El ambiente en el estadio era inmejorable, aunque la confianza era casi nula (empezando por el que escribe), ya que
la salvación se buscaba más en la radio que en el propio terreno de juego. El comienzo no pudo ser más esperanzador: el Málaga llevando el control del juego más de lo esperado y un primer acercamiento que no acabó en gol por poco. A los nueve minutos,
delirio en La Rosaleda:
Duda y Caicedo conectan una pared con taconazo incluido del ecuatoriano
y el portugués resuelve ante Casillas con un tiro ajustado al palo (1-0). El estadio se venía abajo con la salvación momentánea de los blanquiazules, y más todavía cuando poco después llegaban las buenas noticias desde Barcelona, donde
caía el Valladolid. El Madrid, a pesar de perder casi todas las opciones de pelear por el título, buscó el gol con un cabezazo de Cristiano Ronaldo y una falta directa botada por Van der Vaart que Munúa despejó con dos grandes palomitas. Los locales dispusieron de una gran oportunidad mediada la primera parte con los mismos protagonistas del gol, aunque esta vez fue Duda el que asistió a Caicedo, quien no encontró portería con su remate.
Tras el descanso, el dominio visitante fue total, y dieron el primer aviso nada más empezar con un remate de Marcelo que blocó un Munúa sensacional ayer. Justo después, un centro desde la derecha iba a ser cabeceado por
Caicedo, pero no lo hizo por culpa de un
clamoroso empujón de Sergio Ramos que el árbitro no quiso ver. Y el fútbol es como es, de un posible 2-0 se pasó en un minuto al
empate,
gracias a un remate a la media vuelta de Van der Vaart (1-1). Los locales apenas salieron de su campo debido al empuje madridista que, con un Barça que ya goleaba en su campo y que contaba los minutos para proclamarse oficialmente campeón de Liga, no cejó en su empeño de llevarse una victoria para la estadística. El público, a partir de entonces, estuvo más pendiente de lo que sucedía en Valencia, donde empataba el Tenerife, que del partido de La Rosaleda; un gol de los canarios o uno del Real Madrid mandaba al Málaga al infierno de Segunda, y
las ocasiones visitantes fueron varias: un remate de Granero dentro del área grande que rozó en Van der Vaart, otros dos de Benzema...
Pero siempre se encontraron con un Munúa que desbarató los goles. Ya en el descuento,
gol en Valencia. Nerviosismo en la grada hasta que se confirma que
los valencianistas se ponen por delante en el marcador, cuando
el éxtasis es total entre los malaguistas; mientras tanto, en el terreno de juego,
Duda es expulsado por un codazo a Xabi Alonso, aunque éste justo antes le propinó otro al portugués que el linier no vió. Y pitido final que sellaba la
salvación que celebraron todos los aficionados presentes en La Rosaleda.
¡Cuánto ha costado salvarse! Quién lo iba a decir hace un par de meses, con siete puntos de margen sobre el descenso y a expensas de recibir a los tres últimos clasificados, a quienes el Málaga fue incapaz de vencer; es más,
el conjunto blanquiazul no ha ganado ninguno de los once últimos encuentros, cosechando únicamente siete empates. No hay que esconder que
la temporada ha sido nefasta y que, gracias a la lograda permanencia, la nota acabará siendo de aprobada con un cinco muy raspado en vez de con un suspenso. Toca hacer balance y darse cuenta de los errores cometidos este año para no volver a repetirlos.
Empecemos por
el entrenador. Ha demostrado no estar a la altura de las circunstancias. Muchos dirán que ha conseguido los objetivos que se le pidieron, la permanencia y el uso de la cantera, lo cual es indiscutible, pero no hay duda de que
Muñiz va a salvar los muebles por los pelos. En varios encuentros,
gran parte del público pidió su cabeza tanto por los resultados como por el mal juego, y ayer al término del partido, a pesar de conseguir la permanencia, los aficionados volvieron a cantar
"¡Muñiz, vete ya!". La temporada que viene seguirá entrenando al Málaga, ya que le resta un año de contrato y el club no le va a regalar el dinero porque su economía no se lo permite, lo cual quiere decir que, si en las primeras jornadas el equipo tontea más de la cuenta con el descenso, las miradas y la guillotina buscarán su sentencia definitiva.
Los jugadores también han tenido gran parte de culpa.
Casi todos los fichajes han fracasado: por Edinho se pagó un millón de euros y en el mercado de invierno ya fue cedido a otro equipo, Forestieri venía con la vitola de ser el sucesor de Messi y no lo ha demostrado en el campo, Valdo ha sido un muermo por la banda derecha, etc. Esto provocó los
debuts prematuros de jugadores del filial, como Iván González, Toribio o Javi López, quienes respondieron especialmente en sus primeras apariciones. Por último,
algunos jugadores que ya militaban en el equipo la temporada anterior, como Luque y Apoño,
han defraudado con un nivel más que decepcionante.
Y, aunque suene a tópico, el otro gran culpable de la situación clasificatoria del Málaga ha sido
el arbitraje. Sin exagerar, los árbitros
nos han robado unos diez puntos esta temporada: el gol anulado en Coruña, los goles ilegales del Barcelona en el partido de ida, el gol con la mano del Xerez en la sexta jornada, el penalty del Zaragoza, el del Athletic, el segundo penalty del Xerez en la vuelta, el segundo tanto del Osasuna en Pamplona, el gol del Mallorca en el descuento, etc. Y, atención,
ningún penalty a favor del Málaga en toda la liga, y en este blog ya he narrado yo más de uno, y claros como el de ayer.
En fin, por suerte la temporada terminó ya. Si llega a durar un par de jornadas más, la historia hubiera sido otra.
Sólo deseo que,
dentro de un año,
pueda volver a celebrar otra permanencia...
pero,
por favor,
con menos sufrimiento.