jueves, 25 de octubre de 2007

Odisea en la carretera



En un lugar de Málaga (Teatinos) de cuyo nombre no quiero acordarme (la ETSII), estaba yo con Javi en su despacho el viernes pasado poco antes de las siete de la tarde, y me invitó a su casa a ver una película, que sería una de las que llevaría Fran, que también estaba invitado. Yo, como no tenía pensado hacer nada importante esa noche y Fran es un experto cinéfilo (ejem), acepté la invitación de mi amigo.
Una vez que Javi terminó de trabajar, fuimos en su coche a recoger a Fran a su casa. Allí estaba él, esperando impaciente con su bolsita de películas -La guerra de las galaxias (creo que era el cuarto episodio), El bosque, Señales y Los otros-, alguna de ellas en edición coleccionista. Nos dirigíamos a la casa de Javi, y se nos ocurrió poner un poco de música para hacer más llevadero el pequeño trayecto que debíamos recorrer. Me puse a buscar una canción de las que tiene Javi en su Mp3 y que Fran no había escuchado nunca ('Because I got high', de Afroman) para que el susodicho la escuchara y se descojonara un rato, porque la cancioncita tiene lo suyo. La ponemos y a los pocos segundos se para y aparece en la pantallita de la radio: 'Good-bye'. Javi pensó, como la mayoría de los humanos haría en esta situación: 'Voy a reenchufar el Mp3 a ver qué pasa'. ¡Premio! La artimaña funcionó (la radio nos saludó con un sencillo 'Welcome') y comenzó de nuevo la canción... y se volvió a parar. La radio se despidió otra vez de nosotros. Dicen que el hombre es el único animal que cae dos veces con la misma piedra. Nosotros caímos unas cinco o seis veces. Aquello no respondía cada vez que lo reiniciábamos, parecía que la radio se estaba riendo de nosotros, cuando éramos nosotros los que queríamos reírnos escuchando la canción.

En una de esas intentonas, Javi vio que la lucecita de la batería estaba floja, con poca intensidad (yo mismo lo puedo corroborar). No le dio importancia, ya que, al parecer, desde el día anterior la intensidad del indicador de la batería variaba como le venía en gana. Total, que ya nos encontrábamos en la rotonda que hay al lado del Centro Comercial Rosaleda, y Javi tuvo una feliz idea, la misma que, nuevamente, habríamos tenido todos en tal situación: 'Voy a volver a arrancar el coche'.

El silencio que se creó cuando el coche no daba señales de vida no se me olvidará jamás. La batería se había esfumado; al menos, esa era la única conclusión que podíamos sacar. Salimos del coche para empujarlo hacia un sitio que no entorpeciera al tráfico, porque nos quedamos tirados en la entrada de una rotonda. Y allí estábamos los tres, de pie, mirándonos la cara, en medio de la carretera, viendo los coches pasar. Javi llamó a su padre para comentarle lo ocurrido. Y, ¿qué pasó para rematar la situación? Pues que entre la poca cobertura que parecía haber en el lugar en el que se encontraba el padre de Javi y la poca batería que le quedaba a Javi en el móvil, la conversación se redujo a lo siguiente: 'Papá, ¿me escuchas? ¿Estás ahí?'. Javi y yo nos pusimos a intercambiarnos las tarjetas del móvil para que llamara desde mi aparato (que tenía la batería llena), y, mientras tanto, Fran ponía un triángulo de emergencia en medio de la carretera. Y para colmo, el conductor de uno de los numerosos coches que iban pasando a nuestro lado nos dice: '¿Qué? ¿Un besito, no?'. El mundo está lleno de chalaos, para qué decir más.

La única opción que nos quedaba era que Javi se pusiera al volante y que Fran y yo empujáramos el coche para que, al ir cuesta abajo, el coche pudiera arrancar con un poco de ayuda divina, que era lo que nos hacía falta. Y eso hicimos. Aprovechamos un momento en el que no pasaba ningún coche y empujamos todo lo que pudimos. Recogí el triángulo y fuimos en busca de Javi, que suponíamos que habría tomado el primer desvío que se hubiera encontrado. Pero bajamos toda la cuesta hasta la altura de La Rosaleda... y Javi no estaba allí. No sabíamos si el coche había resucitado y o si había cogido una velocidad tal que había viajado en el tiempo o yo qué sé qué. Fran llamó a Javi (a la tarjeta de Javi que se encontraba en mi móvil) para preguntarle dónde estaba. El coche había resucitado, y eso era lo más importante, y estaba dando vueltas en la rotonda en la que nos habíamos quedado tirados. Ahora, a subir la cuestecita. Allí estaba Javi, dando vueltas como un tonto si no fuera por todo lo que nos había sucedido. Nos montamos en el coche y retomamos el camino. No se nos volvió a ocurrir encender la radio, sería de locos. Afroman nos dio la tarde, y no queríamos que nos diera también la noche en mitad de la autovía.

Pero esta turbulenta historia no termina aquí. El final es, si cabe, mejor. Mis palabras no están autorizadas a continuar el suceso que tuvo lugar minutos después, ya que el sujeto protagonista es un amigo, y si cuento lo que no debo contar, él podría perder la reputación que se ha ganado los últimos años. Yo le invito a que, si no le importa contar lo que le ocurrió, escriba las últimas líneas de una historia que podría ser llevada al cine, como la del tío del pendiente del anuncio de Telefónica, que, gracias a su blog, se hizo famoso y se puso a firmar autógrafos a japoneses.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

P.D.: al final, llegamos a casa de Javi y vimos 'Señales'.

8 comentarios:

DarkDragon dijo...

Jajajaja..a quien se le ocurre parar el coche viendo que la batería se esta "muriendo".

Yo ya cambie muchas veces la batería de mi coche pero nunca llendo de viaje...:P

Saludos.

Toshiyano dijo...

Jajajaja. ¡Dios, este suceso quedará para siempre en mi memoria!

La pechá de reir que me pude dar fue poca... Y después, Rafa con el triángulo en la mano mientras buscábamos a Javi después de empujar el coche... Todo el mundo lo miraba intrigado: "¿Qué hace este muchacho con un triángulo por la calle? ¿Se habrá tomado en serio eso de que siempre hay que llevarlo encima...?"

También estuvo muy bien la pizza de salmón y gambas y la de cuatro quesos a la que Javi nos invitó. Y bueno, la peli, ¡peliculón! (ya la había visto unas cuatro o cinco veces)

Muy buena noche, sí :)

Ada dijo...

Qué lástima no haber podido compartir esta historia con vosotros... A pesar de que mi historia también es un poco mítica (sólo imagináos a Uldunu bailando sex bomb), la vuestra tuvo que ser pa mearse de risa...

Mariscal dijo...

jajajajajaj que cosas os suceden.... por qué mi vida es tan sosa??? :(
Voy a tener que quedar más a menudo con vosotros :P

Knagisa dijo...

Bueno, en mi defensa he de alegar que el indicador "de la batería" es el típico indicador de fallo eléctrico del coche y que en caso de fallo electrico (quedarse sin batería por ejemplo) debería encenderse. Pero no lo hizo, el indicador simplemente mostraba un leve tono rojizo al que no le di importancia (podía ser simplemente un reflejo de algun otro indicador del cuadro). Durante el viaje (tras el "empujón") la luz que se encendía y apagaba a voluntad.

Aclarado ésto (no soy tan tonto como parece :P) creo que es mi deber terminar esta historia.

Resulta que, debido a la inmensa cantidad de agua que acostumbro a ingerir durante mis horas de trabajo y aún habiendo evacuado antes de salir de la facultad, de camino a casa de Fran (mucho antes del "reinicio" del coche) le comenté a rafa que comenzaba a sentir necesidad de ir al servicio, no obstante sabía que podría aguantar sin dificultades hasta llegar a mi casa (aún no sabía los acontecimientos que se iban a suceder con posterioridad).

Durante el tiempo que el coche estubo parado no reparé en la necesidad comentada anteriormente, fué cuando volví para recoger a Fran y Rafa cuando, al estar sentado, me di cuenta de que mi vejiga estaba completamente llena.

Podeis imaginar el cachondeito de Fran y Rafa en dicha situación, el camino hasta mi casa sí que fue una odisea (al menos para mí), no dejaba de aflojarme el cinturón de seguridad ya que estaba literalmente "a punto de reventar". Sólo pensaba en llegar a mi casa los más rápido posible para poder evacuar a gusto.

Finalmente a unos 500 metros de mi casa me dí cuenta de que realmente iba a reventar si no evacuaba de inmediato y sólo pensar en subir las escaleras de mi casa me ponía enfermo, por lo que estacioné el vehiculo en las proximidades de una construcción y evacué junto a un desnivel del terreno.

Volví al coche con una cara de satisfacción que sólo puede ser descrita por los allí presentes y reanudamos el camino a mi casa sin más altercados.

Como veis en realidad era una tontería pero Rafa sabe cómo hacer que la gente, quizá guiada por el morbo, visite su blog para descubrir el "gran secreto" de aquella noche :D.

Espero que este final no os haya decepcionado mucho y sigais visitando este fantástico blog durante mucho tiempo.

Un saludo,
Javi

Rafalillo dijo...

Muy bien dicho Knagisa, este blog es simplemente fantástico. Me alegro de que hayas terminado esta historia. Esperemos que Spielberg eche una ojeada por aquí y nos llame xD.

kuki dijo...

Me he reido bastante leyendelo así que vivirlo a tenido que ser lo más.
Reconozco que sabes como engachar a tu blog.
Por cierto, me intriga saber ¿solo había pizza para cenar?

Rafalillo dijo...

Yo no cené pizza, lógicamente, aunque es una de las cosas que tengo que probar este año. Y la verdad es que no me acuerdo de lo que cené, pero algo que me gustara seguramente.