lunes, 9 de marzo de 2009

Viaje a Italia: día 2

Lunes, 16 de febrero de 2009

8:00
Ya era hora de ponerse en pie; no obstante, yo aguanté un poco más en la cama a la espera de que los demás terminasen en el baño. Por cierto: ¡qué calor pasé esa noche! El día anterior ya me di cuenta de que la temperatura del piso no tenía nada que ver con la de la calle, pero para nada me esperaba que iba a dormir casi destapado toda la noche.
Cuando el baño quedó libre, me duché. Después, en compañía de Leti, desayuné pan con aceite (ni por asomo como el que me como en Málaga) y un ColaCao, que, como de costumbre, tardó siglos en disolverse en la leche. A continuación, fui a la habitación a cambiarme de ropa y prepararme para visitar el monumento más importante de Milán: el Duomo.
A las 9:45h, Leti, con su mapa de la ciudad y un diccionario Italiano-Español, y yo, con mi cámara, bajamos a la calle para coger el 61, pero poco duramos en el autobús, una parada concretamente, porque a Leti se le olvidó la cartera en casa, así que volvimos al piso. Como podéis suponer, nos montamos gratis en el bus; total, por una parada...

10:15
Nos bajamos en San Babila y tiramos, al igual que ayer, por la Vía Vittorio Emanuele II para llegar a la Piazza del Duomo. De nuevo, me hice varias fotos con la Catedral de fondo, aunque esta vez de día; a continuación, entramos en la que es la segunda catedral católica más grande del mundo, después de la de Sevilla.
Lo primero que me impresionó del interior fueron las cinco naves de las que dispone, cuando la costumbre es tener sólo tres, por lo que se entiende su gran tamaño; además, las columnas de la nave central eran altísimas y la pared estaba, en su mayor parte, compuesta por enormes vidrieras.
Por lo demás, el Duomo por dentro es más o menos como el resto de las catedrales: capillas en las naves laterales con imágenes de vírgenes y cristos, altares con esculturas y pinturas de gran calidad, varios sarcófagos en memoria de algunos arzobispos de Milán, etc. Detrás del altar mayor, destacan la sillería del coro y los dos órganos que se levantan a los lados, además de varios cuadros de un tamaño considerable, y, justo encima del altar, colgando del techo, un crucificado (no entiendo por qué está ahí).
Antes de bajar al mausoleo del Duomo, nos topamos con la obra más importante de la catedral: la estatua de San Bartolomé, que impresiona bastante al verlo (nadie diría que representa a un santo). En el mausoleo, nos encontramos con las tumbas de otras personalidades religiosas y el Tesoro del Duomo, una pequeña habitación donde se conservan varios objetos de gran valor, como coronas, tapices, cálices, etc.

11:15
Tras ver el interior del Duomo, salimos y nos acercamos a la puerta de acceso para subir a la terraza de la catedral. Optamos por subirla a pie en vez de coger el ascensor, que era más caro; a pesar de la gran altura del templo, la subida no se nos hizo muy pesada, al contrario de lo que yo esperaba, aunque hay que reconocer que, cuando llegamos a la primera terraza, tuvimos que parar un momento y coger un poco de aire.
En esta azotea, ya se podía contemplar de cerca la gran cantidad de pináculos y chapiteles que caracteriza al Duomo, todos ellos rematados con estatuas; también se podían apreciar las gárgolas que adornan la fachada, además de los múltiples arcos de estilo gótico que caracterizan a la catedral. La verdad es que no me extraña que se haya tardado casi 600 años en construir el Duomo, porque es increíble el nivel de detalle con el que están esculpidos todos los elementos que he mencionado hasta ahora.
A la altura de la fachada principal, justo antes de las escaleras que nos llevarían a la azotea superior, teníamos a nuestra derecha el imponente arco de entrada a la Galleria Vittorio Emanuele II, y aproveché para hacerme algunas fotos. Ya en la terraza principal, lo más alto que se podía subir, podíamos contemplar la ciudad de Milán y distinguir algunos de sus edificios más característicos (la cúpula de la Galleria, el estadio San Siro, el Castello Sforzesco, algunos rascacielos...), además de la Piazza del Duomo. Desde esta terraza, se puede observar el punto más alto de la catedral: la aguja Madonnina, que se erige hasta una altura de más de cien metros y que luce en su cima una estatua dorada de la Madonna.

12:00
Ya en la Piazza del Duomo, hice unas cuantas fotos a la Catedral (sí, lo sé, le habré hecho ya lo menos veinte, pero es que dan ganas de hacer más :P), a la Galleria y a la estatua ecuestre de la plaza, que estaba llena de palomas. A continuación, tiramos por Vía Orefici y Vía Dante, dos calles muy concurridas y llenas de todo tipo de comercios: tiendas de ropa, librerías, restaurantes...
Al final de la Vía Dante, llegamos a una fuente que se encuentra a la entrada del Castello Sforzesco, llamado así por quien lo reconstruyó, Francesco Sforza. Más que un castillo parecía una fortaleza, porque prácticamente es una muralla flanqueada por varias torres, destacando entre ellas la que se encuentra a la entrada y que podéis ver en la imagen, la Torre del Filarete.
Nada más entrar al patio principal del castillo, Leti y yo fuimos invadidos por un par de inmigrantes (africanos diría yo por el color de la piel) que nos ofrecían una pulsera a cada uno, pero les dijimos que no; no obstante, ellos siguieron insistiendo, incluso se prestaban a ponérnoslas, aunque yo sabía que, si me la ponían, les iba a tener que pagar por la pulsera, como ya me advirtió Leti en la Piazza del Duomo, donde había también mucha gente intentando timar a los turistas principalmente. Me chocó bastante que uno de ellos me preguntó si yo era africano (¿?), no sé qué pretendía con esa pregunta.
Tras librarnos de ellos, estábamos ya en el patio principal del Castello, donde se podían ver algunas columnas semi derruidas, estatuas y un foso con piedras esféricas amontonadas, lo que, unido al aspecto del interior del castillo, refuerza mi teoría sobre que se parece más bien a una fortaleza. En el segundo patio, más pequeño, un poco más de lo mismo, además de un estanque y algunas placas conmemorativas de ciertos personajes italianos, entre ellos Francesco Sforza.
Nada más salir del Castello Sforzesco, llegamos al Parco Sempione, un parque bastante grande por el que estuvimos paseando un rato. Al comienzo, había varios carricoches que, supongo, estarían operativos por la tarde, que es cuando más público infantil debe haber en el parque. Un poco más adelante, había un pequeño lago con muchos patos y otras aves que nunca había visto (se parecían a los cuervos, pero un poco más grandes); además, el castillo también se reflejaba en él, por lo que aproveché para tomar algunas fotos.

13:00
Volvimos al Castello y nos detuvimos un poco viendo los restos que había en el patio principal: columnas, arcos, estatuas, etc. Tenía pensado visitar también uno de los museos que tiene el castillo, ya que allí se encuentra la última escultura de Miguel Ángel, la Piedad Rondanini, pero los lunes estaba cerrado, así que lo dejamos para otro día de la semana; no obstante, al final no acabé yendo. De todas formas, en Roma iba a ver obras más importantes de Miguel Ángel, por lo que no me importó mucho.
De regreso a la Catedral, tiramos por Vía Dante y Sottovia Mercanti, hasta llegar a la Piazza del Duomo. Después, entramos en la Galleria Vittorio Emanuele II, que estaba llena de gente, aunque en las tiendas no se veía mucho movimiento. Al salir de la Galleria, llegamos a la Piazza della Scala, donde me hice una foto con el famoso teatro como fondo.
Allí, esperamos a que llegase David, ya que habíamos quedado con él para ir a comer al Pastarito Pizzarito, un restaurante especializado en pasta y pizza, como podéis suponer, que estaba a apenas dos minutos de la Scala. Cuando llegamos a dicho restaurante, a las 14:20 más o menos, ya le quedaba poco para cerrar, y es que en Italia, al igual que en casi toda Europa, acostumbran a almorzar más temprano que en España. Nos pedimos un plato para cada uno y, además, compartimos una pizza entre los tres.

15:30
Después de una copiosa comida, lo mejor que podíamos hacer era andar para bajar el almuerzo. David y Leti me recomendaron ir a Navigli, una zona a las afueras del centro donde hay un canal artificial, así que nos dirigimos hacia allí. En la Piazza della Scala, a la altura de la entrada a la Galleria, nos topamos con un montón de gente agolpada, ya que había dos mujeres colgadas de un edificio y caminando sobre él. No me preguntéis qué es lo que estaban haciendo porque no se me ocurre ninguna explicación.
Tras cruzar la Galleria Vittorio Emanuele II y la Piazza del Duomo, cogimos por Vía Torino para seguir después por Corso di Porta Ticinese. Al principio de esta calle, paramos para entrar en la Basílica de San Lorenzo Mártir, que se encuentra en una pequeña plaza en la que destacan una larga hilera de columnas y arcos y una estatua de Constantino. Dentro de la basílica, de forma circular en vez de formar una cruz latina, vimos, aparte de varios cuadros, altares y tumbas, un fresco con la Última Cena, muy parecido al famoso de Leonardo da Vinci, que se encuentra, precisamente, en una iglesia de Milán, pero que no visité porque hay que pedir cita previa con bastante antelación. Al final de Porta Ticinese, llegamos a Navigli, con el canal que me habían comentado David y Leti. El sitio la verdad es que no está nada mal para darse un paseo y pararse a ver cómo se reflejan los edificios en el agua. No son los canales de Venecia, pero algo es algo.
Ya eran casi las cinco de la tarde, así que cogimos el metro en una parada que había allí cerca para, después, coger un autobús que nos llevaría a un Media World (el Media Markt, que allí se llama de otra forma), ya que David tenía que comprarse una batería para su cámara, pero no encontramos ninguna a buen precio; justo al lado, había un Esselunga, un supermercado tipo Mercadona, donde compramos, entre otras cosas, pan y embutido, ya que nos íbamos a llevar bocadillos a Roma. Con la compra ya hecha, nos fuimos al piso andando, ya que no estábamos muy lejos.

18:30
Nada más llegar al piso, David y yo nos pusimos a mirar, con ayuda de Google Maps y de la Wikipedia, los monumentos más importantes de Roma, con el fin de trazar la mejor ruta para andar lo menos posible y ver todo lo que diera tiempo en un día. En mi casa, antes de ir a Milán, ya había planeado por encima el viaje a Roma, lo que nos sirvió como guía para estimar el tiempo que íbamos a tardar en visitar los diferentes monumentos de la capital italiana. Eran tantos sitios que ver que tuvimos que no tuvimos más remedio que escribir una lista para no olvidarnos de nada.
En principio, la ruta que fijamos fue más o menos la siguiente: el Moisés de Miguel Ángel, el Coliseo (verlo por fuera), entrar en el Foro Romano, Piazza Venezia, el Panteón (o 'Partenón', como decía David :P), Piazza Navona (estimamos llegar aquí sobre las dos de la tarde para comernos los bocatas), Ciudad del Vaticano (entrar a la Basílica de San Pedro), Ara Pacis, Piazza del Poppolo, Piazza di Spagna, Fontana di Trevi, y volver por Piazza Venezia hasta el Coliseo, para verlo iluminado. Lo único interesante que nos íbamos a perder, en principio, era la Capilla Sixtina (donde están los famosos frescos de Miguel Ángel), ya que suele haber mucha cola para entrar y hay que ver el Museo Vaticano entero, y en un día no da tiempo a mucho más.

20:00
Con el viaje a Roma ya planificado, me puse a escribir en el blog una prueba de cifras y después hablé con mis padres por el Skype. Después, David llamó a la centralita de taxis para que nos recogiera uno a las cuatro de la mañana, porque el avión salía a las 6:30 y el aeropuerto estaba a más de 50 km de Milán.
Cenamos prontito y sobre las 21:30 ya nos estábamos acostando, porque a las tres de la mañana teníamos que estar en pie para hacer los bocadillos y coger el taxi. Lo dejamos todo preparado (mi cámara y la de David, los billetes del vuelo, la lista de sitios que ver en Roma, etc) y nos pusimos unas cuantas alarmas para no andar con prisas al levantarnos.

Dentro de unos días, os contaré mi intensa visita a Roma ;)

3 comentarios:

Letuchi dijo...

Sipiiiiiiii, eso es Milano, Duomo, Castello y la Scala jejejeje, Roma será mucho mas largooo, miedo me da Rafaaaaaa...hay que sintetizar jajajaja

Toshiyano dijo...

Una cosa me ha quedado clara de esta entrada: Rafa es africano :p

Rafalillo dijo...

Leti: Roma ya lo he empezado a redactar, pero con tanto trabajo y prácticas y... Todavía hay que esperar unos días para ver una de las mejores entradas (y más largas) que voy a escribir.
Fran: sí, lo reconoco, soy africano, lo que pasa es que hice igual que Michael Jackson, que me cambié el color de la piel para disimularlo.

Muchas gracias a los dos por vuestros comentarios ;)