lunes, 21 de septiembre de 2009

No por mucho rematar se ganan los partidos

El Málaga cayó derrotado el pasado sábado por 1-2 en La Rosaleda frente al Rácing de Santander, más certero de cara al gol que los blanquiazules, quienes remataron mucho más a puerta, pero sin éxito.
En los primeros minutos del partido, se vieron dos buenas ocasiones, una por cada equipo: primero, Geijo aprovechó que Weligton calculó mal su despeje para controlar el balón y enganchar un disparo que cruzó demasiado al segundo palo; poco después, un saque de banda en largo de Manolo es cabeceado por Valdo a la escuadra, hasta donde tuvo que estirarse Toño para lograr atajar el esférico. Los siguientes minutos del encuentro fueron bastante aburridos, con muchas imprecisiones por parte de los dos equipos, aunque el Málaga fue el que más intentó llegar al área rival, como demuestran dos remates malogrados por Obinna y Baha en una jugada colectiva y en un córner, respectivamente. El Rácing avisó con un cabezazo de Munitis que rozó el palo antes de lograr el primer tanto de la tarde: Geijo recibe en la frontal del área y encuentra un pasillo para pasarle el balón a Arana, que bate por bajo a Munúa (0-1). El Málaga dispuso de una gran ocasión en las postrimerías del primer tiempo con una espectacular volea de Manolo tras un rechace de un córner que se marchó lamiendo la madera. El árbitro llevó sin excesivos problemas el partido y apenas tomó decisiones incorrectas.
La segunda mitad comenzó con un Málaga lógicamente volcado en busca del empate. Lo intentó de todos los modos, pero siempre sin ver puerta: Duda, con un fuerte disparo casi sin ángulo; Obinna, que ni tiró ni centró cuando ambas opciones era igual de idóneas; Edinho, cuyo remate se marchó a pocos metros del marco, etc. El gol sólo pudo llegar a balón parado, cómo no, con una falta directa magistralmente ejecutada por Duda ante la que un petrificado Toño nada pudo hacer (1-1). La alegría duró poco, apenas diez minutos, los mismos que restarían para el final del partido: una falta sacada por Lacen desde la banda izquierda encontró la cabeza de Morris, que, sin oposición en el segundo palo, consiguió el segundo tanto de los racinguistas (1-2). Los locales volvieron a la carga con el objetivo de salvar un punto de su estadio, pero los intentos de Forestieri, Apoño y la melé final que tuvo lugar en el último minuto del descuento, en la que todos remataban pero siempre con un jugador en la trayectoria del balón, no dieron su fruto.
Tras tres jornadas de competición, el Málaga se sitúa en undécima posición con una victoria y dos derrotas. Esta semana, hay partido el miércoles en casa del Espanyol a las ocho de la tarde, y, el sábado a la misma hora, tocará recibir al actual campeón de liga, el Barcelona.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Qué les pasa a los hombres

Ayer por la noche fui con Jose a los cines del Eroski para ver 'Qué les pasa a los hombres', una comedia romántica protagonizada por Ben Affleck (Neil), Ginnifer Goodwin (Gigi), Jennifer Connelly (Janine), Jennifer Aniston (Beth), Drew Barrymore (Mary), Scarlett Johansson (Anna), Kevin Connolly (Conor), Justin Long (Alex) y Bradley Cooper (Ben).
Gigi es la típica chica que espera ansiosa a que el chico con el que tuvo su última cita le llame para quedar de nuevo y saber si realmente le gusta a él; Conor no parece que vaya a ser ese hombre, ya que él suspira realmente por Anna, pero, a pesar de que se conocen de hace tiempo, nunca acaban de dar el primer paso. Gigi busca apoyo en Alex, el dueño del local que suele visitar para conocer futuribles parejas, y en sus dos amigas Beth y Janine, que tampoco se sienten del todo afortunadas en el terreno amoroso. Beth vive con su novio Neil desde hace ya varios años, pero el problema es que él no cree en el matrimonio y ella sólo piensa en dar el 'sí quiero'; por su parte, Janine se encuentra inmersa en un matrimonio monótono en el que Ben, su marido, acaba rendido por los encantos de Anna, quien también siente una gran atracción por él, aunque sabe que está casado. Por último, Mary, la amiga de Anna, cuando parece que acaba de encontrar al hombre de su vida, se da cuenta de que realmente no lo es.
La película fue una enorme decepción. Estaba claro que no iba a ser una obra maestra, pero me esperaba que fuera bastante entretenida, sobre todo sabiendo el gran reparto que la protagoniza. Uno de los problemas que le he visto ha sido realmente ése: que todos los actores sean principales en el film hace que, a veces, todos se conviertan en secundarios, lo que hace que la trama pierda intensidad; bien es cierto que las auténticas protagonistas son las mujeres, pero, quizás por ello, la película también podría haberse llamado 'Qué les pasa a las mujeres'. Falta mucha complicidad en varias de las relaciones que surgen en la pantalla y el argumento, a mi gusto, es bastante plano y predecible. Si queréis perder casi dos horas y media de vuestra vida y los euros que cuesta una entrada, ésta es una de las mejores opciones que hay hoy en la cartelera.

martes, 15 de septiembre de 2009

Campeones del Trivial Celtic Cross

Tras casi dos años yendo, el viernes pasado quedé campeón del 'Trivial Celtic Cross' junto con varios amigos míos, y cuando digo varios digo muchos, ya que nuestro grupo lo formábamos unas quince personas: Jose, Miguel, Pepe, Isra, María, Noelia, Esteban, los hermanos de Jose y algunos amigos suyos.
Esta vez, tampoco fue Gustavo el que dirigió la partida, ya que se había ido de casa rural, así que le tuvieron que sustituir por esa noche. Al igual que la última vez que quedé tercero en este Trivial, la mecánica del juego varió un poco, ya que cada bloque estaba identificado por una temática y, por ejemplo, no habría ningún acertijo ni preguntas extra como suele hacer Gustavo. El primer bloque era sobre geografía e historia, y la verdad es que estábamos seguras de casi todas; lo mismo que en el siguiente, de arte y espectáculos, en la que sólo la última de las preguntas se prestó a la discusión entre los integrantes del grupo. A continuación, el director del juego pasó a recoger las hojas de respuestas de los participantes para corregir las respuestas.
Como éramos muchos en el grupo, nos tuvimos que quedar fuera del pub, pero tuvimos la suerte de que una pareja dejó una mesa libre para entrar y sentarnos todos juntos, aunque un poco apretados. Al momento, nos llegó la primera corrección de la noche y no nos fue nada mal, ya que sólo fallamos dos, precisamente donde teníamos dudas, aunque las correspondientes respuestas correctas las propusieron algunos de los componentes del grupo, por lo que también las podríamos haber acertado. El siguiente bloque de preguntas fue sobre ciencia y deportes; con las de ciencia no hubo problemas (y, además, una de las que sabíamos valía dos puntos), pero las relacionadas con el deporte generaron muchas dudas y, como cada uno daba una respuesta diferente, me encargué de escribir las que yo pensaba, que para eso era el jefe del grupo y el que había avisado a todos para que vinieran a jugar. El bloque de imágenes fue muy asequible, aunque una de ellas no la teníamos muy clara, pero me guié un poco por mi intuición y, al final, acabaríamos acertándola; por último, el jeroglífico fue casi instantáneo, no hubo que pensar mucho.
La penúltima corrección fue bastante bien: sólo un error en una de las preguntas de deportes. La cosa pintaba muy bien, pero teníamos que rematar la faena con el bloque de música, que no se nos suele dar muy bien; por suerte, pusieron música clásica, que me gusta bastante, al igual que María. A mí me sonaban (nunca mejor dicho) las cinco composiciones, más o menos como a mi compañera de grupo, y, salvo en un par de ellas, no tuvimos muchas dudas, aunque confiábamos en tener todas bien. Pero qué sorpresa nos dimos cuando nos corrigieron las respuestas y sólo teníamos una bien. María y yo no tardamos en protestar, ya que estábamos totalmente seguros de que por lo menos una de las que nos habían puesto mal estaba bien; es más, yo me jugaba un suspenso en el examen que hice ayer a que mi respuesta era la correcta, y, teniendo en cuenta que la de ayer ya era mi cuarta convocatoria y, por lo tanto, la penúltima posibilidad para aprobar la asignatura, podéis suponer que estaba más que seguro de lo que decía.
Lo más curioso de todo es que el director del juego pasó a decir las supuestas respuestas correctas para, seguidamente, afirmar que no estaba seguro de que los compositores que había dicho fueran los autores de las obras que acababa de reproducir; ante nuestra insistencia, no tuvo más remedio que recoger de nuevo todas las hojas de respuestas. Al rato, nos llegó la recorrección del bloque de música, y ahora sí que concordaba un poco más la cosa: sólo un fallo y en una de las que teníamos dudas. En total, 23 puntos de 27 posibles. Si por lo menos no hacíamos podio, es que el resto de grupos eran superdotados.
Tras decir quiénes eran los compositores correctos, pasó a detallar el podio de la noche. En tercera posición, empataron dos grupos a 22 puntos, y en segunda posición, otros dos a 22'5, por lo que nosotros, que nos hicimos llamar 'El grupo más grande jamás contado' (ya podéis deducir por qué), nos convertimos en los ¡¡¡ganadores del 'Trivial Celtic Cross'!!! El premio que nos correspondía era una botella de cava, con la que brindamos todos. A mí no me van las bebidas alcohólicas, pero el cava nunca lo había probado; solamente bebí un sorbo y no me gustó nada, así que lo dejé para el que quisiera terminar la noche más contento todavía.
Algunas de las preguntas del pasado viernes fueron las siguientes:
  • ¿Qué filósofo de la Edad Media escribió la Summa Theologica, donde se describían cinco maneras para demostrar la existencia de Dios?
  • ¿Qué palacio mandó construir en París el rey Luis XIV?
  • ¿Qué continente tiene más países?
  • ¿Cómo se llama el actor que interpreta al Doctor House?
  • ¿Qué poeta nicaragüense tiene un busto en la zona sureste del Parque de Málaga?
  • ¿Dónde murió Manolete?
  • ¿En qué época pictórica alcanzó su madurez la técnica del claroscuro?
  • ¿Qué político y científico estadounidense inventó el pararrayos?
  • ¿Cuáles son los seis gases nobles?
  • Teniendo en cuenta que Plutón ya no es considerado un planeta, ¿cuál es el más alejado del Sol?
  • ¿Qué país ha ganado el último Seis Naciones de rugby?
  • ¿Qué dos tenistas españoles han ganado el US Open de tenis?
Por primera vez gano en el 'Trivial Celtic Cross', aunque, para mí, la auténtica primera vez será cuando Gustavo sea el que haga las preguntas y anime el juego, porque, para mi gusto, el sustituto del viernes no me gustó mucho, sobre todo porque se enrollaba mucho en cada pregunta y por la confusión que generó al final de la partida sin ni siquiera saber con seguridad las respuestas del bloque de música.
Para terminar y, de paso, celebrar este primer triunfo, os dejo con la 'Pequeña Serenata Nocturna' de Mozart, con la que me atreví a jugarme un suspenso en el examen de ayer; y el caso es que me ha salido bastante bien, así que parece que el premio está garantizado. Disfrutad de esta obra maestra ;)

domingo, 13 de septiembre de 2009

Viaje a Italia: día 4

Miércoles, 18 de febrero de 2009

10:30
El despertador suena y sólo me entran ganas de apagarlo y seguir en la cama, pero no he venido a Italia a dormir, así que no tardé mucho en levantarme. A pesar de todo, estaba muy cansado por todo el tute que nos dimos el día anterior, y prueba de ello es que los pies todavía me dolían un poco y que los ojos los tenía casi cerrados, pero no sé qué es lo que tienen las duchas que te dejan nuevo. Ya más despierto que hace un rato, me puse a desayunar con David, que se levantó a la par mía. Mientras nos preparábamos para ir a San Siro, se despertó Leti, que, por lo que se veía, estaba más cansada que nosotros. Sin olvidarme de mi cámara, compañera inseparable de este viaje, David y yo salimos a la calle y cogimos el 61.
Por cierto, que esa noche ya dormí algo más fresquito, casi destapado y en manga corta, porque, como os comenté en la entrada correspondiente al lunes, en el piso hacía bastante calor.

11:45
Nos bajamos en San Babila y, allí mismo, cogimos el metro que nos llevaría hasta la parada de Lotto Fiera, la más cercana al campo de fútbol. Tras andar unos veinte minutos por una larga avenida, llegamos a San Siro. Yo ya había visto el estadio en muchas fotos, pero, aún así, no dejó de sorprenderme la forma y la silueta tan particular que lo caracteriza.
Era una pena no haber podido ir el domingo al encuentro Inter-Milán, el derby de la ciudad, y es que las entradas se agotaron en cuanto las pusieron a la venta. Me hubiera encantado presenciar un partido de fútbol fuera de España y de este nivel, con dos de los mejores equipos de Italia disputándose el título liguero; además, en las filas del Milán estaba Kaká, para mí, el mejor jugador del mundo, pero se encontraba lesionado y no pudo jugar, así que no me importó demasiado perderme el partido.
Le dimos la vuelta al estadio hasta llegar a la puerta de entrada, la número 14. Allí se encontraban dos guardas que nos dijeron (en italiano, y, más o menos, lo entendí) que hasta las dos de la tarde no podríamos visitar San Siro, ya que el Inter de Milán estaba entrenando a puerta cerrada, por lo que no podía pasar nadie. Esto conllevaba que llegaríamos al piso bastante tarde para comer, sobre las cuatro o así; tras pensar unos minutos, decidimos esperar la hora larga que quedaba.
La zona en la que se ubica el campo de fútbol está bastante alejada del centro de la ciudad, por lo que poco o nada había para matar el tiempo. Lo único destacable de los alrededores era un hipódromo que se encuentra a apenas dos minutos del estadio; en la entrada, se encontraba una gran estatua de bronce de un caballo, a la que hice la foto que acompaña a estas líneas. El resto del tiempo estuvimos sentados en unas sillas de plástico que había sueltas junto a un quiosco o bar que, supongo, sólo abrirá cuando hay partido, porque por allí prácticamente no pasaba nadie. Mientras rememorábamos algunas de las anécdotas del día anterior, en el que estuvimos en Roma, y los lugares que visitamos, me llamó mi padre al móvil, y le dije que estaba un poco cansado del viaje y que todavía quedaba un rato para poder ver San Siro.

14:00
Pasó la hora larga que nos quedaba por delante y nos volvimos a dirigir a la puerta 14, donde ya había unas cuantas personas esperando. Nada más entrar en el museo, compramos nuestra entrada (12'5 euros), que nos permitiría visitar el estadio y el propio museo. Al momento, llegó una chica, que nos guiaría a nosotros y al resto de personas que también estaba allí durante toda la visita; tras presentarse y preguntarnos por el idioma que preferíamos que hablase (inglés o italiano, aunque no me acuerdo cuál eligió el grupo de gente que éramos), iniciamos la visita.
Pasamos por los pasillos interiores hasta llegar a uno de los fondos a pie de césped. La guía nos comentó que el estadio tiene dos nombres: Giuseppe Meazza, ex-jugador de los dos equipos de la ciudad, y por el que suelen referirse los aficionados del Inter; y San Siro, el nombre primitivo y el usado normalmente por los tifosi del Milán. También nos detalló que el césped, debido a las frías temperaturas de la ciudad, suele quemarse, por lo que, cada año, lo cambian hasta en tres ocasiones; este dato me sorprendió bastante, ya que no tenía ni idea de eso. A continuación, accedimos a la tribuna principal del estadio, y allí la guía explicó que, en el fondo donde las sillas son azules, se sientan los aficionados del Milán, mientras que en el otro, de color verde, son los asientos de los ultras del Inter, cosa que tampoco sabía. Hicimos unas cuantas fotos casi a pie de campo, en el palco, de todo el graderío...
Tras estar paseando unos minutos por la grada, la chica nos llevó al interior del estadio, concretamente a la zona mixta, donde los jugadores son entrevistados después de cada encuentro. La visita incluía la visita a los vestuarios del Milán y del Inter, pero, como estos últimos acababan de usar el suyo tras el entrenamiento, sólo fuimos al de la escuadra rossonera. Entre otros detalles, la guía nos señaló el lugar donde se sientan los jugadores brasileños del equipo, entre ellos, Kaká, así que no dudé en hacerme una foto en su sitio; además, en la pizarra del vestuario, todavía podían verse algunas de las indicaciones del entrenador del último partido que se disputó en San Siro, el Inter-Milán que antes comenté y al que no pude acudir. A continuación, salimos de nuevo a la grada principal y, tras unos minutos en los que pudimos contemplar otra vez el estadio (no sé por qué, pero por la tele siempre parecen más grandes), volvimos a la bocana por la que entramos para ir al museo.
En la puerta del museo, se informaba a los visitantes de que estaba prohibido grabar y hacer fotos, pero yo no suelo hacer caso de esas normas, así que me coloqué mi cámara réflex encima de su maletilla disimulando lo máximo posible. Le hice una foto a una camiseta del Milán que había enmarcada, pero la chica que antes nos guió por el estadio me llamó la atención y me pidió que apagase la cámara. Yo no le hice ni caso, y, cuando pasaron unos minutos y ya no estaba mirando, me atreví con otra foto; no sé cómo, la chica se dio cuenta y se puso seria, y me obligó a guardarla. En el museo, pudimos ver una gran colección de objetos relacionados con el Milán y el Inter: trofeos, camisetas y botas de algunos de los mejores futbolistas de ambos equipos, banderas, balones, fotografías, recortes de periódicos... Además, de vez en cuando, nos topábamos con estatuas a tamaño real de jugadores míticos del Milán y del Inter, como Baresi, Maldini, Van Basten, Suárez, Meazza, Matthäus, Rummenigge o Gullit. Por último, casi al final de la visita, entramos en una pequeña sala donde se proyectaban imágenes de ambos equipos, de la evolución del estadio desde que se empezó a construir hasta ahora, etc.
Al salir del museo, nos dirigimos a la tienda oficial que se encuentra en el mismo estadio, donde se puede comprar cualquier vestimenta o producto de los dos conjuntos: camisetas, pantalones, chándals, balones, bufandas, banderas, gorras, pósters, calendarios, etc. Yo estaba buscando un polo de la colección que tenía Kaká cuando, por entonces, jugaba en el Milán, pero allí no lo veía por ningún sitio; David me comentó que, en el centro de la ciudad, había otra tienda donde quizás podría encontrar lo que buscaba, así que dejé pendiente para comprarlo otro día. Realmente, a mí me gustaría haber comprado la camiseta del Milán con el nombre de Kaká y su dorsal impreso, pero me parecía excesivo pagar más de 80 euros por ella; me conformé con hacerme una foto con dicha camiseta y al resto de productos relacionados con el fantástico jugador brasileño.

15:15
Tras abandonar San Siro, hicimos el mismo camino que seguimos al mediodía para ir al estadio, pero a la inversa, es decir, nos fuimos andando hasta la parada de metro de Lotto Fiera para llegar hasta San Babila, donde cogimos el 61, que nos llevaría hasta el piso. Cuando llegamos, Leti ya tenía la comida medio preparada; las albóndigas con patatas duraron poco en el plato, sobre todo teniendo en cuenta que, en todo el día, apenas habíamos desayunado y que, el día anterior en Roma, nuestro menú fueron esos 'deliciosos' bocadillos-chicle de jamón y queso.
Después de almorzar, estuve un rato viendo la tele, en italiano por supuesto. Leti y David ya me habían advertido de que la televisión en Italia dejaba mucho que desear, y no les faltaba razón, ya que no había ningún programa interesante con el que matar el tiempo, así que me puse la MTV, que, al menos, ponía canciones que me sonaban.
Pasado un rato, cogí el portátil de Leti para planificar el día que pasaríamos en Turín, concretamente el viernes. Con la ayuda de la Wikipedia, me hice un listado con los monumentos más importantes de dicha ciudad, en gran parte palacios, la Catedral y la Mole Antonelliana; los busqué en Google Maps para ubicarlos y trazar una ruta entre ellos, y, curiosamente, la mayoría se encontraban en la misma zona, lo cual me facilitó la tarea. También investigué un poco sobre Bérgamo, el pueblo cercano a Milán adonde iríamos al día siguiente, aunque Leti y David ya lo habían visitado antes, por lo que ellos ya sabían qué ver allí.

20:00
Los miércoles, los estudiantes Erasmus de Milán tienen la posibilidad de cenar gratis en un local llamado 'Old Fashion', así que nos arreglamos (Leti, David, las dos compañeras de piso y yo) y bajamos a la calle para coger el 61. Este autobús era la gloria: siempre había uno esperando en la puerta y su ruta te llevaba a los puntos más importantes de la ciudad.
Sobre las nueve de la noche, llegamos al citado local, donde te exigen demostrar que eres estudiante Erasmus para poder pasar y comer gratis. Como yo no lo era, Leti se preocupó unos días antes de pedirle a una amiga suya que también es Erasmus su carné para utilizarlo yo, es decir, durante unos minutos me hice pasar por una chica que ni siquiera conocía; menos mal que al revisor bastaba con enseñarle el carné de pasada, sin que lo tuviera que examinar detenidamente, porque, si descubriera nuestra treta, tendría que pagar 10 euros.
Allí ya estaban varios amigos de David y Leti, casualmente todos vascos; a dos de ellos, Andoni e Iñaki, ya los conocía del domingo anterior, ya que nos los encontramos paseando por el centro, como comenté en la entrada correspondiente. La entrada gratuita sólo incluía la comida, la bebida había que pagarla, pero costaba 5 euros cada una, así que me dediqué solamente a comer. En el buffet, había una sección con platos típicos italianos y otra de especialidades indias, ya que ese día tocaba probar platos de ese país; yo no arriesgué y me serví un poco de pasta, arroz y unas croquetas.
Después de cenar, salimos del local y nos fuimos en dirección al Duomo. El 'Old Fashion' se encontraba a espaldas del Castello Sforzesco, el cual rodeamos; a continuación, seguimos por la Vía Dante y la Vía Orefici, hasta desembocar en la Piazza del Duomo. Una vez allí, entramos en un McDonalds para tomarnos algo y charlar tranquilamente; ya sé que suena raro, pero es que ese McDonalds parecía más bien una cafetería con un toque moderno que una hamburguesería, no era como los de aquí de España (o, al menos, los que yo he visto).
Cuando terminamos, David, Leti y yo nos despedimos de los demás, no sin antes quedar con Andoni e Iñaki para vernos el viernes por la mañana en la Stazione Centrale y coger un tren para Turín. Los tres estuvimos un rato en la Piazza del Duomo, donde nos hicimos algunas fotos con la cámara de David; él aprovechó también para tomar varias instantáneas de Scarlett Johansson, que aparecía en varias imágenes de los escaparates de Dolce&Gabbana promocionando uno de sus últimos productos en unas poses más que sugerentes. Después, tiramos por el Corso Vittorio Emanuele II hasta llegar a Piazza San Babila, donde, como ya podéis suponer, esperamos a que llegase el 61 para volver al piso.
Antes de acostarnos, hablamos un poco sobre el plan para el día siguiente, que se resumía en ir Leti y yo a la Pinacoteca de Brera y después quedar con David en Lambrate para coger un tren hasta Bérgamo.

viernes, 11 de septiembre de 2009

¿Cómo vivísteis el 11-S?

Hoy se cumplen 8 años de aquel fatídico día que pasará a la historia de la Humanidad con el simbólico nombre de '11-S'. Casi tres mil personas perdieron la vida a causa de los cuatro vuelos que fueron secuestrados por terroristas de Al-Qaeda y que se estrellaron en las ya desaparecidas Torres Gemelas de Nueva York (dos de los aviones, que fueron los que más muertes provocaron), en el Pentágono y en Pensilvania.
Resulta curioso, aunque tiene su lógica, que somos capaces de recordar casi con total exactitud lo que hicimos un día en concreto en el nos sucedió algo importante, como la primera clase en el colegio o en la universidad, la celebración de un cumpleaños, el viaje que hiciste con tus amigos, etc., y, sin embargo, del resto de los días de tu vida no sabrías decir nada. ¿Qué hiciste el 28 de mayo de 1996? Nadie lo sabe. La cosa cambia si, como he dicho antes, ese día ocurrió algo que no ocurre todos días, como el 11-S. ¿Quién no se acuerda de dónde estaba en esa fecha? Pues eso es lo que yo os pregunto hoy. ¿Qué hicisteis el 11 de septiembre de 2001?
Os cuento mi experiencia: por aquel entonces, contaba 14 años. Estaba agotando mis últimos días de vacaciones en mi piso de Rincón de la Victoria y acababa de terminar de comer, por lo que me tumbé un rato en el sofá viendo 'Los Simpson'. Apenas pasaron unos minutos cuando, poco antes de las tres de la tarde, empezaron las Noticias antes de tiempo. La primera imagen que mostraban era una de las Torres Gemelas de Nueva York incendiándose en las plantas superiores debido a un avión que, supuestamente, había perdido el control y se había estrellado contra el edificio. Eran las 15:02 cuando Matías Prats informaba de unas imágenes que llegaban desde EE.UU. con una simulación del impacto del avión contra la torre norte... pero no tardó en darse cuenta de que esas imágenes eran en directo y, en ellas, se veía como un segundo avión se incrustaba en la torre sur del World Trade Center.
A partir de ese momento, llegó la preocupación. Ya no era un accidente, era un acto terrorista. No me creía lo que estaba viendo por la tele: las dos torres humeantes, gente tirándose al vacío, Nueva York sumida en el caos... Y las informaciones no dejaban de llegar: otros dos aviones habían sido secuestrados, estrellándose posteriormente en el Pentágono y en un campo abierto en Pensilvania. Entre tanto, las Torres Gemelas se vinieron abajo, ante la mirada atónita de todo el planeta, en el sitio que, desde entonces, se conoce como Zona Cero. Ese día apenas me separé de la televisión, y, al día siguiente, más de lo mismo, además de leerme casi por completo el periódico. Mientras me informaba de todo lo ocurrido apenas unas 24 horas antes, empecé a pensar que éste sería el acontecimiento histórico que tendré que contarles a mis hijos y mis nietos, al igual que nuestros padres y abuelos han hecho con nosotros con la Constitución de 1978, con la Segunda Guerra Mundial, etc. Un día que recordaré como si hubiera sido ayer.
Ahora, me gustaría que todos vosotros cerréis los ojos unos minutos e intentéis escribir en un comentario cómo fue vuestro 11 de septiembre de 2001.

lunes, 7 de septiembre de 2009

¿A qué velocidad se mueve La Tierra?

No nos damos ni cuenta, pero estamos continuamente viajando por el espacio a una velocidad enorme, a miles de kilómetros por hora, y, sin embargo, parece que La Tierra fuese un lugar totalmente estático donde las únicas velocidades que tenemos en cuenta son las de una persona corriendo, las de una gota que cae desde el cielo o la de una pelota de tenis cuando la golpeamos con una raqueta. En las siguientes líneas, pretendo detallaros cuan rápido se mueve nuestro planeta y, por lo tanto, nosotros en la inmensidad del universo.
Realmente, nos movemos a diferentes velocidades según el punto de referencia en el que nos encontremos. Respecto a su propio eje, La Tierra rota cada 23 horas, 56 minutos y 4'01 segundos. La velocidad de un punto situado sobre la línea ecuatorial es de 1.670 km/h, mientras que la de un punto situado en la latitud 45º, que, al estar más próximo al eje, debe hacer un giro más corto, es de 1.073 km/h; como podéis deducir, un punto del Polo Norte o Sur no se mueve. Además, La Tierra también gira alrededor del Sol, completando una órbita cada 365'26 días aproximadamente; en media, se mueve a casi 30 km/s, o lo que es lo mismo, unos 106.000 km/h.
Por otra parte, todavía podemos tener en cuenta otras dos referencias para medir la velocidad a la que nos desplazamos. En relación a nuestra galaxia, el Sistema Solar se mueve a 792.000 km/h, mientras que la Vía Láctea, con respecto al resto de galaxias y estrellas, viaja a ¡3.600.000 km/h!. No obstante, es bastante lenta si la comparamos con la máxima velocidad que, se supone, se puede alcanzar: los 300.000 km/s (1.080.000.000 km/h) de la luz.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Estreno liguero con triunfo de 'Champions'

El Málaga endosó el pasado domingo un contundente 3-0 al Atlético de Madrid en el primer partido de la nueva temporada 2009/2010, lo que le permite situarse en la tercera posición al cabo de esta jornada inaugural.
En líneas generales, los primeros cuarenta y cinco minutos fueron bastante disputados, sin un dominador claro del juego. La primera oportunidad la tuvo el conjunto local: un centro desde la izquierda al segundo palo llegó a Valdo, que se la dejó muerta a Xavi Torres para que rematase a gol, pero su volea se marchó alta; a renglón seguido, el Atlético botó un córner que cabeceó prácticamente solo Raúl García por encima del larguero. La mejor ocasión de los visitantes tuvo lugar al cuarto de hora, cuando Agüero, tras zafarse de Manolo Gaspar, centró a Simao, cuyo cabezazo despejó Munúa con una gran intervención, mandando el balón al larguero; en dicha acción, Mtiliga chocó con el atacante portugués y tuvo que ser sustituido por el canterano Manu debido a una gran brecha en la cabeza que no dejaba de sangrar. A la media hora, Agüero protagonizó una acción individual en la que no consiguió quitarse de encima a Jesús Gámez, aunque consiguió disparar a Munúa, que despejó a córner; poco antes, el entrenador del Atlético fue expulsado por quejarse al árbitro airadamente. Justo después, llegó el primer gol de la tarde: Stepanov recibe en la banda y centra en largo a Duda, que le cede el esférico a Baha para que, desde el borde del área pequeña, resolviera con una chilena ante la que nada pudo hacer el guardameta (1-0). Antes del descanso, Xavi Torres dispuso de una gran oportunidad de aumentar la ventaja en el marcador, pero su volea desde fuera del área tras aprovechar un rechace de un córner se marchó ligeramente cruzada por el segundo palo.
En la reanudación, el Málaga se vio obligado a hacer el segundo cambio, ya que Stepanov sufrió unas molestias que le impedían seguir en el partido, por lo que fue sustituido por Luque. Los primeros minutos de la segunda parte no tuvieron mucha historia, sólo pequeños acercamientos de los dos equipos sin excesivo peligro. Hasta el minuto 62, no hubo nada destacable, precisamente el segundo gol de la tarde: Duda botó una falta desde la banda izquierda al segundo palo, donde Luque cabeceó a puerta; Asenjo logró repeler el remate, pero dejó el esférico muerto para que Manu sólo tuviera que empujarla a puerta vacía (2-0). Desde entonces, el Málaga se hizo con el control del partido y se dedicó a tocar el balón con tranquilidad; la presión adelantada que ejerció durante todo el partido a punto estuvo de verse recompensado con otro gol, ya que, en uno de los robos de Forestieri, que no dejó de incordiar a la defensa atlética, Baha se plantó casi solo delante del portero, pero un defensa llegó a tiempo para desviar su disparo. Por su parte, el Atlético dispuso de dos buenas oportunidades que no encontraron su destino: primero, Cléber Santana se topó con una gran intervención de Munúa a su derechazo, y, después, Sinama Pongolle describió un tiro con rosca que se marchó rozando la madera. Ya casi en el descuento, Benachour sacó un córner y Xavi Torres, sin oposición en el segundo palo, consiguió el tercer tanto malaguista tras un cabezazo que se coló por la escuadra ante un Asenjo que midió mal su salida (3-0). La última oportunidad del encuentro la tuvo Reyes, que estrelló una falta directa desde la frontal del área en la madera. El árbitro estuvo, en líneas generales, regular, ya que sacó demasiadas tarjetas amarillas en un partido sin apenas acciones bruscas.
Esta abultada victoria hace que el Málaga comparta segundo puesto con el Barcelona, en una clasificación que lidera el Getafe. Este fin de semana no hay liga en Primera División, por lo que habrá que esperar al siguiente domingo para que se dispute la segunda jornada, en la que el conjunto blanzquiazul viajará hasta La Coruña para medirse al Deportivo en Riazor.