decir, que hoy va tocando una recomendación de 'música de radio'.
El cantante del que os voy a hablar lleva ya una década sonando en todas las emisoras y cosechando un éxito abrumador allá donde va, y no es para menos, porque a lo largo de toda su carrera musical ha vendido ya casi cincuenta millones de discos con sólo cinco trabajos publicados. Pocos cantantes pueden presumir de este dato, más si cabe cuando canta en español y no en inglés, idioma con el que es más fácil llegar a ser una estrella del pop y el rock, pero Juanes lo ha conseguido. Recuerdo que la primera canción que escuché de este joven colombiano fue 'Fíjate bien', un tema que sirvió de título para su primer disco de estudio y en el que habla del peligro de las minas antipersonas tan típicas y tan horribles en su país, y también me acuerdo de que, cuando supe cómo se llamaba el cantante, creía que en realidad era un grupo compuesto por dos hombres que se llamaban Juan, pero después me enteré de que solamente era uno, cuyo nombre era Juan Esteban. No fue el álbum que le lanzó al estrellato, aunque con él ganó sus primeros tres Grammy Latinos.
El bombazo lo dio en 2002, año en el que sacó a la venta su segundo trabajo, titulado 'Un día normal', en el que se podían encontrar singles tan conocidos como 'A Dios le pido', 'Mala gente' o 'Es por ti', sin olvidarnos del genial dúo que hizo con Nelly Furtado en 'Fotografía'. Gracias a este trabajo, su nombre empezó a extenderse por toda Latinoamérica, Estados Unidos y, por supuesto, España, lo que le ayudó sin duda alguna a convertirse en una estrella de la música pop, como se puede deducir de los cinco Grammys Latinos que consiguió con dicho trabajo. Apenas tardó un par de años en publicar su tercer álbum, 'Mi sangre', que de nuevo arrasó por todos los países en cuyas emisoras de radio sonaban temas como 'Nada valgo sin tu amor', 'Volverte a ver', 'Para tu amor' y, principalmente, 'La camisa negra', la canción con más éxito de Juanes, y eso que recibió alguna que otra crítica.
Así pues, Juanes se ha hecho un hueco en el panorama musical latino con un estilo propio e inconfundible en el que combina el pop y el rock con melodías y notas de corte étnico, sobre todo sudamericano; además, en sus temas encontramos cierta variedad, pues lo mismo podemos escuchar una canción reivindicativa ('Fíjate bien'), una plegaria ('A Dios le pido') o una balada ('Para tu amor'). Con su siguiente disco de estudio, 'La vida... es un ratico', siguió mejorando los números que había cosechado hasta entonces, puesto que singles como 'Me enamora', 'Gotas de agua dulce' o 'Tres' se convirtieron en números uno al poco de ser escuchadas. Su último trabajo hasta el momento, 'P.A.R.C.E.', publicado a finales del pasado año, no está teniendo tan éxito como los anteriores, quizás porque ha cambiado su estilo acercándose un poquito más al rock, pero sigue siendo un habitual en las listas de ventas.
Para terminar, os dejo con el videoclip de uno de sus temas más conocidos, 'Fíjate bien', precisamente con el que empezó a darse a conocer. Espero que lo disfrutéis:
Y al tercer día, resucitó. Es Domingo de Resurrección, Jesucristo ha vuelto a la vida y Málaga lo celebra en sus calles con la procesión del Santísimo Cristo Resucitado y María Santísima Reina de los Cielos, que parten desde la Iglesia de San Julián en sus respectivos tronos a las diez y cuarto de la mañana.
La cruz guía de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga preside el cortejo, seguida por una representación de todas las corporaciones del Domingo de Ramos, Lunes Santo y Martes Santo, cada una compuesta por varios nazarenos que portan su correspondiente guión, y los hermanos mayores de todas las cofradías agrupadas para acompañar a un Jesús que acaba de resucitar y que se levanta sobre la lápida que ya está retirada. A continuación, las hermandades del Miércoles Santo, Jueves Santo y Viernes Santo también vienen representadas por grupos de nazarenos que nos avisan de que a continuación llega la Reina de los Cielos, esbozando una sonrisa en un rostro que todavía no acaba de creerse que su hijo ha resucitado.
Madre e Hijo, tras pasar por calles como Carretería, Alameda Principal, Marqués de Larios, Granada o Nosquera, se encuentran en la puerta de la Iglesia de San Julián para poner el punto y final a una Semana Santa en la que hemos conmemorado la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.
Y hasta aquí, mi particular visión del Domingo de Resurrección de la Semana Santa de Málaga, que termina con un vídeo realizado con fotografías tomadas el pasado año y que resume el último día de la Semana Mayor. La marcha escogida para amenizar el vídeo es 'Voluntario'.
Día de luto en Málaga. Es Viernes Santo y Cristo ha muerto. En la Plaza de la Constitución, por donde pasan todas las cofradías casi al final del recorrido oficial, ondea a media asta la bandera española.
Empezamos la jornada a las cinco y media en el barrio de La Malagueta, concretamente en el tinglao que se monta junto al Hospital Noble, para ver la salida del Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo, que es bajado de la cruz por Nicodemo y José de Arimatea para que su madre y San Juan recojan su cuerpo inerte a la sombra de las palmeras; a continuación, sale María Santísima de las Angustias con lágrimas que descienden por su rostro, al igual que el manto rojo y liso con el que va ataviada lo hace por su trono. Ahora nos vamos hacia Plaza de Arriola, pues allí, al paso de la archicofradía de los Dolores de San Juan, las monjas del Convento de las Hermanas de la Cruz le cantan al Santísimo Cristo de la Redención y a Nuestra Señora de los Dolores, quienes en su recorrido procesional van acompañados musicalmente sólo por sendas capillas. Seguidamente, nos dirigimos a las calles Peña y Mariblanca, por donde debe estar bajando el Santísimo Cristo Yacente de la Paz y la Unidad en el regazo de Nuestra Señora de Fe y Consuelo, que está acompañada por las tres Marías en una escena de suma tristeza; por detrás, viene Santa María del Monte Calvario consolada por un San Juan que tampoco se explica todo lo que ha sucedido.
Cruzamos el río Guadalmedina hasta la calle Trinidad para presenciar la salida de la hermandad del Santo Traslado, que estrena el grupo escultórico que acompaña al titular cristífero: María Magdalena, María de Cleofás, María Salomé, José de Arimatea, Nicodemo y el pastor Estéfanus. A continuación, sale a la calle Nuestra Señora de la Soledad, arrodillada al pie de la cruz y mirando al cielo en actitud implorante. Acudimos al barrio de la Victoria, pues por su vía principal está bajando el Santísimo Cristo del Amor, crucificado de pequeño tamaño que yace en la cruz, mientras que a sus pies llora una dolorosa sentada sobre unos riscos; detrás, llega Nuestra Señora de la Caridad en un trono dorado que es llevado por unos portadores que le cantan el 'Ubi Charitas'. Entramos a continuación en la Catedral, donde están haciendo estación de penitencia el Santísimo Cristo de la Redención y Nuestra Señora de los Dolores sumergidos en el más estricto recogimiento, seña de identidad de esta archicofradía. En calle Ollerías se encuentra ya Nuestra Señora de la Piedad sosteniendo entre sus brazos a su Hijo al pie de la cruz donde halló la muerte; ya no le quedan lágrimas que puedan recorrer su rostro entristecido y casi inexpresivo.
Volvemos al entorno de la Catedral, pues de allí deben de estar saliendo los tronos del Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima de las Angustias enfilando calle Císter para continuar su recorrido procesional por el Parque. Nos vamos ahora a la calle Carretería, siempre alegre y festiva pero que enmudece cuando lo recorre Nuestro Padre Jesús del Santo Sepulcro a los sones de la 'Marcha Fúnebre' de Chopin; Nuestra Señora de la Soledad le sigue con un puñal que atraviesa su pecho a la altura de su corazón roto, destrozado al ver a su Hijo sepultado. Retornamos al primer templo de la ciudad para contemplar la triste escena del Santísimo Cristo Yacente de la Paz y la Unidad junto a su madre, Nicodemo, José de Arimatea y las tres Marías, y también a Santa María del Monte Calvario, que avanza bajo palio acompañada por San Juan; tras salir de la Catedral, los dos tronos siguen por la recoleta San Agustín, lugar idóneo para admirar este cortejo. La trágica escena de la Piedad, que sigue con el cuerpo inerte de su Hijo en su regazo sin querer soltarlo, avanza ahora por Plaza de Arriola.
Ya es medianoche, y en el Muro de las Catalinas y en Arco de la Cabeza se apagan las luces cuando la Orden Tercera de Siervos de María (Servitas) pasa por estas calles para que la única compañía de María Santísima de los Dolores sean los continuos rezos de los nazarenos y la luz de sus velas. El Santísimo Cristo del Amor estará ahora sorteando la doble curva de las calles Granada y Calderería en busca de la Cruz Verde bajo la atenta mirada de su madre, Nuestra Señora de la Caridad, que sigue derramando lágrimas. El Santo Traslado ya ha llegado a la Tribuna de los Pobres para que los Santos Varones lleven el cuerpo sin vida de Cristo al barrio de la Trinidad mientras Nuestra Señora de la Soledad continúa implorando al cielo con los brazos abiertos subiendo la Rampa de la Aurora y cruzando el Puente del mismo nombre. Regresamos a las inmediaciones de la Catedral, concretamente a la calle Císter, para contemplar el impresionante y alegórico catafalco sobre el que reposa Nuestro Padre Jesús del Santo Sepulcro, y después el complicado doble giro que tiene que efectuar desde la calle Duque de la Victoria el trono de Nuestra Señora de la Soledad, que llora sin compasión y llena de dolor. Pasadas las tres de la madrugada, la cofradía oficial de la ciudad se encierra en su casa hermandad de calle Alcazabilla entre el respeto y el silencio de los presentes. Ya sólo nos queda acompañar a Servitas, sumergida en la total oscuridad de las calles por las que avanza María Santísima de los Dolores, que, vestida totalmente de negro, es llevada en unas pequeñas andas por Dos Aceras, Guerrero y Gaona hasta acabar en la Iglesia de San Felipe Neri.
Hasta aquí, mi visión del Viernes Santo de la Semana Santa de Málaga, que termina con el siguiente vídeo, que se compone de varias fotografías que tomé el pasado año en dicho día. La marcha escogida para poner música a estas instantáneas es 'Jesús Cautivo'.
Jueves Santo. El día grande, el día más esperado por la gran mayoría de los malagueños enamorados de su Semana Santa. Comenzamos con el almuerzo recién terminado en la Iglesia de San Felipe Neri, templo desde donde sale el cortejo de la hermandad de la Santa Cruz con su única titular, Nuestra Señora de los Dolores en su Amparo y Misericordia, sola junto a la cruz en la que ha sido crucificado su hijo y portando en sus manos la corona de espinas que ya le ha sido retirada. Los nazarenos bajan por Dos Aceras y Carretería para adentrarse en la estrecha Arco de la Cabeza, lugar recomendable para contemplar a la Virgen. Muy cerca de allí, en Puerta Nueva, y cuando ya son las cinco en punto de la tarde, vemos a varios nazarenos de rojo que anuncian que Nuestro Padre Jesús de la Sagrada Cena va a salir desde su casa hermandad en su enorme trono, pues le acompañan sus doce discípulos sentados junto a la mesa: a su izquierda, San Pedro; a su derecha, San Juan; y el último de la fila de la izquierda, Judas Iscariote, rechazando la mirada al Señor y con una bolsa de 30 monedas en sus manos que servirán para traicionar a Jesús. A continuación, y en un trono no menos grande, sale María Santísima de la Paz, esbozando una sonrisa en su cara, pero dejando caer también algunas lágrimas temerosa ante lo que va a suceder.
Por calle Carretería, se aproxima la tercera cofradía de este Jueves Santo, la de Viñeros, con sus dos titulares: Nuestro Padre Jesús Nazareno de Viñeros, inconfundible sobre su trono de carrete y vestido con una túnica de color burdeos, y Nuestra Señora del Traspaso y Soledad de Viñeros, en un pequeño trono sin palio y adornado por varios racimos de uva, como se deduce del nombre de esta corporación. Nos vamos ahora a la Alameda, puesto que ya está allí el trono de Nuestro Padre Jesús de la Sagrada Cena avanzando con varios arreones hacia adelante y hacia atrás acompasados con las marchas que interpreta la agrupación musical que le acompaña; además, se cruza con el trono de María Santísima de la Paz, que avanza por el lateral norte de esta vía para incorporarse al recorrido oficial en una difícil curva de 180º iluminada por los rayos del sol. Nos damos un paseo tranquilo hasta la Catedral para presenciar la estación de penitencia de Nuestra Señora de los Dolores en su Amparo y Misericordia y luego a la salida por la recoleta calle San Agustín, donde el recogimiento de esta hermandad es aún mayor.
Volvemos a la Alameda Principal para contemplar el desfile procesional de Mena, encabezada por una numerosa representación de la Legión Española, que acompaña a su Santo Protector, el Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, y al que le cantan 'El novio de la muerte', sin duda alguna la letra más escuchada en nuestra Semana Santa ("Soy un hombre a quien la suerte hirió con zarpa de fiera; soy un novio de la muerte que va a unirse en lazo fuerte con tal leal compañera"). Y si la Legión va con el Cristo, la Armada Española es la que acompaña a Nuestra Señora de la Soledad, con las manos entrelazadas y con la reconocible toca que le cae por su manto negro, para cantarle la 'Salve marinera' ("¡Salve!, Estrella de los mares, de los mares iris, de eterna ventura. ¡Salve!, ¡of, Fénix de hermosura! Madre del Divino Amor"). Retornamos a las naves de la Catedral para recibir a Nuestro Padre Jesús Nazareno de Viñeros, de cuya mano cuelga la llave del Sagrario, y a su madre, Nuestra Señora del Traspaso y Soledad de Viñeros, que derrama lágrimas al ver a su hijo sufrir llevando la cruz sobre su hombro. Y, de nuevo, deshacemos el camino para ir a la Alameda, por donde debe divisarse la cruz guía de la hermandad de Zamarrilla, la de la leyenda del bandolero. En primer lugar, recibimos al Santísimo Cristo de los Milagros, primer crucificado que tallase Palma, y en apenas un par de meses, todo un milagro, mientras que detrás de él viene María Santísima de la Amargura, la de la rosa teñida de rojo cruzada por un puñal, la que mira al cielo en busca de consuelo para apaciguar su amargura, la del manto rojo sobre un trono de plata.
Acudimos seguidamente a la Plaza del Obispo, un marco incomparable y único con la fachada principal de la Catedral de Málaga para ver a Nuestro Padre Jesús de la Misericordia, 'El Chiquito', caído en el suelo por el peso de la cruz, pero que intenta levantarse apoyándose sobre una piedra para que se cumpla lo que está escrito; detrás viene Nuestra Señora del Gran Poder con su rostro entristecido y surcado por varias lágrimas que brillan como la plata bordada en su manto negro. En nuestro recorrido de vaivén, regresamos a la Alameda Principal para recibir al cortejo de la Esperanza, que recorre las calles de Málaga sobre un camino de romero cuyo olor se mezcla con el del incienso. Cuando el Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso se encuentra en medio de la verde bóveda de esta céntrica vía, tiene lugar un triple cruce con los titulares cristíferos de las cofradías de Mena y Misericordia, el Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas y Nuestro Padre Jesús de la Misericordia, que retornan respectivamente hacia sus casas hermandad por el lateral norte y sur de la Alameda; lo mismo sucede cuando María Santísima de la Esperanza Coronada se adentra en el recorrido oficial, pues a su encuentro vienen las titulares marianas de Mena y Misericordia, Nuestra Señora de la Soledad y Nuestra Señora del Gran Poder, respectivamente, la primera hacia Santo Domingo y la segunda hacia el Carmen. El Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso llega a la Plaza de la Constitución y se da media vuelta para dirigir su mirada a la Reina de la Esperanza, que está entrando en calle Larios: "Se detiene la imagen soberana. Suena un clarín. La voz de una campana algo divino y mágico predice. Se oye un himno triunfal. La luna brilla. El pueblo emocionado se arrodilla, ¡y el Dulce Nazareno lo bendice!". Nos vamos corriendo a la Tribuna de los Pobres para no perdernos el paso de la hermandad de Zamarrilla por este enclave tan malagueño. El Santísimo Cristo de los Milagros sube ya por la Rampa de la Aurora al tiempo que María Santísima de la Amargura pasa a su altura por Puerta Nueva buscándole con la mirada. Pocos minutos después, se ve venir la furgoneta que va derramando romero por la calzada justo delante de la cabeza de procesión de la archicofradía de la Esperanza. El Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso avanza en su trono por Carretería hasta que llega a la Tribuna de los Pobres, porque allí vuelve a detenerse para bendecir por segunda vez al pueblo de Málaga separando su brazo derecho del madero que porta sobre su hombro. María Santísima de la Esperanza Coronada navega por las calles de la ciudad sobre su catedral andante, el trono más grande que uno se pueda imaginar, el más pesado de nuestra Semana Santa y que es llevado por casi trescientos hombres de trono que arriman el hombro para levantar a la Reina de Málaga, la del manto verde.
Ya son las casi las seis de la mañana. Los dos tronos llegan a las puertas de su casa hermandad, donde son bailados con varias marchas procesionales entre un mar de gente que no quiere perderse un encierro único e indescriptible. Primero entra María Santísima de la Esperanza y luego el Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso, y ya dentro vuelven a ser mecidos hasta que finalmente los tronos reposan en el suelo a la espera de un nuevo Jueves Santo. Aunque la jornada ha acabado oficialmente, nos encontramos por las calles del centro al Santísimo Cristo de la Vera+Cruz, uno de los titulares cristíferos de las Reales Cofradías Fusionadas, que acude a la Catedral en un rotundo silencio que sólo se rompe por los rezos de los nazarenos que le acompañan.
Termina aquí mi particular visión del Jueves Santo de la Semana Santa de Málaga, no sin antes incluir un vídeo realizado con fotografías que tomé el pasado año en dicha jornada. La marcha elegida para amenizar la sucesión de instantáneas es 'Caridad del Guadalquivir'.
El ecuador de la Semana Santa ya ha sido superado, y ahora sólo nos queda disfrutar de la segunda parte de una semana que se intensifica tanto en el número de tronos procesionados como en el público que se agolpa en las calles de la ciudad para verlos. Hoy Miércoles Santo, empezamos en el barrio de Capuchinos para presenciar la salida de la hermandad de los Salesianos, que saca a la calle un único trono en el que se reúnen el Santo Cristo de las Penas, María Santísima del Auxilio, San Juan Evangelista y las Tres Marías para escenificar el momento en el que Jesucristo le encomienda a su discípulo que cuide de su madre. De allí, nos vamos a calle San Juan, pues de la iglesia del mismo nombre parte el cortejo más extenso de nuestra Semana Santa, y es que las Reales Cofradías Fusionadas cuentan con seis titulares, de los cuales cuatro salen hoy, mientras que Lágrimas y Favores ya lo hizo el Domingo de Ramos y la Vera+Cruz hará lo propio en la madrugada del Viernes Santo. En primer lugar, vemos a Nuestro Padre Jesús de Azotes y Columna con la espalda totalmente ensangrentada y repleta de heridas causadas por los latigazos que le propinan dos sayones; a continuación, el Santísimo Cristo de la Exaltación, recién crucificado, es levantado para acercarse al cielo al que acudirá cuando encuentre la muerte en la cruz. Casualmente, en el siguiente trono encontramos al Santísimo Cristo de Ánimas de Ciegos, que avanza al ritmo de un Bolero Paracaidista y al canto de 'La muerte no es el final' ("En tu palabra confiamos, con la certeza que Tú ya lo has devuelto a la vida, ya lo has llevado a la luz"). Por último, sale Nuestra Señora del Mayor Dolor que llora la muerte de su hijo acompañada de San Juan Evangelista, que intenta consolarle en un trono que milagrosamente supera la estrechez de calle San Juan.
Después de un largo cortejo, retornamos a uno más tradicional compuesto por dos titulares, y lo hacemos con otra salida, en la Plaza de San Francisco, donde no cabe ni un alfiler. Nuestro Padre Jesús de la Puente del Cedrón, una advocación única en España, cruza el citado torrente acompañado por un soldado romano y por 'El Berruguita', el popular sayón de esta cofradía; justo después, sale María Santísima de la Paloma en un trono monumental cuyos enormes arbotantes tienen que ser recogidos hacia dentro para que pueda entrar en calle Carretería. Nos vamos ahora corriendo hasta la Plaza del Obispo, ya que allí Nuestro Padre Jesús Nazareno titulado 'El Rico' va a liberar un preso gracias al privilegio que el rey Carlos III le concedió a esta imagen a mediados del siglo XVIII; María Santísima del Amor también se encuentra a los pies de la Catedral presenciando este emotivo acto en el que el Nazareno bendice al preso perdonado. No tenemos que alejarnos mucho de donde estamos, pues la cofradía de Salesianos está saliendo del primer templo de la ciudad por el Patio de los Naranjos para continuar por la recogida calle de San Agustín, lugar imprescindible para admirar el grupo escultórico presidido por el crucificado del Santo Cristo de las Penas cuando ya ha caído la noche en Málaga.
Nos dirigimos a la Alameda para ver de nuevo a Nuestro Padre Jesús de la Puente del Cedrón en su caminar bajo la bóveda verde de esta vía malacitana y maniatado por 'El Berruguita', y a María Santísima de la Paloma, sobre cuyo manto ya se han posado varias palomas que acompañan a la que porta en su mano una de las titulares marianas más bellas de nuestra ciudad con sus ojos verdes. Acudimos a continuación a la Tribuna de los Pobres, donde debe encontrarse ya el Santísimo Cristo de la Sangre, muerto en la cruz y manando sangre y agua de su costado derecho, que ha sido atravesado por la lanza del soldado Longinos; su madre, María Santísima de Consolación y Lágrimas, viene detrás llorando porque ha perdido injustamente a su hijo sin encontrar consuelo alguno. No hace falta que nos movamos de donde estamos, ya que a continuación vienen los cuatro titulares del Miércoles Santo de las Reales Cofradías Fusionadas para luego girar por Puerta Nueva en busca de la Iglesia de San Juan. Nuestro Padre Jesús de Azotes y Columna soporta en su espalda los últimos latigazos sobre su pequeño trono de madera, el Santísimo Cristo de la Exaltación continúa inclinado y clavado en la cruz, el Santísimo Cristo de Ánimas de Ciegos desfila junto a las tropas de la Brigada Paracaidista, y Nuestra Señora del Mayor Dolor sigue aflijida pero con la constante presencia de San Juan Evangelista.
Acabamos de superar la medianoche, y seguimos por la orilla del Guadalmedina hasta llegar a la Plaza de Enrique Navarro, de donde parte el suntuoso cortejo procesional de la archicofradía de la Expiración, pero no nos detenemos mucho para que nos dé tiempo a ver a los titulares de la cofradía de la Sangre embocando los últimos metros de su recorrido por calle Calderería y Casapalma, y el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno 'El Rico' y María Santísima del Amor a los pies de la Alcazaba y del Teatro Romano, pocos metros antes de ponerse frente a frente en la casa hermandad de calle Victoria en el encierro, no sin antes haber sido levantados los dos tronos a pulso varias veces. Ahora, nos vamos a las inmediaciones de la Catedral, concretamente a la Plaza del Obispo, para ver a la Guardia Civil, que, vestida con las mejores galas y con una elegancia exquisita, acompaña como cada año a su Santo Protector, el Santísimo Cristo de la Expiración, excelso crucificado de Benlliure sobre un trono de caoba, bronce y plata repleto de alegorías. Detrás viene su madre, María Santísima de los Dolores Coronada, sobre un trono no menos imponente y ataviada con un largo manto negro bordado en oro que es digno de admiración. Seguimos con este cortejo, ya que es el único que se encuentra ahora mismo en las calles de Málaga, y vamos en busca del Cristo, que debe estar a la altura del Mercado de Atarazanas. El transitar de este crucificado es una maravilla, con solemnidad y al compás de una cruceta musical especialmente estudiada; sigue el Santísimo Cristo de la Expiración por la Alameda, entre dos hachones, triunfando sobre el mundo, el demonio y la carne que aparecen representados a los pies de la cruz, buscando la luz de la luna antes de dar el último suspiro. María Santísima de los Dolores Coronada continúa derramando lágrimas por su rostro, pero manteniendo un gesto sereno y contenido ante lo que ha de suceder. Por fin, pasadas ya las cinco de la madrugada, los dos tronos se encuentran junto a su casa hermandad para encerrar el Miércoles Santo.
Y hasta aquí, mi particular recorrido por el Miércoles Santo de la Semana Santa de Málaga, pero sin olvidar el acostumbrado vídeo realizado con fotografías que tomé el pasado año en esta jornada. La marcha escogida para amenizar las fotografías es 'Cristo de los Milagros'.
Comienza el Martes Santo en el día grande del barrio de la Victoria, pues tres cofradías del entorno salen hoy a la calle, y la primera de ellas lo hace junto al Jardín de los Monos. Nuestro Padre Jesús Nazareno de los Pasos en el Monte Calvario inicia su caminar por la Cruz Verde con la cruz a cuestas, cuyo peso le hace caer hasta en tres ocasiones. Detrás de Él, viene María Santísima del Rocío, más conocida por el populacho como la Novia de Málaga, y es que qué otro nombre podría tener una Virgen con un manto blanco. Después de bajar Peña y Mariblanca y recorrer Carretería, los dos tronos llegan a la Tribuna de los Pobres, donde son levantados a pulso entre aplausos y gritos de "¡Guapo!" y "¡Guapa!". Desde el lejano barrio de Nueva Málaga, llega Jesús Nazareno del Perdón, el Cristo que más tiempo se pasea por las calles de la ciudad junto con su madre, María Santísima de Nueva Esperanza; tras las dos primeras horas de recorrido procesional, ya están a la altura de la Ermita de Zamarrilla, donde saludan a la cofradía del Jueves Santo. Volvemos al Centro en busca de la calle Nueva y Puerta del Mar, donde ya debe estar desfilando el Santísimo Cristo de la Agonía, crucificado y falto de respiración, con hilos de sangre que avanzan por una anatomía que está próxima a quedarse sin vida. María Santísima de las Penas llora ataviada con un manto de flores único que nos regala fragancias que se mezclan con el incienso.
No tenemos que andar mucho para ver de nuevo a los titulares de la cofradía del Rocío, que ya avanzan por la Alameda entre los luminosos rayos de sol del atardecer que se cuelan entre la tupida arboleda de una vía que marca el comienzo del recorrido oficial de nuestra Semana Santa. Nos dirigimos ahora a los alrededores de la Iglesia de Santo Domingo, puesto que por allí encontraremos a nazarenos que portan la insignia dominica, señal inequívoca de que Nuestro Padre Jesús de la Humillación y Perdón ya ha salido de su casa hermandad vestido con una túnica blanca que le cae por los hombros y con la mirada baja, una mirada que no le deja ver una estrella, la de su madre, María Santísima de la Estrella, inundada por las lágrimas que caen por su rostro. Nos vamos ahora hacia calle Carretería para ver a Nuestro Padre Jesús del Rescate acompañado por un Judas Iscariote que porta una bolsa con treinta monedas de plata al tiempo que se da cuenta del gran error que acaba de cometer; la titular mariana de esta cofradía victoriana, María Santísima de Gracia, le sigue presidiendo un trono de estilo gótico que es una auténtica obra de arte. No hace falta que nos movamos de donde estamos, pues justo a continuación viene Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, que acaba de escuchar el veredicto final del pueblo mientras un cobarde Poncio Pilatos se lava manos. A continuación, vemos a María Santísima del Rosario en Sus Misterios Dolorosos con su tez blanquecina y risueña, porque sabe que la sentencia final de la resurrección aún está por llegar.
Acudimos ahora a las naves catedralicias para presenciar la estación de penitencia del Santísimo Cristo de la Agonía y de María Santísima de las Penas, y justo después nos deleitaremos por el paso de ambos tronos por la calle San Agustín, principalmente con el del crucificado de Buiza, pues el juego de luces y sombras de esta céntrica vía, unido al movimiento del trono que avanza al compás de las marchas interpretadas, hacen que la experiencia vivida sea recordada para siempre. Nos vamos corriendo hacia la Tribuna de los Pobres porque acaba de llegar el trono de Jesús Nazareno del Perdón, que es levantado a pulso varias veces, al igual que ocurre minutos después con el de María Santísima de Nueva Esperanza, y eso que a los hombres de trono todavía les quedan cerca de cinco horas para terminar.
Ya es medianoche y vamos a terminar el Martes Santo con tres encierros. Avanzamos por Carretería y Álamos para llegar a la Plaza de la Merced, punto en el que se encuentran Nuestro Padre Jesús del Rescate y María Santísima de Gracia para subir en paralelo calle Victoria y encerrarse en su casa hermandad de calle Agua. Seguidamente, nos vamos al de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima del Rosario en Sus Misterios Dolorosos, cuyos tronos ya están frente a frente en calle Frailes para mecerlos acompasadamente y levantarlos a pulso entre el mar de gente que allí se congrega. Para terminar esta intensa jornada, nos damos un paseo tranquilo hasta la otra orilla del río Guadalmedina, junto al Puente de la Aurora, donde se encuentra la casa hermandad de los titulares de la Humillación, cuyos tronos también son levantados a pulso en múltiples ocasiones antes de resguardarse a la espera de un nuevo Martes Santo cuyo fin marca el ecuador de la Semana Santa.
Mi particular visión del Martes Santo de la Semana Santa de Málaga termina con un vídeo hecho con fotografías que tomé el pasado año durante dicha jornada. La marcha que pone música a estas instantáneas es 'Al cielo el Rey de Triana'.
Comienza el segundo día de la Semana Mayor al filo de las cuatro de la tarde en el tinglao que encontramos enfrente de la parroquia del Buen Pastor. De allí, sale el Santísimo Cristo de la Crucifixión, recién clavado en la cruz en la que hallará la muerte y a la espera de que se complete un grupo escultórico que se encargará de sortear sus sagradas vestiduras. Detrás le sigue María Santísima del Mayor Dolor en su Soledad, una advocación que resume a la perfección el sufrimiento de una madre que sabe que no puede hacer nada por su hijo. Cuando su trono ya camina por la calle Mariblanca, nos quedamos allí mismo, porque en calle Frailes ya está el público expectante para ver al Cristo más moreno de Málaga, a Nuestro Padre Jesús de la Columna, el de la cofradía de los Gitanos, el más adorado y cantado por el pueblo calé. Y si Él es moreno, qué decir de la Morena, María Santísima de la O, la única que sale de su casa hermandad a los sones del Himno de Andalucía.
Nos vamos corriendo a la Catedral de Málaga para presenciar la estación de penitencia de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, un Nazareno de potente presencia que porta la cruz ayudado por un Simón de Cirene al que transmite su cansancio; minutos más tarde, entra en las naves catredalicias María Santísima del Amor Doloroso, una Virgen que intenta contener su infinita tristeza entre sus manos entrelazadas pero que no logra evitar que las lágrimas se derramen por su cara. Mientras los titulares de la archicofradía de la Pasión abandonan La Manquita, a muy pocos metros de allí, a los pies de la Alcazaba y del Teatro Romano, se está iniciando la procesión de la hermandad de los Estudiantes, con el Santo Cristo Coronado de Espinas, solo en su dorado trono, y Nuestra Señora de Gracia y Esperanza, con un semblante sereno que empieza a temer lo que va a sucederle a su hijo.
Cruzamos el río Guadalmedina para ir en busca de la Iglesia de Santo Domingo, sede canónica de la cofradía de Dolores del Puente. El primer trono en salir es el del Santísimo Cristo del Perdón, crucificado junto a los dos ladrones, Dimas y Gestas, y acompañado por su madre y por San Juan, y poco después atraviesa el dintel de la puerta principal del templo dominico el de Nuestra Señora de los Dolores, particular como pocos por su marcado estilo antequerano, como particular es esta titular mariana de tez blanquecina. Nos dirigimos ahora hacia el Puente de la Aurora, lugar en el que se para el tiempo cuando Nuestro Padre Jesús Cautivo camina casi literalmente sobre él con el único sonido del repiqueteo de las cajas chinas de los tambores; tras las miles de promesas que siguen al Cristo más venerado de Málaga, viene ataviada con su manto malva María Santísima de la Trinidad, la Reina de San Pablo.
Nos vamos corriendo hasta la Plaza de la Merced, justamente en la esquina en la que se encontraba la desaparecida Iglesia de la Merced, enfrente de la Casa Natal de Picasso, para presenciar el encuentro de los dos tronos de la hermandad de los Gitanos, la de un Jesús cabizbajo atado con cadenas a una columna ante la llorosa mirada de una madre gitana. De allí, nos acercamos a calle Refino para ver al Santísimo Cristo de la Crucifixión y a María Santísima del Mayor Dolor, que están a punto de subir la empinada cuesta de calle Carrión con la ayuda de unos hombres de trono que acaban exhaustos pero con la energía suficiente para encerrar los tronos en el tinglao en el que comenzamos la tarde. Y de un encierro nos vamos a otro, concretamente a la Iglesia de los Santos Mártires, por cuya puerta caben a duras penas los tronos de los dos titulares de la archicofradía de la Pasión. La dificultad para que entren los tronos es tal que tienen que hacerlo muy despacio y 'a brazos' para que ni el remate de la cruz del Nazareno ni el palio de la Virgen rocen el dintel.
Ya hemos superado la medianoche y en la Plaza del Obispo no cabe un alfiler, ya que todo el mundo quiere acudir al acto que celebra la hermandad de los Estudiantes frente a la fachada principal de la Catedral. El Santo Cristo Coronado de Espinas espera sentado en su trono a que llegue el de Nuestra Señora de Gracia y Esperanza para que, tras cantarles el 'Gaudeamus Igitur', sean finalmente levantados a pulso entre los aplausos de los allí presentes. Tenemos que cruzar de nuevo el Guadalmedina para adentrarnos en los callejones del Llano de la Trinidad, donde la cofradía de los Dolores del Puente agota los últimos metros de su recorrido procesional en un marco lúgubre. A las dos y media de la madrugada, los Regulares anuncian que el Señor de Málaga, el de la túnica blanca, está a punto de encontrarse con el pueblo malacitano que le espera impaciente en la Tribuna de los Pobres; a su madre de la Trinidad todavía le queda un complicado giro de 180º en la Rampa de la Aurora para ir con Jesús Cautivo al barrio trinitario y cerrar la jornada.
Se acaba mi particular visión del Lunes Santo con un vídeo hecho con fotografías que tomé el pasado año en el segundo día de la Semana Santa. La marcha que pone música a las instantáneas es 'Misericordia isleña'.
Son las diez de la mañana. Señoras y señores, empieza la Semana Santa de Málaga.
Calle Parras está a rebosar de gente, agolpada en su mayoría a las puertas de la casa hermandad de la Pollinica, y es que Nuestro Padre Jesús a Su Entrada en Jerusalén es el que recibe los primeros toques de campana de la semana detrás de su séquito de niños nazarenos ataviados con faraonas moradas y palmas que a buen seguro sacarán un ojo de algún despistado; a continuación, sale su madre, María Santísima del Amparo, con una cara risueña que enamora a cualquiera. Sobre las once, la segunda procesión del día da comienzo en la feligresía de San Juan, pues María Santísima de Lágrimas y Favores empieza a ser llevada a hombros por unos hombres de trono que entonan ese himno que compusiera su hermano más ilustre, Antonio Banderas. El Señor de la Pollinica ya está en calle Larios, donde se escucha el 'Pescador de Hombres' ("Señor, me has mirado a los ojos; sonriendo has dicho mi nombre. En la arena, he dejado mi barca; junto a Ti, buscaré otro mar"), mientras que su madre avanza por la Alameda al paso pollinico: dos pasitos para adelante, dos pasitos de mecida.
Sobre las tres de la tarde, las dos imágenes se encuentran frente a frente en el encierro. Apenas han pasado unos minutos y en la cercana Iglesia de San Felipe Neri se abren las puertas para que salga de su interior el trono del Divino Nombre de Jesús Nazareno de la Salutación con un cuidado milimétrico: ¡Un poquito a la derecha! ¡Avanzad sin mecerlo! ¡Cuidado con el dintel! Ya son casi las cuatro y media, hora en la que calle Echegaray se inunda de nazarenos de túnica marrón franciscano para anunciar la llegada de Nuestro Padre Jesús de la Soledad, reo y apresado por dos sayones judíos camino de la Catedral, donde Pedro le negará hasta en tres ocasiones entre un mar de lágrimas, las mismas que surcan la joven cara de María Santísima del Dulce Nombre, bella como pocas. Nos vamos corriendo a Capuchinos para ver la mayor traición de la historia, la del beso que le da Judas Iscariote a Nuestro Padre Jesús del Prendimiento al mismo tiempo que Pedro se avalanza sobre Malco para cortarle una oreja, pero detrás viene María Santísima del Gran Perdón, el perdón de una mujer al traidor de su hijo. Y todo sucedió en el mismo lugar donde minutos antes Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto sudó la sangre que se intuye entre sus tirabuzones, allí, en la bóveda verde de la Alameda por donde surca el dorado trono de Nuestra Señora de la Concepción, con mirada alta y dolorosa.
A pocos metros, María Santísima de Lágrimas y Favores enfila los últimos metros de su recorrido por la estrecha calle San Juan, por donde apenas cabe su trono, pero por donde caben todas las personas que van a su encierro. Desde San Pablo viene el Santísimo Cristo de la Esperanza en su Gran Amor cruzando el Puente de la Aurora; mientras tanto, María Santísima de la Salud, la salud de los enfermos, viene por la calle Trinidad para asistir a los últimos minutos de su hijo. Nuestro Padre Jesús de la Soledad ya ha llegado a la Alameda y se cruza con su madre, la del Dulce Nombre, que avanza por el lateral sur de la misma vía con su manto de color turquesa. Pasadas las ocho de la tarde, cuando ya se está poniendo el sol, el Santísimo Cristo de la Humildad en Su Presentación al Pueblo entra en el primer templo de la ciudad para hacer estación de penitencia mientras Poncio Pilatos pregunta si liberar a Barrabás o al Ecce-Homo; entre la minoría que pide su libertad se encuentra Nuestra Madre y Señora de la Merced acompañada de San Juan Evangelista, que intenta consolarla. Ya ha caído la noche. En Carretería, calle cofrade por excelencia, encontramos a Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto acompañado de un ángel que le indica dónde tiene que buscar al Padre; Nuestra Señora de la Concepción sigue llorando a la luz de las velas de la candelería. En calle San Agustín, el Divino Nombre de Jesús Nazareno de la Salutación se encuentra con la Santa Mujer Verónica, que porta un paño en el que se quedado dibujada la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo.
El Domingo de Ramos ya está casi terminando. Antes de la medianoche, el crucificado del Santísimo Cristo de la Esperanza en su Gran Amor y María Santísima de la Salud ya han salido de la Catedral, pero siguen a los pies de La Manquita, puesto que pasan después por la puerta principal del templo en la Plaza del Obispo. No muy lejos de allí, el Ecce-Homo sube los últimos metros de calle Granada a la altura de la Iglesia de Santiago seguido de Nuestra Señora de la Merced, que se adentrará en la plaza del mismo nombre y donde se erigía la también iglesia mercedaria. Tiramos por la calle Madre de Dios para desembocar en Dos Aceras, donde los tronos de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento y María Santísima del Gran Perdón son llevados por unos hombres de trono que sufren como nunca para subir del tirón esta empinada cuesta y, sobre todo, la de calle Carrión entre los ánimos de todos los malagueños que allí se congregan. Antes de encerrarse en su casa hermandad, los dos tronos se ponen frente a frente y, aunque los portadores están más que cansados, los suben a pulso varias veces en un mar de aplausos y vítores.
Termino esta visión particular del Domingo de Ramos con un vídeo realizado a partir de fotografías que tomé el año pasado en el primero de los días de la Semana Santa. La marcha elegida es 'Costalero' en su versión para agrupaciones musicales.
Vuelve a sonar la música en este blog, y ahora lo hace con acordes clásicos, que es lo que toca tras haber escuchado una canción pop y una banda sonora. Si hace unos meses os descubría a uno de los compositores más importantes de la música clásica italiana, Vivaldi, hoy os traigo al que para muchos es el mejor y más brillante exponente de este género musical: Mozart.
¿Quién no conoce a este genio de las partituras? Wolfgang Amadeus Mozart, nacido a mediados del siglo XVIII en Salzburgo, fue un niño prodigio que con sólo cuatro años ya componía obras, mientras que a los seis era capaz de tocar con destreza el violín, el clavicordio y el clavecín. A esa edad, empezó a viajar por toda Europa acompañado de su familia para ofrecer numerosos conciertos y exhibiciones que rápidamente encandilaron a las cortes de las principales casas reales. Grandes músicos posteriores como Beethoven y Chopin estuvieron influenciados por este genio; de hecho, Haydn, contemporáneo de Mozart, dijo de él que "la posteridad no verá tal talento otra vez en cien años".
El virtuosismo de Mozart queda patente en su prolífica y variada producción musical, puesto que en sus más de seiscientas obras podemos encontrar sinfonías, conciertos, óperas, música de cámara, música religiosa... Entre sus composiciones, destacan principalmente "Las bodas de Fígaro", "La flauta mágica", "Don Giovanni", "Réquiem", "Sinfonía n.º 40", "Concierto para piano n.º 21", etc. Hoy os voy a dejar con una de sus creaciones más conocidas, el primer movimiento en Allegro de la "Serenata n.º 13 para cuerdas", más conocida como "Pequeña serenata nocturna", que se compone de siete movimientos a pesar de que solamente se conservan cinco. Espero que disfrutéis de este clásico entre los clásicos.
Continuamos el ciclo musical con una nueva banda sonora, la segunda que os recomiendo desde que reinicié esta sección que empecé hace ya más de dos años. Si el pasado septiembre os presentaba la banda sonora de 'Parque Jurásico', hoy lo hago con otra de otra gran película, 'La misión', que también se encuentra entre mis seis predilectas.
Tengo que reconocer que la primera vez que la vi no me gustó nada. Recuerdo que fue en el colegio, un día de segundo de bachillerato que nuestro profesor de Religión, el mítico Hermano Eliseo, nos la puso en clase para explicarnos algo de los jesuítas y las misiones supongo. No sé si fue porque la vimos a trozos en varios días o porque en aquel momento estaba mirando más el reloj para saber cuánto quedaba para irme a casa que el televisor, pero la película no me entraba por los ojos. A pesar de ello, semanas o meses más tarde, le pedí a mi amigo Pepe, que la tenía en VHS, que me la dejase para verla tranquilamente. ¡Bendita la hora en la que se la pedí! Descubrí un peliculón totalmente diferente a las que había visto hasta entonces, pero también una gran banda sonora.
Su compositor, el italiano Ennio Morricone, se lució con esta obra al combinar instrumentos orquestales con otros más propios de la ambientación indígena sudamericana de la película, como los tambores de los nativos o las guitarras españolas. A pesar de que es una de las bandas sonoras más reconocidas y aclamadas por el mundo del celuloide, Ennio Morricone solamente consiguió llevarse el Globo de Oro, teniéndose que conformar con la nominación al Óscar. La banda sonora de 'La Misión' es de las más completas que conozco, pues, aunque no es muy larga que digamos (ni siquiera llega a la hora de duración), es muy variada; lo mismo escuchas una pieza orquestal que un cántico indígena que a más de uno le sonará. Conmovedora, bella, emocionante. Éstos y otros muchos adjetivos describen a la perfección a una banda sonora que consigue transmitir con sus notas los paisajes y las escenas que se pueden admirar en 'La misión'. Aquí os dejo dos de los temas que más me gustan y que espero que disfrutéis.
Tras una banda sonora y una pieza de música clásica, reiniciamos el bucle musical con una recomendación de la que yo denomino 'música de radio' (es que no sé qué nombre ponerle). Si hace ya casi dos años empezaba esta sección con un grupo masculino como Coldplay, hoy la protagonista es la voz femenina de Alicia Keys.
La primera vez que escuché a esta cantante neoyorkina estaba yo todavía estudiando en el colegio, hará unos ocho o nueve años. 'Fallin', la canción con la que se dio a conocer, me atrapó desde el primer momento y me hizo ver que esa joven veinteañera de raza negra no iba a tener un éxito pasajero para luego caer en el olvido; de hecho, 'Songs in A Minor', el disco con el que debutó, recibió 5 premios Grammy en 2002, algo que, hasta la fecha, sólo había conseguido Lauryn Hill entre las féminas. Estas distinciones hicieron que se la empezara conocer como la reina del R&B y como una de las mayores exponentes del soul.
Su siguiente trabajo, 'The Diary os Alicia Keys', mantuvo el nivel de ventas del anterior, a pesar de que no tuvo tanta repercusión. Sí la tuvo 'As I Am', su tercer álbum de estudio, gracias a temas tan conocidos como 'No one' o 'Superwoman', en los que volvimos a reconocer esa voz tan peculiar, potente y rasgada a veces. El año pasado, tras algunas colaboraciones con Alejandro Sanz en 'Looking for paradise' y con Jay-Z en una gran canción dedicada a New York, 'Empire State of Mind', publicó el que hasta ahora es su último disco, 'The Element of Freedom'.
Precisamente de este álbum rescato un tema que, para mi asombro, apenas ha tenido trascendencia en las listas musicales, al menos aquí en España: 'Doesn't mean anything'. Esta canción, en la que ella vuelve a demostrar su talento también como pianista, me transmite una tranquilidad como pocas lo consiguen; tanto en el videoclip como en la letra, se intenta hacer ver que las posesiones materiales no significan nada si quien realmente tiene que estar ahí no está.
Pues nada, os dejo con esta canción que espero que disfrutéis:
Used to dream of being a millionaire, without a care
But if I'm seeing my dreams, and you aren't there
'cause it's over
That just wont be fair
Darling
Rather be a poor woman living on the street, no food to eat
'cause I don't want no body if I have to cry
'cause it's over
When you said goodbye!
All at once...
I had it all
But it doesn't mean anything
Now that you're gone
From above seems I had it all
But it doesn't mean anything
Since you're gone
Now I see myself through different eyes
It's no surprise!
Being alone will make you realize
When it's over!
All in love is fair
I shoulda been there, I shoulda been there, I shoulda shoulda
All at once...
I had it all
But it doesn't mean anything
Now that you're gone
From above seems I had it all
But it doesn't mean anything
Since you're gone
I know I pushed you away
What can I do that would save our love
Take these material things
They don't mean nothing
It's you that I want
All at once...
I had it all
But it doesn't mean anything
Now that you're gone
From above seems I had it all
But it doesn't mean anything
Since you're gone
All at once...
I had it all
But it doesn't mean anything
Now that you're gone
From above seems I had it all
But it doesn't mean anything
Since you're gone
Lo prometido es deuda. El pasado mes de septiembre retomé una sección en la que pretendo descubriros mis variados gustos musicales, con la intención de publicar una entrada cada mes. Siguiendo con la rotación que seguramente seguiré, hoy os traigo música clásica, más concretamente del Barroco tardío italiano de la mano de Antonio Vivaldi. El compositor veneciano es, sin duda alguna, uno de los grandes genios del género junto a los archiconocidos Mozart y Beethoven, además de ser el máximo exponente de la música clásica italiana, compartiendo dicho honor principalmente con Verdi. En su extensa obra, que repercutió en la música de otros grandes compositores, como Bach y Haydn, podemos encontrar óperas, cantatas, música sacra y, sobre todo, conciertos para violín, su gran especialidad. De hecho, 'Il prete rosso' (así era conocido en su tiempo, ya que era sacerdote y pelirrojo) ha pasado a la historia por la serie de conciertos titulada "Las cuatro estaciones".
Esta conocidísima obra, que forma parte del ciclo llamado "Il cimento dell'armonia e dell'inventione", se compone de cuatro conciertos ("La primavera", "El verano", "El otoño" y "El invierno"), estando cada uno de ellos dividido a su vez en tres movimientos que respetan el patrón rápido-lento-rápido. En todos ellos, el violín se erige como el instrumento más predominante, el que marca el compás, como se puede comprobar en el primer movimiento de "La primavera", el mejor concierto de los cuatro para mi gusto. En él, se simula a la perfección la entrada de esta estación y son fácilmente reconocibles el canto de los pájaros, la tormenta y el inconfundible estribillo. Las otras tres estaciones quizás no sean tan admiradas por el público, pero igualmente contienen fragmentos que a más de uno les sonará: el tercer movimiento de "El verano", el primero de "El otoño" y también el inicial de "El invierno". Os dejo con el concierto de "La Primavera", que seguro que os deleitará:
Hace ya casi dos años, publiqué un post sobre la canción 'Viva la Vida' de Coldplay con el objetivo de iniciar una nueva sección donde descubriros los cantantes y grupos que más me gustan. Sin motivo alguno, dicha sección no tuvo continuidad, pero ahora me dispongo a retomarla con el objetivo de que se convierta en un asiduo del blog con cierta periodicidad. Como muchos sabéis, mis gustos musicales se pueden encuadrar en cuatro: el ya comentado de 'música de radio' con el pop y algo de rock como principales baluartes, las bandas sonoras de películas (principalmente las instrumentales), la música clásica (los Mozart, Verdi, Wagner, Beethoven...) y la música de Semana Santa (cornetas y tambores, agrupaciones musicales y bandas de música). Mi intención es ir rotando sobre cada tipo de música con cada entrada que publique aproximadamente una vez al mes, aunque lo más seguro es que la de Semana Santa sólo encuentre hueco en el tiempo cuaresmal. Dicho lo cual, hoy voy a recomenzar la sección con una de las bandas sonoras que más me gustan, la de 'Parque Jurásico', siendo además esta película una de mis seis favoritas. Poco hay que decir sabiendo quién es el compositor de esta obra, John Williams, probablemente el mejor de la historia con sus 45 nominaciones a los Oscar, siendo cinco veces premiado. Curiosamente, con esta película no obtuvo uno de dichos galardones, ni siquiera estuvo nominado por la que es una de sus composiciones más conocidas; es más, la banda sonora de 'Parque Jurásico' está considerada "la mejor de todos los tiempos", pues el "toque mágico" y arreglos de sus melodías principales consiguen brindar "una sensación conjunta de alucinación y maravilla, equiparable a la de la película" (texto extraído de Wikipedia). Comparto plenamente la última afirmación, sobre todo lo de "sensación conjunta de alucinación y maravilla"; para que os hagáis una idea, cuando escucho el tema principal de esta banda sonora me entra un escalofrío por el cuerpo que únicamente me provocan ciertas composiciones y se me queda una cara como las del Dr. Alan Grant (Sam Neill) y la Dra. Ellie Sattler (Laura Dern) cuando ven por primera vez al Brachiosaurus. Inolvidable la escena del vaso de agua retumbando con el eco de las pisadas del Tyrannosaurus, o la de los Velocirraptors en la cocina cuando acorralan a Lex y Tim. Qué mejor forma de rememorarlas que escuchando las melodías más conocidas de la película:
Andrés, desde su blog Blogodisea, me ha pasado este meme en el que debo elegir los diez discos que me llevaría a una isla desierta. La única norma a seguir es que no se pueden repetir discos del mismo grupo o cantante.
Me ha costado decidirme tanto por los artistas a elegir como por sus discos, ya que yo soy más bien de canciones sueltas. Hay un poquito de todo: música en español y en inglés; solistas y grupos; hombres y mujeres; pop y rock... En fin, espero que os guste mi selección (ordenados por orden alfabético del grupo o cantante):
Alejandro Sanz - Más: el disco que consagró definitivamente a uno de los mejores cantautores españoles gracias a la canción 'Corazón partío', aunque a mí me gusta más 'Amiga mía'. Uno de los primeros discos que escuché en su totalidad.
Álex Ubago - ¿Qué pides tú?: el álbum que nos descubrió a este joven vitoriano, con canciones muy variadas, pero con una balada que cautivó a todos, 'Sin miedo a nada'.
Amaral - Pájaros en la cabeza: segundo gran trabajo del dúo formado por Juan Aguirre y Eva Amaral como vocalista, con títulos como 'El universo sobre mí', 'Marta, Sebas, Guille y los demás', 'Resurrección' o 'Días de verano', mi preferido.
Beyoncé - I am... Sasha Fierce: una de las cantantes norteamericanas más importantes de los últimos tiempos, que nos descubre su versatilidad en este disco, donde combina temas rítmicos como 'Single ladies (Put a ring on it)' o 'Sweet dreams' con otros más suaves como 'If I were a boy' o 'Halo', el mejor de todos.
Coldplay - Viva la vida or Death and all his friends: posiblemente, el mejor grupo británico de la última década. Cuenta sus trabajos por éxitos, pero éste rompió todos los esquemas y batió récords gracias al sencillo 'Viva la vida', simplemente imprescindible.
Juanes - Mi sangre: uno de los mejores solistas latinoamericanos de la actualidad y que se convirtió en estrella internacional con la publicación de este disco. Aunque fue 'La camisa negra' la canción que más sonó en las radios, yo me quedo con 'Para tu amor'.
Keane - Hopes and fears: el trabajo más completo de la banda sin guitarras, con éxitos como 'Somewhere only we know', 'Everybody's changing', 'This is the last time' y un tema con mucha fuerza, 'Bend and break'.
La Oreja de Van Gogh - El viaje de Copperpot: el disco más aclamado de la formación donostiarra, que hace unos años incorporó a Leire Martínez como vocalista tras el abandono de Amaia Montero. 'Cuídate', 'Soledad', 'París', 'Pop', 'Mariposa'... Pero, sin duda, 'La playa' es la mejor canción.
Nelly Furtado - Loose: el trabajo que dio renombre a la cantante canadiense y en el que combina varios estilos musicales, como se puede comprobar en títulos como 'Say it right', 'Maneater', 'Promiscuous', 'Te busqué' o 'All good things (Come to an end)', mi preferida.
U2 - The Joshua Tree: uno de los mejores discos de la banda irlandesa liderada por Bono, con canciones como 'With or without you', 'Where the streets have no name' o 'I still haven't found what I'm looking for ', la primera que escuché de este grupo.
Por último, paso este meme a algunos amigos blogueros para que, si tienen tiempo y ganas, lo sigan en sus respectivos blogs: Griseo Mitran, Ada, Pepe y Juan Aguarón de Blas.
Llegó el momento. Pasión, muerte y resurrección. Enormes capillas a hombros de los hombres de trono. Música celestial que marcha tras ellos. Corneta que llora al viento, fúnebre flauta que silba un lamento y tambor que retumba en los corazones malagueños. Saeta profunda y cantada con sentimiento. Pulso al cielo, suave mecida y respetuoso silencio. Nube de incienso que perfuma y sendero de cirios que alumbra. Luz eterna y luctuosa oscuridad. Carne de madera y lágrimas de cristal. Jesús prendido, azotado y condenado. Cristo nazareno, crucificado y sepultado. Salvador resucitado. Toque de campana.
Domingo de Ramos. Nuestro Padre Jesús a su Entrada en la Jerusalén malacitana, a lomos de un pollino, por el camino marcado por las palmas de las decenas de niños que nos anuncian su llegada. Brilla el radiante sol de la mañana dominical en el alegre semblante de María Santísima del Amparo, que avanza con firme paso pollinico por las calles de Málaga. Le sigue un mar de Lágrimas y Favores, sola en su caminar bajo palio, pero arropada por los miles de malagueños que bajan al centro para verla. Oración en el Huerto donde se derrama un sudor de sangre que vaticina lo que ha de suceder, al igual que su madre de la Concepción, que busca en el cielo un consuelo que no encuentra. Dos soldados escoltan a Nuestro Padre Jesús de la Soledad en el momento en el que Pedro le niega por tercera vez ante un dedo acusador; canta el gallo y su discípulo recuerda las palabras del Maestro mientras derrama lágrimas, las que se deslizan por la cara del Dulce Nombre de María. Las mujeres de Jerusalén salen al encuentro del Nazareno de la Salutación, cuyo rostro es enjugado por la Verónica, pintora del más sagrado paño. Desde la otra orilla del Guadalmedina, un crucificado nos trae Esperanza en su Gran Amor acompañado de la mejor Salud que podemos disfrutar. Traición en Capuchinos: Judas besa a Jesús y su Prendimiento desata la ira de Pedro, que le corta una oreja a Malco; a pesar de todo, el discípulo traidor encontrará el Gran Perdón de la Virgen. Ecce Homo. Así presenta Poncio Pilato a un Jesús lleno de Humildad ante el pueblo que pide su condena y una madre que suplica Merced junto a San Juan. Jesús acaba en la más cruel de las muertes, la Crucifixión, con la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad en lo más alto de la empinada Carrión. Los cánticos de la comunidad gitana alivian los latigazos que el Moreno recibe atado a la Columna y la tristeza de ver sufrir a su hijo de María Santísima de la O. Cristo crucificado junto a los malhechores Dimas y Gestas, a los que otorga el Perdón, y el pálido rostro de los Dolores del Puente que cruza su peculiar trono antequerano. Portentoso nazareno de Pasión que navega por las naves catedralicias con la ayuda del Cireneo y un Amor Doloroso que aprieta entre sus manos las lágrimas de su rostro. Objeto de burla y Coronado de Espinas a los pies de la Alcazaba a los sones del 'Gaudeamus Igitur' de los Estudiantes, pero con la Gracia y Esperanza de ser coronado junto al Padre. Devoción trinitaria para un Jesús Cautivo de túnica blanca y manos atadas que camina por el Puente de la Aurora seguido por miles de promesas y la reina de la Trinidad. El Nazareno de los Pasos cae de camino al Monte Calvario para que lo levanten a pulso en la Tribuna de los Pobres junto a la Novia de Málaga, el Rocío blanco que ilumina la noche del Martes Santo. Agonía en la recoleta San Agustín, expresivo crucificado en un mar de arbotantes y Penas que lloran la inminente muerte en un manto de flores perfumadas. El Nazareno del Perdón carga con la cruz más tiempo que ningún otro, pero no se cansa, porque la Nueva Esperanza del mejor final está por venir. Tratado como un loco por su Humillación, y Perdón que se desliza como la blanca vestidura por su hombro a la luz de la Estrella más triste que puede brillar en el cielo. Rescate en el barrio de la Victoria, donde Judas se echa una mano de arrepentimiento a la cabeza y otra a las treinta monedas de plata de la traición consumada en presencia de la Virgen de Gracia. Pilatos ha dictado Sentencia: Jesús es condenado a muerte mientras el agua se derrama por las manos del procurador romano, como el de las lágrimas de María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos. Salesiana hermandad de un Cristo de las Penas que habla con su discípulo amado para que le dé Auxilio a su bendita madre. Cofradías Fusionadas del Miércoles Santo que son un resumen de la Pasión: Azotes y Columna de nuestros pecados, Exaltación de plegarias, Ánimas de Ciegos de un Bolero que surca el cielo y San Juan que acoge al Mayor Dolor. Jesús cruza la Puente del Cedrón conducido a casa de Anás por un romano y el popular 'Berruguita' mientras una bella Paloma de ojos verdes revolotea entre infinitos arbotantes. Un penado encuentra la libertad con el perdón y la bendición de 'El Rico', por el que llora el Amor más sereno y contenido. Un reguero de Sangre emana del costado de Cristo tras la lanzada del soldado Longinos y un mar de Consolación y Lágrimas de una Virgen de manto malva inunda las calles de Málaga. Expiración que corta la respiración de los que contemplan tu perfecta anatomía y asisten al desfile de la Guardia Civil de la que eres Protector, y Dolores de una madre compungida y llena de tristeza. Dolores en su Amparo y Misericordia se queda sola a los pies de la Santa Cruz donde su hijo ha encontrado la muerte. Nuestro Señor Jesucristo, sabedor ya de que su cuerpo será entregado por Judas y su sangre derramada por los que le condenarán, celebra la Sagrada Cena con sus doce discípulos en una tarde-noche de Paz que se tornará en tragedia. El Señor de Carretería, el Nazareno de Viñeros, avanza por la curva y cofrade calle de la antigua muralla seguido por el redondeado y lloroso rostro de Nuestra Señora del Traspaso y Soledad de Viñeros. Mena es Buena Muerte y Ánimas, crucificado al que implora María Magdalena entre notas legionarias, y Soledad marinera que navega en un barco dorado. Cae de nuevo Jesús, el más 'Chiquito', buscando una Misericordia que no llega, pero volverá a levantarse con el Gran Poder que le acompaña en su camino al Gólgota. En la cruz, se encuentran los Milagros que Jesús hizo en vida y el que le despertará de una muerte ya consumada en medio de la Amargura de María, la misma que recibió una rosa del bandido Zamarrilla. El pueblo emocionado se arrodilla ante la bendición del Nazareno del Paso, que separa el brazo del madero ante la mirada de la Reina de Málaga, Esperanza Nuestra de verde romero. Madrugada y amanecer del crucificado de la Vera+Cruz, enigmático y misterioso, lleno de recogimiento. Redención de Nuestro Señor, finado en la cruz al que cantan un motete las Hermanas de la Cruz para romper el silencio del cortejo, como a los Dolores de San Juan, dulzura y tristeza en el mismo rostro. Descendimiento de Cristo en el Parque, bajo las palmeras que son testigo de las Angustias de una madre que ya no puede hacer nada por su hijo. Nuestra Señora de Fe y Consuelo recibe el cuerpo del Cristo Yacente de la Paz y la Unidad en presencia de las Tres Marías y los Santos Varones, mientras que a Santa María del Monte Calvario sólo le queda el auxilio y el cobijo que le ofrece San Juan. Del Traslado de Cristo, se encargan José de Arimatea, Nicodemo y Estéfanus, dejando delante de la cruz vacía a la Soledad arrodillada y con una mirada implorante al cielo. El Cristo del Amor, con las mejillas amoratadas, baja desde el Santuario con una Dolorosa a sus pies y con la Caridad tras la cruz coronada por golondrinas. El momento más tétrico: la Piedad, María sola con su hijo muerto entre sus brazos. Se hace el silencio para que suene la Marcha Fúnebre: el cuerpo inerte de Jesús descansa en el frío mármol del Sepulcro y la Soledad llora sin remedio con un puñal clavado en el corazón. Málaga se apaga al paso de Servitas, con la única luz de la corona de María Santísima de los Dolores y con el continuo rezo de sus siervos. Domingo de Resurrección. ¡Cristo ha Resucitado! Todas las cofradías salen al encuentro del milagro para acompañar a Jesús y a la Reina de los Cielos por las calles de la ciudad. Atrás quedó la triunfal Entrada en Jerusalén y la conmemorativa Sagrada Cena de Nuestro Señor, la última Oración de Jesús en el Huerto y la traición del Prendimiento, los interminables Azotes atado a una Columna y la más injusta Sentencia, el encuentro con la Mujer Verónica y las caídas de camino al Calvario, la ayuda del Cireneo y la Exaltación de la tierra al cielo, el Perdón al Buen Ladrón y el último aliento de Expiración, en la cruz la Buena Muerte y en los brazos de la Piedad un cuerpo inerte, y el Traslado del Señor al eterno descanso del Sepulcro. Regocijémonos porque Jesús ha vencido a la Muerte tras una larga semana de Pasión, porque Cristo ha vuelto a la vida en el milagro de la Resurrección. Por último, quisiera terminar mi particular homenaje a la Semana Santa de Málaga con un vídeo que he compuesto a partir de algunas de las fotografías que hice el pasado año, y amenizado con una de las mejores marchas procesionales jamás compuestas si no es la mejor, al menos para bandas de música, que no es otra que 'La Madrugá'. Disfruten del vídeo y de la Semana Santa de Málaga.